lunes, 27 de noviembre de 2017

NI UNA MÁS. NI UNA MENOS.

El Otero

Ni una más, ni una menos

Un alegato contra la violencia machista

27.11.2017
Ni una más, ni una menos
Del conjunto de la sociedad, como si de una sola garganta se tratase, debería salir un hondo y desgarrador grito: ¡basta ya! Un clamor ensordecedor ante esos números, fríos y anónimos, que avergüenzan. Que deberían abochornarnos al constatar, dolorosamente, que en la última década nos faltan más de novecientas mujeres, veintitrés de ellas en nuestra Asturias querida. O que más de un millar de mujeres, hurtándoles buena parte de su libertad, precisen aquí, no en ningún desierto remoto, protección policial cada día, cuando tendría que ser el agresor el que debería de estar vigilado, digo yo. Datos. Estadísticas. Pero que esconden detrás la imagen de una mujer atormentada. Humillada. Vencida. Aovillada en algún oscuro rincón de su hogar -espacio sagrado y seguro, creía en vano- rumiando un por qué. Preguntándose ¿qué he hecho mal? ¿Por qué? Madres que comparten con sus pequeños el terror de vivir un infierno dentro de su propia casa, porque el marido-padre es un auténtico canalla que cree que su mujer puede ser un mueble que le pertenece como cree que le pertenece su dignidad pisoteada. Ultrajada en las sombras de su propia vida se pregunta en qué momento el hombre al que amó se convirtió en esa bestia que degrada, día tras día, su estima. Que doblega, poco a poco, su honra. Hasta reducirla a unas míseras cenizas de lo que fue. 
Quizá fue, recapacita mientras sus lágrimas arroyan de nuevo por los surcos erosionados de su rostro, cuando empezó a ningunear sus propias opiniones. Acaso debería haber sido consciente de que las promesas de amor eterno habían mutado cuando los reproches por cualquier nimiedad cotidiana eran el inevitable preludio a una interminable cascada de insultos vejatorios. Tal vez debería haberse alarmado seriamente en el instante en el cual el otrora príncipe azul de opereta, convertido en nauseabundo sapo ahora, insistía en controlar sus salidas, sus llamadas, su mensajes. O el día en el que comenzó a llamarla puta cuando, con un ligero maquillaje intentaba retener esa belleza que, aun en juventud, se marchitaba tan rápido como su amor propio. 
No. Por más vueltas que le daba no lo entendía. Y, finalmente, pensaba: ¡pero qué poca cosa soy! ¡Qué mal lo he hecho! Quizá él tenga razón y la culpable sea yo, razonaba torpemente cuando le pegó por primera vez. ¡Ahí ganó! ¡Ya tiene a la víctima abatida. Sometida a la voluntad, voluble y caprichosa, del macho alfa! Del tipo ejemplar puertas afuera y del canalla miserable cuando cruza el umbral de su casa. 
¿Qué perdimos en la evolución de la especie en la mente del hombre? ¿Por qué no hay mujeres que se comporten así? ¿Por qué las mujeres no violan, ultrajan, agreden, humillan, anulan, someten y matan en similar proporción? ¿Qué pasó -me pregunto- para que un problema -diría que casi exclusivo de los hombres- lo sigan pagando las mujeres? 
Cada vez que los medios nos arrojan la noticia de un nuevo asesinato de una mujer, mi condición masculina se avergüenza y encoge. 
Que estos días de recuerdo sirvan para ser conscientes de que estamos ante un problema que atañe a toda la sociedad en su conjunto. A toda. Colectivamente esa sociedad debe gritar: ¡Ni una muerte más! ¡Ni una mujer menos! 
Nunca más.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2017/11/27/ni-una-mas-ni-una/2200041.html

lunes, 20 de noviembre de 2017

¡AQUÍ HAY DE TODO!

El Otero

¡Aquí hay de todo!

La curiosa publicidad de los comercios ovetenses a finales del XIX

20.11.2017 
¡Aquí hay de todo!
No. No es cierto. Cualquier tiempo pasado no fue mejor. Lo mejor siempre ha de estar por venir. Pero mirar hacia nuestro pasado es gratificante. Rescatar piezas de ese puzzle gigantesco que hemos ido montando entre todos es divertido e interesante. Miradas hacia el ayer, sin nostalgia, para saber cómo éramos o qué hacíamos. Un Oviedo que puede resultarnos chocante en muchos aspectos. Y uno de ellos es la publicidad. Un manantial inagotable en el que se encuentran anuncios que no pueden menos que hacernos sonreír. Algunos ejemplos hemos traído a esta ventana. Y hoy repetimos con otro curioso anuncio de 1882. El establecimiento ovetense -sito en Rosal 16- J. López Sela e Hijo. En el anuncio que publicaban en "El Carbayón", anuncio que, a juzgar por la extensión, no debía ser cobrado por palabras, el amigo Sela e Hijo anunciaba: "Se halla en este establecimiento un surtido constante de comestibles finos y ordinarios (dicho así, casi que mejor los finos ¿no?) a precios sumamente baratos. El hallarnos en correspondencia directa con los principales productores de España y del extranjero, nos coloca en situación de ofrecer a nuestros numerosos clientes y al público en general, géneros superiores a precios económicos. Garbanzos tiernos, 22 rs. el decalitro (hum... habrá que sacar la calculadora), o sea, 19 libras escasas (¡ah! menos mal, ya me queda claro). Arroz superior de Valencia; aceite refino (que es el doble que fino, supongo) de Sevilla y Valencia; alpiste (¿¡eh?!); pasas de Málaga; higos de Fraga; quesos de Flandes, de nata y de Gruyere (¿y el Cabrales y el afuega el pitu?); galletas finas; sopa de yerbas, tapioca, maizena, etc.etc.". 
Pero no acaba ahí la cosa. Vean: "Almidón inglés de todos precios; jabón de las mejores fábricas; bujías esteáricas (a saber qué son y qué pintan en medio del jabón); velas de sebo; cajas de betún y de pasta para limpiar metales. Licores; vinos generosos; Ron (¿tendrían ron El Negro?); Cogñac; Champagne y Ginebra marca La Campana (conocida do las haya, vamos); exquisito anís del Galgo (¿qué fue del mono?); Ojen (ni San Google sabe qué es); aceite de anís (¿ustedes sabían que existía?); vinos de pasto (¿?) de las mejores clases, entre ellos el vino jerezano de buen color, olor y gusto, a 32 reales el decalitro, algo más de trece botellas, y 3 reales botella. Valdepeñas añejo, 36 reales decalitro y 3 1/2 reales botella". 
Y aún no para ahí la cosa, que mira que da de sí el anuncio. Continua: "Especialidad de chocolate elaborado a brazo (¡olé gallos!) desde 5 reales libra hasta 10 rs. Tomando por medias moliendas, medio real menos en libra (un chollo, vamos, si tuviera claro lo que es media molienda); cacao Caracas y Guayaquil (que hay nivel, ho?). Canela fina; azúcar insular y peninsular. Cafés tostados y molidos con el mayor esmero; legítimos de Moka, Caracolillo, Puerto Rico y Méjico (¡ríase usted del Nesspreso, oiga!), a 34, 26, 21 y 17 reales el kilogramo. 
A las tiendas y establecimientos que se surtan por mayor en esta casa, les haremos descuentos de consideración". 
Pues ahí queda eso. Eso eran anuncios en condiciones, ¿o no?. 
En fin, a falta de la llegada de las modernas agencias de publicidad, esto es lo que daba de sí la publicidad local. Al menos, vista desde nuestros días, resulta, como mínimo, curiosa.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2017/11/20/hay/2196174.html

martes, 14 de noviembre de 2017

POR SAN LÁZARO DE PANICERES

El Otero

Por San Lázaro de Paniceres

Un recorrido por las parroquias ovetenses ubicadas en la falda del Naranco

14.11.2017 | 18:26
Peregrinos a su paso por San Lázaro de Paniceres. 
La palabra parroquia, etimológicamente hablando, significa vecindario o proximidad en la habitación: un grupo de casas o de vecinos por tanto. Y entre esas casas se han ido sucediendo siglos de historia ovetense. Esos vecinos han sido testigos y protagonistas de la evolución urbana y social de la ciudad. Una ciudad que fue, poco a poco, creciendo y rompiendo moldes, adaptándose a nuevos tiempos y circunstancias. 
Habíamos dejado la semana pasada a San Pedro, con generosidad de madre, desmembrando de sí a la parroquia de San José de Pumarín, septuagenaria ya. Con mucha vida que contar desde entonces; queda pendiente. Fue la primera. Y ahí empezó a dejar, como jirones del tiempo, parte de sus seculares límites para que nacieran nuevas parroquias. A la citada de San José de Pumarín, erigida el 9 de noviembre de 1957, siguieron San Francisco de Asís y su filial del Santo Cristo de las Cadenas el 11 de febrero de 1959 en decreto firmado por el entonces Arzobispo de Oviedo, Francisco Javier Lauzurica y Torralba. En esa misma fecha se constituye la parroquia de San Pablo de la Argañosa y su filial del San Antonio de Padua. 
El 10 de enero de 1972, con don Gabino Díaz Merchán como Arzobispo, se constituye como parroquia Nuestra Señora de la Merced y, finalmente, el 19 de marzo de 1990, se erige la parroquia de San Melchor de Quirós. 
Pero también hubo proceso a la inversa. Es el caso de la antigua parroquia de San Lázaro de Paniceres que, debido a su estado de ruina fue integrada a la de San Pedro en 1783, siendo cura de ésta Manuel Rodríguez Menéndez, el que sin duda pensaría eso de: donde éramos pocos? 
Con relación a esta parroquia de San Lázaro de Paniceres hay un dato significativo: la existencia en ella de una malatería o leprosería. Estaría situada a la salida de Oviedo por el antiguo camino de Galicia que seguía la falda del Naranco. Debió de fundarse hacia la misma época en que aparece la de Cervielles, a la entrada de la ciudad por el camino de León, por lo menos en el siglo XIII, aunque el lugar de Paniceres está documentado desde el año 1055. El patronato de la malatería de Cervielles era de la ciudad, mientras que el de Paniceres lo ejercía la Iglesia, lo que no obsta para que existiese una perfecta armonía entre ambas como atestigua el permanente canje de enfermos entre ellas y la libertad con que los enfermos de Paniceres abandonaban el hospital e incluso se metían en las calles de Oviedo. De ello da una idea el acuerdo tomado el 13 de abril de 1543 por el que el Ayuntamiento hubo de pedir al juez de la malatería de Paniceres "no consienta que ningún malato de su término aquí ande ni esté, especialmente un mozo de Lanera e Arango". Y refiriéndose ya a los enfermos de cualquier malatería añade "que se notifique a los malatos que se vayan dentro de tercero día so pena de cien azotes". En San Lázaro de Paniceres sólo el significativo topónimo conserva hoy un recuerdo de la malatería que allí hubo. 
Próximo a San Lázaro de Paniceres se encuentra el término de Lavapiés, topónimo ya citado el 17 de junio de 1516, en que se trata de un arreglo, entre otras calzadas de una "que va de Paniceres desde encima de abaies" (actual calle de Alfonso I el Católico). En el arroyo de Lavapiés, que procede de la falda del Naranco, se lavarían los caminantes antes de hacer su entrada en la ciudad. Lavapiés es mencionado entre los lugares donde en 1681 se colocaron guardias especiales con motivo de la peste y figura como barrio de la "parroquia de San Pedro del Otero, arrabal de esta ciudad" en el padrón del año de 1705. 
En fin, pequeños retales de historia que dejan margen para seguir cortando mucha tela más. 
Habrá ocasión.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2017/11/14/san-lazaro-paniceres/2192956.html

lunes, 6 de noviembre de 2017

OVIEDO EN PARROQUIAS

El Otero

Oviedo en parroquias

La división parroquial de la actual capital asturiana ya existía al menos en 1555, lo que no puede afirmarse de muchas ciudades españolas

06.11.2017 | 04:40
La iglesia de San Pedro de los Arcos, al fondo, desde los terrenos que fueron de su parroquia. 
Podemos considerar como clásica la definición de la parroquia que propuso hace tiempo el historiador francés Luchare: "territorio cuyos habitantes son atribuidos por la autoridad episcopal a una iglesia particular y confiados a los cuidados espirituales de un sacerdote". Aunque una parroquia es mucho más que eso. Según Juan Ignacio Ruiz de la Peña: "en el mundo rural de la Edad Media, y hasta no hace tanto tiempo, las parroquias constituían el marco espontáneo de la articulación de las comunidades vecinales. La vida de esas colectividades vecinales giraba en torno al templo, a la iglesia, levantada en ocasiones sobre el viejo lugar donde la antigua comunidad gentilicia, la asociación suprafamiliar compuesta por una o varias aldeas cuyos moradores se sentían ligados por estrechos vínculos de sangre, enterraban a sus muertos y había practicado hasta la cristianización su primitivos ritos religiosos". 
Oviedo contaba en la Edad Media con cuatro parroquias: San Tirso, San Juan, San Isidoro y Santa María la Corte. En el entorno rural cercano al entonces reducido casco urbano aparece desde antiguo una de las primeras: la feligresía del "Sancto Petro del Otero". Formaba parte ya del llamado concejo de Nora a Nora que era el término municipal de la ciudad medieval. Referencias antiguas a San Pedro hay varias; por ejemplo: las actas del Concilio I convocado en Oviedo por el Rey Alfonso II en el año 811 en las que se da cuenta que "junto a la iglesia de San Pedro se trabó sangriento combate entre multitud de infieles, advenedizos y falsos cristianos, mandados por Mahamud y la gente del Rey de Asturias, Mauregato, quedando la victoria por éste, peleando contra los sarracenos que de auxiliares, se convirtieron en enemigos". Datos que hay que tomar con reserva pues sobre la celebración de este concilio parece haber serias dudas. 
En el siglo XII, año 1153, es constituido en Oviedo el Monasterio de Santa María de la Vega por doña Gontrodo, madre de doña Urraca; y en el acta fundacional dota al monasterio con diversos bienes; entre otros varios de San Pedro del Otero: útiles para el mantenimiento del culto y la iluminación, ornamentos para la iglesia, animales, etcétera. 
Existen numerosas referencias a la antigüedad de esta parroquia, pero por no alargarnos las dejaremos para mejor ocasión. Lo que está claro es que a principios del siglo XX, San Pedro de los Arcos era la parroquia más extensa del municipio. Abarcaba desde el Cristo de las Cadenas, La Florida, San Lázaro de Paniceres, Fitoria hasta Pumarín. Parte de los límites de la parroquia se aprecian ya en documento de gran valor: un apeo de 1555 perteneciente a la feligresía de San Tirso en el que se establecen sus límites con las parroquias de San Juan, San Isidoro, La Corte y San Pedro del Otero. Un documento en el que consta, de una manera diáfana, la división territorial de Oviedo en parroquias al menos desde el año 1555, lo cual no puede afirmarse de muchas ciudades españolas. Algunas no pudieron ver hecha su división territorial hasta el siglo XIX; incluso alguna hasta los comienzos del XX. 
Esta división en parroquias de Oviedo se mantuvo hasta el último cuarto del siglo XIX, con una sola modificación llevada a cabo en los límites de San Isidoro con San Tirso, cuando el culto de la primera hubo de pasar en el año de 1770 de su antiguo emplazamiento en la Plaza del Paraguas al que actualmente ocupa. 
En cuanto a los límites de la parroquia de San Pedro con los que llegó hasta bien entrado el siglo XX, quedan prolijamente detallados en un apeo de 1879 custodiado en el archivo de la Catedral. Toponimia abundante que se ha ido difuminando bajo la lluvia de los años. Fue el 9 de noviembre de 1957 cuando, bajo el pontificado de Javier Lauzurica y Torralba, se desmembró de San Pedro parte de su territorio para erigir la parroquia de San José de Pumarín, que anda, pues, de cumpleaños estos días. 
Pero, de momento, lo dejamos aquí; eso sí, como en los buenos seriales, continuará.
http://suscriptor.lne.es/oviedo/2017/11/06/oviedo-parroquias/2188899.html

lunes, 30 de octubre de 2017

SHAMBHALA

Shambhala

El ejemplo del biciclown Álvaro Neil y el momento de abrir la puerta a los sueños de toda una vida

30.10.2017 

Leí hace unos días: "Los tibetanos creen en un reino sagrado, Shambhala, oculto en algún rincón remoto del Himalaya. En este lugar paradisíaco impera la belleza y la bondad, porque sus pobladores han alcanzado la iluminación trascendiendo el sufrimiento. Muchos consideran que aún es posible llegar a Shambhala, pero el camino es largo y está lleno de peligros. Quien tiene la suerte de llegar a sus puertas -a menudo fruto del azar- debe aprovechar la oportunidad de penetrar en el reino. Si no lo hace y lo posterga para más adelante, tal vez nunca más vuelva a encontrarlo. Las puertas de Shambhala se abren una vez en la vida, y el que no las atraviesa queda fuera para siempre." 
Supongo que la moraleja que nos brinda esta leyenda es fácil: la vida no espera. Si ansiamos algo de verdad, habrá que pelear por ello. No dejemos que nuestra vida pase sin pena ni gloria. En una espera perpetua a que suceda no sé qué para hacer no sé cuánto. Tal vez, aunque cueste, en algún momento hay que dar un punto de osadía a nuestros días para evitar que sean presa del tedio y de la rutina. Para no lamentar ocasiones perdidas. En algún momento de nuestra vida nos vamos a encontrar con el dilema de "ahora o nunca". De ver la puerta de Shambhala abierta. Nuestra será la opción de atravesarla o no. Aunque nos equivoquemos. 
Hace unos días LA NUEVA ESPAÑA nos informaba que el "Biciclown", el ovetense Álvaro Neil, cerraba su vuelta al mundo y se espera su llegada a Oviedo el 19 de noviembre. Partió de la plaza de la Catedral el 19 de noviembre de 2004, ¡13 años! En sus piernas lleva 203.000 kilómetros recorridos a través de 115 países. 
Imagino a Álvaro cuando comenzó a soñar con echarse al mundo con su bicicleta a repartir sonrisas. Rompiendo con la comodidad de una vida planificada y resuelta. Dispuesto a exponerse a unos caminos llenos de incertidumbres, imprevistos, peligros ni siquiera imaginables y, también, sorpresas. Ese momento en el que dice: "sí, lo haré". Álvaro Neil descubrió un día, como él dice, que el cementerio está lleno de soñadores y no deseaba acompañarles; decidió vivir a la velocidad de las mariposas. 
Es probable que todos nos hayamos visto en alguna ocasión ante esa puerta. Quizá la hayamos traspasado o, tal vez, no. Segundos de determinación o parálisis decisivos. Hallarnos ante el dilema de arrepentirnos por decidir algo, aunque erremos, o de quedar rumiando desasosiegos vanos por lo que pudo ser y no fue. 
Y las disyuntivas no tienen por qué ser del orden de recorrer el mundo a lomos de una simple bicicleta. Tal vez nuestra particular odisea sea mucho más corta; aunque no por ello, menos intensa. Responder a una vocación que arde en nuestro corazón. Un proyecto para el que nunca hay tiempo. O, simplemente, vivir como verdaderamente deseo y no como efectivamente vivo...
Si hacemos caso a Álvaro compartiremos su idea: "los sueños no admiten espera. Cuando nos damos cuenta la vida se va y no te espera. Nadie nos garantiza que mañana estaremos vivos. Los sueños no admiten tal vez. Los sueños te cambian la vida. Te la vuelven patas arriba". Álvaro, con su decisión, "se convirtió en lo que envidiaba". 
Nuestros sueños nos aguardan. Abramos sin miedo la puerta hacia nuestro Shanbhala. 
Esté donde esté.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2017/10/30/shambhala/2185419.html

lunes, 23 de octubre de 2017

EL ARMA ASTURIANA CONTRA LA TUBERCULOSIS

El Otero

El arma asturiana contra la tuberculosis

El actual Hospital Monte Naranco nació hace siete décadas para combatir una enfermedad que contraían en la región mil personas cada año

23.10.2017 | 03:21

Una imagen tomada ayer del actual Hospital Monte Naranco.

Hubo un tiempo en el que Vallobín eran calles de polvo en verano y barro en invierno, mucho barro. De noches oscuras y, para los que corríamos por su calles en plena libertad, de todo un futuro por escribir. Todo lo que necesitábamos lo teníamos allí. Al alcance de la mano. Y de la imaginación. Nuestras fronteras eran una vía de tren. Un cercano otero. El Naranco, en ese espacio difuminado en el que el monte pierde su esencia y se funde con una barrio que rompía sus moldes. Y el "Sanatorio". Aquella construcción impresionante. Con su magnifico pinar, lugar misterioso al que nos acercábamos a espiar a los que nos llevaban unos años y que, a escondidas, lo frecuentaban sin que llegáramos a sospechar su verdadero objetivo. 
La Avenida del Sanatorio, antes de ser Vázquez de Mella y ahora, en su parte final, Doctores Fernández-Vega, la caminaba casi a diario. En Los Casones vivía mi tía y allí iba en compañía de mi hermano a buscar la leche. Siempre corriendo. Porque aquellas calles, en las prontas oscurecidas invernales, también daban miedo. 
El Sanatorio, por tanto, fue una presencia constante. Y ya que anda de cumpleaños me parece ocasión propicia para dirigir una mirada hacia su devenir. 
Perteneciente al Patronato Nacional Antituberculoso y construido por Regiones Devastadas, se inauguró el 21 de octubre de 1947. Años después, con el desarrollo del Estado de las autonomías, pasaría a depender del gobierno asturiano y se convirtió, en 1985, en el primer centro del entonces incipiente Servicio de Salud del Principado de Asturias. Un período de reformas y evolución lo terminaría convirtiendo en un hospital médico-quirúrgico centrado en especialidades como la geriatría. 
Pero viajemos a las 12 del mediodía de aquel martes de 1947. Asomémonos al acto en el que hizo entrega del edificio a la ciudad el ministro de la Gobernación y que presidió Carmen Polo de Franco. Tuvo lugar en una de las "soleadas terrazas" de la planta baja. Allí, según informaba en su día LA NUEVA ESPAÑA, el delegado provincial de Sanidad, José María Gasset, dio lectura a un discurso en el que manifestó la gratitud por "las aportaciones de la Excma. Diputación y Excmo. Ayuntamiento cediendo al Patronato Nacional Antituberculoso, los amplios terrenos donde éste Sanatorio ha sido emplazado y sería imperdonable omisión también, no resaltar la febril actividad y perfección del trabajo constructivo". Continuaba alabando la colaboración de las distintas administraciones implicadas asegurando que "nosotros aquí hemos sido meros espectadores de esta gran obra sanitaria. Nuestra complacencia contemplativa, nuestro deseo por muy vehemente e inquieto que fuera, no eran una fuerza activa. Esta procedía, irradiada, de la voluntad del Jefe del Estado y por obra del ministro de la Gobernación y del presidente del Patronato Nacional Antituberculoso." Después de la ineludible laudatoria continuó el señor Gasset dando paso a la enumeración de algunos datos; a saber: "el número anual de enfermos que mueren de tuberculosis en esta provincia alcanza el número de setecientos a mil y que, ante esto y la consoladora realidad de este sanatorio, es obligado mostrar gratitud perenne hacia el Jefe del Estado y su ministro de la Gobernación". Por jabón que no quede? Eso sí, no omitió pedir al ministro que no olvidara "reservar en el Sanatorio de Boñar un cierto número de plazas para enfermos asturianos". 
Tras la firma del acta de cesión, Carmen Polo visitó otras dependencias del "soberbio edificio, entre ellas algunas salas ocupadas ya por enfermos, para los que tuvo la dama ilustre palabras de viva simpatía. Toda la ternura, toda la cariciosa y confortadora ternura de la mujer de España entró con ella en la mansión del doliente". En fin? 
Por supuesto tampoco faltó la bendición por parte del obispo de la capilla y resto de instalaciones. "Peñalba sirvió un refrigerio y se dio por terminado el acto, verdade-ramente trascendental para Oviedo y aun de incalculable importancia nacional". 
Recogía la prensa unas cifras que a su juicio "hablan" por ser "grandioso, de una grandiosidad que no puede concebirse si no es viéndolo pregonando la verdad de una política en la falda del Naranco". Las prolijas cifras, aportadas por un médico becario del establecimiento que, sin duda, compartía su vocación por la medicina con una clara afición por las obras -o, tal vez, muy poco que hacer- no son cosa pequeña: 5.140 metros cúbicos de hormigón. 19.000 metros cuadrados de forjado. 25.500 de ladrillo. 16.000 metros de pavimento de baldosa. Once kilómetros de guarniciones de madera. 742 puertas. 6.700 metros cúbicos de arena. 80.000 tejas. 7.000 kilos de clavos. 290 toneladas de hierro. 4.600 radiadores. 1.004 vagones de ferrocarril llegados a la obra durante la construcción. 420 camas para enfermos y100 para el personal. Trece millones de pesetas gastadas. En resumen: "se trata de un pueblo; un auténtico pueblo cuyo administrador, don Ramón Blanco, va a tener bastante que hacer". 
Hoy, el Hospital Monte Naranco, heredero de aquel Sanatorio, continúa en la falda del Naranco cuidando de la salud de los asturianos. Sigue mirando hacia un Vallobín que ha cambiado mucho. Ya no hay pinares. Ni tampoco aquellas inmensas praderas en su rededor. Pero sigue atesorando entre sus muros muchas historias anónimas y, a buen seguro, mucho futuro por protagonizar.
http://suscriptor.lne.es/oviedo/2017/10/23/arma-asturiana-tuberculosis/2181794.html

lunes, 16 de octubre de 2017

LA EDUCACIÓN NO ES UN CAMINO: ES EL CAMINO

La educación no es un camino: es el camino

16.10.2017 | 03:29
La educación no es un camino: es el camino
La educación es el arma más poderosa que podemos utilizar para cambiar el mundo. Estoy firmemente convencido. Y totalmente de acuerdo con Nelson Mandela, de quien es la frase. Muchos de los problemas que atenazan a nuestra sociedad tienen su origen en una carencia de valores asumidos en y desde la libertad. La educación debería, por tanto, ser una prioridad absoluta. ¿Lo es? 
Comportarse de manera ordenada y acorde con unas normas básicas de convivencia no obsta, en ningún modo, para disfrutar de los tiempos de ocio de cada cual. Y es que hoy quería referirme a algo que, a buen seguro, todos habrán visto y de lo que habrán hablado: el botellón. Cualquier fin de semana se hacen evidentes en algunas zonas, especialmente del casco antiguo, los efectos de esta forma de diversión, por llamarlo así. Las fiestas de San Mateo fueron muestra evidente de sus consecuencias. No es sólo un problema de limpieza, que también, sino un problema -y no menor- de salud. 
El estudio sobre el consumo de alcohol en adolescentes y jóvenes del concejo de Oviedo, publicado por la Concejalía de Juventud en 2014, alertaba: "El alcohol es la sustancia psicoactiva cuyo consumo está más extendido entre los estudiantes de 14 a 18 años. (...) Es más, no solo constituye el tercer factor de riesgo para la salud, cuyos efectos se relacionan con la aparición de graves problemas psicológicos y psicosociales, sino que también explica la muerte de 2,5 millones de personas al año. En la población más joven supone un total del 9% de las muertes que se producen entre los 15 y 29 años". Este estudio constataba asimismo la temprana incorporación al consumo de alcohol: "Se confirma la reducción progresiva en la edad de inicio en la práctica del botellón, situándose en la adolescencia, en torno a los 13 años". Triste. Preocupante. 
Por tanto, no puedo estar de acuerdo con un concejal de nuestro ayuntamiento cuando manifestaba: "el botellón es una forma de convivir de una generación que no hace daño a nadie" y que "no es el enemigo a combatir". También dudo de que la simple aplicación de la normativa que recoge prohibiciones de consumo de bebidas alcohólicas en la calle y la aplicación de sanciones sirva, por sí sola, como un bálsamo contra el botellón. Me temo que no. 
Vuelvo al inicio. Educación. Y no me refiero a las escuelas solamente. Es la sociedad en su conjunto la responsable. 
Por eso me alegró leer en LA NUEVA ESPAÑA del pasado domingo una noticia en la que se contaba que un grupo de futuros maestros, que habían celebrado una fiesta en su facultad, recogían los restos de un botellón que ellos no habían organizado. "Estudiamos para profesores y tenemos que dar ejemplo", decía uno de los jóvenes siguiendo la máxima de Turgot: "El principio de la educación es predicar con el ejemplo". 
Sé que un grano no hace granero, pero son pequeños gestos, uno a uno, los que, tal vez, sirvan para ir cambiando las cosas poco a poco. Una pequeña luz en la oscuridad no sirve para disipar todas las tinieblas pero es menos que nada. 
Les pediría a estos profesores que además de enseñar el teorema de Pitágoras, cuando toque, asuman también su idea: "Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres".
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2017/10/16/educacion-camino-camino/2178429.html