lunes, 25 de febrero de 2019

UN VIAJE AL PASEO DEL BOMBÉ


El Otero

Un viaje al paseo del Bombé

El encanto de uno de los lugares más conocidos del Campo San Francisco

25.02.2019

Piensen en media docena de lugares esenciales de Oviedo. Seguro que nuestro Campo San Francisco está en la lista. No sólo es el pulmón de la ciudad; en buena medida, es también su corazón. No pocas veces ha sido protagonista de estas líneas. Lo merece. En esta ocasión, el resorte que activó esta nueva mirada hacia él fue una publicación de T Oviedo en Facebook. En este caso, Carlos del Cano, uno de sus administradores que tan buenos materiales comparte, recogía un texto publicado en la revista "Asturias pintoresca" fechado el 22 de diciembre de 1889 y que rezaba: "Sr. Director de Asturias Pintoresca. Disfrutamos de un tiempo primaveral, y esto hace que el paseo del Bombé se vea todas las tardes frecuentado por lo más escogido de nuestra sociedad, pues como saben los lectores de Asturias Pintoresca, el Bombé en épocas de buen tiempo es el paseo señoril, así como la Herradura del Campo de San Francisco es el paseo predilecto de la gente artesana, que al son del tamboril y de la gaita pónese a bailar giraldillas y a entonar Cantares del país. Es de sentir que únicamente en domingos amenice aquellos lugares la tan conocida Banda Municipal, que es lo mejorcito que tenemos aquí, pues, aunque naciente, progresa con rapidez bajo la acertada dirección del señor Sánchez del Río. Firmado: El de Oviedo". 
El texto es acompañado por una foto perteneciente a los fondos del Museo del Pueblo de Asturias -al que agradezco su autorización para reproducirla aquí- en el que vemos a ocho personas sentadas en el paseo del Bombé. La fotografía está tomada por Arturo Truan a principios del siglo XX. 
Cada vez que veo una de estas fotos antiguas de Oviedo mi imaginación se desboca. Me gusta recrearme en los detalles. Intento adivinar cómo sería el entorno en esos días. Juego a imaginar a qué lugares iría. ¡Cómo me gustaría corretear por ese Oviedo que ya sólo existe en esas fotos antiguas que, como una mágica ventana, se abren hoy mostrándonos un instante congelado en el tiempo. De alguna manera me cuelo en la propia imagen. Como si por obra y gracia de un extraño sortilegio me pudiera desplazar a ese momento. Si pudieran plantarse en ese día concreto y en ese lugar preciso ¿qué les dirían a esos ovetenses que nos miran en una pose que parece tranquila y despreocupada? ¿Les gustaría saber quiénes son? ¿No les parece que sería una conversación altamente interesante intercambiar nuestro parecer de lo que fue Oviedo contrastado con lo que ellos imaginan que llegaría a ser? A buen seguro hay muchas cosas que les resultarían increíbles. Desde que H. G. Wells escribiera en 1895 su exitosa novela "La máquina del tiempo", muchos han sido los que han jugado con ese sueño de poder desplazarse en el tiempo como si éste fuera una dimensión maleable a nuestro antojo. Sí. Sin duda me gustaría compartir ese momento con esos ocho ovetenses. Gozar una, sin duda, animada conversación por ese paseo que, en palabras de una señora, mujer de militar que alardeaba de haber recorrido toda España, cuyo testimonio fue recogido por Ramón Prieto José Mª López Doriga en 1889 afirmaba: "En mi excursión por España he visto pocos paseos como éste que, sin temor a equivocarme, me atrevo a afirmar que los que no hayan visto lo que hay por esos mundos de Dios, mal pueden comprender que tienen un tesoro de gran valía en el hermoso Campo de San Francisco". 
Pues si ella lo dice no la vamos a contradecir, ¿no creen?
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/02/25/viaje-paseo-bombe/2432145.html

lunes, 18 de febrero de 2019

SIN FARSA ALGUNA

El Otero

Sin farsa alguna

18.02.2019
Volvemos a rebuscar en ese inmenso cajón de sastre de la publicidad ovetense del siglo XIX y, así, en almanaque de El Carbayón de 1897 encontramos otro curioso anuncio que, como mínimo, resulta hilarante. El título ya promete: "En la evidencia de hechos positivos no puede haber farsa alguna". Ciencia sin trampa ni cartón. Veamos. 
Repasemos el anuncio: "¿Es evidente que la tosferina desaparece si en los primeros síntomas se da a los niños el jarabe antifermo de Baragaña? Sí, y podemos probar nuestro aserto con infinidad de testimonios". De momento, de autoestima van sobrados. Continuemos: "¿Es cierto que los grandes accesos de la tosferina no existen usando el antifermo de Baragaña? Es innegable y el que diga lo contrario falta abiertamente a la verdad. Pídase directamente al autor, pues hay farmacéuticos tan poco escrupulosos que despachan el jarabe antifermo de Baragaña como si estuviese publicada la fórmula dando por resultado una grosera falsificación y de hechos negativos. La preparación del jarabe antifermo de Baragaña es un secreto". Lo dicho, ríase usted de la fórmula secreta de la Coca Cola, nada que ver con la de tan arcana pócima. Pero no, no crean que con eso ya se conforman, ¡qué va! El amigo Baragaña no se corta y continúa: "Eminentes médicos contribuyeron con luminosos datos al feliz resultado que obtiene nuestro antifermo. Precio del frasco con detallada instrucción una peseta". Que se sepa no hay ensayos clínicos pero, eso sí, los "luminosos datos" seguro que eran espectaculares. Y hay más: "Las personas sanguíneas, las que padezcan erupciones de la piel, granos, diviesos (forúnculos, vamos?) si usan un solo frasco de "El rey de los depurativos" que es la esencia de la zarzaparrilla, acónito y canchalagua que prepara Baragaña, encontrarán más alivio que con todos los similares anunciados hasta el día. Precio del frasco dos pesetas". 
Pues si creen que ya han leído todo, no se vayan todavía; ¡aún hay más!: "Ningún niño se muere de la dentición (¡menos mal!) usando la denticina de Baragaña, única que debe merecer confianza, porque el autor la usó con maravillosos resultados en sus hijos antes de ofrecerla al público. Caja con 20 papeles 2,50 pesetas. Medias cajas con 12, 1,50 pesetas. Se prepara semanalmente en casa del autor.". Ahí lo tienes, ¡gallu! Con los guajes primero por si acaso. ¿Y que sería de los pobres infantes ovetenses que no tenían la gran fortuna de gozar de tan maravilloso remedio? ¿Irían al reino de los justos? Me imagino al boticario en la cocina entre pipetas y potas, cual alquimista del medievo cocinando el fantástico brebaje. Pero no se queda ahí la cosa, ¡hay más efectos portentosos!: "Las grietas de los pechos desaparecen en muy pocos días con el Bálsamo Baragaña. No hay necesidad de lavar el pecho antes de mamar el niño. Precio del frasco una peseta. Las jaquecas más pertinaces desaparecen con el jarabe de corteza de naranja amarga con antipirina de Baragaña. Precio del frasco 4,50 pesetas". Así que ya ven. El Sr. Baragaña, de vivir hoy en día, sería la ruina de la industria farmacéutica porque igual te elaboraba un ungüento para un roto que un elixir para un descosido. Sus preparados no rivalizaban ni con el afamado "Bálsamo de Fierabrás". Por si acaso quieren probar "dirigir pedidos a su autor. Calle Universidad, 20 Oviedo". Que se sepa, la Seguridad Social no lo cubre. Allá ustedes.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/02/18/farsa/2428531.html

lunes, 11 de febrero de 2019

DÍAS DE RADIO

El Otero

Días de radio

Las sintonías que marcan los recuerdos de la vida

11.02.2019
No faltaron agoreros que profetizaban, a inicios de los sesenta, que la televisión sería el fin de la radio. Una radio que había reinado en solitario abriendo una pequeña ventana al mundo a aquella España en blanco y negro. Acompañando soledades y rellenando muchos silencios. Y como sucedía a la familia neoyorquina que protagonizaba la película de Woody Allen "Días de Radio", dejando impregnar los hogares de una música, hasta entonces, inaccesible. De variados concursos. De noticias a medida o de lacrimógenos e interminables seriales en los que nos permitíamos el lujo fantasioso de vivir otras vidas. Tampoco faltaron vaticinios que aseguraban que la era de internet daría la puntilla a los diarios en papel privándonos de ese pequeño placer de entintarnos los dedos mientras pasamos las sábanas que componen el periódico mientras intentamos que éstas mantengan una mínima compostura. Menos aún acertó el grupo británico "The Buggles" cuando cantaban, allá por 1979, que "el vídeo mató a la estrella de la radio". Los años han pasado y, a pesar de internet y del acceso que nos facilita a mil plataformas, la radio sigue viva. Y lo que te rondaré morena. Tantos días de radio seguro que han conseguido que tengamos melodías de programas grabadas en esa gran colección de recuerdos sonoros que componen el álbum musical de nuestra vida. 
La radio llegó a la ciudad el 3 de agosto de 1926 cuando Radio Asturias, S.A. pone en marcha Radio Asturias EAJ-19, cuyo primer director fue Alberto Toyos. Estaba instalada en el Centro de Acción Social Católica. A la inauguración asistieron, tal como informaba la prensa, "el Gobernador, el Obispo de la diócesis, el teniente de alcalde, Sr. Gutiérrez, el coronel director de la Fábrica de Armas, Sr. Alvargonzález, en representación del Sr. Zuvillaga y el director jefe de telégrafos". Se informaba asimismo de "la bendición de los aparatos por el capellán de San Isidoro, Don David Méndez y luego pronunciaron discursos las autoridades saludando a los radioescuchas". Y, cómo no, no faltó al final el "obsequio con un lunch a los asistentes". 
Hoy, para conmemorar el "Día Internacional de la Radio" que se celebra el próximo miércoles, les voy a proponer un juego: ¿cuál es esa sintonía de radio que cuando la escuchan, se trasladan a otro lugar y a otro tiempo? Quizá se vean en su casa, tumbados al calor de la cocina de carbón, con algún sencillo juguete dejándose mecer por los suaves acordes del "Indian summer" que servía de melodía al consultorio de Elena Francis. O tal vez aquella sintonía de la serie televisiva "Crónicas de un pueblo" que abría cada mañana con el consabido "¡Buenos días, España!" el programa "Protagonistas" de Luis del Olmo. Tengo también por ahí revoloteando una sintonía a ritmo de charlestón que musicaba "La saga de los porretas", en antena de 1976 a 1988, fruto de la imaginación de Eduardo Vázquez, quien veinte años antes encandiló a los españoles con otra serie mítica: Matilde, Perico y Periquín. ¿Recuerdan el programa "Puente a su problema" que emitía Radio Asturias y que contaba con la pegadiza banda sonora de la película "Puente sobre el río Kwai"? Pues escojan su favorita. Su programa. Su sintonía preferida. Aquella que, sólo con escucharla unos segundos, le traslada a revivir momentos que son más que una mera secuencia en el tiempo. Si es que el tiempo existe. Disfrútenla. Es suya.

lunes, 4 de febrero de 2019

LA SERPIENTE Y LA LUCIÉRNAGA

El Otero

La serpiente y la luciérnaga

Gratitud y apoyo sin fisuras a Carlos López Otín, un excelente científico y una gran persona

04.02.2019
Narra un viejo cuento que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. La luciérnaga, aterrada, huía de la feroz depredadora pero la serpiente no se daba por vencida. Huyó durante todo un día, pero la serpiente no cejaba en la persecución. Huyó durante dos días en vano; la serpiente no se daba por vencida. Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga se paró y le dijo a la serpiente: ¿Puedo hacerte tres preguntas? La serpiente respondió: Hum... no suelo dar esa oportunidad a nadie, pero como te voy a devorar puedes preguntar. La luciérnaga le preguntó: ¿Yo pertenezco a tu cadena alimenticia? No, dijo la serpiente. La luciérnaga continuó preguntándole: ¿Yo te hice algún mal? No, contestó de nuevo la serpiente. Entonces -siguió preguntando la luciérnaga- ¿por qué me quieres comer? A lo que la serpiente respondió: Porque no soporto verte brillar. 
Durante los últimos veintidós años, mi vida profesional ha estado vinculada a la industria farmacéutica y, concretamente, a la oncología. A pesar de ello, no me pareció oportuno traer a estas líneas nada relacionado con ese mundo. Pero creo que hoy, esta ventana siempre abierta al acontecer cotidiano de nuestro Oviedo querido, ha de hacer una excepción. 
Conocí a Carlos López Otín y a muchos miembros de su equipo hace dos décadas; tiempo más que suficiente para hacerse una idea de cómo es una persona. 
Hace unos días, Carlos se ha sincerado en una entrevista a LA NUEVA ESPAÑA de forma descarnada. Duele leer que alguien tan excepcional, con una trayectoria tan sobresaliente y reconocida, esté atravesando tan mal momento. 
Creo que no merece la pena hablar de nuevo de la irrelevancia de los detalles que han llevado a retirar algunos artículos de revistas. Detalles que parecen haber sido escrutados con un sospechoso tesón y paciencia realmente encomiable. A pesar de tan decidido empeño, nada se encontró que invalide lo importante: los resultados. Como dice Carlos: "El trabajo de un científico se mide en sus citas y en su impacto". Y ahí poco hay que decir. Los datos hablan por sí solos. 
Carlos López Otín es un lujo para la Universidad y para la propia ciudad de Oviedo. Su decisión de quedarse a vivir aquí, soslayando ofertas en más de una ocasión que para sí quisieran muchos, es de agradecer y de valorar. Con una capacidad de trabajo inconmensurable, nunca le falta tiempo para atender a un alumno o a un desconsolado paciente o familiar en busca de una última esperanza a la que aferrarse. La puerta de su despacho siempre está abierta para todos. 
Por tanto, quiero que este Otero de hoy sea momento oportuno de reconocimiento, de gratitud y de apoyo. Sin fisuras. Su trabajo ha puesto a la Universidad de Oviedo en los primeros puestos de la investigación; motivo de orgullo para los ovetenses y asturianos. 
Sólo me queda decir que después de tantos años de conocimiento mutuo puedo decir sin duda alguna que, además de ser un excelente científico, es una gran persona. 
Y querido Carlos, por muchas serpientes que te acechen, no dejes nunca de brillar.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/02/04/serpiente-luciernaga/2421137.html