lunes, 30 de marzo de 2020

OVIEDO EN SILENCIO

El Otero

Oviedo en silencio

Las enseñanzas que deja la crisis

30.03.2020 | 01:23
Un militar, ante la Junta General del Principado.
Sobrecoge ver las calles, casi siempre bulliciosas, solas y en silencio. Esta reclusión a la que nos vemos obligados nos aboca a una situación inédita para la mayoría de nosotros. Cambios forzados en nuestro ritmo de vida que no son fáciles de digerir. Qué duda cabe que la situación a la que nos enfrentamos, excepcional, requiere asimismo de medidas excepcionales. Nada que objetar. Nos enfrentamos a una crisis que nadie ha vivido, salvo algún centenario que aún recuerda la grave pandemia de 1918. Pero una crisis no deja de ser un cambio profundo del que puede, por qué no, surgir algo nuevo. O, al menos, que sirva para enseñarnos a hacer las cosas mejor en el futuro. 
Estos días, ese silencio que impera en las calles ovetenses también nos habla. Nos habla de vulnerabilidad. De incertidumbres. De miedo. Porque el todopoderoso y arrogante ser humano, erguido en su altivez, es consciente, de repente, de su extrema fragilidad. Todo puede cambiar radicalmente de un día para otro. Somos barro. Y, sin querer, recibimos una soberana lección de humildad. Nos bombardea tal volumen de información, no siempre veraz y contrastada, que nos arruga. Sentimos miedo. Estamos en un terreno desconocido. Pero, quizá, también sea un buen momento para mirar a la vida desde otro ángulo. Sin quitar ni un ápice de importancia a la enfermedad y a sus consecuencias en la sociedad -cómo olvidar a los cientos de semejantes que se están quedado por el camino, a sus familias y a los que ven peligrar su sustento- ¿no podría ser una ocasión para darnos cuenta de lo que realmente importa y que en tantas ocasiones orillamos? Añoramos a los demás, claro. Valoramos la importancia de una conversación cara a cara. De un apretón de manos o un abrazo. De una simple mirada. De un paseo compartido. De un beso. De compartir unos vinos. De sentir el sol y el viento en la cara. El trajín cotidiano queda atrás. Las prisas, agobios, locas carreras, a menudo, sin ton ni son a ninguna parte se relegan a un segundo plano. Quizá este paréntesis nos enseñe a discernir entre lo urgente y lo importante. De gozar de lo que no disfrutamos casi nunca; por ejemplo, de estar en casa. Sin más. De poder leer. De conversar con la familia, el que pueda. De, quizá, descubrir algo nuevo en los vecinos a los que casi nunca vemos. Y, lo más importante, de estar con uno mismo. De encontrarnos, en medio de la sonora soledad, con nuestra propia sombra. Y a la vez ser conscientes de que no somos nada sin los demás. Cuando echamos de menos a nuestros semejantes, empezamos a sentir que formamos parte de una comunidad. Y ese sentimiento de solidaridad, honda y sincera, esa convicción de que necesitamos permanecer y actuar unidos, hay quien cree que nos hará mejores. Más generosos. Más solidarios. Y más fuertes. Tal vez. 
Si la vida nos da limones, hagamos limonada, reza un dicho. Ingenuidades al margen, tal vez sea cierto que en medio de la angustia y de la incertidumbre podemos encontrar una oportunidad. Salvo que en esta parada obligada, de este Oviedo en silencio, descubramos que nos da miedo encontrar alguna pregunta incómoda para la que no tengamos respuesta. 
Las calles volverán a llenarse de vida. Oviedo, más pronto que tarde, dejará de estar en silencio. Volverá a bullir. Nos recuperaremos de las heridas. Y, quién sabe, quizá, después de todo, descubramos algo que haya merecido la pena. 
En uno de los muchos mensajes que recibí en estos días, leí algo que me sirve como apropiado epílogo: "Tal vez cuando volvamos a caminar, caminemos más despacio, más cercanos, más humildes, más humanos". 
En nuestras manos está.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2020/03/30/oviedo-silencio/2618741.html

sábado, 21 de marzo de 2020

POESÍA, ESPERANZA

El Otero

Poesía, esperanza

En busca de motivos para el optimismo

Carlos Fernández Llaneza 21.03.2020 | 00:49
Poesía, esperanza
Extraño inicio de primavera este. Calles vacías. Parques sin niños y niños sin parques. Terrazas en soledad. Sendas sin pasos. Paisajes sin miradas. Una ciudad en silencio. Vidas hacia dentro. Días en pausa. Esperando. Y en esa espera se ha quedado el tributo que Oviedo le iba a rendir hoy a la poesía. Asturias, a pesar de todo, es Capital Mundial de la Poesía. Aunque el auditorio no acoja canciones. Aunque los versos no se siembren en las calles. Aunque los aplausos se hayan quedado huérfanos, la poesía vive. 
Hace 21 años, la Unesco adoptó por vez primera esta fecha como día de la poesía. El año pasado, tal día como hoy, Audrey Azoulay, su directora general, declaró: "Cada forma de poesía es única, pero cada una refleja la universalidad de la experiencia humana, el anhelo de creatividad que trasciende todos los límites y fronteras, tanto del tiempo como del espacio, en la afirmación constante de que la humanidad forma una única y sola familia. ¡Este es el poder de la poesía!" 
Ahora que necesitamos tanto confiar en el mañana creamos, como Gabriel Celaya, que la poesía es, sin duda, "un arma cargada de futuro". Sí. En estos días de desasosiego, ansiedad y espera, tal vez encontremos en la poesía esperanza. Belleza. Fuerza. Certidumbre. 
"Late corazón, no todo se lo ha tragado la tierra". Si Antonio Machado lo cree, no seré yo quien le contradiga.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2020/03/21/poesia-esperanza/2615098.html

Y EL ARCA SANTA SE ABRIÓ

El Otero

Y el Arca Santa se abrió

Un regreso al 13 de marzo de 1075

Carlos Fernández Llaneza 16.03.2020
Voy a invitarles a un viaje muy especial. Un viaje en el tiempo a nuestra propia historia, ¿preparados? Cierren los ojos? Ya pueden abrirlos. Son las 11 horas del viernes 13 de marzo del año de gracia de 1075. Nos encontramos asistiendo al hecho más importante de la historia de las reliquias de nuestra Catedral. Vamos a presenciar la apertura del Arca Santa. Vemos al monarca Alfonso VI que se encuentra en la ciudad. Con él están don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, la hermana del Rey, doña Urraca, el obispo de Palencia, don Bernardo; el de Oca, don Simeón, y el obispo de la sede ovetense don Arias, así como otros príncipes, nobles, abades y clérigos. La emoción se siente. El ambiente está cargado de nerviosismo. El Rey sabía del arca custodiada en la capilla de San Miguel, contigua a la Basílica del Salvador y de los doce apóstoles. Todos ignoraban su contenido. Pero todos ardían en deseos de conocerlo. También flotaba en el aire el recuerdo de un día aciago. El día en el que el obispo Ponce, muerto cuarenta años atrás, había intentado abrirla. El propio rey, en un relato no exento de cierta ensoñación, lo cuenta: "al abrir la cubierta del arca fue tal la luz que salió de ella que, a causa del resplandor, sus ojos no pudieron ver lo que había dentro de las paredes del arca en que se contenían las preciadas prendas de los Santos de Dios y a punto estuvieron todos de caer por tierra debido a la magnitud del espanto". Tal fue así que algunos de ellos no recobrarían la vista. Pero el rey pidió al obispo licencia para abrirla; eso sí, dispuso para sí y para los obispos, abades y demás miembros de la Corte, una mayor mortificación de sus cuerpos, así como una mayor entrega a la penitencia y a la oración. Llegó el momento. Oraciones y penitencias dieron sus frutos. El arca se abrió y nadie sufrió daño alguno. Al fin, el arca desvelaba sus secretos. Muchos de los asistentes no pueden reprimir la emoción; ojos vidriosos son evidentes. Nosotros, invitados inesperados, contenemos la respiración. Pero mejor que nuestro testimonio, a la fuerza torpe y deslavazado, quedará para la posteridad el documento que el mismo rey firmará: "Mediada la Cuaresma, siendo el día tercero de los idus de marzo, a eso de la hora de tercia, los obispos y presbíteros, concluida la celebración de la misa solemne, llegaban, entre cánticos de salmos que unos clérigos entonaban, al lugar previsto donde se mantenía oculto tan copioso don. Empujando suavemente, al tiempo que de una y otra parte se lanzaban con los turíbulos bocanadas de oloroso incienso, se abre el Arca, en medio de gran temor, quedando patente lo que a Dios había pedido, es decir, un tesoro inimaginable". 
Atrás quedaba ya el largo periplo que la tradición sostiene mantuvo el Arca. Huyendo de invasiones sarracenas habría viajado de Jerusalén a Toledo, el Monsacro y, finalmente, Oviedo. Así lo contaba en 1240 don Lucas de Tuy, el Tudense: "Como fuese casto y católico (Alfonso II), el arca que el rey Pelayo auia traydo de Toledo a Asturias llena de reliquias de diversos santos (al lugar que se dize Monte Sagro) traxola a Oviedo". 
Historia y leyenda, como en tantos otros sucesos de nuestra historia, se dan la mano. Pero lo cierto es que, desde entonces, las valiosas reliquias contenidas, ejercieron una fuerza irrefrenable para miles de peregrinos que, movidos por una fe inquebrantable, se acercarían a los pies del Salvador, entrarían en la secular y sobrecogedora penumbra de la Cámara Santa a venerar las incomparables reliquias custodiadas en la que, desde entonces y para siempre, sería la "Sancta Ovetensis".
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2020/03/16/arca-santa-abrio/2612746.html

lunes, 9 de marzo de 2020

¡ES LA EDUCACIÓN, ESTÚPIDO!

El Otero

¡Es la educación, estúpido!

La crisis de modales en la sociedad actual

09.03.2020 


Usualmente suele ser una noticia, un hecho, o un recuerdo concreto el que ejerce como chispa para dar pie a estas miradas semanales a la historia o al acontecer cotidiano ovetense. Esta vez han sido cuatro. Una: la intervención policial -a juicio de algunos, desmesurada- para desalojar un botellón en la plaza del Sol el pasado fin de semana. Aun siendo consciente de lo complejo que es el fenómeno del consumo ilícito de bebidas en la calle, tal vez el énfasis habría que ponerlo más en la prevención que en intervenciones a la fuerza que poco solucionan. Lo cierto es que el paisaje de desechos al amanecer era como para llorar; eso sí, no olvidemos que los jóvenes, a fin de cuentas, son reflejo de su propia sociedad. Tampoco podemos soslayar a los vecinos. Su derecho al descanso es inequívoco. Y hay que garantizar que no sufran molestias ni perjuicios innecesarios. 
Dos: la misma noche, algunos desalmados no tuvieron mejor ocurrencia que dedicarse a pintar a la pobre Mafalda. Hechos lamentables que se califican por sí mismos. ¿Qué tiene en su cabeza quien no le resulta vergonzoso pintar una figura como esta o una pared cualquiera de la ciudad? Nunca lo entenderé. 
Tres: suelo caminar casi a diario por el Naranco. Es ya un hábito; casi un vicio. En ocasiones subo por la carretera que va de Fitoria a Toleo de Arriba; pues bien, desde hace un tiempo, algún impresentable considera que mejor que ir al punto limpio más cercano es más adecuado tirar escombros y restos de obra en un magnífico bosque que todo lo soporta en silencio. El mismo bosque en el que hace pocos días tuve la fortuna de ver a una pareja de corzos corretear en un juego sin fin. Y ahora ya hay colchones, electrodomésticos? en fin, un hecho tan guarro como incívico y un dolor para los ojos. 
Cuatro: es bastante común oír últimamente en los plenos municipales cómo nuestros representantes se cruzan gruesos calificativos. En enero, un asistente al Pleno pidió la palabra y exigió: "Únanse todos por un Oviedo mejor". Sentido común en esencia. La discrepancia política es tan normal como legítima. También un punto de vehemencia en defensa de los planteamientos políticos es necesaria pero, a mi juicio, hay barreras que no se deben cruzar. No es ejemplarizante que quienes representan a los ciudadanos acaban entre insultos e interrupciones como si el salón de plenos fuera el plató de un programa de cutre telerrealidad; ya se sabe, vale más un ejemplo que mil palabras. Por tanto, el resumen es claro: educación. Cuanta más educación, menos coacción será necesaria: "Abrid escuelas y se cerrarán cárceles", en palabras de Concepción Arenal. 
Por tanto, y parafraseando de nuevo a James Carville, asesor de Bill Clinton en la campaña electoral de 1992, diría: ¡Es la educación, estúpido!
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2020/03/09/educacion-estupido/2609749.html

sábado, 7 de marzo de 2020

PROYECTOS EN EL AIRE

Proyectos en el aire

Los grandes planes para modificar el Naranco se llevan sucediendo desde hace casi un siglo, como recogía la prensa en enero de 1931

06.03.2020 | 23:42
La Jira al Naranco en 1930. 
Queridos ovetenses: 
Acudo de nuevo a esta cita mensual para compartir con vosotros algunos de mis secretos, de mis sueños, de mi historia? Seguro que recordaréis titulares de prensa, en los que, con cierta frecuencia, se anuncian grandes ideas y proyectos que, en la mayoría de las ocasiones, no pasan de ser eso: proyectos. Hace años la prensa local anunciaba: "Una obra de verdadero ovetensismo. Para la construcción de un parque de recreo en la cumbre del Naranco". Si creéis que os suena, estáis errados. Salvo que tengáis casi un siglo de vida. La noticia de que os hablo la publicó "El Carbayón" el 9 de enero de 1931. Daba cuenta de que el Sr. Juan Uría se había reunido con el alcalde para hablar de la cesión de terrenos para llevar a cabo un parque de recreo en la cumbre. El Sr. Uría contaba a los medios: "Como alrededor de la construcción de la carretera del Naranco no han dejado de actuar las malicias y hoy puede ser materia propicia a que se prodiguen las dificultades que puedan surgir en la construcción de un parque en el Naranco, idea patrocinada por el Sr. Covián y para cuya realización saben ustedes que me han citado, quiero merecer de ustedes que hagan público lo que hablé con el alcalde y consigno en la siguiente nota: He dicho al señor alcalde que aunque de momento no creo una necesidad la construcción de ese parque, porque parque público viene a ser todo el pinar plantado por mí, en el que nadie ha encontrado dificultad para el disfrute de sus ventajas, salvo la natural limitación de sus trazos o cortar los árboles y porque en la parte más elevada del bosque la S.A. del Naranco, a la que pertenecen entidades importantes, tiene ultimados los proyectos de construcción de un gran Restaurant, que ha de estar rodeado de jardines y campos de sport, como tenis, skating, frontón, etc. y esto bastará para que en los días ordinarios haya lugar de descanso y albergue, quedando el resto del bosque para el gran público en los día solemnes de grandes romerías como las de los últimos veranos". Continúa el Sr. Uría: "Sin embargo, la idea de crear en lo alto del Naranco un parque propio del Ayuntamiento me parece un acierto y hasta un negocio si se aprovechan las circunstancias actuales de tener los terrenos un valor más reducido por no estar aprovechados más que para rozo y pasto inferior del ganado. Pero para que eso sea completamente útil, no debe pensarse en pequeñeces; un parque de una o dos hectáreas convertido en un jardín inglés más que favorecer, perjudicaría al público que asistiera en los "grandes días" a las excursiones al Naranco, pues les coartaría la libertad para tumbarse a merendar, para sus bailes y sus juegos" Tras esta exposición tan pragmática como mercantilista, el Sr. Uría continúa su razonamiento: "El parque del Ayuntamiento debe hacerse tomando todo el terreno posible y en ellos hacer plantaciones oportunas que sirvan para sombra y abrigo de aquellos sitios cuyo incremento de valor indemnizarán en su día al Ayuntamiento de los sacrificios hechos hasta ahora. Del dominio público hay en las cima unas pequeñas extensiones de terreno que pudieran servir de base para acrecentamientos en todos los sentidos, hacer allí esa propiedad del Ayuntamiento que tan útil podrá llegar a ser. Y téngase en cuenta que ni yo ni la S.A. Monte Naranco, que represento, somos los únicos propietarios ni los más beneficiados por las construcción de la carretera del Naranco. Sin embargo, esta sociedad y la constituida por los Amigos del Naranco han sido los solos que adelantando el dinero para la construcción de la carretera sin devengar interés y a devolver en un plazo de siete años, han hecho el sacrificio económico no inferior a 35.000 pesetas. No es pues, la Sociedad Monte Naranco la más obligada a facilitar al Sr. Alcalde la consecución de la idea". 
El 13 de enero, de nuevo El Carbayón, anuncia que el alcalde someterá a la Corporación una proposición relacionada con su "admirable idea" de establecer en la cima del Naranco un parque municipal y otros servicios como "cantinas escolares". 
Matizaba el periódico que, por considerarlo "un texto digno de ser conocido por todos los ovetenses", reproducía íntegramente la moción. ¿Y en qué términos se planteaba la moción en cuestión? Venía a decir que el ayuntamiento estaba llevando a cabo la construcción de una carretera que iba desde San Miguel de Lillo hasta la cumbre, gracias a la cual los ovetenses podrían disfrutar de "las más hermosas vistas de la provincia"; no seré yo quien les contradiga. Que la sociedad Amigos del Naranco proyectaba construir un restaurante y campos de deportes en la cima, lo que se consideraba una idea "digna de aplauso pues merced a ella contará nuestra ciudad con un nuevo elemento de atracción importantísimo". Pero también consideraba la moción que no debía dejarse actuar sólo a la iniciativa privada por lo que consideraba que la Corporación esta "obligada a intervenir con tres finalidades, cuyo desconocimiento implicaría por parte de la misma una falta de previsión que dentro de no lejano plazo habría de dar lugar a justificadas censuras". Planteaba la moción la necesidad de parques en las ciudades importantes fijando en una hectárea por cada 2500 habitantes, ya que los "recreos al aire libre ejercen una influencia beneficiosa no sólo en la salud sino en el aspecto moral". Cuestionaba asimismo los intereses de la Sociedad y su "generosa tolerancia". E iba más allá de la mera adquisición de terrenos pues creían necesario "prever la posibilidad de otras necesidades de interés general como las Colonias Escolares, etc.". Y por último y de cara a que los proyectos obedecieran a un plan digno de lo que el Naranco debe ser, sería necesario aprobar "unas Ordenanzas especiales que se ajusten en su estructura a las existentes en otros sitios análogos de España o del extranjero pues la autorización de ciertas clases de establecimientos y la libertad de estilo para las construcciones y su emplazamiento podrían malograr nuestra aspiración". 
Pues bien, mis queridos vecinos, ¿qué os parece? ¿No os suena la música? Han pasado 89 años y nada ha cambiado. Han surgido proyectos que casi mejor que no vieran la luz porque, seguramente, me hubiera ido peor. Imagino que, a nada que os pusierais en mi lugar, compartiríais mi hondo sentimiento de frustración. Aquel proyecto de parque de 1931 no llegó a nada, evidentemente. Pero hace menos de tres años se hablaba de un nuevo proyecto: un parque de 310.000 m2 en el entorno de los monumentos. Tampoco verá la luz. Así que, amigos, parece que mi triste sino es esperar, y esperar, y esperar? 
Que conste que tiempo y paciencia, tengo.
https://www.lne.es/servicios/multimedia/imagenes.jsp?pRef=2020030700_31_2608763__Oviedo-Proyectos-aire

lunes, 2 de marzo de 2020

COMERCIO DE PROXIMIDAD

El Otero

Comercio de proximidad

Carlos Fernández Llaneza 02.03.2020 


Se habla con frecuencia del comercio de proximidad. Hace referencia a los establecimientos más cercanos, tiendas de barrio en contraste con los supermercados y grandes centros comerciales. Hubo un tiempo en el que esto parecería una perogrullada; todo el comercio era de proximidad. En el Vallobín de mi niñez, en un radio de 300 metros de mi casa, teníamos las tiendas de ultramarinos de Ovidio, Ángel y Miro. Además de pescadería, panadería, carnicería, estanco, ferretería, peluquería, zapatería, carbonería, mercería, droguería, confitería y, eso sí, un montón de bares. Ninguno de esos establecimientos sobrevive. La evolución del comercio los engulló. Pero como la aldea gala de Asterix que resiste al invasor, sí hay comercios en Oviedo que han perdurado y han sido capaces de ir adaptándose a los tiempos. Tal es el caso de una pequeña tienda de ultramarinos sita en el número 31 de la calle Mon: la tienda de Fina. Josefina Clemente García, una joven de 91 años que ya forma parte de la historia del comercio de la ciudad y que sigue, sin la más mínima intención de jubilarse, día tras día, en su establecimiento. Fue su abuelo, Sabiniano Clemente Alonso, procedente del pueblo leonés de San Millán de los Caballeros, el que inició el negocio en noviembre de 1904 al alquilar un bajo y una buhardilla en la calle Mon por 1,50 y 0,50 pesetas diarias, respectivamente. Con el apoyo y la confianza de personas como Horacio Llorente, Sixto Cerrra, Eufrasio Osoro o la familia Orejas, el negocio echó a andar. Fina llegó a la ciudad a los 14 años. Acarreando piñas y arena fue conociendo todos los entresijos de la tienda. Y así, con jornadas diarias de diez horas de trabajo y sin saber qué son las vacaciones, fue pasando una vida dedicada al trabajo y consiguiendo que sus clientes formaran parte de su familia. Muchos de los usuarios actuales son descendientes de aquellos primeros compradores. Dedicación y entrega que le valió el reconocimiento y homenaje de sus vecinos, como sucedió, acertadamente, en febrero de 2017 por parte de la Asociación vecinal Oviedo Redondo. Su trabajo también fue recompensado con la Medalla al Mérito en el Trabajo en junio de 2010. Un reconocimiento a su trayectoria y a su mantenimiento en activo a pesar de su edad. 
Hoy, Fina sigue cada día con su inseparable bata de rayas y sus zapatillas, aunque con algo de ayuda, haciendo los pedidos, marcando los precios, echando las cuentas en un papel que luego contrasta en la máquina, pero fiándose más de las echadas a lápiz. 
Basta compartir un rato de conversación con Fina para ser consciente de que estás ante una persona especial, generosa (imposible marchar sin ser obsequiado con unas bolsas de pastas de las Carmelitas de Fitoria), que transmite optimismo y alegría. Honrada, "nunca cogí nada que no fuera de mi trabajo". Agradecida y esforzada. Fina supo mantener la tienda a pesar de las dificultades, que no fueron menores, y lo hace con ese sentimiento de gratitud y homenaje a su abuelo Sabiniano. 
Esperemos que, si Fina así lo quiere, y querrá pues como ella repite "no quisiera ver la tienda cerrada", siga muchos años saludando a sus fieles parroquianos e, incluso, a los turistas que casi a diario se asoman, curiosos, a su tienda. Ejerciendo el auténtico comercio de proximidad. Su máxima es sencilla: "Querer a la gente y que la gente te quiera". Dije sencilla aunque, tal vez no sea tan simple. Quizá sentirse querida unánimemente sea una suerte reservada a algunos privilegiados como Fina. 
Y por muchos años.
Foto adjunta: Óleo del pintor Toño Velasco basado en una fotografía de Rute Golán.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2020/03/02/comercio-proximidad/2606371.html