lunes, 25 de marzo de 2019

¿PARA QUÉ SIRVE LA POESÍA?

El Otero

¿Para qué sirve la poesía?

A favor del proyecto ovetense como capital mundial de la poesía

Carlos Fernández Llaneza 25.03.2019 

Puede parecer esta una pregunta un poco extraña, más en una sociedad que se somete con facilidad al pragmatismo materialista en el que poca cabida tienen los sentimientos. Pero no. Es una pregunta pertinente y oportuna. Porque la poesía es necesaria; no sé si tanto, según criterio de Gabriel Celaya, "como el pan de cada día / como el aire que exigimos trece veces por minuto" pero, a buen seguro, un mundo sin poesía estaría incompleto. Sería mucho más gris. Estamos envueltos en poesía. Sólo necesitamos abrir los ojos y observar con un mínimo de curiosidad y la encontraremos en mucho de lo que nos rodea. La poesía se escucha. Se siente. Se ve. Se respira. Se vive. Y cuando al corazón le sobran sentimientos, sale por la mano, como bien escribió Carmen Conde. Tal vez muchos buscamos en la poesía la calma que serene nuestras pesadumbres del alma. Que sosiegue un corazón revolucionado e inquieto pero, quizá sin darnos cuenta, acabamos necesitando que se quede para poder vivir. Para poder atrapar ese mundo que vive en una dimensión antagónica a la cotidianidad. Y, sin duda, su ausencia, en algunos días, nos dejaría en un gélido y angustioso vacío. 
Así que, el hecho de que Asturias -hermoso verso verde- sea Capital Mundial de la Poesía, en esa fantástica iniciativa del siempre inquieto y vital Graciano García, es una suerte para todos nosotros. Porque, como dijo el propio Graciano en un abarrotado Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA martes pasado, "la poesía ennoblece, dignifica y hace la vida una esperanza". Ojalá este nuevo proyecto contribuya a inyectar en esta bendita tierra asturiana una buena dosis de esperanza. A despertar una sociedad que aún, en muchas ocasiones, sestea plácidamente. Que coadyuve a iluminar rincones, personales y sociales, que se resisten a salir de una cómoda e indolente oscuridad. A ser un vigoroso aldabonazo en las conciencias más inconformistas que aún guardan, aletargados, rescoldos de rebeldía. Un propósito que ayude a comprometerse con la realidad o, por qué no, a abstraerse de ella. 
Así que la respuesta está ahí, quién sabe si soplando en el viento -con permiso de Dylan-, o susurrándonos ansiadas certidumbres; en cualquier caso, esperándonos. 
La poesía sirve para ser. Para sentirnos más humanos. Para alejarnos del monstruo en el que nos transformaríamos si dejáramos por el camino nuestra sensibilidad. Si enterráramos en una honda fosa nuestros sentimientos. Si abandonáramos el alma en la orilla de una lejana y solitaria carretera. 
Es posible que alguien dude de la utilidad de la poesía. Tal vez. Antonio Gamoneda dijo en una ocasión: "La poesía no proporciona ningún servicio práctico, incluso no proporciona nada que pueda modificar la realidad social, ni siquiera la individual. La poesía, esto sí, intensifica la conciencia. Y esta es quizá su única utilidad"; pues bien, ¡bendita utilidad! 
En fin, respondan ustedes lo que mejor les parezca. Yo me inclino por pensar que la poesía sirve para dar un poco más de sentido a las horas que fraguan la cotidianidad. Para barnizar nuestra humanidad. Para acentuar los visos del alma. Para curar las heridas que infieren los lastimosos silencios vacíos o, como aseguraba Borges: "la poesía sirve para el placer, para la emoción, para vivir".
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/03/25/sirve-poesia/2446679.html

lunes, 18 de marzo de 2019

EL INSOPORTABLE OLVIDO

El Otero

El insoportable olvido

El Naranco sufre un abandono lamentable ante la indiferencia de quienes deberían velar por su cuidado

Carlos Fernández Llaneza 18.03.2019 
Hace unos días la sección de hemeroteca de LA NUEVA ESPAÑA, auténtica ventana abierta al pasado de la ciudad, recuperaba una noticia del 7 de marzo de 1994: "La cima del Naranco será convertida en un amplio bosque didáctico". El titular, por sí solo, logró captar inmediatamente mi atención. Lo que leí a continuación me hizo reír; eso sí, por no llorar. Vean: "El servicio de Parques y Jardines ha diseñado un proyecto para repoblar la cima del Naranco, de manera que la parcela municipal quede convertida en un amplio bosque didáctico. El presupuesto previsto para la repoblación supera los 150 millones de pesetas (..) El proyecto se concibe como un bosque de características didácticas en el que se puedan observar las peculiaridades de los montes autóctonos". ¿Qué les parece? ¿Es o no es para tomarlo a risa? Estamos peligrosamente acostumbrados a leer, de vez en cuando, noticias de planes de mejora para el Naranco pero la realidad, tozuda, dicta que seguimos de mal en peor. ¿Donde quedó ese bosque didáctico? En el olvido más flagrante y bochornoso. Como tantas otras ideas y propuestas más o menos ingeniosas. ¿Realmente el Naranco importa a alguien? El Principado de Asturias compró hace años la finca del Pevidal a la familia Masaveu por tres millones y medio de euros y la están dejando, para su vergüenza y escarnio, "echarse a monte". En doce años la han limpiado una vez. El ayuntamiento anunció varios proyectos tan necesarios como ilusionantes pero la realidad es que sólo se llevó a cabo, además de la recuperación de la Jira, la limpieza de caminos por medio de un plan de empleo. Acertado pero insuficiente. Confiemos en que alguno de esos proyectos pendientes vean la luz más pronto que tarde. Mientras tanto lo que sí podríamos hacer es un aula didáctica para instruir sobre los efectos lacerantes de las canteras. O para comprobar como se talan plantaciones de eucaliptos que arrasan literalmente el monte sin que nadie obligue a los maderistas a corregir sus efectos destructivos. O para mostrar como se llevan a cabo limpiezas forestales por debajo de los tendidos eléctricos que asolan, quizá con más celo del necesario, todo a su paso. También sería útil para constatar como se siguen cerrando, con total impunidad, caminos públicos. Se podrían exponer en ese aula los numerosos elementos de valor cultural, histórico o etnográfico que languidecen, plácida y tristemente, ante la indiferencia de los responsables públicos que deberían velar por su cuidado. Por no hablar del Prerrománico y de sus accesos. Impotencia. Tristeza. Decepción. Frustración. Rabia. Incomprensión? podría continuar poniendo ejemplos de desidia y adjetivos para definir la sensación de muchos que no entendemos como Oviedo puede seguir viviendo de espaldas al Naranco. 
Pero bueno, para evitar quedar con el regusto amargo de la pena, voy a concluir con unas palabras de Leopoldo Alas escritas en el diario "El Sol" en junio de 1928. Ojalá sean un estimulo para no perder la esperanza y la necesaria ilusión: "Dichosa la ciudad que tiene una montaña al lado, porque desde ella puede contemplarse, ha dicho Juan Maragall. Es Oviedo una de esas ciudades dichosas porque, situada en la misma falda del Naranco, puede escalar su cumbre cuando quiera y contemplarse a su gusto. (...) El Naranco, esa montaña que para algunos es solo una nota de tristeza que contrasta con la verde alegría del resto del paisaje, visto de cerca es mucho más hermoso de lo que pueden figurase aquellos que solo lo han contemplado desde una calle asfaltada cerrando el horizonte. Hay en él rincones admirables que pagan bien el esfuerzo de haber llegado hasta ellos". 
No se cuida lo que no se ama y no se ama lo que no se conoce. Así que no duden en acercarse a él. Conozcan y disfruten de esos rincones. Les aseguro que no se sentirán decepcionados. 
Les espera.

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/03/18/insoportable-olvido/2442958.html

lunes, 11 de marzo de 2019

YGLESIA DE ASILO

El Otero

Yglesia de asilo

El significado de una de las inscripciones en la fachada de la Catedral

11.03.2019






La Catedral de Oviedo es inabarcable. Es difícil dar unos pasos sin encontrar algún detalle que atraiga poderosamente la atención. Incluso sin cruzar sus puertas. Hace tiempo que me intriga una inscripción, grabada en caracteres romanos sobre uno de los pilares de la fachada: "Yglesia de asilo. Año de 1774". Para comenzar, ¿qué es exactamente el derecho de asilo que se le concedió a la catedral en 1774? Básicamente era una protección que se otorgaba a los que huían de la justicia o persecución. El privilegio de refugiarse en un lugar consagrado. Así, cualquier fugitivo que se acogiese a sagrado no podría ser sacado por la fuerza bajo ningún concepto. El derecho de asilo se basaba en la inviolabilidad inherente a las cosas sagradas. Fue reconocido por el código de Teodosio I (399) y más tarde por el de Justiniano I. El Papa San León I fue el primero en darle su sanción papal (460). Para el profesor de Teología Histórica de la Universidad de Navarra, Álvaro Fernández de Córdoba "se trata de una aplicación jurídica e institucional del principio cristiano de la justicia divina misericordiosa, sobre el de la justicia humana, muchas veces imperfecta. Y forma parte de la misión esencial de la Iglesia a favor de los más miserables de la tierra, los perseguidos y refugiados, que constituye hoy día un reto para los estados democráticos". 
Otra voz esencial en temas referentes a nuestra catedral, Agustín Hevia Ballina, también escribió sobre este asunto: "En el siglo XVIII, en España, se llegó al convencimiento de que la proliferación de lugares de asilo constituía una forma de burlarse de la Justicia evitando que se aplicara a muchos criminales el peso de la ley. Por ello, después de consultar el Supremo Consejo de Castilla, el rey Felipe V consiguió del Papa Clemente XIV un Breve de 12 de septiembre de 1772 que ordena a todos los prelados señalen una o a lo sumo dos iglesias, a las que se concediere la inmunidad, acogiéndose al aldabón, que en ellas se fijaría, para que se agarrara al delincuente y así pudiera gozar de inmunidad. El 14 de enero del año siguiente, el Breve Pontificio fue ratificado por una Real Cédula. Y, poco tiempo después, el obispo de la diócesis, D. Agustín González Pisador, aprobó que el privilegio quedara restringido a la Catedral". 
Aunque esta fórmula no se abolió como tal, ya no se contemplaba en el Código de Derecho Canónico de 1983, aprobado por el Papa Juan Pablo II, ni en los Acuerdos entre España y la Santa Sede de 1979. Así que por si acaso, si cometen alguna fechoría no sé si sería muy recomendable correr hacia la Catedral y acogerse a sagrado. Igual la cosa no acaba tan bien como creen? Por si acaso, mejor no pifiarla. 
Y bien, cuando se acerquen a la catedral fíjense en la fachada y busquen la inscripción que nos habla de un tiempo, tal vez no tan lejano, en que la Catedral era mucho más que una simple construcción. La Catedral era y, me atrevería a decir, sigue siendo el auténtico corazón de la ciudad y en ella laten, acompasados, los corazones de miles de ovetenses que no dejan de fascinarse ante su esbelta y elegante figura, perfil esencial de Oviedo.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/03/11/yglesia-asilo/2439311.html

lunes, 4 de marzo de 2019

A BAILAR LA GIRALDILLA

El Otero

A bailar la giraldilla

Una danza que causaba furor en el Oviedo de otra época

Carlos Fernández Llaneza 04.03.2019
Quiso el azar que me encontrara en poco más de una semana y en textos diferentes el término "giraldilla". Hace referencia a un tipo de baile popular y fue suficiente para encender de nuevo la mecha de la curiosidad. La semana pasada, cuando viajamos al Bombé de inicio del siglo XX, leíamos: "La gente al son del tamboril y de la gaita pónese a bailar giraldillas y a entonar cantares del país". En el libro de Ramón Prieto y José María López Dóriga, "Siluetas Ovetenses", consultado para el texto del Bombé, hay un capítulo dedicado a esta danza y su relación con Oviedo. Curiosidad saciada. Si gustan, lo comparto con ustedes. 
Aventuran los autores sobre el lejano origen de este baile remontándose "a los godos que, tras larga lucha en las montañas de Asturias, bailaron la giraldilla en señal de victoria ganada a los invasores". Largo lo fían. Viniendo ya a límites más cercanos afirman: "Tales investigaciones no debieron de preocupar gran cosa a los ovetenses cuando ninguno, que sepamos, se dedicó a practicarlas, siendo muchos, en cambio, los que con delirio se entregaron a los placeres de tan animado baile. Díganlo si no los que en las postrimerías de la vida, aun recuerdan con fruición aquellos buenos tiempos en que la giraldilla se bailaba a la caída de la tarde en el Campo de San Francisco por gentes de todas clases. Muy pocos habrán olvidado aquellas concurridas romerías de San Juan, San Pedrín de Ventanielles, el Monticu y otras en las que tras frugal merienda o por lo menos tras de unos dulces y un vaso de sangría hecha por mano inteligente, se lanzaban con todas las ilusiones de la juventud a bailar el dicho baile, con las modistillas y mozas de calle que por aquel entonces eran la envidia de más de cuatro damas encopetadas por su buen palmito (..) Tal era la afición que a la giraldilla había que, en los intermedios hechos por la música amenizadora de los paseos de Porlier, se bailaba con inusitado entusiasmo por numerosos pollos y pollas, que hoy son respetables papás, mamás jamonas y ciudadanos de algún viso". Conste que lo que aquí se dice y cómo se dice es responsabilidad única de los autores. Año 1889, por situarnos en el contexto histórico preciso. Por supuesto, también se lamentaban de que esto ya no es lo que mismo ¿Por qué, con frecuencia, parece que cualquier tiempo pasado fue mejor? Así pues, continuaban Prieto y Dóriga: "Actualmente la giraldilla se baila en algunos barrios como el Campo de los Patos, las Dueñas y otros, aprovechando las noches de los días festivos, si el tiempo no lo impide; pero, se ha maleado tanto, que ni los virusos -como llaman las artesanas a los señoritos- pueden tomar parte en ella, ni los mozos de otros barrios pueden permitirse este placer, porque su atrevimiento sería la causa para que el baile termine como el rosario de la Aurora, si es que antes por todos, menos por la policía, no dio al traste con el rato de esparcimiento, difundiendo el terror entre niñas sensibles y jóvenes prudentes, pues estos milagros y otros mayores hace el alcohol ayudado por los hierros de Albacete, en esta culta ciudad, modelo en otros tiempos de sensatez y cordura". 
En fin, haya paz ante todo, y si en el próximo verano asisten a alguna fiesta de "prau" por el concejo, anímense hombre, y bailen alguna giraldilla a la memoria de aquellos ovetenses danzarines. Pasado y presente al son de la danza y de alguna copla cantada. ¿Quieren una de la época?: "Si caigo o no caigo / niña a tus pies / y si me levanto / vuelvo a caer / Si me caso contigo / todo lo logré / Si me caso contigo / te busco en Porlier / te busco en Porlier". 
Que ustedes lo bailen y canten bien.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/03/04/bailar-giraldilla/2435739.html

lunes, 25 de febrero de 2019

UN VIAJE AL PASEO DEL BOMBÉ


El Otero

Un viaje al paseo del Bombé

El encanto de uno de los lugares más conocidos del Campo San Francisco

25.02.2019

Piensen en media docena de lugares esenciales de Oviedo. Seguro que nuestro Campo San Francisco está en la lista. No sólo es el pulmón de la ciudad; en buena medida, es también su corazón. No pocas veces ha sido protagonista de estas líneas. Lo merece. En esta ocasión, el resorte que activó esta nueva mirada hacia él fue una publicación de T Oviedo en Facebook. En este caso, Carlos del Cano, uno de sus administradores que tan buenos materiales comparte, recogía un texto publicado en la revista "Asturias pintoresca" fechado el 22 de diciembre de 1889 y que rezaba: "Sr. Director de Asturias Pintoresca. Disfrutamos de un tiempo primaveral, y esto hace que el paseo del Bombé se vea todas las tardes frecuentado por lo más escogido de nuestra sociedad, pues como saben los lectores de Asturias Pintoresca, el Bombé en épocas de buen tiempo es el paseo señoril, así como la Herradura del Campo de San Francisco es el paseo predilecto de la gente artesana, que al son del tamboril y de la gaita pónese a bailar giraldillas y a entonar Cantares del país. Es de sentir que únicamente en domingos amenice aquellos lugares la tan conocida Banda Municipal, que es lo mejorcito que tenemos aquí, pues, aunque naciente, progresa con rapidez bajo la acertada dirección del señor Sánchez del Río. Firmado: El de Oviedo". 
El texto es acompañado por una foto perteneciente a los fondos del Museo del Pueblo de Asturias -al que agradezco su autorización para reproducirla aquí- en el que vemos a ocho personas sentadas en el paseo del Bombé. La fotografía está tomada por Arturo Truan a principios del siglo XX. 
Cada vez que veo una de estas fotos antiguas de Oviedo mi imaginación se desboca. Me gusta recrearme en los detalles. Intento adivinar cómo sería el entorno en esos días. Juego a imaginar a qué lugares iría. ¡Cómo me gustaría corretear por ese Oviedo que ya sólo existe en esas fotos antiguas que, como una mágica ventana, se abren hoy mostrándonos un instante congelado en el tiempo. De alguna manera me cuelo en la propia imagen. Como si por obra y gracia de un extraño sortilegio me pudiera desplazar a ese momento. Si pudieran plantarse en ese día concreto y en ese lugar preciso ¿qué les dirían a esos ovetenses que nos miran en una pose que parece tranquila y despreocupada? ¿Les gustaría saber quiénes son? ¿No les parece que sería una conversación altamente interesante intercambiar nuestro parecer de lo que fue Oviedo contrastado con lo que ellos imaginan que llegaría a ser? A buen seguro hay muchas cosas que les resultarían increíbles. Desde que H. G. Wells escribiera en 1895 su exitosa novela "La máquina del tiempo", muchos han sido los que han jugado con ese sueño de poder desplazarse en el tiempo como si éste fuera una dimensión maleable a nuestro antojo. Sí. Sin duda me gustaría compartir ese momento con esos ocho ovetenses. Gozar una, sin duda, animada conversación por ese paseo que, en palabras de una señora, mujer de militar que alardeaba de haber recorrido toda España, cuyo testimonio fue recogido por Ramón Prieto José Mª López Doriga en 1889 afirmaba: "En mi excursión por España he visto pocos paseos como éste que, sin temor a equivocarme, me atrevo a afirmar que los que no hayan visto lo que hay por esos mundos de Dios, mal pueden comprender que tienen un tesoro de gran valía en el hermoso Campo de San Francisco". 
Pues si ella lo dice no la vamos a contradecir, ¿no creen?
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/02/25/viaje-paseo-bombe/2432145.html

lunes, 18 de febrero de 2019

SIN FARSA ALGUNA

El Otero

Sin farsa alguna

18.02.2019
Volvemos a rebuscar en ese inmenso cajón de sastre de la publicidad ovetense del siglo XIX y, así, en almanaque de El Carbayón de 1897 encontramos otro curioso anuncio que, como mínimo, resulta hilarante. El título ya promete: "En la evidencia de hechos positivos no puede haber farsa alguna". Ciencia sin trampa ni cartón. Veamos. 
Repasemos el anuncio: "¿Es evidente que la tosferina desaparece si en los primeros síntomas se da a los niños el jarabe antifermo de Baragaña? Sí, y podemos probar nuestro aserto con infinidad de testimonios". De momento, de autoestima van sobrados. Continuemos: "¿Es cierto que los grandes accesos de la tosferina no existen usando el antifermo de Baragaña? Es innegable y el que diga lo contrario falta abiertamente a la verdad. Pídase directamente al autor, pues hay farmacéuticos tan poco escrupulosos que despachan el jarabe antifermo de Baragaña como si estuviese publicada la fórmula dando por resultado una grosera falsificación y de hechos negativos. La preparación del jarabe antifermo de Baragaña es un secreto". Lo dicho, ríase usted de la fórmula secreta de la Coca Cola, nada que ver con la de tan arcana pócima. Pero no, no crean que con eso ya se conforman, ¡qué va! El amigo Baragaña no se corta y continúa: "Eminentes médicos contribuyeron con luminosos datos al feliz resultado que obtiene nuestro antifermo. Precio del frasco con detallada instrucción una peseta". Que se sepa no hay ensayos clínicos pero, eso sí, los "luminosos datos" seguro que eran espectaculares. Y hay más: "Las personas sanguíneas, las que padezcan erupciones de la piel, granos, diviesos (forúnculos, vamos?) si usan un solo frasco de "El rey de los depurativos" que es la esencia de la zarzaparrilla, acónito y canchalagua que prepara Baragaña, encontrarán más alivio que con todos los similares anunciados hasta el día. Precio del frasco dos pesetas". 
Pues si creen que ya han leído todo, no se vayan todavía; ¡aún hay más!: "Ningún niño se muere de la dentición (¡menos mal!) usando la denticina de Baragaña, única que debe merecer confianza, porque el autor la usó con maravillosos resultados en sus hijos antes de ofrecerla al público. Caja con 20 papeles 2,50 pesetas. Medias cajas con 12, 1,50 pesetas. Se prepara semanalmente en casa del autor.". Ahí lo tienes, ¡gallu! Con los guajes primero por si acaso. ¿Y que sería de los pobres infantes ovetenses que no tenían la gran fortuna de gozar de tan maravilloso remedio? ¿Irían al reino de los justos? Me imagino al boticario en la cocina entre pipetas y potas, cual alquimista del medievo cocinando el fantástico brebaje. Pero no se queda ahí la cosa, ¡hay más efectos portentosos!: "Las grietas de los pechos desaparecen en muy pocos días con el Bálsamo Baragaña. No hay necesidad de lavar el pecho antes de mamar el niño. Precio del frasco una peseta. Las jaquecas más pertinaces desaparecen con el jarabe de corteza de naranja amarga con antipirina de Baragaña. Precio del frasco 4,50 pesetas". Así que ya ven. El Sr. Baragaña, de vivir hoy en día, sería la ruina de la industria farmacéutica porque igual te elaboraba un ungüento para un roto que un elixir para un descosido. Sus preparados no rivalizaban ni con el afamado "Bálsamo de Fierabrás". Por si acaso quieren probar "dirigir pedidos a su autor. Calle Universidad, 20 Oviedo". Que se sepa, la Seguridad Social no lo cubre. Allá ustedes.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/02/18/farsa/2428531.html

lunes, 11 de febrero de 2019

DÍAS DE RADIO

El Otero

Días de radio

Las sintonías que marcan los recuerdos de la vida

11.02.2019
No faltaron agoreros que profetizaban, a inicios de los sesenta, que la televisión sería el fin de la radio. Una radio que había reinado en solitario abriendo una pequeña ventana al mundo a aquella España en blanco y negro. Acompañando soledades y rellenando muchos silencios. Y como sucedía a la familia neoyorquina que protagonizaba la película de Woody Allen "Días de Radio", dejando impregnar los hogares de una música, hasta entonces, inaccesible. De variados concursos. De noticias a medida o de lacrimógenos e interminables seriales en los que nos permitíamos el lujo fantasioso de vivir otras vidas. Tampoco faltaron vaticinios que aseguraban que la era de internet daría la puntilla a los diarios en papel privándonos de ese pequeño placer de entintarnos los dedos mientras pasamos las sábanas que componen el periódico mientras intentamos que éstas mantengan una mínima compostura. Menos aún acertó el grupo británico "The Buggles" cuando cantaban, allá por 1979, que "el vídeo mató a la estrella de la radio". Los años han pasado y, a pesar de internet y del acceso que nos facilita a mil plataformas, la radio sigue viva. Y lo que te rondaré morena. Tantos días de radio seguro que han conseguido que tengamos melodías de programas grabadas en esa gran colección de recuerdos sonoros que componen el álbum musical de nuestra vida. 
La radio llegó a la ciudad el 3 de agosto de 1926 cuando Radio Asturias, S.A. pone en marcha Radio Asturias EAJ-19, cuyo primer director fue Alberto Toyos. Estaba instalada en el Centro de Acción Social Católica. A la inauguración asistieron, tal como informaba la prensa, "el Gobernador, el Obispo de la diócesis, el teniente de alcalde, Sr. Gutiérrez, el coronel director de la Fábrica de Armas, Sr. Alvargonzález, en representación del Sr. Zuvillaga y el director jefe de telégrafos". Se informaba asimismo de "la bendición de los aparatos por el capellán de San Isidoro, Don David Méndez y luego pronunciaron discursos las autoridades saludando a los radioescuchas". Y, cómo no, no faltó al final el "obsequio con un lunch a los asistentes". 
Hoy, para conmemorar el "Día Internacional de la Radio" que se celebra el próximo miércoles, les voy a proponer un juego: ¿cuál es esa sintonía de radio que cuando la escuchan, se trasladan a otro lugar y a otro tiempo? Quizá se vean en su casa, tumbados al calor de la cocina de carbón, con algún sencillo juguete dejándose mecer por los suaves acordes del "Indian summer" que servía de melodía al consultorio de Elena Francis. O tal vez aquella sintonía de la serie televisiva "Crónicas de un pueblo" que abría cada mañana con el consabido "¡Buenos días, España!" el programa "Protagonistas" de Luis del Olmo. Tengo también por ahí revoloteando una sintonía a ritmo de charlestón que musicaba "La saga de los porretas", en antena de 1976 a 1988, fruto de la imaginación de Eduardo Vázquez, quien veinte años antes encandiló a los españoles con otra serie mítica: Matilde, Perico y Periquín. ¿Recuerdan el programa "Puente a su problema" que emitía Radio Asturias y que contaba con la pegadiza banda sonora de la película "Puente sobre el río Kwai"? Pues escojan su favorita. Su programa. Su sintonía preferida. Aquella que, sólo con escucharla unos segundos, le traslada a revivir momentos que son más que una mera secuencia en el tiempo. Si es que el tiempo existe. Disfrútenla. Es suya.