sábado, 24 de diciembre de 2016

NAVIDAD, ES NAVIDAD

El Otero

Navidad, es Navidad

Sobre la parte olvidada del significado de las fiestas de Pascua

24.12.2016 

El calendario manda. Es Navidad. Nos lo recuerda machaconamente la publicidad. Las calles se visten de luz. Los comercios nos tientan a cada paso ofreciéndonos ideas mil para los obligados regalos. Por las calles del centro de la ciudad rebotan los villancicos. Los restaurantes saturan sus agendas de reservas con comidas de empresa y de grupos de amigos. Recibimos decenas de mensajes cada día. Los niños disfrutan de las vacaciones escolares. Las agencias de viajes nos brindan la posibilidad de escapar de la cotidiana rutina. Deseamos felices fiestas en cada despedida de nuestras conversaciones. Esperamos impacientes a los que tenemos lejos y retornan al hogar aun por unas horas. Jugamos a la lotería más que nunca? En fin, parece que todo conspira para anunciar que, por fin, ¡es Navidad! Pero, no sé, me dio por preguntarme, ¿es todo esto realmente la Navidad? Nada hay de malo en todo ello; es más, es deseable buscar signos que expresen alegría. 
Tengo por costumbre recortar de vez en cuando noticias del periódico que me llaman la atención y hoy recordé y busqué una que LA NUEVA ESPAÑA publicaba en sus páginas de Oviedo el 24 de noviembre con el título de "La calle te carcome". En ella se informaba de que el municipio pondrá pisos a disposición de transeúntes. Uno de los graves problemas de nuestra sociedad. Víctimas de una crisis injusta, de orígenes inmorales y que se cebó, como siempre, en los más débiles. Vaya usted a saber por qué curiosa asociación de ideas recordé el relato del nacimiento de Jesús: "Y María dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue". El escritor británico Chesterton destacaba que la Navidad está construida sobre una hermosa e intencional paradoja: que el nacimiento de las personas sin hogar se debe celebrar en cada hogar. Y me pregunto, ¿puede ser ese nacimiento signo de confianza en el futuro para los que, como él, ansían un techo en el que cobijarse? ¿Podrá, de alguna manera, ser ese niño esperanza para los desheredados de la tierra? 
A fin de cuentas, ese pequeño, mucho más que las luces, los villancicos, las reuniones, las compras? es origen, causa y auténtico porqué de que usted y yo estemos hablando y celebrando la Navidad. 
A lo mejor tenía razón el escritor estadounidense Theodor Seuss: "Quizás la Navidad no proviene de la tienda. Quizás la Navidad, tal vez? ¡significa un poco más!". 
En cualquier caso, la vivan como la vivan, de todo corazón, ¡feliz Navidad!
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2016/12/24/navidad-navidad/2032715.html

martes, 20 de diciembre de 2016

LA HISTORIA DE LA PATRONA DE OVIEDO

El Otero

La historia de la patrona de Oviedo

Los avatares de Santa Eulalia de Mérida y su relación con la capital asturiana

19.12.2016 | 03:45


"Nieve ondulada reposa / Olalla pende del árbol/ Su desnudo de carbón/ tizna los aires helados / Noche tirante reluce/ Olalla muerta en el árbol".
Son versos de Federico García Lorca dedicados a Santa Eulalia de Mérida, nuestra patrona, sí. Su festividad fue el pasado 10 de diciembre y como no hay santo sin octava, bien merece la efeméride una pequeña mirada hacia esta joven que sufrió el martirio en la ciudad de Emérita Augusta (Mérida) el 10 de diciembre del 304 a la edad de 12 años en tiempos de las persecuciones de Diocleciano, según se cree. 
Su llegada a Oviedo la cuenta el Obispo Pelayo: "Tras la muerte de Aurelio le sucedió Silo en el reino (..) Llegó a la ciudad que llaman Mérida y sacó a la Santísima virgen Eulalia, que había sido allí muerta por el prefecto Calpurniano y sepultada por los cristianos, del sepulcro en el que yacía y la metió en una caja que él mismo había mandado hacer. Y halló también la cuarta parte de la cuna de esta Virgen la cual, con la virgen santa Eulalia, trajo consigo a Asturias, al territorio de Pravia (..) Después de unos años, el Rey Alfonso el Casto trasladó la ya nombrada virgen Eulalia y la antedicha parte de su cuna a la iglesia de San Salvador de la sede de Oviedo, que él mismo había establecido, y la colocó en el tesoro de San Miguel Arcángel, colgando la caja con Santa Eulalia de la cadena de hiero que pendía sobre el Arca, en la que se esconden las varias y numerosas prendas de los santos. La parte de la cuna era costumbre llevarla al coro, para veneración de los fieles en el día de su festividad". 
Esa tradición de venerar la cuna, habitual ya en el siglo XII, mutó por la costumbre de llevar ante el altar la arqueta que contiene las reliquias de la santa, en una celebración en la que solían participar los miembros de la Corporación Municipal; no en vano, Santa Eulalia de Mérida ostenta el patronazgo de la ciudad, de la provincia de Asturias y de la Diócesis ovetense desde el 16 de febrero de 1639 por concesión pontificia del Papa Urbano VIII, siendo Obispo de Oviedo don Antonio Valdés. 
En 1617 se constituyó una cofradía con el fin de atender al culto y a la celebración religiosa en honor a la santa, además de organizar las fiestas populares pero, como tenemos más yerba que tenada, dejaremos a la cofradía para otra ocasión. 
Pero no pasemos tan rápido sobre las fiestas que no es cosa menor y es que, con motivo de la concesión del patronazgo, se celebraban en la ciudad festejos religiosos y profanos. En el acta capitular conservado en el A.C.O. y recogido en el libro "La reliquias de San Salvador" de Enrique López Fernández, leemos: " Que salgan los trece capitulares de a caballo y con la mayor modestia y compostura acompañen el Guión donde vaya el Breve del Patronazgo. Que el Magistral busque libros en la biblioteca para escribir la historia de la Santa. Que se corran toros, que se cante misa solemne y que predique el Sr. Obispo, que los prelados de las religiones asistan a Vísperas, Misa y Comedias. Y como parecen pocos los Capitulares de a caballo, que salgan también el maestro de la Capilla y el organista y los que tengan caballo. Que nadie suba a la torre para evitar desgracias en los fuegos de artificio. Que se pongan las ropas más ricas en la sacristía..." 
Sobre la posesión de las cenizas de Santa Eualia hubo sus más y sus menos entre Mérida y Oviedo y esto llevó a Antón de Mariguerrera a componer unos versos, "Cuando examen les abeyes" que se consideran entre los primeros escritos en asturiano: "Dirán ellos: morrió acá; /diremos nos: non morrió, / que está viva pa Asturies, /si está muerta pa vos (..) /Ella está mui bien acá. /L'otro vaya per ú fo, /porque están del nuestru llau /l'obispu y gobernador. /Nosotros los del capote, /cual con un ral, cual con dos, /seguiremos esti pleitu /fasta llevalu ante Dios". 
Bien por fe, bien por respeto a una secular tradición ovetense, no estará de más preservar viva la llama del recuerdo hacia Santa Eulalia.
http://www.lne.es/oviedo/2016/12/19/historia-patrona-oviedo/2030339.html

lunes, 12 de diciembre de 2016

OVIEDO SOLIDARIO

El Otero

Oviedo solidario

La histórica capacidad de la sociedad ovetense para ayudar a las personas en apuros

12.12.2016 

Oviedo es -y siempre ha sido- una ciudad acogedora y solidaria. Así lo creo. Y así lo demuestra con frecuencia. La respuesta de los ovetenses a las llamadas de auxilio ante catástrofes del tipo que sean o ante campañas como las del Banco de alimentos, Cáritas o de ONG's de todo tipo nunca se hace esperar. 
El 2 de diciembre el Consejo de Cooperación al Desarrollo dio el visto bueno a la propuesta provisional de concesión de subvenciones a ONG`s de Desarrollo para la realización de proyectos en el año 2016. Se aprobaron veinticuatro por más de medio millón de euros. Ojalá pudiera ser más. 
Y ojalá la movilización social ante la terrible tragedia de los refugiados como consecuencia de una guerra vergonzante como la de Siria fuera mayor. Aunque estoy convencido de que, si fuera necesario, no faltarían hogares ovetenses de acogida en una situación límite como la que estamos contemplando con el mayor número de desplazados desde la II Guerra Mundial. 
Medir la solidaridad es cosa compleja pero creo sinceramente que los españoles en general y los ovetenses en particular no somos rácanos en ese aspecto. 
Y no es de ahora. Para demostrarlo asomémonos a ese paisaje intemporal que es el magnífico archivo de nuestro ayuntamiento. Uno de los mejores de España. Un archivo que es mucho más que un mero conjunto ordenado de documentos. Es el alma de la ciudad. En él late nuestra propia historia. Allí se atesoran miles de pliegos, legajos y documentos que configuran nuestro auténtico ser como colectividad. Oviedo vive entre esos cedularios, carpetas y cartularios. Archivo, por cierto, que, temo, no esté con la dotación de espacio y el apoyo que, sin duda alguna, merece y debiera. Pero ese es otro tema. 
Entre sus tesoros encontramos algunas muestras de esa vetusta -nunca mejor dicho- solidaridad. Veamos una muestra. 2 de junio de 1660. A los ovetenses del XVII no parece que les hiciera gracia alguna el que hubiera mujeres cautivas del turco y así "se libraron a favor de Diego Mercato, de nacionalidad griega, 100 reales sobre Fabrica de Pobres, para el rescate de su mujer, cautiva en Turquía. Tomó razón de esta libranza Juan de Carvaxal". El buen Diego, heleno él, quedaría muy agradecido por la salvífica contribución ovetense. 
Unos años después, el 28 de junio de1679, encontramos otro ejemplo de apoyo ante los que podríamos denominar "refugiados religiosos". Y así leemos en el denominado "Libro de la Razón" que "se libraron a tres señoras irlandesas, católicas, que venían huidas por serlo en su tierra, 300 reales de limosna". No eran tiempos para dejarlas en manos de los anglicanos hijos de la Gran Bretaña, que hasta ahí podíamos llegar. En fin, sí es cierto que una sociedad solidaria tiene, sin duda, más futuro; no en vano, en palabras del Papa Francisco, la solidaridad y la fraternidad, son elementos que hacen nuestra civilización verdaderamente humana.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2016/12/12/oviedo-solidario/2026946.html

domingo, 4 de diciembre de 2016

USOS Y ABUSOS DE LA PLAZA DE LA CATEDRAL

El Otero

Usos y abusos de la plaza de la Catedral

La añoranza del belén ante el templo y lo poco idóneo de situar una pista de hielo

04.12.2016 
No sé qué habría opinado Clarín si hubiera vivido para ver la plaza de la Catedral convertida en un gran aparcamiento. No hace tanto que lo era. Muchos de ustedes seguro que lo recuerdan. Quizá hubiera añadido alguna línea más a ese hermoso párrafo en el inicio de La Regenta cuando describe nuestra Catedral: "Mejor era contemplarla en clara noche de luna, resaltando en un cielo puro, rodeada de estrellas que parecían su aureola, doblándose en pliegues de luz y sombra, fantasma gigante que velaba por la ciudad pequeña y negruzca que dormía a sus pies". 
En los años ochenta no eran pocos los ovetenses que encontraban en los humos escupidos por tanto tubo de escape el motivo de la negritud de su piedras ancestrales. Y que no era el mejor sitio para un estacionamiento parecía obvio. No era asunto menor, qué duda cabe. Tal era así que, a inicios de 1982, la Comisión de Patrimonio Histórico Artístico del Principado se dirigió al Ayuntamiento para pedirle la supresión del tráfico en el entorno de la Catedral o, al menos, autorizado sólo a transporte público. Con el tiempo y una caña todo se alcanza. Hoy, la piedra luce limpia. El pasado viernes se cumplieron veinticinco años del exilio de los coches del casco antiguo pero la plaza no quedó exenta de riesgos. Y así, cada año, surgen voces cuestionando la idoneidad de tan señero lugar como escenario de la hoguera de San Juan o de los conciertos de San Mateo. Nadie duda que lo primordial ha de ser preservar la integridad del templo catedralicio. En eso estaremos todos de acuerdo. ¿Sufre realmente la Catedral algún riesgo con la hoguera o con las vibraciones de la música mateína? No conozco ningún estudio que afirme categóricamente que sí o que no, aunque existan informes al respecto. Lo que sí dicta el sentido común es que, cuantas menos agresiones, mejor. Preservar la armonía y belleza de este epicentro histórico y sentimental de la ciudad tampoco habría de ser cosa menor, evitando que cualquier instalación lo fagocite. Aunque, como siempre, la virtud ha de encontrarse en un término medio. En cualquier caso, la plaza de la Catedral es cita obligada para cuantos deciden visitar la ciudad; una foto con la Sancta Ovetensis de telón de fondo es ineludible. 
Durante años fue escenario óptimo para la instalación del Nacimiento en las fiestas navideñas, hasta que el pasado año fue trasladado a la plaza de Trascorrales. Personalmente confieso que lo echo de menos. Y este año la novedad es que el emplazamiento ha sido elegido para la instalación de una gran pista de hielo. Una carpa que secuestra la hermosa vista de la Catedral. Nada tengo en contra de las pistas de hielo, quede claro, pero imagino que el debate está servido. ¿Es la plaza de la Catedral el lugar idóneo para esa instalación? ¿Ustedes que creen? 
Óscar Wilde era del parecer de que sólo podemos dar una opinión imparcial sobre las cosas que no nos interesan y que, sin duda, por eso mismo las opiniones imparciales carecen de valor; pues bien, servidor, que en este asunto no se declara imparcial, con todo respeto hacia el criterio de los demás, cree que no.

lunes, 28 de noviembre de 2016

DECISIONES QUE MARCAN EL DESTINO

El Otero

Decisiones que marcan el destino

Sobre el peso que la factura de "Villa Magdalena" va a tener en el presupuesto del próximo año

28.11.2016 

Si algo nos enseña la historia es que pequeñas decisiones pueden cambiar el destino. Las consecuencias que se pueden derivar de una resolución, aparentemente nimia, pueden resultar imprevisibles. 
Se cuenta que el desembarco de Normandía triunfó, en buena medida, porque una división de carros de combate Panzer estacionada cerca de las playas no se desplegó. Sólo podía hacerlo por orden directa de Hitler pero éste había dado instrucciones expresas de que no se le despertara. 
Hay quien sostiene que Napoleón perdió la batalla de Waterloo porque el imperial trasero, afectado de hemorroides, necesitaba más atención casi que el propio campo de batalla... En fin, curiosidades entre el rigor de la historia y la leyenda que podrían llenar decenas de páginas pero que demuestran que, a veces, como se dice en la película de Woody Allen, "Match Point": "Hay momentos en que la pelota golpea el borde de la red y durante una fracción de segundo puede seguir hacia adelante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte sigue adelante y ganas o no lo hace y pierdes." ¿Es justo que nuestro destino pueda pender de una decisión arbitraria? Pues seguramente no pero, amigos míos, es lo que hay. Ya decía Terencio hace más de dos milenios que mala cosa es tener un lobo cogido por las orejas, pues no sabes cómo soltarlo ni cómo continuar aguantándolo. Cierto. Pero hay que decidir. Y, recomendable suele ser, buscar la opción menos mala para la mayoría. 
Bien. ¿Y a qué viene todo esto? Me explico. Los presupuestos municipales para 2017 están de actualidad. Y, dejando al margen la idoneidad de prescindir de algunas partidas culturales, uno de los aspectos más sobresalientes es la incidencia de deudas multimillonarias a causa de sentencias judiciales. Condicionan -¡y de qué modo!- multitud de inversiones futuras. Lodos que provienen de unos polvos que colean desde 1998 cuando el equipo de gobierno de entonces, capitaneado por Gabino de Lorenzo, decide recurrir en los tribunales la tasación del palacete de "Villa Magdalena" y consignar los once millones y medio de euros. Cumplen lo primero pero, mira tú, jamás se consignó el dinero en el Juzgado. 
Ante esto, como ciudadano que no entiendo especialmente de asuntos económico-judiciales, me pregunto, ¿el que algo que podría haber costado no más de once millones de euros haya llegado a suponer a las arcas comunes más de sesenta y dos millones tiene que ver con la decisión que alguien tomó de no pagar y de no consignar? La sentencia del Tribunal Supremo en mayo de sumar a los treinta millones ya pagados otros veintiuno en calidad de justiprecio e intereses no es una broma. ¿Se hubiera frenado este despropósito si se hubiera consignado ese dinero en su día? De ser así, me pregunto de nuevo ¿alguien ha asumido alguna responsabilidad? Porque ese dinero, esa enorme cantidad de dinero no podrá ir a inversiones, que mira que se podrían hacer cosas? sino a engordar el bolsillo de quien pagó apenas tres millones de euros por un palacete al que, por cierto, el PGOU aprobado por unanimidad en 1986 declaraba no edificable y de interés para uso público. Repito, ¿nadie asume ninguna responsabilidad en semejante desatino? Poco me preocupan las almorranas de Napoleón o el sueño del Führer, pero los dineros de todos sí me importan. Y mucho. No es una nadería lo que nos va en ello. Y, de paso, que cada palo aguante su vela.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2016/11/28/decisiones-marcan-destino/2020248.html

lunes, 21 de noviembre de 2016

MIRANDO A TRAVÉS DE LA LUNA

El Otero

Mirando a través de la luna

Retrato de la ciudad de 1948, cuando se dio la anterior "superluna"

21.11.2016 | 03:45

No pude resistirme. Lo confieso. Fui uno más del tropel de ovetenses que el pasado lunes buscó la idoneidad de las alturas naranquinas para disfrutar de la tan publicitada "superluna". Ciertamente, lucía hermosa. Un poco envanecida, diría, sobre el horizonte límpido de otoño. Contemplar las luces que alfombran la ciudad desde esa atalaya privilegiada es fascinante. El añadido de la luna llena, con su sutil baño de plata sobre la oscurecida ovetense, le otorga aún mayor complacencia. ¡Cuántas historias detrás de cada uno de esos reflejos que parecen crepitar sobre tanta vida como se extiende a los pies de esta venerable Cuesta! Sí. Es agradable contemplar la ciudad. Escuchar. Sentir. Imaginar lo que fue y, tal vez, lo que podrá ser. Y en una de estas licencias de la propia fantasía imagino lo que contemplaron los ovetenses que alzaron sus miradas al cielo de la lejana noche del 26 de enero de 1948. Quizá, alguno de ellos, también buscó la complicidad de las alturas de nuestro Naranco querido para contemplar aquella precedente "superluna", aunque lo dudo; según informaba el observatorio meteorológico de Lugo de Llanera la noche fue lluviosa: 5 litros por metro cuadrado. Así que habrá que contentarse con imaginar al ovetense de 1948 mirando, con cierta empatía hacia la vida que latía a sus pies. Reflejándose en aquella ciudad mucho más pequeña. Y como si tuviera acceso a través de un imaginario agujero de gusano que me brindara la posibilidad de abrir una puerta en el espacio tiempo aparezco en aquel 26 de enero de 1948: Veo un gran alivio en la población por que por fin apareció Lucinda Álvarez, una niña que llevaba varios días desaparecida. El puerto de Pajares continuaba cerrado por la nieve. El secretario de la Sociedad Filarmónica, Tomás Buylla Villamil, convocaba junta general ordinaria. Lamentos por la victoria del Gijón frente al Oviedo por 2-1 (¡vaya por Dios!). En el Gran Cinema proyectaban "Botón de Ancla". Y, para envidia de los ganaderos locales, era noticia que una vaca británica había obtenido un récord de producción lechera con 42.000 libras de leche en 329 días. "No es una vaca cualquiera", rezaba el titular; faltó el "tolón, tolón". Viajes de ministros a Marruecos y a las posesiones de África abrían la edición de LA NUEVA ESPAÑA de entonces en la que los productos farmacéuticos copaban buena parte del espacio publicitario: "Baradol contra la sarna" (con censura sanitaria, por supuesto). O el fantástico tripartito (ese no, otro...) de Sáiz de Carlos con tres preparados: neurasténico, purgantina y reumatol. Vamos, ríase usted del bálsamo de Fierabrás... En fin, una ciudad que vivía una rutina en blanco y negro sin grandes sobresaltos. Con dolorosas heridas aún que llevaría muchos años cicatrizar. Que peleaba por dejar atrás un lacerante pasado de odio y cenizas. Que luchaba por buscar un futuro mejor. 
La luna no volverá a estar tan cerca hasta el 25 de noviembre de 2034. Espero estar aquí para contarlo y, mirando hacia atrás, reflexionar sobre si llegamos a ser la ciudad que quisimos ser. ¿Seremos la ciudad que soñamos llegar a ser? Ojalá sí. Hay que empezar a tejer, entre todos, ese proyecto de futuro no vaya a ser que tengamos que lamentar, con Séneca, que "no hay viento favorable para el que no sabe donde va".
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2016/11/21/mirando-traves-luna/2016532.html

lunes, 14 de noviembre de 2016

DE CALLES Y NOMBRES

El Otero

De calles y nombres

Sobre la aplicación de la ley de Memoria Histórica

14.11.2016
Las calles guardan bajo cada piedra mensajes de un pasado que aún está presente. Eso leí no hace mucho a la escritora Dolores Rico. Y estoy de acuerdo. Son, en buena medida, un compendio de la historia de cada ciudad, de cada pueblo. Testigos del devenir de los tiempos y reflejo de momentos y de épocas concretas. Al igual que Bob Dylan, flamante premio Nobel de literatura, cantaba, parafraseando al Génesis, que el hombre puso nombre a los animales, nosotros bautizamos nuestras calles, que no es plan dejarlas innominadas, y con ese apelativo les damos, en cierta forma, una identidad. Alguno de esos nombres, ya se sabe, son de quita y pon según soplen los vientos políticos. Y Oviedo, claro está, no es ajeno a nada de esto. Hace tiempo que arrecia la polémica sobre cambios en el nomenclátor local; aun en clara aplicación de la ley de Memoria Histórica, nunca llueve a gusto de todos. Sin pretensión alguna de polemizar con nadie, comparto una opinión -una más- al hilo de esta actualidad. Personalmente me agradan los nombres viejos. Esos que se fueron deshilachando por los muros de los siglos. Nombres con sabor a ciudad antigua. Nombres que nuestros antepasados juzgaron en su día, siglos ha, como idóneos para bautizar alguna de aquellas jóvenes calles ovetenses. Toponimia que el tiempo orilló en las calles -nunca mejor dicho- del olvido. Quizá ahora fuera un buen momento para rescatarlos del oscuro cajón del olvido colectivo y, como con nuevo lustre, revivir alguno de esos nombres perdidos. Una renovada oportunidad en el Oviedo del siglo XXI al que nunca soñaron con llegar a ver. ¿Quieren algún ejemplo de esos nombres que duermen el sueño de los justos? Como para muestra vale algún botón, recojamos alguno con la inestimable colaboración -imprescindible más bien- del gran José Ramón Tolivar Faes que nos legó una obra indispensable sobre el callejero local. Pues bien, vamos con algunos ejemplos: Albergueros, Belbis, Calella del Campo, Calleja del Teatro, Campo la Lana, Campo de San Sebastián, Cigüeña, Cincopiedras, Cristo Arriba hasta San Cipriano, Cuatro Cantones, Estanco viejo de Abajo o Estanco de Atrás, Figas, Fortaleza, Fuente de las Dueñas, Herrería, La Pelame, La Riba, Los Solares, La Pedrera del Mercado, Luneta, Paraxuga, Platería, Posadiella, Puerta Nueva Baja, Prado de los Herreros, Caleya del Rey, Rinconada, Rua de los Cambiadores, Rua de los Tenderos, Rua de la Tiendas, San Tirso, Signun Salutis, Calella del Socastiello, Rua de la Torre, Tahona, Traslacerca, Trasantirso, Vaynería, Viña, Zapatería. Y hay más. 
Alguno de los nombres en litigio se conocían anteriormente con otra denominación; así Calvo Sotelo, 19 de julio, General Yagüe, Plaza de la Gesta, Rafael Gallego o Rodríguez Cabezas, fueron conocidas como Röel, Campo la Lana, Campo del Hospicio, Plaza del Fresno, La Rozona o Casas del Prado respectivamente. Quizá sea ésta una buena ocasión para que recobren su designación primigenia. 
Deseable sería que, en el futuro, los nombres se mantuvieran resistentes a los vientos de la historia. Inmunes a veleidades de los gobernantes de turno. Que fueran, indubitablemente, consensuados. Nombres de todos y, a poder ser, para siempre. Que, no en vano, en democracia, la ciudad es de todos y, esperemos, por muchos siglos más.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2016/11/14/calles-nombres/2012916.html