sábado, 29 de mayo de 2010

Charla en el Club de Prensa de LNE. (27 de mayo de 2010)

Patricia Secades: «Bellido fue una figura puente en la historia de la arquitectura»

La experta analiza la obra del autor de la iglesia de San Pedro de los Arcos

Patricia Secades y Carlos Fernández Llaneza, presentador del acto.
Patricia Secades y Carlos Fernández Llaneza, presentador del acto. miki lópez

Oviedo, David ORIHUELA

El centenario de la parroquia de San Pedro de los Arcos es momento perfecto para recuperar la figura de Luis Bellido (1869-1955), el arquitecto autor del proyecto de la iglesia. Así lo hizo Patricia Secades, doctora en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo, en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA. Secades respasó la obra de Bellido con especial atención a la parroquia ovetense.

Bellido nació en Logroño en una familia vinculada a la construcción, ya que su padre y su hermano eran ingenieros. Nada más licenciarse en arquitectura fue contratado en Galicia, pero sólo estuvo un año, y se trasladó a Asturias como arquitecto diocesano. En el Principado compaginó su trabajo para la Iglesia con su tarea de arquitecto municipal del Ayuntamiento de Gijón, y con el trabajo de profesor de dibujo en la Universidad de Oviedo. La experta desgranó la carrera de «uno de los arquitectos más importantes que ha trabajado en Asturias», y que destacaba por un «espíritu crítico» que le llevó a interesarse por las nuevas corrientes artísticas. La importancia de la figura de Bellido radica en que su producción arquitectónica se lleva a cabo en una etapa de transición, lo que en opinión de Secades convierte al arquitecto en «figura puente», en la que se da un cambio de valores del sistema neoclásico, que entra en crisis en este momento, hasta la aparición del movimiento moderno.

En sus obras, algo que también se aprecia en San Pedro de los Arcos, Bellido siempre utiliza todo el estilo neogótico, el neoárabe y el neorománico. Con estos mimbres construye «arquitecturas tremendamente funcionales, lo que provoca que los edificios prolonguen su vida en la historia», como el Seminario conciliar de Oviedo, más tarde cuartel y hoy facultad de Filología de la Universidad de Oviedo, en el Milán.

En esencia es Bellido un arquitecto bien cualificado y prolijo, «aunque dota a sus obras de pocas características personales». Un profesional que entiende la arquitectura como herramienta y la utiliza para resolver problemas formales.

El proyecto de San Pedro de los Arcos data del año 1902, y en él se dibuja un templo de una única nave, con una cabecera poligonal. El historicismo se puede apreciar en los pilares, con soluciones muy tradicionales, unas columnas rectangulares que recogen el empuje de los arcos, en lo que supone una solución que se empieza a dar en Asturias ya en el prerrománico, según explicó la profesora, que analizó punto por punto cada aspecto arquitectónico del templo ovetense que cumple cien años.

San Pedro y la Balesquida


Grabado de Francisco Ruiz Tilve


LA BALESQUIDA Y SAN PEDRO DE LOS ARCOS


¡Pero hombre! ¿Estos de san Pedro también se apuntan a la Balesquida? Pues sí... Si me permiten, me cuelo de nuevo en las líneas de la memoria colectiva, y es que también podemos contar una pequeña historia, en este año de celebraciones para nuestra parroquia; no en vano, nuestro andar centenario por los últimos siglos da para mucho.

No voy a entrar en la historia de la Cofradía de la Balesquida que no es momento y ya se ha contado en muchas ocasiones, pero si me gustaría compartir con los ovetenses con los ecos del Martes de Campo frescos aún en la memoria, una parte de nuestra historia que como tantas otras, se engarza con otras historias ovetenses como las cerezas en un cesto.

Como es conocido, la intención de Dña. Velasquita Giráldez fue la de fundar un hospital para pobres menesterosos al amparo de la Cofradía de los Alfayates (sastres), y entre otras disposiciones expresadas en la escritura de reorganización allá por el año de 1232, se encontraba la de realizar el primer martes de la Pascua de Pentecostés una función religiosa en la que se incluía una procesión popular con la imagen de la Virgen de la Esperanza hasta la antigua capilla que de Santa Susana que se encontraba hacia la mitad de la calle del Rosal; allí la recibía el párroco de san Pedro del Otero, revestido de capa pluvial y acompañado de cruces y ciriales; agregados a él, el abanderado y otros representantes de la Cofradía, seguidos por los cofrades y numerosos vecinos; continuaba la procesión por el camino que llevaba hasta la ermita de Santa Ana de Mexide, sito en el término de Truébano, (parroquia de san Pedro por aquel entonces) entre hermosas praderías y árboles frondosos que brindaban el frescor de su sombra. Se celebraba allí misa cantada con sus letanías y finalizada ésta se repartía el bollo de pan de fisga (escanda) con torrezno y medio cuartillo de vino de “pasado el monte” (entiéndase León); al abanderado sacristán se le daba un azumbre (cuatro cuartillos) de vino si había portado enhiesta la bandera, y si la había descansado en el hombro no se le daba.

A partir de 1835, con motivo de las Leyes desamortizadoras de los bienes eclesiásticos, el edificio del templo y convento de los PP Franciscanos, así como el solar de su huerta y espacioso bosque adjunto -llamado Campo san Francisco- pasaron a ser propiedad del Estado, y en su virtud quedaron abiertos al público con lo cual el pueblo ovetense abandonó el lugar de Mexide para estos eventos en beneficio del Campo. Y así, el párroco de san Pedro, se ahorraba una procesión al año... En febrero de 1959 se erige la parroquia de san Francisco de Asís y su entonces filial del santo Cristo de las Cadenas y ya los vecinos de Truébano y alrededores, dejaron de pertenecer a san Pedro, lo que a buen seguro, los curas de las últimas décadas agradecen...

No quisiera poner el punto final a este guiño a la historia local sin transmitir mi sincera felicitación y reconocimiento a todos aquellos que año tras año hacen posible que esta tradición tan nuestra continúe.


martes, 25 de mayo de 2010

¿Demagogia? (Octubre 2005)

¿DEMAGOGIA?


Hace días que tengo idea de escribir este artículo, pero no me acababa de decidir por diversos motivos que no vienen al caso; concretamente tenía la intención de compartir esta reflexión en voz alta desde que hace unos días leí en la prensa, en una pequeñita columna perdida en las páginas centrales una noticia que decía: “Cada cuatro segundos, muere de hambre un niño en el mundo”. Sin comentarios. Creo que hay noticias que se comentan por sí solas. Confieso que me dio mucho que pensar y me dejó cierta inquietud. ¿Cómo podemos estar volviéndonos tan insensibles? ¿Acaso es cierto que no podemos hacer nada? Hoy no toca criticar a nuestro gobierno local, por mucho que nos den sobradas razones, ni tampoco voy a proponer ninguna iniciativa al respecto; eso para otro día. Hoy sólo quiero hacer una especie de terapia de grupo compartiendo con todos ustedes esta inquietud. ¿Se imaginan que de pronto empezaran a morir cada cuatro segundos una persona en este planeta por culpa, por ejemplo, de la fiebre de los pobres pollos…? Creo que sí, que serán capaces de imaginar la que se montaría. Estamos asistiendo cada cuatro segundos a una auténtica catástrofe humanitaria, no comparable a nada, a nada de lo que hayamos visto. Estamos hablando de un problema que afecta a unos 800 millones de personas según Médicos Sin Fronteras. 800 millones de desnutridos, de fantasmas mudos, casi invisibles, cuya solución no precisa de actos heroicos. Una auténtica emergencia silenciosa, según escribía J.J. Millás en su columna de El País recientemente.

Creo que no hace falta dar muchos más datos, ni poner fotos de niños famélicos, ni nada de eso. Mantengamos al menos la memoria viva, aun cuando estas imágenes desaparezcan de las primeras páginas de la información internacional. Hace falta no perder la tensión solidaria, bien individualmente, o bien desde las instituciones, incluida nuestra administración municipal. ¿Debería de ser esta una prioridad en las agendas de los políticos, sea cual sea su ideología y sea cual sea su responsabilidad? Repito. Es un tema que me da que pensar y me desazona por igual.

Ya que estamos celebrando el 25º aniversario de la Fundación Príncipe de Asturias, tomo prestado parte de los discursos de dos premiados para completar mis palabras, que hoy encuentro torpes y vacías; de verdad, no se muy bien qué decir y cómo transmitirlo… Porque hay tanto que gritar que no sabría cómo. Las primeras son de Nelson Mandela, premio de cooperación internacional en 1992: “El desarrollo es del interés de toda la raza humana. La inmensa desigualdad de nuestro planeta es peligrosa, injusta, desestabilizadora de igual manera que las desigualdades dentro de un país. El debate Norte Sur debe renovarse y las estructuras internacionales de cooperación se deben de reforzar.”

Las otras son de la General de las Hijas de la Caridad, premio de la Concordia 2005 y dicen: “Vivir la solidaridad compromete a ir más allá y más lejos en la búsqueda de recursos suficientes que permitan mejorar las condiciones de vida de quienes están condenados a sobrevivir ya sea perdidos en el laberinto de la marginación, o forzados a dejar su país en frágiles pateras, vergüenza de nuestra sociedad”.

Poco más se puede decir. Y repito una vez más: no quiero más que compartir esta reflexión. Compartir una sensación o llámenlo como quieran, pero les aseguro que si entendemos por demagogia, la actitud y comportamiento político caracterizado por el intento de conseguir el afecto popular o el incremento de adeptos a una determinada causa, les doy mi palabra de que no pretendo con este artículo ni lo uno ni lo otro.

Hagan cada uno su propio juicio.

Preguntas en voz alta. (16 de abril de 2003)

PREGUNTAS EN VOZ ALTA.


A pesar de que en nuestro entorno más cercano y personal, probablemente las cosas anden más o menos como de costumbre, no hay que ser precisamente un lince para darse cuenta de que vivimos días difíciles y duros. Hemos asistido durante meses a los prolegómenos de la tramoya de una obra de la que todos éramos conocedores en buena parte del guión, y tras su puesta en escena, no me gusta nada; afortunadamente, esta espantosa tragedia parece que está dando las últimas bocanadas aunque aún quede mucha tela que cortar; muchas, muchas heridas por cerrar y mucha justicia por sembrar, tarea difícil verdaderamente. Como no podía ser de otra forma, al igual que miles, que millones de ciudadanos de esta tierra que nos acoge, intento –confieso que en vano las más veces- de responder a un montón de preguntas: ¿por qué? ¿Por qué el hombre en tan necio?. ¿Por qué otra vez hemos llegado a este extremo? ¿Por qué no se ha podido evitar el que resonaran tan alto y fuerte los tambores de guerra? ¿Por qué tanta prisa para desencadenar una vez más el fuego de la ira?. ¿Por qué la ONU se está yendo a hacer puñetas? ¿Por qué la actitud de nuestro gobierno? ¿Por qué no puedo evitar pensar en intereses ocultos detrás de todo? ¿Por qué ahora sí, la respuesta masiva de los ciudadanos? ¿Por qué...? Muchas preguntas, pero tranquilos, tranquilos... no voy a ser tan presuntuoso como para intentar siquiera dar respuesta a una de ellas. Ya corren bastantes ríos de tinta y ya se baten el cobre tertulianos de todo pelaje en las ondas a diario. Obviamente, la guerra es un fracaso lo miremos por donde lo miremos. Ya lo decía Henry Miller “cada guerra es una destrucción del espíritu humano”. Insisto: toda guerra es un desastre. Toda guerra. Toda violencia. En cualquier forma y de cualquier modo. Pero vamos por partes que me pierdo... orden ante todo.

Vamos a ver. Volvamos al título: preguntas. Es claro la relación causa efecto entre el conflicto que nos asola y las masivas manifestaciones ciudadanas que se han vivido en todo el mundo. He asistido a las dos grandes concentraciones celebradas en Oviedo y francamente, no recuerdo ninguna anterior que hubiese congregado a tal número de personas. Pero, y que nadie me entienda mal, ni me llamen demagogo, no, no... sólo me lo pregunto... ¿no será también el momento de que la ciudadanía se movilice por fin por algo más?. Al día mueren cientos de miles de personas en el mundo de la forma más inhumana e indignante: de hambre. ¡¡40.000.000!! de personas en África según un reciente informe de organismos de la ONU están al borde de la hambruna. ¡Eso sí que es tocar fondo!. No digo que tengamos que ir a África a repartir sacos de harina o algo por el estilo, pero igual sí que va llegando el momento de una masiva movilización mayor aún a la actual para exigir a los gobiernos e instituciones que se impliquen mucho más en la búsqueda de la utopía (no quimera) de la justicia social en el mundo. Presionar para que las políticas internacionales, nacionales, autonómicas y municipales en el ámbito social sean mucho más ambiciosas. Luchar por contrarrestar las causas que producen los graves desequilibrios, los motivos que llevan a tantos millones de personas a situaciones límite. No hay que desesperar y hay que seguir manifestándose en contra de la guerra de Iraq o de la guerra que sea ¡por supuesto! Pero también quiero manifestarme para que de una vez, desaparezcan esas imágenes de niños con la mirada muerta y la sonrisa borrada porque el único “rey mago” que esperan es el apocalíptico jinete del hambre y su único futuro la muerte. ¿Dónde están las pancartas por estos millones de olvidados? ¿Dónde están las voces por las guerras olvidadas? ¿Dónde están los poderosos medios de comunicación internacionales, los políticos, los ciudadanos, etc. Clamando, por ejemplo, contra la reciente masacre que ha costado la vida a más de mil personas en la República del Congo y que apenas ha llenado una columna en la prensa? Llamadme demagogo si queréis pero creo que si la ciudadanía insistiera a sus respectivos gobiernos, como de hecho se hace ahora de forma correcta contra esta injusta e ilegal guerra, el cuento de la lechera, por ejemplo del 0,7% igual cambiaba de final. Sólo ansío un nuevo orden que luche por la Justicia en este mundo. Debemos luchar por este sueño, ¿o no? ¿Seré sólo un ingenuo...?

Vengamos ahora a nuestro país, donde me voy a hacer otra pregunta. Vivimos desde hace años una auténtica lacra: el terrorismo de ETA con todo el tejido paralelo de situaciones de injusticia que claman al cielo. Y digo yo, ¿no habría que salir a la calle por cientos de miles también, por cada muerto inocente? ¿No habría que presionar y vocear también contra los dirigentes políticos de aquellos partidos que bien por acción u omisión amparan a los que realmente quieren poner en peligro nuestra libertad? ¿No habría que llamar asesinos a los que de verdad lo son o a los que callan ante ellos? Probablemente, digo yo...

Estoy en el polo opuesto de la postura oficial del P.P en el conflicto actual, pero jamás se me ocurriría tirar aunque sólo sean huevos a sus sedes y mucho menos aún se me ocurriría impedir que cualquier miembro de ese partido, sea donde sea, pueda expresarse en total libertad. Yo tengo el perfecto derecho de manifestarme en la calle tantas veces como me salga de salva sea la parte y a protestar tantas veces como me parezca contra la actitud de mi gobierno; pero eso sí, claro está que sus miembros, o cualquier persona del partido que lo sustenta, tienen el mismo derecho a expresarse cuando y como les plazca. Ya se sabe de antiguo la vieja frase de que mi libertad termina donde empieza la tuya, ¿no? Pues eso.

Y ahora volvamos a Oviedo, que nos pilla más de cerca. Espero poder seguir participando de manifestaciones como las vividas en Febrero y Marzo, sin tener que avergonzarme porque grupos de jóvenes, por ejemplo, tomen la Catedral como si de los cuarteles de invierno se tratara, o llenen fachadas de sedes de partidos democráticos con pintura e insultos. No pretendo emular a Voltaire cuando decía aquello de “combatiré tus ideas hasta la muerte y hasta la muerte defenderé tu derecho a defenderlas”, no, no... pero creo que el espíritu de la libertad en democracia debe de ir más o menos por ahí. En fin, el tema daría mucho más de sí pero intuyo que mal abanderado es de ninguna paz y de ninguna libertad el que pisotea la libertad de los demás, ¿estaremos de acuerdo también, no?

Bueno, pues en este viaje de lo universal a lo local y tras arreglar el mundo una última pregunta que me he/ han hecho de forma reiterada e insistente, aun a riesgo de que parezca meter entre col y col una lechuga: ¿por qué te quieres meter en política? ¿Por qué quieres ser concejal? ¡¿Cómo se te ocurre, hombre?!. ¿Habría que responder porque la política esta ahí, como respondió el montañero ante la pregunta de que por qué escalaba las montañas? ¿ O habría que decir como Grahan Greene que porque “la política está en el aire al igual que la presencia o ausencia de Dios?"?. Quizá. O quizá por lo que se desprende de todo lo anterior. Porque creo en el diálogo y el consenso como camino para llevar a cabo proyectos que redunden en beneficio de las personas. Porque aunque poco pueda hacer para evitar la guerra en Oriente Medio, sí puedo intentar aportar algo en pro de mejorar de alguna manera la vida en esta ciudad. Siempre he creído eso de que la política municipal es la más agradecida porque es la más cercana a los ciudadanos y desde la que se puede hacer más por todos los que vivimos en esta maravillosa ciudad. Me gustaría contribuir, humildemente, a lograr una corporación donde a pesar de estar en posturas opuestas y desde la confrontación política, logremos alcanzar el acuerdo en aquello que repercuta en el ansiado bien común. Por encima de intereses personales o de partido debe de prevalecer el bien de los ovetenses. A todos los niveles. Diálogo. Cooperación. Pero con exigencia y sin concesiones gratuitas. Quizá pensemos que podemos hacer poco por mejorar este que parece cada vez más maltrecho mundo. Error. Hambre también es la necesidad del vecino. Me gustaría colaborar a hacer de Oviedo una ciudad donde no se valore sólo el oropel, que a lo mejor no está mal, pero que aparte de que nos den una “escoba de oro”, nos den el unánime reconocimiento porque desde las responsabilidades y competencias del equipo de gobierno al que aspiramos, se luche por conseguir una ciudad más justa, más solidaria, más habitable, más digna, más pacífica, más ejemplar, más... ¡¡ay mamá que quiero la luna!! No. No sueño. Es lo que quiero para Oviedo. Y aunque me gusten las fuentes, los magnolios, las farolas fernandinas (que ni me gustan muchas de las fuentes, ni los magnolios, ni las farolas en determinados sitios, pero bueno...), me gustaría más ver que en nuestra ciudad la pobreza desapareciera, que nuestra economía no fuera una especie de agujero negro, que los jóvenes no tuvieran que hipotecarse de por vida (y eso el que pueda) para comprar una vivienda. Que fuera un lugar donde se pueda respirar un aire limpio de humos y de mala leche. Una ciudad donde la cultura, la historia y el patrimonio, se respete y no se toque con la varita mágica de la ordinariez; donde el urbanismo no sea sinónimo de especulación y sin embargo vaya de la mano del término de Ecología Urbana que tanto puede y debe de englobar. Donde nuestro Ayuntamiento aproveche todas las sinergias con otras administraciones para llevar a cabo ambiciosos planes de empleo que ayuden a abrir la puerta del mercado laboral a aquellos que más lo necesiten. Una ciudad donde los ciudadanos no vean en el Ayuntamiento a un hambriento recaudador de impuestos que todo lo devora, sino un lugar de encuentro y participación. Que vean que su dinero se invierte en el beneficio de todos, pero sin hipotecar hasta a sus bisnietos, etc., etc. Y ahora dirán, claro, es muy fácil pintar aquí la Arcadia feliz, pero luego, si te vi no me acuerdo. Yo no prometo nada. Bueno sí. Prometo que esto es lo que quiero y prometo que lo intentaré. Y además creo firmemente en la persona que encabeza este proyecto y sé que lo va a intentar llevar a cabo con todas sus fuerzas y desde la más absoluta honestidad personal. Oviedo ha cambiado, no soy tonto y veo que la ciudad ha mejorado en muchos aspectos. Pero aún hay muchas cosas que deberían de haber cambiado y no lo han hecho. Y hay muchas que pueden y deben mejorar. Por eso quiero estar ahí. Por poner ese mínimo grano de arena en ese proyecto que aunque con dificultades, está lleno de ilusión no sólo para nuestro grupo municipal, sino para TODOS los ovetenses. Repito: TODOS. Nunca me gustaron las etiquetas ni la política del “quítate tú pa poneme yo”. No. El Ayuntamiento es de Oviedo y de los ovetenses y no de ninguna sigla que pecaría si lo secuestrara. Y tranquilos que ya voy terminando.

Os invito a todos a manifestaros una vez más; esta el 25 de Mayo, y a manifestarse de la manera mejor que se me ocurre: introduciendo un voto en la urna. Ni huevos, ni piedras, ni voces, ni pancartas... Un voto. Esa es nuestra mejor voz y nuestro mejor grito. Un grito por la libertad. Un grito por la Paz. Por la concordia. Y que cada cual coja la papeleta que estime más conveniente en conciencia. Pero que la coja. Ha costado mucho a muchos poder llegar a que un Domingo de vez en cuando, tengamos unas urnas abiertas para que pasemos de largo sin detenernos ante ellas a hacer ese gesto tan sencillo y tan importante. Por la Paz, por la Libertad, por la Democracia... por el sentido común... ¡¡Votemos!! Y al que Dios se la de, San Pedro se la bendiga...


Publicado en La Nueva España el 16 de abril de 2003.

Desde el banquillo. (Junio de 2003)

DESDE EL BANQUILLO


Pasada la octava y pico del 25-M, vaya por delante antes de nada mi felicitación, totalmente sincera, tanto al Partido Popular como al Alcalde por los resultados obtenidos; hombre, a este paso vamos a tener que cambiar el tratamiento de Ilmo. Sr. Alcalde por el de “¡Gabino, gallu!”. Bien, bromas aparte -¿qué impide decir la verdad con humor?, decía ya Horacio allá por el año 54 a.c.-, y tras el reconocimiento de la victoria del rival, que no del enemigo, quiero que mi primera declaración tras tomar posesión como concejal de esta fantástica ciudad sea una intención de mano tendida. El electorado ha querido que este partido lo vayamos a ver sentados en el banquillo (el del campo, no el de los acusados...), pero no hay que olvidar que a pesar de todo jugamos en el mismo equipo. Quizá hayamos hecho mal la pretemporada. Quizá no entrenamos con el esfuerzo y entrega suficiente... el caso es que estamos en el banquillo; pero eso sí, tenemos clara vocación de jugadores correosos, peleones, y continuaremos entrenando día a día para poder saltar al campo lo antes posible y ganar el partido.

Decía que tiendo la mano. Claramente una mano tendida, pero en la otra una estaca (metafóricamente hablando, claro está...). La “estaca” de la justicia, la “estaca” de la oposición hecha desde la lealtad institucional, si se quiere, pero con firmeza y, por supuesto, sin ningún tipo de entreguismo. Con la “estaca” con la que pretendemos velar por los intereses de todos los ciudadanos de Oviedo, no sólo de los más de 30.000 que nos dieron su respaldo. A chupar banquillo, sí, pero sin quitar ni un segundo el ojo del campo de juego. Mano tendida. Lealtad. Concordia. Consenso en lo que se pueda y sea bueno para los intereses generales, pero siempre desde la más honda creencia de que otro Oviedo es posible. Lucharemos por demostrarlo. Porque lo creemos y lo que se cree, tarde o temprano, acaba calando como el “orbayu” te acaba empapando sin darte cuenta. Creemos que es posible un Oviedo donde la ética complemente y supere a la estética. Creemos en un Oviedo que luche por la justicia social, que no caridad. Por un Oviedo hecho por y con todos los ciudadanos. Que estemos orgullosos de la belleza y limpieza de nuestra ciudad, sí, pero que estemos más orgullos aún de un gobierno municipal que debería ser absolutamente honesto, transparente, eficaz y responsable. En fin, porque, como decía nuestro lema, creemos que hay otra forma de gobernar. Y a pesar de todo, seguimos creyéndolo, qué le vamos a hacer...

Y por último, y no por ello menos importante, quiero dar de forma muy sentida las gracias a todas las personas que nos dieron su confianza; personalmente, espero ser digno acreedor de ella. Gracias a todas las personas que en todos los actos a los que acudí se acercaban a dar palabras de ánimo, nunca caen en saco roto. Gracias a tantos compañeros que de forma anónima han hecho un trabajo arduo e imprescindible. Gracias a todas las personas que acudieron a votar, aunque no fuera a nuestra opción; con vuestro voto ayudáis a consolidar esta bendita democracia. Que en estos primeros días prevalezca el sentido del agradecimiento y de la apuesta por mirar al futuro con optimismo y en positivo. En todo y en todos. Que así sea.


Publicado en La Nueva España en junio de 2003.

A vueltas con el turismo. (11 de agosto de 2003)

A VUELTAS CON EL TURISMO

Que nadie se equivoque. No voy a ejercer de emisario de ningún “frente del no” ni nada por el estilo, que bien parece que la oposición no tenga derecho a ejercer como tal, pero a cada santo su peana y hay asuntos que no “veranean” como es el caso del turismo, que en estos días anda pelín alterado al estar en la palestra la Sociedad Mixta de Turismo (R.I.P.), de la que como se sabe forma -formaba- parte el Ayuntamiento y como socios empresariales la Cámara de Comercio, Hostelería de Asturias, Federación Asturiana de Comercio y Unión Hotelera. Pues todo iba a las mil maravillas intentando cumplir el noble y deseable objetivo de “contar con la participación y la opinión de los que tienen la experiencia: la iniciativa privada y sobre todo potenciar más el turismo como yacimiento de generación de empleo” cuando por un quítame allá esas pajas el Ayuntamiento decide disolver la sociedad. Las pajas en cuestión estriban en el control de la contratación del nuevo gerente para el que se había iniciado ya un proceso de selección y, por ende, del control de todos los contratos de más de 3.000 €. Es este un tema abierto y debatido en Pleno sobre el que espero que todas las entidades participantes den pública opinión al respecto, así que voy a ser respetuoso y tiempo habrá para hablar sobre la Sociedad Mixta de Turismo, pero cuando menos, ya me quedo con la mosca detrás de la “oreya”.

El caso es que no corren muy buenos tiempos para el turismo. Los últimos datos hechos públicos (junio 2003) por el departamento de estudios económicos de la Asociación Empresarial de Hostelería del Principado, que nada tiene que ver con ningún partido, recogen información que debe, cuanto menos, mover a reflexión; a saber: descenso paulatino del número de viajeros en Oviedo desde el año 2000, perdiendo un 3% frente a incremento de ciudades como Gijón (20%) e incremento asimismo en todas las comunidades cantábricas. Descenso en el número de pernoctaciones (-15%) y descenso notable de un 19% en la estancia media de viajeros en Oviedo. La disminución de la ocupación de plazas llega al porcentaje del 6,8%. Son porcentajes obtenidos analizando la evolución de los distintos indicadores de los tres primeros meses del año 2003 respecto al mismo periodo de años anteriores. Me llama poderosamente la atención un párrafo de las conclusiones del citado informe, refiriéndose al distinto comportamiento entre las principales ciudades motivo del estudio que dice textualmente: “el distinto comportamiento de estas ciudades (Oviedo y Gijón) puede deberse a la diferencia de estrategias de promoción y comercialización de sus recursos turísticos, así como a la puesta en marcha de instrumentos que faciliten dichas promociones”. Sin duda estoy de acuerdo. Y, obviamente, este proceso negativo no es motivo de regocijo ni de satisfacción. Desde el Grupo Municipal Socialista queremos contribuir a mejorar el turismo en nuestra ciudad, faltaría más, y esperábamos que la Sociedad Mixta de Turismo ejerciese como motor de un rápido crecimiento y mejora de nuestra oferta turística. Vana ilusión. Nos gustaría contactar con todas las partes implicadas en el sector para discutir ideas y proyectos que en su momento haremos públicas y que esperamos gocen de apoyo político. Queremos hacer una lectura pausada y crítica del plan de excelencia turística que sin duda es susceptible de mejora. Opinar es fácil y gratis cuando no se tienen responsabilidades de gobierno, pero creemos que sería conveniente ahondar en la oferta natural y cultural de que disponemos: potenciar el prerrománico, nuestra oferta arqueológica de una extensión y atractivo sin igual, el encanto de muchos puntos olvidados de nuestra zona rural, potenciar nuestra presencia en los foros de proyección turística (¿qué pasó con FITUR esta última edición?) solos o en compañía de otros ayuntamientos o de la mano del Principado, ¿por qué no asistir al World Trade Market de Londres, principal mostrador turístico del mundo...? Aprovechemos los hermanamientos con otras ciudades y sus sinergias. Dar la vuelta a las fiestas de san Mateo y convertirlas en un auténtico imán turístico (por cierto... recuperación de la Noche Celta, la noche reggae y no estaría nada mal, a la sombra del Día de América en Asturias, una noche dedicada a la música hispano americana en general con grupos e intérpretes de calidad...). En fin. Quiero que quede la idea de que más allá de la crítica está la intención de que el turismo en Oviedo mejores y que para ello debemos trabajar todos. Que al final del párrafo de nuestro amigo Woody Allen donde dice, refiriéndose a Oviedo, “como si no existiera...” no tenga la poco deseable virtud de, en materia turística, ser profética.


Publicado en La Nueva España el 11 de agosto de 2003.