miércoles, 19 de febrero de 2014

OVIEDO INDUSTRIAL

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Oviedo industrial

Un repaso a las fábricas históricas que dejaron huella en la capital del Principado

19.02.2014 
Oviedo industrial
Oviedo industrial
Oviedo es una ciudad de servicios, una ciudad eminentemente comercial y administrativa, pero también, cómo no, atesora su propia historia industrial; así pues, me parece oportuno, en un presente en el que corren tan malos tiempos para nuestra industria local y regional, en el que tantos trabajadores están pasando tan malos momentos, echar una pequeña mirada hacia atrás y ver qué huellas tenemos en Oviedo de otros tiempos; pediré ayuda a D. Fermín Canella, quien advierte para empezar que "no es Oviedo un pueblo fabril en toda la extensión de la palabra"; así pues, ¿qué tuvimos entonces en Oviedo?. Empecemos por la "Fábrica de armas portátiles de fuego" llegada a la ciudad en 1794, procedente de las vascongadas, trabajando los armeros por gremios en sus propias casas hasta que se instaló, en 1895, en el convento que había acogido a las monjas benedictinas de Santa María de la Vega; no hace mucho que, lamentablemente, pasó a mejor vida.
Otra industria que florecía en la ciudad era la fábrica de fundición y construcción La Amistad. Estaba situada en la calle 9 de Mayo, cerca de la estación. Había sido fundada en 1856 en la calle Las Dueñas, coincidente, en parte, con la actual Palacio Valdés y conocida también en los padrones de 1681 y 1705 como "Estanco de Arriba", muy curiosa la historia de esta calle, por cierto; bueno, a lo que vamos, "La Amistad" pertenecía a una sociedad denominada "González Alegre y Cía.", sucesora de las de "Camposagrado, Elorza y Cía." y "Gil Prado y Cía". En ella trabajaban más de un centenar de obreros. La sirena que anunciaba los cambios de turnos marcaba los tiempos a los vecinos. En 1860, D. Carlos J. Bertrand, funda, así mismo, en el paseo de Santa Clara la "Fundición Bertrand".
Bajo la razón de de González Alegre, Polo y Cía, se establece el 7 de mayo de 1858 en la antigua calle del Paraíso, la "Fábrica del Gas". Constaba de "todos los adelantos que la fabricación exige".
Hubo también por el barrio del Águila, en San Lázaro, una fábrica de "cerillas fosfóricas", fundada en 1862 por D. Pedro San Román que confeccionaba diariamente doscientas cajas de cerillas ordinarias, entrefinas, extrafinas y aromáticas; poca gracia le harían a éste los mecheros. Como por estos lares siempre fuimos muy llambiones, por supuesto que teníamos nuestras fábricas de chocolate; "La Asturiana" en la calle de la Vega, fundada en 1867 por D. Francisco Acebal, y "La Perla Americana", radicada en la calle de la Rúa primero y trasladada posteriormente a la calle de Santa Susana y propiedad de D. Antonio M. Fernández. Años más tarde, me tocaría tener enfrente de casa, en la calle de Víctor Hevia, en Vallobín, los almacenes de los chocolates bilbaínos "Chobil", ummm... qué olorcillo. Y aunque establecida en Siero, cómo no mencionar a "La Cibeles", anda que no merendé chocolate para ver si completaba algún álbum de cromos.
La pólvora tampoco nos era ajena. Por aquí tuvimos a la sociedad anónima "La Manjoya", sucesores de Thiry y Cía., próxima a la fábrica de mechas de los señores Herman y Millet. Y también en Oviedo estaban las oficinas de la fábrica de pólvora "Santa Bárbara", a la sazón, proveedora de pólvora prismática parda a la marina nacional, mira tú. Por supuesto, también existieron multitud de tejeras y fábricas de ladrillos; San Esteban, La Manjoya, Santa Marina, San Pedro de los Arcos, San Claudio... D. Fermín, tan documentado siempre, no se olvida de los telares, hornos, fábricas de carruajes, salazones, corchos, cera, jabones, yeso y la multitud de gremios de los más diferentes oficios.
Multitud de nombres se quedan en el tintero, así que, cualquier día de estos, lo agitaremos un poco para sacar de él más empresas locales del olvido del tiempo.

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