lunes, 18 de septiembre de 2017

MEDIO MILLAR DESPUÉS

El Otero

Medio millar después

Crece el drama de los refugiados cuando se cumplen dos años de la muerte del niño Aylan Kurdi

18.09.2017 | 03:27
Mural de Manuel García Linares en Navelgas inspirado en la muerte del niño Aylan Kurdi 
Justo dos años atrás esta ventana, trascendiendo su clara vocación ovetense, se abría a una desgarradora realidad en forma de imagen. Una foto se nos agarró dolorosamente al alma. Una imagen que fue una revulsiva bofetada en la conciencia colectiva. La de Aylan Kurdi. El niño sirio de tres años que tratando de alcanzar las costas griegas quedó varado en la arena de la indiferencia europea. Dibujando la triste y cruel silueta de la muerte. Y aquellas líneas fueron mis lágrimas sobre la lejana y fría arena? 
Un dibujo en la orilla que el agua borró en segundos. Temía que, probablemente, también el recuerdo de Aylan se borraría con rapidez. Dos años después ¿qué queda de aquella lacerante imagen? ¿Qué queda de todas las palabras lloradas? ¿Qué queda de la multitud de buenos propósitos proferidos por una Europa abochornada? 
Pues dos años después quedan ocho mil quinientos muertos más. Engullidos por un mar que no sabe de fronteras ni de promesas. Medio millar eran niños. Niños como Aylan. A los que una guerra sin sentido -como todas las guerras- y la desorientación e inacción de Occidente les ha robado el futuro. Ocho mil quinientos muertos más. Sepultados en esa descomunal fosa común en la que se ha convertido el mar. 
Medio millar de niños de los que no hay ninguna icónica foto asaltando las portadas de los periódicos de esta Europa insensible. Y ya se sabe, ojos que no ven? 
Voces que claman a las puertas de una Europa que se comprometió a acoger a 182.504 refugiados antes del 26 de septiembre de este año y que dista mucho de cumplirse. España ha acogido al 11% y Europa el 24% de las cifras comprometidas. Porcentajes que esconden detrás situaciones de extrema necesidad. De seres humanos hacinados en campos de refugiados atrapados entre el mal de una guerra estúpida y el miedo de una Europa que se protege ante no sé qué temores. 
Es muy probable que haya ocasiones en las que sobren las palabras. Y sospecho que ésta -sin ánimo alguno de agriar las fiestas mateínas a nadie- puede ser una de esas veces en las que merece la pena dejar vacíos los espacios que comúnmente ocupan las palabras para llenarlos con un momento de reflexión. Con recapacitar sobre lo que estamos haciendo -o dejando de hacer- para que dos años después haya otro medio millar de Aylan tragados en las aguas del olvido colectivo.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2017/09/18/medio-millar-despues/2165065.html

lunes, 11 de septiembre de 2017

LA MURALLA OVETENSE

El Otero

La muralla ovetense

Ante los arreglos en el muro defensivo de la ciudad

11.09.2017 
La muralla ovetense
La muralla de Oviedo está de feliz actualidad. Y me alegra porque, temo, aún suele pasar desapercibida entre muchos de los cientos de caminantes que deambulan diariamente por delante de alguno de los paños que aún se conservan. Y eso a pesar de ser esencia misma de nuestra historia. 
No es mi intención hacer memoria extensa de la secular cerca en estas líneas pero quizá sea oportuno dirigir una mirada hacia su devenir. Veamos. Es Alfonso II quien traslada la Corte a Oviedo y configura la sede regia. Este lejano núcleo junto con el Monasterio de San Vicente se verá perimetrado por una muralla defensiva sobre cuyo trazado original no hay nada del todo claro. El rey casto continúa parapetando a Oviedo con el fin de proteger la incipiente ciudad de ataques normandos, aunque tampoco hay un claro consenso sobre esto, como parece que sucede últimamente sobre todo lo concerniente a nuestra historia primigenia. Bien está el debate vivo. 
Con el traslado de la Corte a León, Oviedo queda sumido en un cierto sopor hasta que las peregrinaciones al Salvador y jacobeas nos dan un cierto impulso, así como la concesión del fuero otorgado por Alfonso VI y confirmado por su nieto Alfonso X; Oviedo empieza a transformar su vieja fisonomía medieval. Es cuando se empieza a erigir una nueva muralla por iniciativa del monarca sabio (1261), siendo costeada por el concejo, pagando éste dos tercios, y la iglesia el tercio restante. El monarca otorga el privilegio de amurallar la ciudad para "ser mas honrada e noble e mas apuesta, e demas, es grade segurança e grande amparamiento de todos comunalmente para en todo tiempo". 
La finalización de la cerca se produce a finales del siglo XIII o principios del XIV aunque posteriormente hubo numerosas medidas de "mejora"o "conclusión" del muro. 
Hubo que esperar hasta un decreto del 3/VI/1931 para que fuera declarada Monumento Nacional. 
Durante la Guerra Civil se utiliza piedra de los paños de la calle Jovellanos incluso para la construcción de un camino que diera una salida a la ciudad por el Naranco durante el asedio de la ciudad. Y para bochorno común, en 1963 se desmonta la Torre de Gascona. 
Bien, pues con estos antecedentes, salvo error u omisión, no queda más que sumarme a las voces que aplauden una restauración a fondo y, ya que estamos, apoyar la idea de hacer un paseo peatonal sobre el adarve. 
Nuestro acueducto de los Arcos de los Pilares que corrió funesta fortuna cuando sucumbió a la piqueta en 1915 -para vergüenza y bochorno de una ciudad que en cuestiones de patrimonio sestea sempiterna- se vino abajo con argumentos realmente hilarantes: "no era obra artística, ni útil, ni bella, ni histórica ni ovetense" (lo que hay que oír) y que los materiales del derribo darían algún dinero al ayuntamiento y trabajo a los obreros. ¡Cómo se habrá librado la muralla de estos lumbreras! 
Nadie hizo caso a una propuesta del entonces arquitecto municipal, Juan Miguel de la Guardia, que proponía construir sobre los arcos un paseo para llegar cómodamente hasta San Pedro. 
Ya que no podemos pasear por encima del magnífico acueducto "obra de arquitectos montañeses pero digna de romanos", en palabras de Jovellanos, ojalá podamos caminar plácidamente por el paseo de ronda de nuestra muralla desde la que nos podremos asomar, orgullosos, a la historia milenaria de nuestra ciudad.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2017/09/11/muralla-ovetense/2161672.html

lunes, 4 de septiembre de 2017

NÁUFRAGOS DE LA VIDA

Náufragos de la vida

Las enseñanzas de una película para - quienes sufren crisis de esperanza

04.09.2017 

Náufragos de la vida

Septiembre es un mes de retornos, de encuentros, de proyectos. En Oviedo, de fiestas, aunque, tal vez, no para todos. Me explico. Según parece hay no pocos que no están para festejos, ni para proyectos; es más, su único plan es irse. Se rinden. Tremendo. Trágico. Triste. Muy triste. 
LA NUEVA ESPAÑA nos informaba el pasado viernes que el Teléfono de la Esperanza -institución que me atrevería a definir como esencial- y que atendió el último año un centenar de crisis suicidas, pondrá en marcha, con la colaboración de nuestro Ayuntamiento, una campaña para prevenir suicidios. La Concejala de Atención a las Personas e Igualdad, Marisa Ponga, explicaba que el objetivo de esta campaña será ofrecer una salida a quienes se encuentran "en una situación difícil". Y tan difícil. ¿Cómo calzarse los zapatos de quien decide poner fin voluntariamente a su vida? Imposible. No se me ocurre situación personal más compleja. Por eso, cualquier iniciativa orientada a atajar esta auténtica crisis de esperanza que viven muchas personas ha de ser bienvenida. 
En nuestro país el suicidio es la primera causa de muerte externa, triplicando prácticamente la cifra de víctimas por accidentes de tráfico. Una auténtica tragedia silente, sobre la que se suele pasar de puntillas y en la que, por cierto, Asturias está a la cabeza junto con Málaga y La Coruña. 
Pues bien, leyendo la noticia recordé una película que vi de nuevo hace unos días: "Náufrago", dirigida en 2000 por Robert Zemeckis y protagonizada por Tom Hanks, que interpreta brillantemente a un superviviente de un accidente de aviación, náufrago solitario en una isla en mitad de la nada. Allí aprenderá a sobrevivir primero física y luego emocionalmente y, en parte, lo logra gracias al amor a su chica y a la surrealista relación con una pelota a la que convierte en su alter ego. En esta película, el protagonista, Chuck Noland, el ejecutivo abandonado a su suerte en esa remota y perdida isla, aunque tentado en alguna ocasión de quitarse la vida, decide sobrevivir y, ya de vuelta en la ciudad, plantea ante uno de sus amigos esta magnífica reflexión: 
"Fue entonces cuando una sensación me envolvió como una cálida manta. De algún modo entendí que tenía que sobrevivir como fuera. Tenía que seguir respirando, aun sin motivo para la esperanza, la lógica me decía que no volvería a ver este lugar de nuevo. Y eso es lo que hice, sobreviví, seguí respirando. Y un día esa lógica resultó estar equivocada porque la marea trajo una vela con que navegar. Y aquí estoy, de vuelta, en Memphis, hablando contigo. Tengo hielo en mi vaso y he vuelto a perderla otra vez. Estoy muy triste por no tener a Kelly, pero me alegro de que estuviera conmigo en aquella isla. Y ahora sé lo que debo hacer, seguir respirando, porque mañana volverá a amanecer y quien sabe que traerá la marea". 
Dudo mucho que alguien en una situación de fatiga vital extrema llegue a leer estas líneas pero, si así fuera, ojalá que esta reflexión sirviera como revulsivo para ser consciente de que, aunque naufraguemos en la marejada de una vida que no siempre es un mar calmo y sereno, siempre tendremos la posibilidad de topar una balsa a la que agarrarnos y continuar respirando. De seguir viviendo. 
No lo duden.

http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2017/09/04/naufragos-vida/2158573.html