martes, 25 de mayo de 2010

A vueltas con el turismo. (11 de agosto de 2003)

A VUELTAS CON EL TURISMO

Que nadie se equivoque. No voy a ejercer de emisario de ningún “frente del no” ni nada por el estilo, que bien parece que la oposición no tenga derecho a ejercer como tal, pero a cada santo su peana y hay asuntos que no “veranean” como es el caso del turismo, que en estos días anda pelín alterado al estar en la palestra la Sociedad Mixta de Turismo (R.I.P.), de la que como se sabe forma -formaba- parte el Ayuntamiento y como socios empresariales la Cámara de Comercio, Hostelería de Asturias, Federación Asturiana de Comercio y Unión Hotelera. Pues todo iba a las mil maravillas intentando cumplir el noble y deseable objetivo de “contar con la participación y la opinión de los que tienen la experiencia: la iniciativa privada y sobre todo potenciar más el turismo como yacimiento de generación de empleo” cuando por un quítame allá esas pajas el Ayuntamiento decide disolver la sociedad. Las pajas en cuestión estriban en el control de la contratación del nuevo gerente para el que se había iniciado ya un proceso de selección y, por ende, del control de todos los contratos de más de 3.000 €. Es este un tema abierto y debatido en Pleno sobre el que espero que todas las entidades participantes den pública opinión al respecto, así que voy a ser respetuoso y tiempo habrá para hablar sobre la Sociedad Mixta de Turismo, pero cuando menos, ya me quedo con la mosca detrás de la “oreya”.

El caso es que no corren muy buenos tiempos para el turismo. Los últimos datos hechos públicos (junio 2003) por el departamento de estudios económicos de la Asociación Empresarial de Hostelería del Principado, que nada tiene que ver con ningún partido, recogen información que debe, cuanto menos, mover a reflexión; a saber: descenso paulatino del número de viajeros en Oviedo desde el año 2000, perdiendo un 3% frente a incremento de ciudades como Gijón (20%) e incremento asimismo en todas las comunidades cantábricas. Descenso en el número de pernoctaciones (-15%) y descenso notable de un 19% en la estancia media de viajeros en Oviedo. La disminución de la ocupación de plazas llega al porcentaje del 6,8%. Son porcentajes obtenidos analizando la evolución de los distintos indicadores de los tres primeros meses del año 2003 respecto al mismo periodo de años anteriores. Me llama poderosamente la atención un párrafo de las conclusiones del citado informe, refiriéndose al distinto comportamiento entre las principales ciudades motivo del estudio que dice textualmente: “el distinto comportamiento de estas ciudades (Oviedo y Gijón) puede deberse a la diferencia de estrategias de promoción y comercialización de sus recursos turísticos, así como a la puesta en marcha de instrumentos que faciliten dichas promociones”. Sin duda estoy de acuerdo. Y, obviamente, este proceso negativo no es motivo de regocijo ni de satisfacción. Desde el Grupo Municipal Socialista queremos contribuir a mejorar el turismo en nuestra ciudad, faltaría más, y esperábamos que la Sociedad Mixta de Turismo ejerciese como motor de un rápido crecimiento y mejora de nuestra oferta turística. Vana ilusión. Nos gustaría contactar con todas las partes implicadas en el sector para discutir ideas y proyectos que en su momento haremos públicas y que esperamos gocen de apoyo político. Queremos hacer una lectura pausada y crítica del plan de excelencia turística que sin duda es susceptible de mejora. Opinar es fácil y gratis cuando no se tienen responsabilidades de gobierno, pero creemos que sería conveniente ahondar en la oferta natural y cultural de que disponemos: potenciar el prerrománico, nuestra oferta arqueológica de una extensión y atractivo sin igual, el encanto de muchos puntos olvidados de nuestra zona rural, potenciar nuestra presencia en los foros de proyección turística (¿qué pasó con FITUR esta última edición?) solos o en compañía de otros ayuntamientos o de la mano del Principado, ¿por qué no asistir al World Trade Market de Londres, principal mostrador turístico del mundo...? Aprovechemos los hermanamientos con otras ciudades y sus sinergias. Dar la vuelta a las fiestas de san Mateo y convertirlas en un auténtico imán turístico (por cierto... recuperación de la Noche Celta, la noche reggae y no estaría nada mal, a la sombra del Día de América en Asturias, una noche dedicada a la música hispano americana en general con grupos e intérpretes de calidad...). En fin. Quiero que quede la idea de que más allá de la crítica está la intención de que el turismo en Oviedo mejores y que para ello debemos trabajar todos. Que al final del párrafo de nuestro amigo Woody Allen donde dice, refiriéndose a Oviedo, “como si no existiera...” no tenga la poco deseable virtud de, en materia turística, ser profética.


Publicado en La Nueva España el 11 de agosto de 2003.

lunes, 24 de mayo de 2010

El otro "efecto Gabino". (Octubre 2003)

EL OTRO “EFECTO GABINO”


Hace unos días leíamos una artículo que bajo el título “El efecto Gabino” firmaba el señor Sopeña, en el que atribuía a la política desarrollada por el Alcalde el hecho de que Oviedo esté situada como una de las ciudades más prósperas del país, debido, entre otras cosas, a la construcción de infraestructuras y equipamientos. Como ovetense que ama su ciudad y se siente orgulloso de vivir en ella (y orgulloso ya me sentía hace más de treinta años cuando el perfil de la ciudad era muy diferente), me congratulo de estos datos y, por supuesto, que me satisface profundamente todo los que sea positivo para los ovetenses, como no podía ser de otra manera, y espero que a la par que se sigue en esa política de construcción de equipamientos es infraestructuras que sean necesarias, se sepa mantener en buen estado todo lo que tenemos ya como patrimonio común. Bien, pero ante lo expuesto en ese artículo, quiero decir que algo tendrá el agua cuando la bendicen, y que si ese crecimiento se cree que es debido a una política diseñada por el Alcalde y su partido, ¿de quién es entonces la responsabilidad de que Oviedo sea la ciudad dónde más crece el paro, aumentando un 4,5 desde 1999? ¿Quién es el responsable de que un 11% de los ovetenses estén en el paro llegando a más de un 60% en el caso de las mujeres? ¿A quién se puede atribuir la responsabilidad de que 4000 de nuestros jóvenes entre 20 y 34 años quieran trabajar y no puedan, viéndose muchos de ellos abocados a coger la maleta como habían hecho sus abuelos, aunque más de 2000 tengan una titulación universitaria? ¿A quién preguntamos también por qué la mayoría de ciudadanos de esta ciudad no puede comprar un piso donde ellos querrían y se pasan la vida hipotecados? ¿O quién tiene la culpa de que los indicadores de turismo nos vengan diciendo, testarudos ellos, que los índices de ocupación hotelera, de pernoctaciones y de estancia media en la ciudad vengan disminuyendo paulatinamente? Y lo más importante, ¿qué político entonces, o qué política es la responsable de que, según el último informe hecho público por Cáritas sobre las condiciones de vida de población pobre del Principado de Asturias, haya en Oviedo 28959 personas, un 14,10% de la población (7910 familias) bajo el umbral de la pobreza? Repito. Me alegro muy sinceramente de todos los progresos de Oviedo vengan por donde vengan, pero un responsable político, una ciudad, como ya he dicho en otras ocasiones, no puede hablar de de grandes logros de bienestar cuando ese bienestar no alcanza a todos. Porque cuando no todo el mundo vive bien, nosotros no podemos estar bien.

La política, esa que se dice debe corregir las desigualdades que el mercado genera, es precisamente para eso. Para que la mayor parte de esa riqueza que el mercado crea llegue a beneficiar al mayor número de personas posible. Ojalá en unos años, los indicadores de paro, de pobreza, de vivienda... sean tan buenos como los del informe al que aludía el señor Sopeña. Seré el primero en festejarlo, porque no me cabe duda de que todos trabajamos y queremos un Oviedo diferente y mejor, pero mientras eso ocurre, espero y deseo que las políticas de empleo, de vivienda y sociales que son factibles de llevar a cabo desde el Ayuntamiento sean mucho más valientes y agresivas para que entonces sí, Oviedo -como decía el señor Sopeña- llegue a ser una de las ciudades más destacadas de España y de Europa. Ojalá.


Publicado en La Nueva España en octubre de 2003.

Sin techo. (Octubre de 2003)

SIN TECHO


Andamos estos últimos días a vueltas con la suerte y destino de un grupo de personas a los que denominamos “sin techo” y a los que habría que denominar también “sin lugar” porque bien parece que no se sabe dónde ponerlos como si de otra escultura polémica se tratase; pero éstos, son conciudadanos nuestros, los más. Son personas con nombres y una situación compleja detrás de cada uno. Anoche dando una vuelta por mi amado Oviedo antiguo conocí a tres de ellos: Manolín, Javier y Aníbal. Tres ovetenses con vidas destrozadas física y anímicamente y una situación familiar completamente desestructurada.

Cuando hablamos de ellos, nos referimos a este colectivo como transeúntes. Creo que habría que referirse a ellos más bien como indomiciliados, porque en su mayoría son ovetenses que carecen de un techo, de una casa, de una atención específica y cuyo problema, mucho me temo, no se soluciona por la vía policial por mucho que andemos con un quítame allá esos bancos, o esas pajas, que tanto da… o pon cien policías en la plaza del paraguas, o limpia 15 veces donde mean. Esto es como lo de la energía que nos enseñaban en el cole: ni se crea ni se destruye. Se trasforma. Evidentemente, no justifico, ni mucho menos, comportamientos o actitudes incívicas o contra las normativas municipales, pero insisto, este problema no se soluciona con medidas policiales, por muchas vueltas que le demos. Con la presencia policial, lo único que conseguiremos es lo que estamos consiguiendo: trasladar el problema de un lugar a otro, y así sucesivamente. Es preciso ir al origen de problema. Y ahí es donde deben entrar los responsables municipales del ramo. Buena parte de la intervención policial se evitaría con una clara y decidida intervención social. La política social es competencia en gran parte municipal y ¿qué hace el ayuntamiento de Oviedo con los indomiciliados…? Según decían recientemente, sólo destinar 238.000€ a convenios con el albergue Cano Mata, con Calor y Café, o con la cocina económica, y esto está bien. ¿Pero cuánto se está ahorrando…? Mucho, gracias a la participación en gratuidad de tantos voluntarios que se dedican a estas personas y sobre todo por esas vidas entregadas de las Hijas de la Caridad, trabajadores sociales a 24h. sin turnos, con alma, vida y corazón. Porque que yo sepa, estas tres instituciones no son ninguna nacida al amparo del consistorio, sino que las tres están en el ámbito de la iglesia de Asturias. Repito que me parece bien que se colabore con estas iniciativas, pero el ayuntamiento no debe renunciar a llevar a cabo su propia política social, política que sin lugar a dudas debe de ser ambiciosa. Una política social integral que aborde a cada persona de forma individual, analizando su problemática concreta, tanto sanitaria, como laboral, como habitacional. Y no hablo de dar viviendas sin ton ni son. Hay que empezar por intentar dar una mínima estabilidad a la persona, lo que le permitiría por ejemplo algo tan básico como cumplir con sus tratamientos farmacológicos o saber dónde va a dormir esa noche, para poder llegar después a una fase de terapia ocupacional. A través de talleres ocupacionales, escuelas taller, de empresas que colaboren en planes de inserción laboral, que hay muchas que podrían hacerlo y bien. No se trata de buscar actividades lucrativas, sino de tener mentes y cuerpos ocupados. Se trata no de cambiarlos de sitio, sino de intentar con todas las fuerzas sacarlos de la calle. No quiero caer en la demagogia, pero era chocante ver como por una parte, se hace el esfuerzo de regar las calles en la noche para mantenerlas en perfecto estado de revista, cuando a escasos metros, un puñado de conciudadanos, son víctimas de sus propias circunstancias y malviven entre la marginación y la indiferencia. Está bien destinar 238.000 euros para alojar a los “sin techo”, pero ¿qué pasaría si un día las hijas de la caridad, se van a Bemberequé, o Cáritas decide que va a ejercer su política social en Somalia? He dicho en una ocasión que una de las patas sobre las que debe asentarse la política municipal, es la política social y vuelvo además a poner el mismo adjetivo: ambiciosa. Nuestro ayuntamiento no puede ni debe renunciar a tener su propia política social, ambiciosa, repito una vez más. Y se que no es empresa fácil, pero una ciudad no puede presumir de nada, mientras algunos de sus ciudadanos vaguen por la calles sin techo donde cobijarse, llevando a sus espaldas una situación que a nadie beneficia.

Termino esta reflexión con una frase de la escritora Concepción Arenal que debe de darnos que pensar: “¿Los pobres serían lo que son, si nosotros fuéramos lo que deberíamos ser?


Publicado en La Nueva España en octubre de 2003.

La Pista Finlandesa y/o el tren minero. (4 de noviembre de 2003)


LA PISTA FINLANDESA Y/O EL TREN MINERO

Muchos son los vecinos de nuestra parroquia que habitualmente van a practicar el sano ejercicio del paseo diario por la conocida como “Pista Finlandesa”. Un camino cercano, llano y con unas vistas espléndidas sobre la ciudad; pues bien, vamos a rescatar del baúl del olvido lo que fue el sendero por donde discurre ese paseo diario que a muchos nos encanta.

Sabido es que el Naranco fue al menos desde el s. XVII objeto de interés minero (y por desgracia para él, sigue siéndolo si nadie lo remedia...). En 1637 se expedían licencias para beneficiar dos minas de plata, plomo, cobre y otros minerales; la una en el término de la ciudad de Oviedo, en la partida que llaman la cuesta del Naranco, hacia el lugar de Fitoria; y la otra en término del lugar de Rocadas de Fitoria y jurisdicción de la villa y concejo de Villaviciosa, según cuentan magistralmente en su libro “Geología de Oviedo” los prof. Manuel G. Claverol y Miguel Torres. En 1784, proclamada la 1ª República se paralizan las fábricas del país vasco debido a la coyuntura revolucionaria, lo que potenció los altos hornos asturianos e incrementó el tonelaje de mineral extraído de las minas activas. Unos pocos años más tarde, continuamos leyendo en el citado libro, se alcanzaron altas cotas de producción siderúrgica y tuvo lugar la creación de la “Fábrica de Mieres, S.A.” (23-3-1879) dando un nuevo impulso a la actividad extractiva del Naranco. Para facilitar el transporte del mineral se construyó un ferrocarril desde Villapérez hasta San Pedro de los Arcos, cerca de la estación del Norte. Cuando a fines de 1878 llegó al Ayuntamiento la petición de permiso de obra del ferrocarril minero, fue recibida con recelo y preocupación; se temía que el trazado propuesto, paralelo a la traída de agua de Fitoria hacia los Pilares (visible aún hoy en la pista) pudiese dañar la conducción hídrica.

El ferrocarril minero, inaugurado el 1 de febrero de 1880, mostraba un trazado coincidente con la pista finlandesa y sobre su antigua caja paseamos hoy. Poseía una longitud de 7,5 Km con una anchura de 0,6m. Comenzaba en la actual cantera de Orgaleyu y terminaba en una plano inclinado (128m de largo y 70 de desnivel) hasta el cargadero de la actual estación de RENFE, prácticamente pegado a lo que hoy son las escaleras de subida al parque de San Pedro. Ya a principios de siglo se realizó un plano inclinado de 652 m que comunicaba el Km 2 de la vía férrea con las explotaciones del grupo Naranco mediante un ramal de acceso de 720m. Los vagones eran inicialmente tirados por mulas, pero más tarde éstas fueron sustituidas por máquinas de vapor.

La producción de mineral de hierro se mantuvo en las minas del Naranco hasta 1915, aunque las vías permanecieron varios años como testigos mudos de la antigua actividad minera.

Una de las anécdotas más curiosas con relación a este tren minero tiene lugar en Agosto de 1902, cuando se produce la visita a Asturias del joven rey Alfonso XIII. Durante los días que permaneció en la ciudad visitó la Universidad, la Cámara Santa, el Campo de San Francisco, el Regimiento Príncipe, la fábrica de la Vega y una excursión al Naranco para visitar los monumentos, empresa nada fácil en aquellos años dada la inexistencia de carretera alguna por la que poder transitar; la única manera de subir era a través de tortuosos caminos nada aconsejables para el Monarca y su séquito, por lo que se optó por una curiosa solución para el ascenso. El periódico “El Carbayón” nos lo cuenta con detalle:

“La comitiva siguió por diversas calles desde el Palacio del Conde de Toreno hasta el comienzo de la subida a San Pedro de los Arcos. Iba en primer término un carruaje con el alcalde D. José García Braga, varios particulares a los que seguían el de las reales personas, el del Sr. Gobernador y bastantes más con elementos de Palacio y otros particulares. La cuesta que da acceso a San Pedro de los Arcos la subieron todos a pie. Otro tramo del itinerario lo hizo el cortejo en un pequeño tren minero, construido años atrás por la Fábrica de Mieres que había sido engalanado sencillamente pero con bastante gusto con telas de los colores nacionales. Para las personas reales se puso un cochecito cubierto con un ligero toldo negro; para el acompañamiento, como no había otra cosa mejor, plataformas y sencillos vagones que por cierto, fueron aprovechados, porque hasta en la máquina se colocaron bastantes personas. Eran las diez y media de la mañana cuando el trenecillo completó el breve recorrido desde las inmediaciones de San Pedro de los Arcos hasta el lugar denominado La Cruz, donde se hizo la parada. Para llegar a la carretera hay que atravesar unos terrenos con gran pendiente, lo que resultaba en extremo trabajoso para los expedicionarios. Su Majestad resbalaba a menudo, como las demás personas reales y el acompañamiento. Por fin se venció el mal trecho y llegose a la carretera que por cierto, se encuentra en muy mal estado, para llegar pasadas las once a Sana María del Naranco”.

En fin, nuestra popular pista finlandesa también atesora su pequeña historia. Seguro que el próximo paseo lo disfrutaremos un poco más si cabe.


Publicado en La Nueva España el 4 de noviembre de 2003.

Una ciudad sin barreras arquitectónicas. (29 de noviembre de 2003)

UNA CIUDAD SIN BARRERAS ARQUITECTÓNICAS


Como suele pasar casi siempre, llegamos al momento en el que el año da sus últimas bocanadas casi sin enterarnos. Y como también suele pasar casi siempre, hay años dedicados a tal o cual cosa sin que también nos enteremos mucho; pues bien, el año 2003 es aún el Año Europeo del Discapacitado. No es moco de pavo. En Europa hay la nada despreciable cifra de 37 millones de personas que sufren algún tipo de discapacidad, número que pasará a 50 millones con la futura incorporación de nuevos miembros.

Es francamente difícil llegar a comprender las limitaciones con las que se ven obligadas a convivir este colectivo si no nos metemos muy dentro de su pellejo. Lo que para el común de la ciudadanía es tan sencillo como subir un bordillo de una acera, es algo que puede llegar a ser tortuoso y frustrante para una persona impedida. La Constitución Española (por cierto, feliz 25º cumple, y que cumplas muchas más…) reconoce la igualdad de todos los ciudadanos; proclama sus derechos a disfrutar sin marginación alguna de servicios, formación, etc. y exige a las administraciones la provisión de los medios precisos para que ello sea posible. A tal efecto, la accesibilidad debe de ser un reto para todas las administraciones que tengan competencias al respecto, entendiendo por accesibilidad, la posibilidad que tiene un individuo, con o sin problemas de movilidad o de percepción sensorial, de comprender un espacio, integrarse en él y comunicarse con sus contenidos. Como reza el Manual Europeo de Accesibilidad: “El entorno debe disponerse de modo que permita a todos desenvolverse igualmente y de la forma más independiente” .

Lo que es indiscutible es que para una persona que tenga una discapacidad, la existencia de barreras que impidan el desarrollo de sus libertades, supone una limitación en el ejercicio de sus derechos como ciudadano.

La construcción, ampliación y reforma de edificios de propiedad pública o privada, destinados a un uso que implique la concurrencia de público, así como la planificación y urbanización de las vías públicas, parques y jardines de iguales características, se efectuará de forma tal que resulten accesibles y utilizables a los minusválidos.

A tal fin, los Entes públicos habilitarán en sus presupuestos las consignaciones necesarias para la financiación de esas adaptaciones en los inmuebles que de ellos dependan. No lo digo yo. Lo dice la Ley 13/82 de 7 de Abril de integración social de los minusválidos.

Eso dicta la ley. Lo que dicta el sentido común y la mínima sensibilidad es que no debería haber ni una sola calle en nuestra ciudad por la que una persona incapacitada no pudiera transitar.

Con fecha 10 de Octubre, presentamos al equipo de gobierno municipal una moción en la que solicitábamos un estudio de los accesos a la zona hospitalaria, así como que se continuara con la política de acuerdos con organizaciones como ONCE, CERMI u otras para ir avanzando en la supresión de las barreras arquitectónicas. Lamentablemente, no hemos recibido contestación formal. Quiero pensar que lo están estudiando con detenimiento y cariño. ¿De qué nos sirve tener una ciudad “transformada”, como sistemáticamente se nos repite, si hay muchos ciudadanos que no son capaces por sus limitaciones de transitar con normalidad por ella?.

Pienso que los años dedicados monográficamente a algún asunto, para lo mínimo que deben de servir es para mover a reflexión. Y el Año Europeo del Discapacitado sería una excelente disculpa para que desde la concejalía de infraestructuras se diera un importante salto cualitativo y cuantitativo y se abordara un ambicioso plan de eliminación de barreras para que de una vez y por todas la ciudad de Oviedo sea una ciudad accesible para todas las personas. Ayuntamientos socialistas modélicos en este sentido hay muchos, pero para que no digan que barro para casa, recordaré a los señores del PP que tienen un ejemplo dentro de su propio partido. Me refiero al ayuntamiento de Toledo, que incluso ha creado una concejalía de accesibilidad.

En fin, estoy seguro que todas las agrupaciones de discapacitados estarían encantadas de reunirse con los responsables municipales para iniciar ese plan de eliminación de barreras; abórdese en fases o como se quiera, pero demos el primer paso, pensando precisamente en esos muchos que por las razones que fueren, no pueden dar ni un paso.


Publicado en La Nueva España el 29 de noviembre de 2003.

Una calle para De La Guardia. Una deuda. (27 de marzo de 2004)

El crecimiento urbano experimentado por la mayoría de ciudades es un proceso lógico y normal al que Oviedo no es ajeno. Este crecimiento lleva parejo, obviamente, el trazado de nuevas calles a las que lógicamente hay que poner nombre. Muchos han sido los nombres asignados a nuevas calles en los últimos años; la mayoría nombres de personajes que de una u otra manera se hicieron acreedores de tal honor. Pero es inevitable que se queden personajes en el olvido, personas que atesoran sobrados méritos para figurar en el callejero ovetense por derecho propio. Muchos ciudadanos que han ofrecido lo mejor de sí mismos en pro de una sociedad y de un Oviedo mejor. Y no serían pocos. El caso es -y no me pregunten por qué- que desde hace años echo de menos en el callejero el nombre del que fuera arquitecto municipal de Oviedo: D. Miguel de la Guardia Ceynos. Nacido den Ontaneda (Cantabria) en 1859, cursó estudios de arquitectura en Madrid mientras trabajaba como oficial de la clase del cuerpo de terceros del Cuerpo de Topógrafos. Terminó su carrera el 1 de septiembre de 1881. Tras presentarse al concurso convocado por el Ayuntamiento que presidía por aquel entonces don José Longoria Carvajal, le fue otorgada la plaza por Unanimidad. Tomó posesión como arquitecto municipal el 13 de septiembre de 1882, sustituyendo en el cargo al señor Patricio de Bolomburu. En su expediente personal consta un certificado médico que reza: "Era de buen temperamento e inmejorable complexión". D. Miguel de la Guardia falleció en Oviedo el 27 de septiembre de 1910, siendo sucedido en el cargo por D. Julio Galán.
Su gran actividad profesional durante más de treinta años, dejó una profunda impronta no sólo en la arquitectura ovetense sino en la asturiana, por sí solo o en unión de otros grandes arquitectos como Aguirre o Rivero, dando un nuevo carácter a la arquitectura del siglo XIX y muy en particular al nuevo barrio de Uría. En palabras de Mª Cruz Morales, "De la Guardia supo lograr para Oviedo una particularísima imagen arquitectónica que no encontramos en otras ciudades".
Su obra en Oviedo es ingente y sería demasiado prolijo enumerarla toda. Gran parte de ella lamentablemente no se conserva. Citaré algunos de los ejemplos más significativos realizados entre 1883 y 1905:
- Casa del Marqués de Tramañes, esquina Uría con Melquiades Álvarez.
- Casa de Fruela esquina Rosal.
- Casa del Deán Payarinos (actual Conservatorio de Música).
- Antiguo Hotel Covadonga y Banco Asturiano (hoy sede del BBVA en Mendizábal).
- Casa del Conde, en la plaza de la Escandalera esquina Uría.
- Reforma de la casa de los Llanes, en la plaza de la Catedral.
- Arreglo y reforma de la plaza San Miguel.
- Quiosco del Paseo del Bombé en el Campo san Francisco.
- Balaustre de escalera y pasamanos y farolas del Campo san Francisco.
- Reforma de la fachada este del Cuartel de santa Clara.
- Juzgado, Casa de Socorro y servicios municipales en Martínez Marina.
- Plaza de toros de Buenavista.
- Escuelas de la Luna.
- Casas de Fruela, 2, 6, 7, 8 y Rosal, 2.
- Edificio del "Pasaje".
- Casa del Marqués de san Juan de Nieva, en la plaza Alfonso II, 12.
- Casa de la calle Peso esquina Jesús.
- Edificio para laboratorio de análisis químicos en Campo los Patos.
- Edificio "Villa Magdalena".
- Casa "Camilo de Blas" en Argüelles, 7.
- Iglesia de las Salesas.
- Reedificación en 1890 de la capilla del Cristo de las Cadenas.
Y unos de los proyectos que más me hubiese gustado ver realizado, el de hacer un paseo por encima de los Pilares, desde san Pedro de los Arcos, hasta el entronque con Marqués de Teverga, ¿se lo imaginan? Por desgracia los Pilares sucumbieron en 1910 en medio de una gran polémica ante "Doña Piqueta" como diría mi querida amiga Carmen Ruiz Tilve, como tantos otros edificios, muchos de ellos del propio De la Guardia, de ese Oviedo "esencial".
Y así podría seguir hasta llenar varias páginas más. No cabe duda de que muchas de estas obras son emblemáticas para la ciudad. Si a eso sumamos sus trabajos en alineación de calles y la propia configuración urbana de lo que hoy es Oviedo, unido también a un muy extenso trabajo fuera del casco urbano en proyectos de puentes, escuelas, o traídas de aguas, veríamos con total nitidez que estamos ante una persona que ha dejado una honda huella en Oviedo, que, aunque tarde, debemos de reconocer públicamente. Y una idea más. Es tal el volumen de expedientes conservados sobre la obra de este arquitecto en el archivo municipal que sospecho que habría material de sobra para llevar alguna exposición en lugar y tiempo que el equipo de gobierno estimase oportuno, exposición que sin duda sería del gusto de muchos ciudadanos de Oviedo y ayudaría a vislumbrar cómo se fue gestando parte del Oviedo que ha llegado hasta hoy. Bien valdría la pena pensarlo un poco, ¿no?. En fin, ya lo dice el refrán: "Nunca es tarde si la dicha es buena".

Publicado en La Nueva España el 27 de marzo de 2004.

Nota: Actualmente una de las calles del Campo san Francisco lleva el nombre del arquitecto, otorgada siendo alcalde Antonio Masip. Obviamente, la intención de esta petición era el que se le diera una calle como merece el personaje.

Vivir para ver. (23 de abril de 2004)


VIVIR PARA VER…


Sabido es que uno de los pilares del éxito de unos conocidísimos grandes almacenes era su eslogan que rezaba: “Si no queda satisfecho, le devolvemos el dinero…”. Lástima que en política no se pueda aplicar algo semejante, porque de ser así, se podrían producir fenómenos muy curiosos. Por ejemplo: yo me apuntaría a la fila en la que estén los que le pidieran al Sr. Álvarez Cascos, dicho sea con el debido respeto, que nos devolviera la medalla de oro de la ciudad. Antes de que me llamen de todo, menos algo agradable, me explicaré. Al ex ministro se le concedió la medalla -aparte de que por cumplir con su obligación, lo que por cierto, nos llevaría a darla a muchísima gente que a diario se limita a cumplirla- por obras tan necesarias e importantes como el enlace de Rubín, la Ronda Norte y sus enlaces, las estaciones de Llamaquique y de la Corredoria, el Museo de la Historia Militar de Trubia, el Plan de Protección del Naranco, la reforma de la cubierta de la Catedral de Oviedo, o la reforma del entorno de San Julián de los Prados, según consta en el acta del pleno correspondiente.

Bien, pues de la mayor parte de estas obras, y a la vista está, si te he visto no me acuerdo y donde dije digo, digo Diego… y ahora, medalla arriba o abajo, el Alcalde se descolgó con un “pacto” en el que quiere que los grupos de la oposición se unan a él para pedir al actual gobierno del PSOE, precisamente gran parte de estas mismas obras. ¡Hay que jorobarse!. Pero bueno, ¿no era el gobierno del PP el que velaba por el futuro de Oviedo y de Asturias y el Sr. Cascos “el que ha hecho posible el vetusto sueño de Jovellanos de erradicar el secular aislamiento de nuestra región y, a su vez lograr que nuestra ciudad pueda combinar el progreso con el cuidado de su pasado?”. Vaya, vaya… entonces ahora toca pedir al Sr. Zapatero que haga en un santiamén lo que el gobierno del PP no hizo en ocho años y por lo que le hemos dado la medalla de oro de la ciudad a su ministro de Fomento. Vivir para ver.

Y por cierto, “Pacto” quiere decir según mi diccionario “acuerdo, convenio. Decidir entre dos o más personas una cosa en la que todos estén de acuerdo y que todos se prometen cumplir”. Creo que no hay que ser precisamente un lince para darse cuenta de que al menos el Grupo Municipal Socialista, no está en ningún pacto. Estamos todos de acuerdo en trabajar por Oviedo, por mucho que se empeñen en colgarnos la ya raída etiqueta del “Frente del NO”.

El Alcalde nos acusa de buscar excusas para salirnos del “pacto”. No se puede salir de donde nunca se entró.

Pero esto no obsta para que a la hora de trabajar por Oviedo hayamos estado y estemos siempre en nuestro lugar, pero manteniendo, obviamente, nuestras ideas y prioridades y sin comulgar con ninguna rueda de molino.

El amor por Oviedo no es algo que se pueda arrogar nadie, ni convertir en un parámetro mensurable; claro que no. Y nuestras prioridades empiezan por ejemplo, por conocer al detalle la situación financiera de nuestro Ayuntamiento, más que nada por empezar por eso de las cuentas claras y el chocolate espeso. Y claro que la economía tiene que ver. Todo está relacionado ¿o hay alguien tan ingenuo que piense lo contrario?. ¿Cómo vamos a hablar de proyectos para la ciudad en los que el ayuntamiento tendrá que comprometer financiación sin que nos conste fidedignamente la positiva capacidad inversora del mismo?.

No hemos sido nosotros los que hemos inventado la “economía de guerra”. Ni tampoco creo que estemos tergiversando el término. No hemos sido nosotros los que han propiciado políticas estatales que nos han dejado “jodidillos”, que vaya por Dios… No hemos sido los que hemos gastado cientos de millones a través del agujero negro de Gesuosa en Hípicos multimillonarios, campos de fútbol que cuestan el doble que en otras ciudades (por cierto, hacen una jaula de oro y se quieren cargar al pájaro, qué cosas…), ni hemos sido nosotros los que hemos gastado más cientos de millones en plazas de aparcamientos y dejamos 4400 sin vender, o hacemos Palacios de los niños (PVP: 2200 millones de ptas.) y se mantiene cerrado a cal y canto. Ni somos nosotros los que hacemos campos de tiro en el que lo único que se tiró fue el dinero, etc., etc.


En fin, que cada uno cuenta la feria como le va en ella, pero por lo que a mí respecta, como concejal de esta ciudad y como ciudadano, dado que opino que la medalla en cuestión es claramente inmerecida, pediría al Alcalde que vaya reservando otra, más que nada porque entonces igual se la tenemos que dar con el argumentario del PP en la mano, a la nueva ministra de Fomento.

Publicado en La Neva España el 23 de abril de 2004.