lunes, 24 de mayo de 2010

La Pista Finlandesa y/o el tren minero. (4 de noviembre de 2003)


LA PISTA FINLANDESA Y/O EL TREN MINERO

Muchos son los vecinos de nuestra parroquia que habitualmente van a practicar el sano ejercicio del paseo diario por la conocida como “Pista Finlandesa”. Un camino cercano, llano y con unas vistas espléndidas sobre la ciudad; pues bien, vamos a rescatar del baúl del olvido lo que fue el sendero por donde discurre ese paseo diario que a muchos nos encanta.

Sabido es que el Naranco fue al menos desde el s. XVII objeto de interés minero (y por desgracia para él, sigue siéndolo si nadie lo remedia...). En 1637 se expedían licencias para beneficiar dos minas de plata, plomo, cobre y otros minerales; la una en el término de la ciudad de Oviedo, en la partida que llaman la cuesta del Naranco, hacia el lugar de Fitoria; y la otra en término del lugar de Rocadas de Fitoria y jurisdicción de la villa y concejo de Villaviciosa, según cuentan magistralmente en su libro “Geología de Oviedo” los prof. Manuel G. Claverol y Miguel Torres. En 1784, proclamada la 1ª República se paralizan las fábricas del país vasco debido a la coyuntura revolucionaria, lo que potenció los altos hornos asturianos e incrementó el tonelaje de mineral extraído de las minas activas. Unos pocos años más tarde, continuamos leyendo en el citado libro, se alcanzaron altas cotas de producción siderúrgica y tuvo lugar la creación de la “Fábrica de Mieres, S.A.” (23-3-1879) dando un nuevo impulso a la actividad extractiva del Naranco. Para facilitar el transporte del mineral se construyó un ferrocarril desde Villapérez hasta San Pedro de los Arcos, cerca de la estación del Norte. Cuando a fines de 1878 llegó al Ayuntamiento la petición de permiso de obra del ferrocarril minero, fue recibida con recelo y preocupación; se temía que el trazado propuesto, paralelo a la traída de agua de Fitoria hacia los Pilares (visible aún hoy en la pista) pudiese dañar la conducción hídrica.

El ferrocarril minero, inaugurado el 1 de febrero de 1880, mostraba un trazado coincidente con la pista finlandesa y sobre su antigua caja paseamos hoy. Poseía una longitud de 7,5 Km con una anchura de 0,6m. Comenzaba en la actual cantera de Orgaleyu y terminaba en una plano inclinado (128m de largo y 70 de desnivel) hasta el cargadero de la actual estación de RENFE, prácticamente pegado a lo que hoy son las escaleras de subida al parque de San Pedro. Ya a principios de siglo se realizó un plano inclinado de 652 m que comunicaba el Km 2 de la vía férrea con las explotaciones del grupo Naranco mediante un ramal de acceso de 720m. Los vagones eran inicialmente tirados por mulas, pero más tarde éstas fueron sustituidas por máquinas de vapor.

La producción de mineral de hierro se mantuvo en las minas del Naranco hasta 1915, aunque las vías permanecieron varios años como testigos mudos de la antigua actividad minera.

Una de las anécdotas más curiosas con relación a este tren minero tiene lugar en Agosto de 1902, cuando se produce la visita a Asturias del joven rey Alfonso XIII. Durante los días que permaneció en la ciudad visitó la Universidad, la Cámara Santa, el Campo de San Francisco, el Regimiento Príncipe, la fábrica de la Vega y una excursión al Naranco para visitar los monumentos, empresa nada fácil en aquellos años dada la inexistencia de carretera alguna por la que poder transitar; la única manera de subir era a través de tortuosos caminos nada aconsejables para el Monarca y su séquito, por lo que se optó por una curiosa solución para el ascenso. El periódico “El Carbayón” nos lo cuenta con detalle:

“La comitiva siguió por diversas calles desde el Palacio del Conde de Toreno hasta el comienzo de la subida a San Pedro de los Arcos. Iba en primer término un carruaje con el alcalde D. José García Braga, varios particulares a los que seguían el de las reales personas, el del Sr. Gobernador y bastantes más con elementos de Palacio y otros particulares. La cuesta que da acceso a San Pedro de los Arcos la subieron todos a pie. Otro tramo del itinerario lo hizo el cortejo en un pequeño tren minero, construido años atrás por la Fábrica de Mieres que había sido engalanado sencillamente pero con bastante gusto con telas de los colores nacionales. Para las personas reales se puso un cochecito cubierto con un ligero toldo negro; para el acompañamiento, como no había otra cosa mejor, plataformas y sencillos vagones que por cierto, fueron aprovechados, porque hasta en la máquina se colocaron bastantes personas. Eran las diez y media de la mañana cuando el trenecillo completó el breve recorrido desde las inmediaciones de San Pedro de los Arcos hasta el lugar denominado La Cruz, donde se hizo la parada. Para llegar a la carretera hay que atravesar unos terrenos con gran pendiente, lo que resultaba en extremo trabajoso para los expedicionarios. Su Majestad resbalaba a menudo, como las demás personas reales y el acompañamiento. Por fin se venció el mal trecho y llegose a la carretera que por cierto, se encuentra en muy mal estado, para llegar pasadas las once a Sana María del Naranco”.

En fin, nuestra popular pista finlandesa también atesora su pequeña historia. Seguro que el próximo paseo lo disfrutaremos un poco más si cabe.


Publicado en La Nueva España el 4 de noviembre de 2003.

No hay comentarios:

Publicar un comentario