lunes, 13 de febrero de 2017

PETRA Y PERICO

El Otero

"Petra" y "Perico"

Las andanzas de los osos que fueron un símbolo de la ciudad

13.02.2017 
"Petra" y "Perico"
Los mayores del lugar seguro que recuerdan al oso "Perico". Como los que fuimos niños allá por los setenta recordamos a "Petra". Qué niño de entonces no compartías sus galletas o barquillos con la pobre "Petra" que daba vueltas y vueltas a su jaula del Campo supongo que anhelando la libertad perdida y el frescor del bosque. Lamiendo su pena. Pobre "Petra"... Murió el día que estrenábamos el verano de 1976 en un mes aciago para los niños que al día siguiente perdíamos a Fofó, con el que tanto habíamos reído. "Petra", como nos informaba LA NUEVA ESPAÑA de entonces, "murió silenciosamente, escondida a las miradas indiscretas, a causa de esa paraplejía que venía a ser consecuencia de sus años". 
A "Perico" lo tenemos estos días de nueva mudanza. Tras su muerte, el 23 de enero de 1956, fue disecado para vivir en el olvido polvoriento en un almacén municipal. Con la inauguración de las dependencias del talud de la Ería, para allá que se fue y, desde hace unos días, se encuentra en el vestíbulo de la Facultad de Biología de la Universidad de Oviedo -en espera de la cesión oficial- que, se me antoja, no es mal sitio. 
"Petra" y "Perico" llegaron a Oviedo en 1952. Previamente, en la sesión de la Comisión Permanente del Ayuntamiento de Oviedo del 3 de julio de 1952 se había acordado "aceptar el ofrecimiento del Sr. Ingeniero Municipal del Distrito Forestal, para exhibir, durante una temporada, en el Campo de San Francisco tres oseznos, a cuyo efecto se realizarán las obras necesarias para el acondicionamiento de éstos". 
Se construyó un precario recinto que no reunía las condiciones óptimas para albergar a los osos; atados con una cadena a un hierro que apenas sí les permitía moverse. Esto motivó a los concejales Pérez Argüelles, Marcelino Fernández, Álvarez Calzón, Maride y Julio Vallaure, a presentar una moción instando la "permanencia y acomodamiento de los oseznos en el Campo". La petición de estos concejales se debate en el Pleno del 26 de noviembre de 1952 en el que el concejal Francisco Martínez, manifiesta que "el Campo no es un parque zoológico y que, por lo tanto, será indebido que los oseznos, lo mismo que los ciervos, continúen en dicho Campo, ocasionando un verdadero lodazal en la zona de su recinto y produciendo incluso olores repugnantes". Continúa detallando el acta que el concejal propone que "se elija otro lugar, en sitio apropiado de la ciudad, si es que la Corporación decide instalar un parque zoológico". A continuación, el concejal Francisco González L. Villamil aconseja que "de permanecer los oseznos en el Campo, se construya para ellos una jaula y una gruta adecuadas". El concejal Pérez Argüelles entiende que "la permanencia de los oseznos en el Campo, satisfaría los deseos manifestados por el vecindario, deseos estos que la Corporación debería de tener en cuenta". Finalmente se acuerda que "el asunto relativo a los oseznos y ciervos sea estudiado e informado por los concejales Vallaure y López Villamil". Y así fue. Presentaron al Pleno del 16 de diciembre un proyecto de cueva y osera. 
Tras la muerte de "Perico" en 1956 se trajo otro osezno procedente de los montes de Teverga pero murió al poco tiempo y "Petra", quedó en su jaula con su añoranza, su pena, su soledad. 
Aquel día del incipiente verano de 1976 corrimos curiosos al Campo. Y era cierto. "Petra" ya no estaba. Queríamos creer que, por fin, paseaba, feliz por la espesura del bosque del que nunca debió partir. En aquella jaula vacía quedó también un pedazo de nuestra infancia carbayona.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2017/02/13/petra-perico/2056900.html

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