sábado, 29 de mayo de 2010

Charla en el Club de Prensa de LNE. (27 de mayo de 2010)

Patricia Secades: «Bellido fue una figura puente en la historia de la arquitectura»

La experta analiza la obra del autor de la iglesia de San Pedro de los Arcos

Patricia Secades y Carlos Fernández Llaneza, presentador del acto.
Patricia Secades y Carlos Fernández Llaneza, presentador del acto. miki lópez

Oviedo, David ORIHUELA

El centenario de la parroquia de San Pedro de los Arcos es momento perfecto para recuperar la figura de Luis Bellido (1869-1955), el arquitecto autor del proyecto de la iglesia. Así lo hizo Patricia Secades, doctora en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo, en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA. Secades respasó la obra de Bellido con especial atención a la parroquia ovetense.

Bellido nació en Logroño en una familia vinculada a la construcción, ya que su padre y su hermano eran ingenieros. Nada más licenciarse en arquitectura fue contratado en Galicia, pero sólo estuvo un año, y se trasladó a Asturias como arquitecto diocesano. En el Principado compaginó su trabajo para la Iglesia con su tarea de arquitecto municipal del Ayuntamiento de Gijón, y con el trabajo de profesor de dibujo en la Universidad de Oviedo. La experta desgranó la carrera de «uno de los arquitectos más importantes que ha trabajado en Asturias», y que destacaba por un «espíritu crítico» que le llevó a interesarse por las nuevas corrientes artísticas. La importancia de la figura de Bellido radica en que su producción arquitectónica se lleva a cabo en una etapa de transición, lo que en opinión de Secades convierte al arquitecto en «figura puente», en la que se da un cambio de valores del sistema neoclásico, que entra en crisis en este momento, hasta la aparición del movimiento moderno.

En sus obras, algo que también se aprecia en San Pedro de los Arcos, Bellido siempre utiliza todo el estilo neogótico, el neoárabe y el neorománico. Con estos mimbres construye «arquitecturas tremendamente funcionales, lo que provoca que los edificios prolonguen su vida en la historia», como el Seminario conciliar de Oviedo, más tarde cuartel y hoy facultad de Filología de la Universidad de Oviedo, en el Milán.

En esencia es Bellido un arquitecto bien cualificado y prolijo, «aunque dota a sus obras de pocas características personales». Un profesional que entiende la arquitectura como herramienta y la utiliza para resolver problemas formales.

El proyecto de San Pedro de los Arcos data del año 1902, y en él se dibuja un templo de una única nave, con una cabecera poligonal. El historicismo se puede apreciar en los pilares, con soluciones muy tradicionales, unas columnas rectangulares que recogen el empuje de los arcos, en lo que supone una solución que se empieza a dar en Asturias ya en el prerrománico, según explicó la profesora, que analizó punto por punto cada aspecto arquitectónico del templo ovetense que cumple cien años.

San Pedro y la Balesquida


Grabado de Francisco Ruiz Tilve


LA BALESQUIDA Y SAN PEDRO DE LOS ARCOS


¡Pero hombre! ¿Estos de san Pedro también se apuntan a la Balesquida? Pues sí... Si me permiten, me cuelo de nuevo en las líneas de la memoria colectiva, y es que también podemos contar una pequeña historia, en este año de celebraciones para nuestra parroquia; no en vano, nuestro andar centenario por los últimos siglos da para mucho.

No voy a entrar en la historia de la Cofradía de la Balesquida que no es momento y ya se ha contado en muchas ocasiones, pero si me gustaría compartir con los ovetenses con los ecos del Martes de Campo frescos aún en la memoria, una parte de nuestra historia que como tantas otras, se engarza con otras historias ovetenses como las cerezas en un cesto.

Como es conocido, la intención de Dña. Velasquita Giráldez fue la de fundar un hospital para pobres menesterosos al amparo de la Cofradía de los Alfayates (sastres), y entre otras disposiciones expresadas en la escritura de reorganización allá por el año de 1232, se encontraba la de realizar el primer martes de la Pascua de Pentecostés una función religiosa en la que se incluía una procesión popular con la imagen de la Virgen de la Esperanza hasta la antigua capilla que de Santa Susana que se encontraba hacia la mitad de la calle del Rosal; allí la recibía el párroco de san Pedro del Otero, revestido de capa pluvial y acompañado de cruces y ciriales; agregados a él, el abanderado y otros representantes de la Cofradía, seguidos por los cofrades y numerosos vecinos; continuaba la procesión por el camino que llevaba hasta la ermita de Santa Ana de Mexide, sito en el término de Truébano, (parroquia de san Pedro por aquel entonces) entre hermosas praderías y árboles frondosos que brindaban el frescor de su sombra. Se celebraba allí misa cantada con sus letanías y finalizada ésta se repartía el bollo de pan de fisga (escanda) con torrezno y medio cuartillo de vino de “pasado el monte” (entiéndase León); al abanderado sacristán se le daba un azumbre (cuatro cuartillos) de vino si había portado enhiesta la bandera, y si la había descansado en el hombro no se le daba.

A partir de 1835, con motivo de las Leyes desamortizadoras de los bienes eclesiásticos, el edificio del templo y convento de los PP Franciscanos, así como el solar de su huerta y espacioso bosque adjunto -llamado Campo san Francisco- pasaron a ser propiedad del Estado, y en su virtud quedaron abiertos al público con lo cual el pueblo ovetense abandonó el lugar de Mexide para estos eventos en beneficio del Campo. Y así, el párroco de san Pedro, se ahorraba una procesión al año... En febrero de 1959 se erige la parroquia de san Francisco de Asís y su entonces filial del santo Cristo de las Cadenas y ya los vecinos de Truébano y alrededores, dejaron de pertenecer a san Pedro, lo que a buen seguro, los curas de las últimas décadas agradecen...

No quisiera poner el punto final a este guiño a la historia local sin transmitir mi sincera felicitación y reconocimiento a todos aquellos que año tras año hacen posible que esta tradición tan nuestra continúe.


martes, 25 de mayo de 2010

¿Demagogia? (Octubre 2005)

¿DEMAGOGIA?


Hace días que tengo idea de escribir este artículo, pero no me acababa de decidir por diversos motivos que no vienen al caso; concretamente tenía la intención de compartir esta reflexión en voz alta desde que hace unos días leí en la prensa, en una pequeñita columna perdida en las páginas centrales una noticia que decía: “Cada cuatro segundos, muere de hambre un niño en el mundo”. Sin comentarios. Creo que hay noticias que se comentan por sí solas. Confieso que me dio mucho que pensar y me dejó cierta inquietud. ¿Cómo podemos estar volviéndonos tan insensibles? ¿Acaso es cierto que no podemos hacer nada? Hoy no toca criticar a nuestro gobierno local, por mucho que nos den sobradas razones, ni tampoco voy a proponer ninguna iniciativa al respecto; eso para otro día. Hoy sólo quiero hacer una especie de terapia de grupo compartiendo con todos ustedes esta inquietud. ¿Se imaginan que de pronto empezaran a morir cada cuatro segundos una persona en este planeta por culpa, por ejemplo, de la fiebre de los pobres pollos…? Creo que sí, que serán capaces de imaginar la que se montaría. Estamos asistiendo cada cuatro segundos a una auténtica catástrofe humanitaria, no comparable a nada, a nada de lo que hayamos visto. Estamos hablando de un problema que afecta a unos 800 millones de personas según Médicos Sin Fronteras. 800 millones de desnutridos, de fantasmas mudos, casi invisibles, cuya solución no precisa de actos heroicos. Una auténtica emergencia silenciosa, según escribía J.J. Millás en su columna de El País recientemente.

Creo que no hace falta dar muchos más datos, ni poner fotos de niños famélicos, ni nada de eso. Mantengamos al menos la memoria viva, aun cuando estas imágenes desaparezcan de las primeras páginas de la información internacional. Hace falta no perder la tensión solidaria, bien individualmente, o bien desde las instituciones, incluida nuestra administración municipal. ¿Debería de ser esta una prioridad en las agendas de los políticos, sea cual sea su ideología y sea cual sea su responsabilidad? Repito. Es un tema que me da que pensar y me desazona por igual.

Ya que estamos celebrando el 25º aniversario de la Fundación Príncipe de Asturias, tomo prestado parte de los discursos de dos premiados para completar mis palabras, que hoy encuentro torpes y vacías; de verdad, no se muy bien qué decir y cómo transmitirlo… Porque hay tanto que gritar que no sabría cómo. Las primeras son de Nelson Mandela, premio de cooperación internacional en 1992: “El desarrollo es del interés de toda la raza humana. La inmensa desigualdad de nuestro planeta es peligrosa, injusta, desestabilizadora de igual manera que las desigualdades dentro de un país. El debate Norte Sur debe renovarse y las estructuras internacionales de cooperación se deben de reforzar.”

Las otras son de la General de las Hijas de la Caridad, premio de la Concordia 2005 y dicen: “Vivir la solidaridad compromete a ir más allá y más lejos en la búsqueda de recursos suficientes que permitan mejorar las condiciones de vida de quienes están condenados a sobrevivir ya sea perdidos en el laberinto de la marginación, o forzados a dejar su país en frágiles pateras, vergüenza de nuestra sociedad”.

Poco más se puede decir. Y repito una vez más: no quiero más que compartir esta reflexión. Compartir una sensación o llámenlo como quieran, pero les aseguro que si entendemos por demagogia, la actitud y comportamiento político caracterizado por el intento de conseguir el afecto popular o el incremento de adeptos a una determinada causa, les doy mi palabra de que no pretendo con este artículo ni lo uno ni lo otro.

Hagan cada uno su propio juicio.

Preguntas en voz alta. (16 de abril de 2003)

PREGUNTAS EN VOZ ALTA.


A pesar de que en nuestro entorno más cercano y personal, probablemente las cosas anden más o menos como de costumbre, no hay que ser precisamente un lince para darse cuenta de que vivimos días difíciles y duros. Hemos asistido durante meses a los prolegómenos de la tramoya de una obra de la que todos éramos conocedores en buena parte del guión, y tras su puesta en escena, no me gusta nada; afortunadamente, esta espantosa tragedia parece que está dando las últimas bocanadas aunque aún quede mucha tela que cortar; muchas, muchas heridas por cerrar y mucha justicia por sembrar, tarea difícil verdaderamente. Como no podía ser de otra forma, al igual que miles, que millones de ciudadanos de esta tierra que nos acoge, intento –confieso que en vano las más veces- de responder a un montón de preguntas: ¿por qué? ¿Por qué el hombre en tan necio?. ¿Por qué otra vez hemos llegado a este extremo? ¿Por qué no se ha podido evitar el que resonaran tan alto y fuerte los tambores de guerra? ¿Por qué tanta prisa para desencadenar una vez más el fuego de la ira?. ¿Por qué la ONU se está yendo a hacer puñetas? ¿Por qué la actitud de nuestro gobierno? ¿Por qué no puedo evitar pensar en intereses ocultos detrás de todo? ¿Por qué ahora sí, la respuesta masiva de los ciudadanos? ¿Por qué...? Muchas preguntas, pero tranquilos, tranquilos... no voy a ser tan presuntuoso como para intentar siquiera dar respuesta a una de ellas. Ya corren bastantes ríos de tinta y ya se baten el cobre tertulianos de todo pelaje en las ondas a diario. Obviamente, la guerra es un fracaso lo miremos por donde lo miremos. Ya lo decía Henry Miller “cada guerra es una destrucción del espíritu humano”. Insisto: toda guerra es un desastre. Toda guerra. Toda violencia. En cualquier forma y de cualquier modo. Pero vamos por partes que me pierdo... orden ante todo.

Vamos a ver. Volvamos al título: preguntas. Es claro la relación causa efecto entre el conflicto que nos asola y las masivas manifestaciones ciudadanas que se han vivido en todo el mundo. He asistido a las dos grandes concentraciones celebradas en Oviedo y francamente, no recuerdo ninguna anterior que hubiese congregado a tal número de personas. Pero, y que nadie me entienda mal, ni me llamen demagogo, no, no... sólo me lo pregunto... ¿no será también el momento de que la ciudadanía se movilice por fin por algo más?. Al día mueren cientos de miles de personas en el mundo de la forma más inhumana e indignante: de hambre. ¡¡40.000.000!! de personas en África según un reciente informe de organismos de la ONU están al borde de la hambruna. ¡Eso sí que es tocar fondo!. No digo que tengamos que ir a África a repartir sacos de harina o algo por el estilo, pero igual sí que va llegando el momento de una masiva movilización mayor aún a la actual para exigir a los gobiernos e instituciones que se impliquen mucho más en la búsqueda de la utopía (no quimera) de la justicia social en el mundo. Presionar para que las políticas internacionales, nacionales, autonómicas y municipales en el ámbito social sean mucho más ambiciosas. Luchar por contrarrestar las causas que producen los graves desequilibrios, los motivos que llevan a tantos millones de personas a situaciones límite. No hay que desesperar y hay que seguir manifestándose en contra de la guerra de Iraq o de la guerra que sea ¡por supuesto! Pero también quiero manifestarme para que de una vez, desaparezcan esas imágenes de niños con la mirada muerta y la sonrisa borrada porque el único “rey mago” que esperan es el apocalíptico jinete del hambre y su único futuro la muerte. ¿Dónde están las pancartas por estos millones de olvidados? ¿Dónde están las voces por las guerras olvidadas? ¿Dónde están los poderosos medios de comunicación internacionales, los políticos, los ciudadanos, etc. Clamando, por ejemplo, contra la reciente masacre que ha costado la vida a más de mil personas en la República del Congo y que apenas ha llenado una columna en la prensa? Llamadme demagogo si queréis pero creo que si la ciudadanía insistiera a sus respectivos gobiernos, como de hecho se hace ahora de forma correcta contra esta injusta e ilegal guerra, el cuento de la lechera, por ejemplo del 0,7% igual cambiaba de final. Sólo ansío un nuevo orden que luche por la Justicia en este mundo. Debemos luchar por este sueño, ¿o no? ¿Seré sólo un ingenuo...?

Vengamos ahora a nuestro país, donde me voy a hacer otra pregunta. Vivimos desde hace años una auténtica lacra: el terrorismo de ETA con todo el tejido paralelo de situaciones de injusticia que claman al cielo. Y digo yo, ¿no habría que salir a la calle por cientos de miles también, por cada muerto inocente? ¿No habría que presionar y vocear también contra los dirigentes políticos de aquellos partidos que bien por acción u omisión amparan a los que realmente quieren poner en peligro nuestra libertad? ¿No habría que llamar asesinos a los que de verdad lo son o a los que callan ante ellos? Probablemente, digo yo...

Estoy en el polo opuesto de la postura oficial del P.P en el conflicto actual, pero jamás se me ocurriría tirar aunque sólo sean huevos a sus sedes y mucho menos aún se me ocurriría impedir que cualquier miembro de ese partido, sea donde sea, pueda expresarse en total libertad. Yo tengo el perfecto derecho de manifestarme en la calle tantas veces como me salga de salva sea la parte y a protestar tantas veces como me parezca contra la actitud de mi gobierno; pero eso sí, claro está que sus miembros, o cualquier persona del partido que lo sustenta, tienen el mismo derecho a expresarse cuando y como les plazca. Ya se sabe de antiguo la vieja frase de que mi libertad termina donde empieza la tuya, ¿no? Pues eso.

Y ahora volvamos a Oviedo, que nos pilla más de cerca. Espero poder seguir participando de manifestaciones como las vividas en Febrero y Marzo, sin tener que avergonzarme porque grupos de jóvenes, por ejemplo, tomen la Catedral como si de los cuarteles de invierno se tratara, o llenen fachadas de sedes de partidos democráticos con pintura e insultos. No pretendo emular a Voltaire cuando decía aquello de “combatiré tus ideas hasta la muerte y hasta la muerte defenderé tu derecho a defenderlas”, no, no... pero creo que el espíritu de la libertad en democracia debe de ir más o menos por ahí. En fin, el tema daría mucho más de sí pero intuyo que mal abanderado es de ninguna paz y de ninguna libertad el que pisotea la libertad de los demás, ¿estaremos de acuerdo también, no?

Bueno, pues en este viaje de lo universal a lo local y tras arreglar el mundo una última pregunta que me he/ han hecho de forma reiterada e insistente, aun a riesgo de que parezca meter entre col y col una lechuga: ¿por qué te quieres meter en política? ¿Por qué quieres ser concejal? ¡¿Cómo se te ocurre, hombre?!. ¿Habría que responder porque la política esta ahí, como respondió el montañero ante la pregunta de que por qué escalaba las montañas? ¿ O habría que decir como Grahan Greene que porque “la política está en el aire al igual que la presencia o ausencia de Dios?"?. Quizá. O quizá por lo que se desprende de todo lo anterior. Porque creo en el diálogo y el consenso como camino para llevar a cabo proyectos que redunden en beneficio de las personas. Porque aunque poco pueda hacer para evitar la guerra en Oriente Medio, sí puedo intentar aportar algo en pro de mejorar de alguna manera la vida en esta ciudad. Siempre he creído eso de que la política municipal es la más agradecida porque es la más cercana a los ciudadanos y desde la que se puede hacer más por todos los que vivimos en esta maravillosa ciudad. Me gustaría contribuir, humildemente, a lograr una corporación donde a pesar de estar en posturas opuestas y desde la confrontación política, logremos alcanzar el acuerdo en aquello que repercuta en el ansiado bien común. Por encima de intereses personales o de partido debe de prevalecer el bien de los ovetenses. A todos los niveles. Diálogo. Cooperación. Pero con exigencia y sin concesiones gratuitas. Quizá pensemos que podemos hacer poco por mejorar este que parece cada vez más maltrecho mundo. Error. Hambre también es la necesidad del vecino. Me gustaría colaborar a hacer de Oviedo una ciudad donde no se valore sólo el oropel, que a lo mejor no está mal, pero que aparte de que nos den una “escoba de oro”, nos den el unánime reconocimiento porque desde las responsabilidades y competencias del equipo de gobierno al que aspiramos, se luche por conseguir una ciudad más justa, más solidaria, más habitable, más digna, más pacífica, más ejemplar, más... ¡¡ay mamá que quiero la luna!! No. No sueño. Es lo que quiero para Oviedo. Y aunque me gusten las fuentes, los magnolios, las farolas fernandinas (que ni me gustan muchas de las fuentes, ni los magnolios, ni las farolas en determinados sitios, pero bueno...), me gustaría más ver que en nuestra ciudad la pobreza desapareciera, que nuestra economía no fuera una especie de agujero negro, que los jóvenes no tuvieran que hipotecarse de por vida (y eso el que pueda) para comprar una vivienda. Que fuera un lugar donde se pueda respirar un aire limpio de humos y de mala leche. Una ciudad donde la cultura, la historia y el patrimonio, se respete y no se toque con la varita mágica de la ordinariez; donde el urbanismo no sea sinónimo de especulación y sin embargo vaya de la mano del término de Ecología Urbana que tanto puede y debe de englobar. Donde nuestro Ayuntamiento aproveche todas las sinergias con otras administraciones para llevar a cabo ambiciosos planes de empleo que ayuden a abrir la puerta del mercado laboral a aquellos que más lo necesiten. Una ciudad donde los ciudadanos no vean en el Ayuntamiento a un hambriento recaudador de impuestos que todo lo devora, sino un lugar de encuentro y participación. Que vean que su dinero se invierte en el beneficio de todos, pero sin hipotecar hasta a sus bisnietos, etc., etc. Y ahora dirán, claro, es muy fácil pintar aquí la Arcadia feliz, pero luego, si te vi no me acuerdo. Yo no prometo nada. Bueno sí. Prometo que esto es lo que quiero y prometo que lo intentaré. Y además creo firmemente en la persona que encabeza este proyecto y sé que lo va a intentar llevar a cabo con todas sus fuerzas y desde la más absoluta honestidad personal. Oviedo ha cambiado, no soy tonto y veo que la ciudad ha mejorado en muchos aspectos. Pero aún hay muchas cosas que deberían de haber cambiado y no lo han hecho. Y hay muchas que pueden y deben mejorar. Por eso quiero estar ahí. Por poner ese mínimo grano de arena en ese proyecto que aunque con dificultades, está lleno de ilusión no sólo para nuestro grupo municipal, sino para TODOS los ovetenses. Repito: TODOS. Nunca me gustaron las etiquetas ni la política del “quítate tú pa poneme yo”. No. El Ayuntamiento es de Oviedo y de los ovetenses y no de ninguna sigla que pecaría si lo secuestrara. Y tranquilos que ya voy terminando.

Os invito a todos a manifestaros una vez más; esta el 25 de Mayo, y a manifestarse de la manera mejor que se me ocurre: introduciendo un voto en la urna. Ni huevos, ni piedras, ni voces, ni pancartas... Un voto. Esa es nuestra mejor voz y nuestro mejor grito. Un grito por la libertad. Un grito por la Paz. Por la concordia. Y que cada cual coja la papeleta que estime más conveniente en conciencia. Pero que la coja. Ha costado mucho a muchos poder llegar a que un Domingo de vez en cuando, tengamos unas urnas abiertas para que pasemos de largo sin detenernos ante ellas a hacer ese gesto tan sencillo y tan importante. Por la Paz, por la Libertad, por la Democracia... por el sentido común... ¡¡Votemos!! Y al que Dios se la de, San Pedro se la bendiga...


Publicado en La Nueva España el 16 de abril de 2003.

Desde el banquillo. (Junio de 2003)

DESDE EL BANQUILLO


Pasada la octava y pico del 25-M, vaya por delante antes de nada mi felicitación, totalmente sincera, tanto al Partido Popular como al Alcalde por los resultados obtenidos; hombre, a este paso vamos a tener que cambiar el tratamiento de Ilmo. Sr. Alcalde por el de “¡Gabino, gallu!”. Bien, bromas aparte -¿qué impide decir la verdad con humor?, decía ya Horacio allá por el año 54 a.c.-, y tras el reconocimiento de la victoria del rival, que no del enemigo, quiero que mi primera declaración tras tomar posesión como concejal de esta fantástica ciudad sea una intención de mano tendida. El electorado ha querido que este partido lo vayamos a ver sentados en el banquillo (el del campo, no el de los acusados...), pero no hay que olvidar que a pesar de todo jugamos en el mismo equipo. Quizá hayamos hecho mal la pretemporada. Quizá no entrenamos con el esfuerzo y entrega suficiente... el caso es que estamos en el banquillo; pero eso sí, tenemos clara vocación de jugadores correosos, peleones, y continuaremos entrenando día a día para poder saltar al campo lo antes posible y ganar el partido.

Decía que tiendo la mano. Claramente una mano tendida, pero en la otra una estaca (metafóricamente hablando, claro está...). La “estaca” de la justicia, la “estaca” de la oposición hecha desde la lealtad institucional, si se quiere, pero con firmeza y, por supuesto, sin ningún tipo de entreguismo. Con la “estaca” con la que pretendemos velar por los intereses de todos los ciudadanos de Oviedo, no sólo de los más de 30.000 que nos dieron su respaldo. A chupar banquillo, sí, pero sin quitar ni un segundo el ojo del campo de juego. Mano tendida. Lealtad. Concordia. Consenso en lo que se pueda y sea bueno para los intereses generales, pero siempre desde la más honda creencia de que otro Oviedo es posible. Lucharemos por demostrarlo. Porque lo creemos y lo que se cree, tarde o temprano, acaba calando como el “orbayu” te acaba empapando sin darte cuenta. Creemos que es posible un Oviedo donde la ética complemente y supere a la estética. Creemos en un Oviedo que luche por la justicia social, que no caridad. Por un Oviedo hecho por y con todos los ciudadanos. Que estemos orgullosos de la belleza y limpieza de nuestra ciudad, sí, pero que estemos más orgullos aún de un gobierno municipal que debería ser absolutamente honesto, transparente, eficaz y responsable. En fin, porque, como decía nuestro lema, creemos que hay otra forma de gobernar. Y a pesar de todo, seguimos creyéndolo, qué le vamos a hacer...

Y por último, y no por ello menos importante, quiero dar de forma muy sentida las gracias a todas las personas que nos dieron su confianza; personalmente, espero ser digno acreedor de ella. Gracias a todas las personas que en todos los actos a los que acudí se acercaban a dar palabras de ánimo, nunca caen en saco roto. Gracias a tantos compañeros que de forma anónima han hecho un trabajo arduo e imprescindible. Gracias a todas las personas que acudieron a votar, aunque no fuera a nuestra opción; con vuestro voto ayudáis a consolidar esta bendita democracia. Que en estos primeros días prevalezca el sentido del agradecimiento y de la apuesta por mirar al futuro con optimismo y en positivo. En todo y en todos. Que así sea.


Publicado en La Nueva España en junio de 2003.

A vueltas con el turismo. (11 de agosto de 2003)

A VUELTAS CON EL TURISMO

Que nadie se equivoque. No voy a ejercer de emisario de ningún “frente del no” ni nada por el estilo, que bien parece que la oposición no tenga derecho a ejercer como tal, pero a cada santo su peana y hay asuntos que no “veranean” como es el caso del turismo, que en estos días anda pelín alterado al estar en la palestra la Sociedad Mixta de Turismo (R.I.P.), de la que como se sabe forma -formaba- parte el Ayuntamiento y como socios empresariales la Cámara de Comercio, Hostelería de Asturias, Federación Asturiana de Comercio y Unión Hotelera. Pues todo iba a las mil maravillas intentando cumplir el noble y deseable objetivo de “contar con la participación y la opinión de los que tienen la experiencia: la iniciativa privada y sobre todo potenciar más el turismo como yacimiento de generación de empleo” cuando por un quítame allá esas pajas el Ayuntamiento decide disolver la sociedad. Las pajas en cuestión estriban en el control de la contratación del nuevo gerente para el que se había iniciado ya un proceso de selección y, por ende, del control de todos los contratos de más de 3.000 €. Es este un tema abierto y debatido en Pleno sobre el que espero que todas las entidades participantes den pública opinión al respecto, así que voy a ser respetuoso y tiempo habrá para hablar sobre la Sociedad Mixta de Turismo, pero cuando menos, ya me quedo con la mosca detrás de la “oreya”.

El caso es que no corren muy buenos tiempos para el turismo. Los últimos datos hechos públicos (junio 2003) por el departamento de estudios económicos de la Asociación Empresarial de Hostelería del Principado, que nada tiene que ver con ningún partido, recogen información que debe, cuanto menos, mover a reflexión; a saber: descenso paulatino del número de viajeros en Oviedo desde el año 2000, perdiendo un 3% frente a incremento de ciudades como Gijón (20%) e incremento asimismo en todas las comunidades cantábricas. Descenso en el número de pernoctaciones (-15%) y descenso notable de un 19% en la estancia media de viajeros en Oviedo. La disminución de la ocupación de plazas llega al porcentaje del 6,8%. Son porcentajes obtenidos analizando la evolución de los distintos indicadores de los tres primeros meses del año 2003 respecto al mismo periodo de años anteriores. Me llama poderosamente la atención un párrafo de las conclusiones del citado informe, refiriéndose al distinto comportamiento entre las principales ciudades motivo del estudio que dice textualmente: “el distinto comportamiento de estas ciudades (Oviedo y Gijón) puede deberse a la diferencia de estrategias de promoción y comercialización de sus recursos turísticos, así como a la puesta en marcha de instrumentos que faciliten dichas promociones”. Sin duda estoy de acuerdo. Y, obviamente, este proceso negativo no es motivo de regocijo ni de satisfacción. Desde el Grupo Municipal Socialista queremos contribuir a mejorar el turismo en nuestra ciudad, faltaría más, y esperábamos que la Sociedad Mixta de Turismo ejerciese como motor de un rápido crecimiento y mejora de nuestra oferta turística. Vana ilusión. Nos gustaría contactar con todas las partes implicadas en el sector para discutir ideas y proyectos que en su momento haremos públicas y que esperamos gocen de apoyo político. Queremos hacer una lectura pausada y crítica del plan de excelencia turística que sin duda es susceptible de mejora. Opinar es fácil y gratis cuando no se tienen responsabilidades de gobierno, pero creemos que sería conveniente ahondar en la oferta natural y cultural de que disponemos: potenciar el prerrománico, nuestra oferta arqueológica de una extensión y atractivo sin igual, el encanto de muchos puntos olvidados de nuestra zona rural, potenciar nuestra presencia en los foros de proyección turística (¿qué pasó con FITUR esta última edición?) solos o en compañía de otros ayuntamientos o de la mano del Principado, ¿por qué no asistir al World Trade Market de Londres, principal mostrador turístico del mundo...? Aprovechemos los hermanamientos con otras ciudades y sus sinergias. Dar la vuelta a las fiestas de san Mateo y convertirlas en un auténtico imán turístico (por cierto... recuperación de la Noche Celta, la noche reggae y no estaría nada mal, a la sombra del Día de América en Asturias, una noche dedicada a la música hispano americana en general con grupos e intérpretes de calidad...). En fin. Quiero que quede la idea de que más allá de la crítica está la intención de que el turismo en Oviedo mejores y que para ello debemos trabajar todos. Que al final del párrafo de nuestro amigo Woody Allen donde dice, refiriéndose a Oviedo, “como si no existiera...” no tenga la poco deseable virtud de, en materia turística, ser profética.


Publicado en La Nueva España el 11 de agosto de 2003.

lunes, 24 de mayo de 2010

El otro "efecto Gabino". (Octubre 2003)

EL OTRO “EFECTO GABINO”


Hace unos días leíamos una artículo que bajo el título “El efecto Gabino” firmaba el señor Sopeña, en el que atribuía a la política desarrollada por el Alcalde el hecho de que Oviedo esté situada como una de las ciudades más prósperas del país, debido, entre otras cosas, a la construcción de infraestructuras y equipamientos. Como ovetense que ama su ciudad y se siente orgulloso de vivir en ella (y orgulloso ya me sentía hace más de treinta años cuando el perfil de la ciudad era muy diferente), me congratulo de estos datos y, por supuesto, que me satisface profundamente todo los que sea positivo para los ovetenses, como no podía ser de otra manera, y espero que a la par que se sigue en esa política de construcción de equipamientos es infraestructuras que sean necesarias, se sepa mantener en buen estado todo lo que tenemos ya como patrimonio común. Bien, pero ante lo expuesto en ese artículo, quiero decir que algo tendrá el agua cuando la bendicen, y que si ese crecimiento se cree que es debido a una política diseñada por el Alcalde y su partido, ¿de quién es entonces la responsabilidad de que Oviedo sea la ciudad dónde más crece el paro, aumentando un 4,5 desde 1999? ¿Quién es el responsable de que un 11% de los ovetenses estén en el paro llegando a más de un 60% en el caso de las mujeres? ¿A quién se puede atribuir la responsabilidad de que 4000 de nuestros jóvenes entre 20 y 34 años quieran trabajar y no puedan, viéndose muchos de ellos abocados a coger la maleta como habían hecho sus abuelos, aunque más de 2000 tengan una titulación universitaria? ¿A quién preguntamos también por qué la mayoría de ciudadanos de esta ciudad no puede comprar un piso donde ellos querrían y se pasan la vida hipotecados? ¿O quién tiene la culpa de que los indicadores de turismo nos vengan diciendo, testarudos ellos, que los índices de ocupación hotelera, de pernoctaciones y de estancia media en la ciudad vengan disminuyendo paulatinamente? Y lo más importante, ¿qué político entonces, o qué política es la responsable de que, según el último informe hecho público por Cáritas sobre las condiciones de vida de población pobre del Principado de Asturias, haya en Oviedo 28959 personas, un 14,10% de la población (7910 familias) bajo el umbral de la pobreza? Repito. Me alegro muy sinceramente de todos los progresos de Oviedo vengan por donde vengan, pero un responsable político, una ciudad, como ya he dicho en otras ocasiones, no puede hablar de de grandes logros de bienestar cuando ese bienestar no alcanza a todos. Porque cuando no todo el mundo vive bien, nosotros no podemos estar bien.

La política, esa que se dice debe corregir las desigualdades que el mercado genera, es precisamente para eso. Para que la mayor parte de esa riqueza que el mercado crea llegue a beneficiar al mayor número de personas posible. Ojalá en unos años, los indicadores de paro, de pobreza, de vivienda... sean tan buenos como los del informe al que aludía el señor Sopeña. Seré el primero en festejarlo, porque no me cabe duda de que todos trabajamos y queremos un Oviedo diferente y mejor, pero mientras eso ocurre, espero y deseo que las políticas de empleo, de vivienda y sociales que son factibles de llevar a cabo desde el Ayuntamiento sean mucho más valientes y agresivas para que entonces sí, Oviedo -como decía el señor Sopeña- llegue a ser una de las ciudades más destacadas de España y de Europa. Ojalá.


Publicado en La Nueva España en octubre de 2003.

Sin techo. (Octubre de 2003)

SIN TECHO


Andamos estos últimos días a vueltas con la suerte y destino de un grupo de personas a los que denominamos “sin techo” y a los que habría que denominar también “sin lugar” porque bien parece que no se sabe dónde ponerlos como si de otra escultura polémica se tratase; pero éstos, son conciudadanos nuestros, los más. Son personas con nombres y una situación compleja detrás de cada uno. Anoche dando una vuelta por mi amado Oviedo antiguo conocí a tres de ellos: Manolín, Javier y Aníbal. Tres ovetenses con vidas destrozadas física y anímicamente y una situación familiar completamente desestructurada.

Cuando hablamos de ellos, nos referimos a este colectivo como transeúntes. Creo que habría que referirse a ellos más bien como indomiciliados, porque en su mayoría son ovetenses que carecen de un techo, de una casa, de una atención específica y cuyo problema, mucho me temo, no se soluciona por la vía policial por mucho que andemos con un quítame allá esos bancos, o esas pajas, que tanto da… o pon cien policías en la plaza del paraguas, o limpia 15 veces donde mean. Esto es como lo de la energía que nos enseñaban en el cole: ni se crea ni se destruye. Se trasforma. Evidentemente, no justifico, ni mucho menos, comportamientos o actitudes incívicas o contra las normativas municipales, pero insisto, este problema no se soluciona con medidas policiales, por muchas vueltas que le demos. Con la presencia policial, lo único que conseguiremos es lo que estamos consiguiendo: trasladar el problema de un lugar a otro, y así sucesivamente. Es preciso ir al origen de problema. Y ahí es donde deben entrar los responsables municipales del ramo. Buena parte de la intervención policial se evitaría con una clara y decidida intervención social. La política social es competencia en gran parte municipal y ¿qué hace el ayuntamiento de Oviedo con los indomiciliados…? Según decían recientemente, sólo destinar 238.000€ a convenios con el albergue Cano Mata, con Calor y Café, o con la cocina económica, y esto está bien. ¿Pero cuánto se está ahorrando…? Mucho, gracias a la participación en gratuidad de tantos voluntarios que se dedican a estas personas y sobre todo por esas vidas entregadas de las Hijas de la Caridad, trabajadores sociales a 24h. sin turnos, con alma, vida y corazón. Porque que yo sepa, estas tres instituciones no son ninguna nacida al amparo del consistorio, sino que las tres están en el ámbito de la iglesia de Asturias. Repito que me parece bien que se colabore con estas iniciativas, pero el ayuntamiento no debe renunciar a llevar a cabo su propia política social, política que sin lugar a dudas debe de ser ambiciosa. Una política social integral que aborde a cada persona de forma individual, analizando su problemática concreta, tanto sanitaria, como laboral, como habitacional. Y no hablo de dar viviendas sin ton ni son. Hay que empezar por intentar dar una mínima estabilidad a la persona, lo que le permitiría por ejemplo algo tan básico como cumplir con sus tratamientos farmacológicos o saber dónde va a dormir esa noche, para poder llegar después a una fase de terapia ocupacional. A través de talleres ocupacionales, escuelas taller, de empresas que colaboren en planes de inserción laboral, que hay muchas que podrían hacerlo y bien. No se trata de buscar actividades lucrativas, sino de tener mentes y cuerpos ocupados. Se trata no de cambiarlos de sitio, sino de intentar con todas las fuerzas sacarlos de la calle. No quiero caer en la demagogia, pero era chocante ver como por una parte, se hace el esfuerzo de regar las calles en la noche para mantenerlas en perfecto estado de revista, cuando a escasos metros, un puñado de conciudadanos, son víctimas de sus propias circunstancias y malviven entre la marginación y la indiferencia. Está bien destinar 238.000 euros para alojar a los “sin techo”, pero ¿qué pasaría si un día las hijas de la caridad, se van a Bemberequé, o Cáritas decide que va a ejercer su política social en Somalia? He dicho en una ocasión que una de las patas sobre las que debe asentarse la política municipal, es la política social y vuelvo además a poner el mismo adjetivo: ambiciosa. Nuestro ayuntamiento no puede ni debe renunciar a tener su propia política social, ambiciosa, repito una vez más. Y se que no es empresa fácil, pero una ciudad no puede presumir de nada, mientras algunos de sus ciudadanos vaguen por la calles sin techo donde cobijarse, llevando a sus espaldas una situación que a nadie beneficia.

Termino esta reflexión con una frase de la escritora Concepción Arenal que debe de darnos que pensar: “¿Los pobres serían lo que son, si nosotros fuéramos lo que deberíamos ser?


Publicado en La Nueva España en octubre de 2003.

La Pista Finlandesa y/o el tren minero. (4 de noviembre de 2003)


LA PISTA FINLANDESA Y/O EL TREN MINERO

Muchos son los vecinos de nuestra parroquia que habitualmente van a practicar el sano ejercicio del paseo diario por la conocida como “Pista Finlandesa”. Un camino cercano, llano y con unas vistas espléndidas sobre la ciudad; pues bien, vamos a rescatar del baúl del olvido lo que fue el sendero por donde discurre ese paseo diario que a muchos nos encanta.

Sabido es que el Naranco fue al menos desde el s. XVII objeto de interés minero (y por desgracia para él, sigue siéndolo si nadie lo remedia...). En 1637 se expedían licencias para beneficiar dos minas de plata, plomo, cobre y otros minerales; la una en el término de la ciudad de Oviedo, en la partida que llaman la cuesta del Naranco, hacia el lugar de Fitoria; y la otra en término del lugar de Rocadas de Fitoria y jurisdicción de la villa y concejo de Villaviciosa, según cuentan magistralmente en su libro “Geología de Oviedo” los prof. Manuel G. Claverol y Miguel Torres. En 1784, proclamada la 1ª República se paralizan las fábricas del país vasco debido a la coyuntura revolucionaria, lo que potenció los altos hornos asturianos e incrementó el tonelaje de mineral extraído de las minas activas. Unos pocos años más tarde, continuamos leyendo en el citado libro, se alcanzaron altas cotas de producción siderúrgica y tuvo lugar la creación de la “Fábrica de Mieres, S.A.” (23-3-1879) dando un nuevo impulso a la actividad extractiva del Naranco. Para facilitar el transporte del mineral se construyó un ferrocarril desde Villapérez hasta San Pedro de los Arcos, cerca de la estación del Norte. Cuando a fines de 1878 llegó al Ayuntamiento la petición de permiso de obra del ferrocarril minero, fue recibida con recelo y preocupación; se temía que el trazado propuesto, paralelo a la traída de agua de Fitoria hacia los Pilares (visible aún hoy en la pista) pudiese dañar la conducción hídrica.

El ferrocarril minero, inaugurado el 1 de febrero de 1880, mostraba un trazado coincidente con la pista finlandesa y sobre su antigua caja paseamos hoy. Poseía una longitud de 7,5 Km con una anchura de 0,6m. Comenzaba en la actual cantera de Orgaleyu y terminaba en una plano inclinado (128m de largo y 70 de desnivel) hasta el cargadero de la actual estación de RENFE, prácticamente pegado a lo que hoy son las escaleras de subida al parque de San Pedro. Ya a principios de siglo se realizó un plano inclinado de 652 m que comunicaba el Km 2 de la vía férrea con las explotaciones del grupo Naranco mediante un ramal de acceso de 720m. Los vagones eran inicialmente tirados por mulas, pero más tarde éstas fueron sustituidas por máquinas de vapor.

La producción de mineral de hierro se mantuvo en las minas del Naranco hasta 1915, aunque las vías permanecieron varios años como testigos mudos de la antigua actividad minera.

Una de las anécdotas más curiosas con relación a este tren minero tiene lugar en Agosto de 1902, cuando se produce la visita a Asturias del joven rey Alfonso XIII. Durante los días que permaneció en la ciudad visitó la Universidad, la Cámara Santa, el Campo de San Francisco, el Regimiento Príncipe, la fábrica de la Vega y una excursión al Naranco para visitar los monumentos, empresa nada fácil en aquellos años dada la inexistencia de carretera alguna por la que poder transitar; la única manera de subir era a través de tortuosos caminos nada aconsejables para el Monarca y su séquito, por lo que se optó por una curiosa solución para el ascenso. El periódico “El Carbayón” nos lo cuenta con detalle:

“La comitiva siguió por diversas calles desde el Palacio del Conde de Toreno hasta el comienzo de la subida a San Pedro de los Arcos. Iba en primer término un carruaje con el alcalde D. José García Braga, varios particulares a los que seguían el de las reales personas, el del Sr. Gobernador y bastantes más con elementos de Palacio y otros particulares. La cuesta que da acceso a San Pedro de los Arcos la subieron todos a pie. Otro tramo del itinerario lo hizo el cortejo en un pequeño tren minero, construido años atrás por la Fábrica de Mieres que había sido engalanado sencillamente pero con bastante gusto con telas de los colores nacionales. Para las personas reales se puso un cochecito cubierto con un ligero toldo negro; para el acompañamiento, como no había otra cosa mejor, plataformas y sencillos vagones que por cierto, fueron aprovechados, porque hasta en la máquina se colocaron bastantes personas. Eran las diez y media de la mañana cuando el trenecillo completó el breve recorrido desde las inmediaciones de San Pedro de los Arcos hasta el lugar denominado La Cruz, donde se hizo la parada. Para llegar a la carretera hay que atravesar unos terrenos con gran pendiente, lo que resultaba en extremo trabajoso para los expedicionarios. Su Majestad resbalaba a menudo, como las demás personas reales y el acompañamiento. Por fin se venció el mal trecho y llegose a la carretera que por cierto, se encuentra en muy mal estado, para llegar pasadas las once a Sana María del Naranco”.

En fin, nuestra popular pista finlandesa también atesora su pequeña historia. Seguro que el próximo paseo lo disfrutaremos un poco más si cabe.


Publicado en La Nueva España el 4 de noviembre de 2003.

Una ciudad sin barreras arquitectónicas. (29 de noviembre de 2003)

UNA CIUDAD SIN BARRERAS ARQUITECTÓNICAS


Como suele pasar casi siempre, llegamos al momento en el que el año da sus últimas bocanadas casi sin enterarnos. Y como también suele pasar casi siempre, hay años dedicados a tal o cual cosa sin que también nos enteremos mucho; pues bien, el año 2003 es aún el Año Europeo del Discapacitado. No es moco de pavo. En Europa hay la nada despreciable cifra de 37 millones de personas que sufren algún tipo de discapacidad, número que pasará a 50 millones con la futura incorporación de nuevos miembros.

Es francamente difícil llegar a comprender las limitaciones con las que se ven obligadas a convivir este colectivo si no nos metemos muy dentro de su pellejo. Lo que para el común de la ciudadanía es tan sencillo como subir un bordillo de una acera, es algo que puede llegar a ser tortuoso y frustrante para una persona impedida. La Constitución Española (por cierto, feliz 25º cumple, y que cumplas muchas más…) reconoce la igualdad de todos los ciudadanos; proclama sus derechos a disfrutar sin marginación alguna de servicios, formación, etc. y exige a las administraciones la provisión de los medios precisos para que ello sea posible. A tal efecto, la accesibilidad debe de ser un reto para todas las administraciones que tengan competencias al respecto, entendiendo por accesibilidad, la posibilidad que tiene un individuo, con o sin problemas de movilidad o de percepción sensorial, de comprender un espacio, integrarse en él y comunicarse con sus contenidos. Como reza el Manual Europeo de Accesibilidad: “El entorno debe disponerse de modo que permita a todos desenvolverse igualmente y de la forma más independiente” .

Lo que es indiscutible es que para una persona que tenga una discapacidad, la existencia de barreras que impidan el desarrollo de sus libertades, supone una limitación en el ejercicio de sus derechos como ciudadano.

La construcción, ampliación y reforma de edificios de propiedad pública o privada, destinados a un uso que implique la concurrencia de público, así como la planificación y urbanización de las vías públicas, parques y jardines de iguales características, se efectuará de forma tal que resulten accesibles y utilizables a los minusválidos.

A tal fin, los Entes públicos habilitarán en sus presupuestos las consignaciones necesarias para la financiación de esas adaptaciones en los inmuebles que de ellos dependan. No lo digo yo. Lo dice la Ley 13/82 de 7 de Abril de integración social de los minusválidos.

Eso dicta la ley. Lo que dicta el sentido común y la mínima sensibilidad es que no debería haber ni una sola calle en nuestra ciudad por la que una persona incapacitada no pudiera transitar.

Con fecha 10 de Octubre, presentamos al equipo de gobierno municipal una moción en la que solicitábamos un estudio de los accesos a la zona hospitalaria, así como que se continuara con la política de acuerdos con organizaciones como ONCE, CERMI u otras para ir avanzando en la supresión de las barreras arquitectónicas. Lamentablemente, no hemos recibido contestación formal. Quiero pensar que lo están estudiando con detenimiento y cariño. ¿De qué nos sirve tener una ciudad “transformada”, como sistemáticamente se nos repite, si hay muchos ciudadanos que no son capaces por sus limitaciones de transitar con normalidad por ella?.

Pienso que los años dedicados monográficamente a algún asunto, para lo mínimo que deben de servir es para mover a reflexión. Y el Año Europeo del Discapacitado sería una excelente disculpa para que desde la concejalía de infraestructuras se diera un importante salto cualitativo y cuantitativo y se abordara un ambicioso plan de eliminación de barreras para que de una vez y por todas la ciudad de Oviedo sea una ciudad accesible para todas las personas. Ayuntamientos socialistas modélicos en este sentido hay muchos, pero para que no digan que barro para casa, recordaré a los señores del PP que tienen un ejemplo dentro de su propio partido. Me refiero al ayuntamiento de Toledo, que incluso ha creado una concejalía de accesibilidad.

En fin, estoy seguro que todas las agrupaciones de discapacitados estarían encantadas de reunirse con los responsables municipales para iniciar ese plan de eliminación de barreras; abórdese en fases o como se quiera, pero demos el primer paso, pensando precisamente en esos muchos que por las razones que fueren, no pueden dar ni un paso.


Publicado en La Nueva España el 29 de noviembre de 2003.

Una calle para De La Guardia. Una deuda. (27 de marzo de 2004)

El crecimiento urbano experimentado por la mayoría de ciudades es un proceso lógico y normal al que Oviedo no es ajeno. Este crecimiento lleva parejo, obviamente, el trazado de nuevas calles a las que lógicamente hay que poner nombre. Muchos han sido los nombres asignados a nuevas calles en los últimos años; la mayoría nombres de personajes que de una u otra manera se hicieron acreedores de tal honor. Pero es inevitable que se queden personajes en el olvido, personas que atesoran sobrados méritos para figurar en el callejero ovetense por derecho propio. Muchos ciudadanos que han ofrecido lo mejor de sí mismos en pro de una sociedad y de un Oviedo mejor. Y no serían pocos. El caso es -y no me pregunten por qué- que desde hace años echo de menos en el callejero el nombre del que fuera arquitecto municipal de Oviedo: D. Miguel de la Guardia Ceynos. Nacido den Ontaneda (Cantabria) en 1859, cursó estudios de arquitectura en Madrid mientras trabajaba como oficial de la clase del cuerpo de terceros del Cuerpo de Topógrafos. Terminó su carrera el 1 de septiembre de 1881. Tras presentarse al concurso convocado por el Ayuntamiento que presidía por aquel entonces don José Longoria Carvajal, le fue otorgada la plaza por Unanimidad. Tomó posesión como arquitecto municipal el 13 de septiembre de 1882, sustituyendo en el cargo al señor Patricio de Bolomburu. En su expediente personal consta un certificado médico que reza: "Era de buen temperamento e inmejorable complexión". D. Miguel de la Guardia falleció en Oviedo el 27 de septiembre de 1910, siendo sucedido en el cargo por D. Julio Galán.
Su gran actividad profesional durante más de treinta años, dejó una profunda impronta no sólo en la arquitectura ovetense sino en la asturiana, por sí solo o en unión de otros grandes arquitectos como Aguirre o Rivero, dando un nuevo carácter a la arquitectura del siglo XIX y muy en particular al nuevo barrio de Uría. En palabras de Mª Cruz Morales, "De la Guardia supo lograr para Oviedo una particularísima imagen arquitectónica que no encontramos en otras ciudades".
Su obra en Oviedo es ingente y sería demasiado prolijo enumerarla toda. Gran parte de ella lamentablemente no se conserva. Citaré algunos de los ejemplos más significativos realizados entre 1883 y 1905:
- Casa del Marqués de Tramañes, esquina Uría con Melquiades Álvarez.
- Casa de Fruela esquina Rosal.
- Casa del Deán Payarinos (actual Conservatorio de Música).
- Antiguo Hotel Covadonga y Banco Asturiano (hoy sede del BBVA en Mendizábal).
- Casa del Conde, en la plaza de la Escandalera esquina Uría.
- Reforma de la casa de los Llanes, en la plaza de la Catedral.
- Arreglo y reforma de la plaza San Miguel.
- Quiosco del Paseo del Bombé en el Campo san Francisco.
- Balaustre de escalera y pasamanos y farolas del Campo san Francisco.
- Reforma de la fachada este del Cuartel de santa Clara.
- Juzgado, Casa de Socorro y servicios municipales en Martínez Marina.
- Plaza de toros de Buenavista.
- Escuelas de la Luna.
- Casas de Fruela, 2, 6, 7, 8 y Rosal, 2.
- Edificio del "Pasaje".
- Casa del Marqués de san Juan de Nieva, en la plaza Alfonso II, 12.
- Casa de la calle Peso esquina Jesús.
- Edificio para laboratorio de análisis químicos en Campo los Patos.
- Edificio "Villa Magdalena".
- Casa "Camilo de Blas" en Argüelles, 7.
- Iglesia de las Salesas.
- Reedificación en 1890 de la capilla del Cristo de las Cadenas.
Y unos de los proyectos que más me hubiese gustado ver realizado, el de hacer un paseo por encima de los Pilares, desde san Pedro de los Arcos, hasta el entronque con Marqués de Teverga, ¿se lo imaginan? Por desgracia los Pilares sucumbieron en 1910 en medio de una gran polémica ante "Doña Piqueta" como diría mi querida amiga Carmen Ruiz Tilve, como tantos otros edificios, muchos de ellos del propio De la Guardia, de ese Oviedo "esencial".
Y así podría seguir hasta llenar varias páginas más. No cabe duda de que muchas de estas obras son emblemáticas para la ciudad. Si a eso sumamos sus trabajos en alineación de calles y la propia configuración urbana de lo que hoy es Oviedo, unido también a un muy extenso trabajo fuera del casco urbano en proyectos de puentes, escuelas, o traídas de aguas, veríamos con total nitidez que estamos ante una persona que ha dejado una honda huella en Oviedo, que, aunque tarde, debemos de reconocer públicamente. Y una idea más. Es tal el volumen de expedientes conservados sobre la obra de este arquitecto en el archivo municipal que sospecho que habría material de sobra para llevar alguna exposición en lugar y tiempo que el equipo de gobierno estimase oportuno, exposición que sin duda sería del gusto de muchos ciudadanos de Oviedo y ayudaría a vislumbrar cómo se fue gestando parte del Oviedo que ha llegado hasta hoy. Bien valdría la pena pensarlo un poco, ¿no?. En fin, ya lo dice el refrán: "Nunca es tarde si la dicha es buena".

Publicado en La Nueva España el 27 de marzo de 2004.

Nota: Actualmente una de las calles del Campo san Francisco lleva el nombre del arquitecto, otorgada siendo alcalde Antonio Masip. Obviamente, la intención de esta petición era el que se le diera una calle como merece el personaje.

Vivir para ver. (23 de abril de 2004)


VIVIR PARA VER…


Sabido es que uno de los pilares del éxito de unos conocidísimos grandes almacenes era su eslogan que rezaba: “Si no queda satisfecho, le devolvemos el dinero…”. Lástima que en política no se pueda aplicar algo semejante, porque de ser así, se podrían producir fenómenos muy curiosos. Por ejemplo: yo me apuntaría a la fila en la que estén los que le pidieran al Sr. Álvarez Cascos, dicho sea con el debido respeto, que nos devolviera la medalla de oro de la ciudad. Antes de que me llamen de todo, menos algo agradable, me explicaré. Al ex ministro se le concedió la medalla -aparte de que por cumplir con su obligación, lo que por cierto, nos llevaría a darla a muchísima gente que a diario se limita a cumplirla- por obras tan necesarias e importantes como el enlace de Rubín, la Ronda Norte y sus enlaces, las estaciones de Llamaquique y de la Corredoria, el Museo de la Historia Militar de Trubia, el Plan de Protección del Naranco, la reforma de la cubierta de la Catedral de Oviedo, o la reforma del entorno de San Julián de los Prados, según consta en el acta del pleno correspondiente.

Bien, pues de la mayor parte de estas obras, y a la vista está, si te he visto no me acuerdo y donde dije digo, digo Diego… y ahora, medalla arriba o abajo, el Alcalde se descolgó con un “pacto” en el que quiere que los grupos de la oposición se unan a él para pedir al actual gobierno del PSOE, precisamente gran parte de estas mismas obras. ¡Hay que jorobarse!. Pero bueno, ¿no era el gobierno del PP el que velaba por el futuro de Oviedo y de Asturias y el Sr. Cascos “el que ha hecho posible el vetusto sueño de Jovellanos de erradicar el secular aislamiento de nuestra región y, a su vez lograr que nuestra ciudad pueda combinar el progreso con el cuidado de su pasado?”. Vaya, vaya… entonces ahora toca pedir al Sr. Zapatero que haga en un santiamén lo que el gobierno del PP no hizo en ocho años y por lo que le hemos dado la medalla de oro de la ciudad a su ministro de Fomento. Vivir para ver.

Y por cierto, “Pacto” quiere decir según mi diccionario “acuerdo, convenio. Decidir entre dos o más personas una cosa en la que todos estén de acuerdo y que todos se prometen cumplir”. Creo que no hay que ser precisamente un lince para darse cuenta de que al menos el Grupo Municipal Socialista, no está en ningún pacto. Estamos todos de acuerdo en trabajar por Oviedo, por mucho que se empeñen en colgarnos la ya raída etiqueta del “Frente del NO”.

El Alcalde nos acusa de buscar excusas para salirnos del “pacto”. No se puede salir de donde nunca se entró.

Pero esto no obsta para que a la hora de trabajar por Oviedo hayamos estado y estemos siempre en nuestro lugar, pero manteniendo, obviamente, nuestras ideas y prioridades y sin comulgar con ninguna rueda de molino.

El amor por Oviedo no es algo que se pueda arrogar nadie, ni convertir en un parámetro mensurable; claro que no. Y nuestras prioridades empiezan por ejemplo, por conocer al detalle la situación financiera de nuestro Ayuntamiento, más que nada por empezar por eso de las cuentas claras y el chocolate espeso. Y claro que la economía tiene que ver. Todo está relacionado ¿o hay alguien tan ingenuo que piense lo contrario?. ¿Cómo vamos a hablar de proyectos para la ciudad en los que el ayuntamiento tendrá que comprometer financiación sin que nos conste fidedignamente la positiva capacidad inversora del mismo?.

No hemos sido nosotros los que hemos inventado la “economía de guerra”. Ni tampoco creo que estemos tergiversando el término. No hemos sido nosotros los que han propiciado políticas estatales que nos han dejado “jodidillos”, que vaya por Dios… No hemos sido los que hemos gastado cientos de millones a través del agujero negro de Gesuosa en Hípicos multimillonarios, campos de fútbol que cuestan el doble que en otras ciudades (por cierto, hacen una jaula de oro y se quieren cargar al pájaro, qué cosas…), ni hemos sido nosotros los que hemos gastado más cientos de millones en plazas de aparcamientos y dejamos 4400 sin vender, o hacemos Palacios de los niños (PVP: 2200 millones de ptas.) y se mantiene cerrado a cal y canto. Ni somos nosotros los que hacemos campos de tiro en el que lo único que se tiró fue el dinero, etc., etc.


En fin, que cada uno cuenta la feria como le va en ella, pero por lo que a mí respecta, como concejal de esta ciudad y como ciudadano, dado que opino que la medalla en cuestión es claramente inmerecida, pediría al Alcalde que vaya reservando otra, más que nada porque entonces igual se la tenemos que dar con el argumentario del PP en la mano, a la nueva ministra de Fomento.

Publicado en La Neva España el 23 de abril de 2004.

El saneamiento de la zona rural. (11 de mayo de 2004)

Recientemente pudimos leer en la prensa el anuncio por parte del alcalde de que “próximamente” el Ayuntamiento contrataría la construcción de la red secundaria de saneamiento de San Esteban de las Cruces por un importe de 1,8 millones de euros. Manifestaba el alcalde en estas declaraciones que “los vecinos de la zona rural merecen la misma consideración que los del centro” y que el saneamiento “forma parte de la concepción de Oviedo como ciudad ecológica y limpia, con un respeto profundo por el medio ambiente natural. Se trata de que Oviedo sea cada día más igualitaria y ecológica”.

Nada que objetar. Estoy en total acuerdo con el alcalde.

Bien. A estas declaraciones me gustaría unir unos datos más. En sesión plenaria de este Ayuntamiento de Oviedo, celebrada en Agosto de 2001, se aprobó la fase II de Saneamiento Rural, cuya finalidad era la de “dar la máxima cobertura a todos los núcleos, casas y lugares, aunque fueran alejados y costosos” de las localidades que se contemplan en dicha fase y que posteriormente, el 6 de Mayo de 2003, se aprueba en sesión plenaria una modificación del plan inicial, que tenía por objeto, según se manifestó en la Comisión de Economía de 21 de Abril de 2003, “acercar los colectores a las viviendas para que los vecinos puedan conectarse”.

Pues bien, a pesar de estas buenas intenciones, la realidad es que son numerosos los núcleos de población que a día de hoy carecen de un servicio como es el del saneamiento. Tal es el caso, por ejemplo, de un grupo de nueve vecinos de Llampaxuga que con fecha 12 de Noviembre de 2003 enviaron un escrito a través de registro reclamando fueran incluidos en la Fase II. Aún nadie les ha contestado. Es también el caso de un buen número de vecinos de núcleos rurales de Santa Marina de Piedramuelle, o de vecinos de la zona de Montecanales, Loriana, Santo Medero, Ayones o la Cuesta de Ayones por citar algunos ejemplos; y en algunos de estos casos por un mal planeamiento en la fase II.

Decía el alcalde en las declaraciones a las que hacía mención que el anuncio de esas obras probaba la “solvencia económica municipal” a la vez que nos acusaba de buscar excusas para “romper” el “Pacto por Oviedo”, de tergiversar el significado y alcance de la expresión “economía de guerra” ,etc, etc., a la vez que decía que planteaba una economía de guerra contra el despilfarro, contra los viajes, las maquetas (¿se referirá a las múltiples que aparecían día sí día también en la prensa en la última campaña electoral, como la del SPA, el circuito de karts, etc…?), las realidades virtuales, contra el gasto corriente (si no fuera un artículo en papel, se oirían carcajadas en este momento…) para concentrar el esfuerzo en la inversión y en obras necesarias como ésta, para completar el saneamiento rural. Repito: COMPLETAR el saneamiento rural.

Pues como por la boca muere el pez, si eso es así supongo que no tendrá inconveniente en aceptar un reto. Desde hace años, venimos reclamando desde el Grupo Municipal Socialista la ampliación de los planes de saneamiento para que se cumpliera precisamente eso: Completar el saneamiento y efectivamente, poder dar esa máxima cobertura anunciada a todos los núcleos, casas y lugares.

Estimado señor alcalde: Usted lo ha dicho. Los vecinos de la zona rural merecen la misma consideración que los del centro. Así pues, le reto a que amplíe este anuncio, y de instrucciones para que se aborde de forma inmediata una fase III y de una vez por todas, todos los vecinos de Oviedo, independientemente de donde residan, tengan acceso a la red de saneamiento.

Repito que estoy de acuerdo con usted en que Oviedo sea cada vez más igualitaria y ecológica, faltaría más, pero precisamente por eso, porque estoy totalmente de acuerdo, consideraría sus declaraciones un brindis al sol, si efectivamente no hace el esfuerzo necesario, para cumplir con sus obligaciones y llevar este servicio tan necesario a todos los vecinos de Oviedo. Espero no tener que cantar parafraseando aquella cancioncilla infantil: “sanea, sanea, culito de rana… si no saneas hoy sanearás mañana… o el año que viene… o para el otro, o….


Publicado en La Nueva España el 11 de mayo de 2004.





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Una de perros. (25 de junio de 2004)


UNA DE PERROS

No cabe duda de que la política municipal es atractiva. Es la política de mayor cercanía. La de los grandes proyectos y a la vez la de las pequeñas cosas. Una política asentada en cuatro firmes patas: la economía, el urbanismo, una ambiciosa política social, y el medio ambiente. Pero aparte de estas importantísimas cuatro patas, también le compete las pequeñas cosas cotidianas que hacen que la vida de la gente sea un poco más agradable. O desagradable cuando no cumple su cometido… Quiero referirme a un tema que aunque pueda parecer nimio, no deja de molestar y me atrevería a decir, a enfadar a muchos ciudadanos: los perros y la consecuencia de su presencia en las zonas verdes. Vaya por delante que no tengo nada en contra de los perros, al contrario. Cualquiera que haya tenido un perro es perfectamente consciente de la complicidad afectiva que se puede llegar a establecer entre una persona y un perro, complicidad que se ve intensificada en una sociedad cada día más individualista. Sin embargo no debemos caer en la tentación de obviar los problemas y las obligaciones que la tenencia de una animal conlleva y los conflictos que puede llegar a generar en las relaciones con el resto de ciudadanos; convivencia que sólo es posible cuando voluntariamente asumimos las limitaciones que una normativa municipal nos pueda imponer.

La tenencia de animales en las zonas verdes del municipio está regulada por la “Ordenanza de Uso de Parques y Jardines Públicos en el Municipio de Oviedo” que fue aprobada en Pleno de 7 de octubre de 1986 siendo Alcalde, por cierto, A. Masip. En su capítulo V Art. 8º dice entre otras cosas: “Los perros deberán ir conducidos por personas y provistos de correa, salvo en las zonas debidamente acotadas para ello. En el collar deberán ostentar la placa sanitaria canina y de censado del perro, circulando por las zonas de paseo de los parques evitando causar molestias a las personas, acercarse a los juegos infantiles, penetrar en las praderas de césped, en los macizos ajardinados, en los estanques o fuentes y que espanten a las palomas, pájaros u otras aves. Los propietarios estarán obligados a inscribirlos en la Jefatura de los Servicios Veterinarios Municipales y deberán ir provistos de la tarjeta sanitaria canina. (../..)

Como medida higiénica ineludible, las personas que conduzcan perros dentro de parques, jardines y plazas públicas, impedirán que éstos depositen deyecciones en los mismos y en general en cualquier lugar destinado a tránsito de peatones, y muy especialmente en juegos infantiles y zonas de niños.

Sus conductores cuidarán de que realicen las deposiciones fuera de los recintos o en lugares apropiados debidamente señalizados.

El propietario del perro será responsable de su comportamiento, de acuerdo con la normativa vigente, Art. 1905 del código civil.

Evidentemente, no hay más que dar una vuelta por cualquier lugar de la ciudad, especialmente zonas verdes o alcorques del arbolado urbano, para darse cuenta de que en lo concerniente a esta normativa queda mucho camino por andar. ¿Por qué?. Para esa pregunta no tengo respuesta.

Propongo al Alcalde, gran amante de los perros por otra parte, que tome medidas para paliar este problema. Quizá no haya que llegar a la idea que tuvo en su momento su correligionario madrileño Gallardón, de poco menos que incorporar a la policía municipal un equipo del C.S.I. pero sin duda hay otras medidas que se podrían estimar.

En primer lugar la difusión pública de esta normativa, apelando a través de un bando o manera que se estime más oportuna, al sentido común y cívico de los propietarios de perros para que no se llamen a andanas si un día se le sanciona convenientemente porque su perro deja sus “opiniones” al aire libre. En segundo lugar, se podrían llevar a cabo cursos de concienciación ciudadana con reuniones al aire libre en parques y plazas, experiencia realizada con éxito en otras ciudades.

En tercer lugar, la instalación de los equipos denominados “Sanecan”, o similares que son pequeños contenedores donde se dispensa una bolsa con la que recoger y depositar las heces posteriormente en el mismo. En Madrid sólo en el año 2000 se repartieron veintisiete millones de bolsas.

Y si esto no funciona, pues como diría el castizo: “castañazo que te crió”. A veces, por desgracia, sólo funcionamos con la amenaza de la sanción; a nadie extraña que te multen por hablar por un móvil conduciendo, por circular sin cinturón, por aparcar indebidamente, o por no pagar la viñeta, pero el que multaran a alguien por una cuestión canina, sería noticia.


En una ciudad de población similar a la de Oviedo como es Vitoria, se recogen una media semanal de 11.000 Kg. de excrementos. ¿Se imaginan que montón de…?. Eso aparte de un gasto importante para los servicios municipales es una auténtica guarrada y no se me ocurre mejor calificativo.

En fin Sr. Alcalde. La ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia, dice un viejo dicho. Y dentro de ese concepto que Ud. tiene de Oviedo como ciudad ecológica y limpia creo que tienen mal cabida estos miles de kilos de mierda, con perdón…

Decía Franz Kafka que “Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro”. Espero no tener que acabar preguntando a los perros que tenemos que hacer en Oviedo, para poder caminar por una acera o un parque sin tener que patinar en una hermosa y oronda deposición canina, porque francamente, hay que ver lo que cabrea…


Publicado en La Nueva España el 25 de junio de 2004.

Lágrimas en la Lluvia. (18 de julio de 2004)

LÁGRIMAS EN LA LLUVIA


“Todos estos momentos se perderán en el tiempo

como lágrimas en lluvia”


El Naranco es un patrimonio de Oviedo, pero también lo es de Asturias. El Naranco está en el medio de una Asturias central que se va integrando y conurbando. Desde sus cimas se ven muchos cientos de kilómetros cuadrados de la Asturias central, pero el monte es visto a su vez desde lugares muy distantes. Su posición junto a Oviedo le da una centralidad misma de la ciudad. Los concejos limítrofes van creciendo en población y en construcciones y este hecho, que se puede valorar de formas bien distintas, le va confiriendo un valor superior al muy alto que tuvo siempre. Al Naranco lo vemos en la historia y en el presente: en la historia de Oviedo, pero en el presente de Asturias. Por desgracia, el concepto de reserva se va imponiendo: reserva de aire, reserva de oxígeno, reserva de árboles, reserva de senderos, reserva de cursos de agua, reserva de cierto silencio, reserva de paisajes. Eso es el Naranco y eso deberá ser cada día más, en un concejo que está forestalmente devastado y que se encuentra en medio de otros igualmente devastados. Tenemos que erradicar los eucaliptales de la fachada meridional y sustituirlos por especies autóctonas. Tenemos que preservar las extensas manchas boscosas de la vertiente septentrional, que muy pronto pueden verse amenazadas, y los hermosísimos y delicados bosques de ribera que crecen a lo largo de los regueros, y con ellos, la menuda y vulnerable fauna que los habita. Tenemos que recuperar y despejar decenas de kilómetros de caminos que cruzan la sierra en todas las direcciones. Tenemos que rescatar y preservar el Naranco como espacio de silencio. Hay que eliminar los numerosos basureros piratas, grandes y pequeños, que han proliferado por todas partes. Es preciso, asimismo, una recuperación de espacios degradados por las actividades mineras extractivas.

En definitiva, tenemos que poner a disposición de los ovetenses y de los asturianos, áreas de esparcimiento y ocio -lo que fue la Cuesta durante décadas- con el añadido del componente cultural: divulgación de nuestro patrimonio etnográfico, recorridos por los lavaderos, pozos de nieve, bocaminas, etc... y cultural del prerrománico integrando los monumentos, Patrimonio de la Humanidad, en un entorno rural protegido.

Es la hora de dejar de hablar del Naranco y comenzar a actuar. El Gobierno del Principado y el Ayuntamiento de Oviedo tenemos la obligación de devolver al Naranco la dignidad que merece y desarrollar todo el potencial que posee. Que Oviedo ha vivido en las últimas décadas de espaldas al Naranco es un hecho evidente. No hemos sido capaces de frenar el paulatino deterioro del monte y su situación de abandono. Actividades extractivas, crecimiento urbanístico, ausencia de política forestal, incendios, cierre de caminos públicos, ausencia de tramos peatonales en la Cuesta... todo ello acorrala cada día más este espacio natural con el que, sin lugar a dudas, estamos en deuda.

Los socialistas, tanto desde la responsabilidad de Gobierno del Principado, como desde la oposición en el Ayuntamiento de Oviedo, somos plenamente conscientes de la urgente necesidad de acometer un plan que devuelva al Naranco la dignidad que merece. Un plan integral de recuperación y puesta al servicio de los ovetenses y asturianos de este espacio totémico para nosotros. Un proyecto en el que debemos implicarnos todas las administraciones públicas: Ayuntamiento, Principado y Gobierno de la nación y darle suficiente prioridad para superar sectarismos y banderías políticas. Abierto también a la sociedad civil, a las aportaciones de todos aquellos colectivos y ciudadanos que han alzado su voz en defensa del monte. Es preciso reconocer aquí una deuda con colectivos como Amigos del Naranco, Fuente de los Pastores, ANA, por su labor discreta pero incansable de defensa del Naranco y de los naranquinos. También con personas como el investigador López del Vallado sin cuya labor de horas y horas de entrevistas hubiera sido imposible la recuperación de la historia y tradiciones del Naranco. Y sobre todo a los hombres y mujeres del Naranco, que en todos estos años han luchado por mantener su entorno en las mejores condiciones con muy pocos apoyos.

Tenemos el deber moral de actuar en el Naranco y hacerlo ahora, para que no dejemos a nuestros hijos un entorno degradado sino un símbolo de nuestras raíces y nuestra capacidad para mantenerlas. No podemos consentir que todo lo que significa el Naranco para Oviedo y para Asturias se pierda como las lágrimas en la lluvia del replicante de Blade Runner.


Escrito en colaboración con Carlos Madera, director general de Cultura.

Publicado en La Nueva España el 18 de julio de 2004.