lunes, 18 de febrero de 2019

SIN FARSA ALGUNA

El Otero

Sin farsa alguna

18.02.2019
Volvemos a rebuscar en ese inmenso cajón de sastre de la publicidad ovetense del siglo XIX y, así, en almanaque de El Carbayón de 1897 encontramos otro curioso anuncio que, como mínimo, resulta hilarante. El título ya promete: "En la evidencia de hechos positivos no puede haber farsa alguna". Ciencia sin trampa ni cartón. Veamos. 
Repasemos el anuncio: "¿Es evidente que la tosferina desaparece si en los primeros síntomas se da a los niños el jarabe antifermo de Baragaña? Sí, y podemos probar nuestro aserto con infinidad de testimonios". De momento, de autoestima van sobrados. Continuemos: "¿Es cierto que los grandes accesos de la tosferina no existen usando el antifermo de Baragaña? Es innegable y el que diga lo contrario falta abiertamente a la verdad. Pídase directamente al autor, pues hay farmacéuticos tan poco escrupulosos que despachan el jarabe antifermo de Baragaña como si estuviese publicada la fórmula dando por resultado una grosera falsificación y de hechos negativos. La preparación del jarabe antifermo de Baragaña es un secreto". Lo dicho, ríase usted de la fórmula secreta de la Coca Cola, nada que ver con la de tan arcana pócima. Pero no, no crean que con eso ya se conforman, ¡qué va! El amigo Baragaña no se corta y continúa: "Eminentes médicos contribuyeron con luminosos datos al feliz resultado que obtiene nuestro antifermo. Precio del frasco con detallada instrucción una peseta". Que se sepa no hay ensayos clínicos pero, eso sí, los "luminosos datos" seguro que eran espectaculares. Y hay más: "Las personas sanguíneas, las que padezcan erupciones de la piel, granos, diviesos (forúnculos, vamos?) si usan un solo frasco de "El rey de los depurativos" que es la esencia de la zarzaparrilla, acónito y canchalagua que prepara Baragaña, encontrarán más alivio que con todos los similares anunciados hasta el día. Precio del frasco dos pesetas". 
Pues si creen que ya han leído todo, no se vayan todavía; ¡aún hay más!: "Ningún niño se muere de la dentición (¡menos mal!) usando la denticina de Baragaña, única que debe merecer confianza, porque el autor la usó con maravillosos resultados en sus hijos antes de ofrecerla al público. Caja con 20 papeles 2,50 pesetas. Medias cajas con 12, 1,50 pesetas. Se prepara semanalmente en casa del autor.". Ahí lo tienes, ¡gallu! Con los guajes primero por si acaso. ¿Y que sería de los pobres infantes ovetenses que no tenían la gran fortuna de gozar de tan maravilloso remedio? ¿Irían al reino de los justos? Me imagino al boticario en la cocina entre pipetas y potas, cual alquimista del medievo cocinando el fantástico brebaje. Pero no se queda ahí la cosa, ¡hay más efectos portentosos!: "Las grietas de los pechos desaparecen en muy pocos días con el Bálsamo Baragaña. No hay necesidad de lavar el pecho antes de mamar el niño. Precio del frasco una peseta. Las jaquecas más pertinaces desaparecen con el jarabe de corteza de naranja amarga con antipirina de Baragaña. Precio del frasco 4,50 pesetas". Así que ya ven. El Sr. Baragaña, de vivir hoy en día, sería la ruina de la industria farmacéutica porque igual te elaboraba un ungüento para un roto que un elixir para un descosido. Sus preparados no rivalizaban ni con el afamado "Bálsamo de Fierabrás". Por si acaso quieren probar "dirigir pedidos a su autor. Calle Universidad, 20 Oviedo". Que se sepa, la Seguridad Social no lo cubre. Allá ustedes.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/02/18/farsa/2428531.html

lunes, 11 de febrero de 2019

DÍAS DE RADIO

El Otero

Días de radio

Las sintonías que marcan los recuerdos de la vida

11.02.2019
No faltaron agoreros que profetizaban, a inicios de los sesenta, que la televisión sería el fin de la radio. Una radio que había reinado en solitario abriendo una pequeña ventana al mundo a aquella España en blanco y negro. Acompañando soledades y rellenando muchos silencios. Y como sucedía a la familia neoyorquina que protagonizaba la película de Woody Allen "Días de Radio", dejando impregnar los hogares de una música, hasta entonces, inaccesible. De variados concursos. De noticias a medida o de lacrimógenos e interminables seriales en los que nos permitíamos el lujo fantasioso de vivir otras vidas. Tampoco faltaron vaticinios que aseguraban que la era de internet daría la puntilla a los diarios en papel privándonos de ese pequeño placer de entintarnos los dedos mientras pasamos las sábanas que componen el periódico mientras intentamos que éstas mantengan una mínima compostura. Menos aún acertó el grupo británico "The Buggles" cuando cantaban, allá por 1979, que "el vídeo mató a la estrella de la radio". Los años han pasado y, a pesar de internet y del acceso que nos facilita a mil plataformas, la radio sigue viva. Y lo que te rondaré morena. Tantos días de radio seguro que han conseguido que tengamos melodías de programas grabadas en esa gran colección de recuerdos sonoros que componen el álbum musical de nuestra vida. 
La radio llegó a la ciudad el 3 de agosto de 1926 cuando Radio Asturias, S.A. pone en marcha Radio Asturias EAJ-19, cuyo primer director fue Alberto Toyos. Estaba instalada en el Centro de Acción Social Católica. A la inauguración asistieron, tal como informaba la prensa, "el Gobernador, el Obispo de la diócesis, el teniente de alcalde, Sr. Gutiérrez, el coronel director de la Fábrica de Armas, Sr. Alvargonzález, en representación del Sr. Zuvillaga y el director jefe de telégrafos". Se informaba asimismo de "la bendición de los aparatos por el capellán de San Isidoro, Don David Méndez y luego pronunciaron discursos las autoridades saludando a los radioescuchas". Y, cómo no, no faltó al final el "obsequio con un lunch a los asistentes". 
Hoy, para conmemorar el "Día Internacional de la Radio" que se celebra el próximo miércoles, les voy a proponer un juego: ¿cuál es esa sintonía de radio que cuando la escuchan, se trasladan a otro lugar y a otro tiempo? Quizá se vean en su casa, tumbados al calor de la cocina de carbón, con algún sencillo juguete dejándose mecer por los suaves acordes del "Indian summer" que servía de melodía al consultorio de Elena Francis. O tal vez aquella sintonía de la serie televisiva "Crónicas de un pueblo" que abría cada mañana con el consabido "¡Buenos días, España!" el programa "Protagonistas" de Luis del Olmo. Tengo también por ahí revoloteando una sintonía a ritmo de charlestón que musicaba "La saga de los porretas", en antena de 1976 a 1988, fruto de la imaginación de Eduardo Vázquez, quien veinte años antes encandiló a los españoles con otra serie mítica: Matilde, Perico y Periquín. ¿Recuerdan el programa "Puente a su problema" que emitía Radio Asturias y que contaba con la pegadiza banda sonora de la película "Puente sobre el río Kwai"? Pues escojan su favorita. Su programa. Su sintonía preferida. Aquella que, sólo con escucharla unos segundos, le traslada a revivir momentos que son más que una mera secuencia en el tiempo. Si es que el tiempo existe. Disfrútenla. Es suya.

lunes, 4 de febrero de 2019

LA SERPIENTE Y LA LUCIÉRNAGA

El Otero

La serpiente y la luciérnaga

Gratitud y apoyo sin fisuras a Carlos López Otín, un excelente científico y una gran persona

04.02.2019
Narra un viejo cuento que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. La luciérnaga, aterrada, huía de la feroz depredadora pero la serpiente no se daba por vencida. Huyó durante todo un día, pero la serpiente no cejaba en la persecución. Huyó durante dos días en vano; la serpiente no se daba por vencida. Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga se paró y le dijo a la serpiente: ¿Puedo hacerte tres preguntas? La serpiente respondió: Hum... no suelo dar esa oportunidad a nadie, pero como te voy a devorar puedes preguntar. La luciérnaga le preguntó: ¿Yo pertenezco a tu cadena alimenticia? No, dijo la serpiente. La luciérnaga continuó preguntándole: ¿Yo te hice algún mal? No, contestó de nuevo la serpiente. Entonces -siguió preguntando la luciérnaga- ¿por qué me quieres comer? A lo que la serpiente respondió: Porque no soporto verte brillar. 
Durante los últimos veintidós años, mi vida profesional ha estado vinculada a la industria farmacéutica y, concretamente, a la oncología. A pesar de ello, no me pareció oportuno traer a estas líneas nada relacionado con ese mundo. Pero creo que hoy, esta ventana siempre abierta al acontecer cotidiano de nuestro Oviedo querido, ha de hacer una excepción. 
Conocí a Carlos López Otín y a muchos miembros de su equipo hace dos décadas; tiempo más que suficiente para hacerse una idea de cómo es una persona. 
Hace unos días, Carlos se ha sincerado en una entrevista a LA NUEVA ESPAÑA de forma descarnada. Duele leer que alguien tan excepcional, con una trayectoria tan sobresaliente y reconocida, esté atravesando tan mal momento. 
Creo que no merece la pena hablar de nuevo de la irrelevancia de los detalles que han llevado a retirar algunos artículos de revistas. Detalles que parecen haber sido escrutados con un sospechoso tesón y paciencia realmente encomiable. A pesar de tan decidido empeño, nada se encontró que invalide lo importante: los resultados. Como dice Carlos: "El trabajo de un científico se mide en sus citas y en su impacto". Y ahí poco hay que decir. Los datos hablan por sí solos. 
Carlos López Otín es un lujo para la Universidad y para la propia ciudad de Oviedo. Su decisión de quedarse a vivir aquí, soslayando ofertas en más de una ocasión que para sí quisieran muchos, es de agradecer y de valorar. Con una capacidad de trabajo inconmensurable, nunca le falta tiempo para atender a un alumno o a un desconsolado paciente o familiar en busca de una última esperanza a la que aferrarse. La puerta de su despacho siempre está abierta para todos. 
Por tanto, quiero que este Otero de hoy sea momento oportuno de reconocimiento, de gratitud y de apoyo. Sin fisuras. Su trabajo ha puesto a la Universidad de Oviedo en los primeros puestos de la investigación; motivo de orgullo para los ovetenses y asturianos. 
Sólo me queda decir que después de tantos años de conocimiento mutuo puedo decir sin duda alguna que, además de ser un excelente científico, es una gran persona. 
Y querido Carlos, por muchas serpientes que te acechen, no dejes nunca de brillar.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/02/04/serpiente-luciernaga/2421137.html

lunes, 28 de enero de 2019

UN REPICAR SECULAR

El Otero

Un repicar secular

Sobre el significado de las campanas en la ciudad de Oviedo

Carlos Fernández Llaneza 28.01.2019
"Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica. (..) Bismarck, un pillo ilustre de Vetusta, llamado con tal apodo entre los de su clase, no se sabe por qué, empuñaba el sobado cordel atado al badajo formidable de la Wamba, la gran campana que llamaba a coro a los muy venerables canónigos, cabildo catedral de preeminentes calidades y privilegios". 
Nunca me cansaré de releer este primer capítulo de la Regenta. Sencillamente, es sublime. En esa introducción, entre otras cosas, Clarín cita las campanas de la catedral. Desde siglos marcando los tiempos de la ciudad. En cuestiones de campanas, en Oviedo, para empezar, podemos presumir de tener la campana en uso más antigua de las catedrales de España: la Wamba. Data de 1219. Para encontrar a la que más se le acerque habría que ir a la torre Miguelete de la catedral de Valencia. Allí está la "Caterina", datada en 1305. Para admirar a la Wamba tendremos que subir, pacientemente, los numerosos y angostos peldaños que nos conducen hasta la mitad de la torre donde está el maderamen que sustenta el campanario. La Wamba se forjó para repicar en el campanario viejo en tiempos de Alfonso III el Magno. El uso de las campanas con fin litúrgico comenzó, probablemente, en el siglo IV. Su nombre se debe a la región italiana de "Campania" donde se atribuye a San Paulino de Nola ser el precursor en su uso. A partir de ahí su utilización fue dual: por una parte con fines litúrgicos, tanto para llamar a los monjes a los oficios como para convocar al pueblo a actos de culto. Y cumplían, asimismo, un fin social: dar la hora, ahuyentar tormentas o como cuando tocaban a rebato para alertar a los vecinos en momentos de peligro como riadas o incendios. 
Volviendo a nuestras campanario catedralicio, me remito a un texto del que fuera deán de la Catedral ovetense hasta 1967, don José Fernández Cuesta, en el que nos hace una detallada descripción: "Se compone de las campanas siguientes: Santa Cruz (inutilizada por el impacto de una bomba en octubre de 1934) del año 1539, tiene un diámetro de 1,52 m. con esta inscripción: "Alabo al dios verdadero, llamo al pueblo de Dios, congrego al clero, lloro a los difuntos, ahuyento las pestes y las fiestas solemnizo. Esta obra fue hecha en el año del Señor MDXXXIX". El esquilón, de 1673 de 0,920 m. y la inscripción siguiente: "Jesús, María y José. Salvador del mundo, apiádate de nosotros. Con mi voz sonora, sirvo en este suelo, a la que en el cielo es emperadora". La Santa Bárbara, de 66 cm. "Jesús, María y José. Santa Bárbara, ruega por nosotros". Los Cimbalillos: son dos de medio pie de diámetro cada uno. "Jesús, María y José: hízose a honra de San Salvador 1817". La de posar, 1817, con la que se convoca diariamente al Cabildo para dar comienzo a los cultos correspondientes. "Me hizo José de Venero", tiene 0,76 m. De propósito hemos dejado para la última la que debería figurar como la primera; esto es, la Wamba, es de 1219. Tiene 1,22 cm. de diámetro en la base, es de figura cónica y la única campana que se conserva de la antigua catedral. Lleva la siguiente inscripción: "con mente pronta a honor de Dios y para libertad de la patria. Cristo nos llama. Cristo Vence. Cristo Impera. Cristo reina. En nombre del Señor, amén. Yo Pedro Peláez, canónigo, mandé hacer esta obra a honra de San Salvador". Continúa el deán en su texto: "¡Cuántas veces en el curso de los siglos nuestra Wamba atronaría el espacio de la capital de Asturias con sus clamores, llamando a los fieles a la oración y al sacrificio, para implorar los auxilios del Cielo, lo mismo en las grandes solemnidades que en las grandes angustias de la iglesia y de la patria!(..) ¡Honor sempiterno a la vieja Wamba!". 
Muchas generaciones de ovetenses crecieron bajo el tañido de las campanas de nuestras querida "Sancta Ovetensis". Que el eco de sus seculares repiques no se pierda en la memora colectiva de la ciudad.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/01/28/repicar-secular/2417403.html

lunes, 21 de enero de 2019

LA APUESTA DE ARECES POR EL NARANCO

El Otero

La apuesta de Areces por el Naranco

El presidente fallecido intentó sacar adelante el proyecto del monte

21.01.2019 
Fue, sin duda, la noticia de la semana y, probablemente, de las más relevantes del año: el inesperado fallecimiento de Vicente Álvarez Areces. Mucho se ha escrito sobre su personalidad y sobre su obra. Hasta sus rivales políticos se han rendido a la evidencia: Tini era un político vocacional inconmensurable. Su capacidad de trabajo era ilimitada. Su pasión por la política, inabarcable. Muchos años intensos que han dado, qué duda cabe, para mucho. Años no exentos de polémicas localistas sobre la preferencia de inversiones. No es momento para ese análisis. Pero sí creo de justicia reconocer una inversión que pudo transformar una buena parte de Oviedo y del área central de Asturias: el Naranco. Espacio por el que, como es público y notorio, siento una especial debilidad. Cuando en junio de 2003 tuve el honor de entrar a formar parte de la corporación municipal ovetense tenía claro que una de mis prioridades de trabajo sería, precisamente, el Naranco. Desde los primeros pasos del mandato intenté buscar apoyos para tejer un plan de actuaciones para nuestra querida Cuesta. Uno de los primeros vino de Carlos Madera, director general de cultura. Y a partir de ahí, aunando esfuerzos, con el apoyo decidido del entonces portavoz, Jorge Fernández Bustillo, que compartía totalmente la convicción de que el Naranco merecía un revulsivo, no perdíamos ocasión para reclamar al entonces presidente un plan para el Naranco. A veces bromeaba diciendo que me sentía como la "Pita" que perseguía al presidente con frecuencia en actos públicos, solo que mi reclamación era un plan integral para el Naranco. Un buen día me pidió un borrador con las propuestas que me parecían oportunas y se lo hice llegar. La idea se fue fraguando con el apoyo y aportación de muchos y así nació el "Plan Territorial Especial Supramunicipal Parque Periurbano del Naranco" de cuya elaboración se encargó la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio e Infraestructuras. 
En el debate parlamentario sobre política general del Consejo de Gobierno correspondiente al año legislativo 2004-2005, el presidente Areces decía: "Podemos anunciar ya que a comienzos de 2005 contaremos con un estudio del suelo no urbanizabable de este espacio metropolitano y comenzaremos las actuaciones de lo que será el ambicioso parque periurbano del monte Naranco en Oviedo, algo que era un objetivo muy reivindicado por todo el pueblo ovetense y, particularmente, por las fuerzas políticas que constituyen la Corporación municipal y que deseamos realizar con el consenso y el acuerdo con todas esas fuerzas políticas municipales". 
El proyecto presentaba una serie de objetivos generales y específicos que no ha lugar detallar en este momento por no extenderme en demasía pero que configuraban un exhaustivo y acertado análisis de la realidad del Naranco y planteaban una serie de ambiciosas actuaciones que, sin duda, hubieran transformado el emblemático espacio natural ovetense. La crisis económica que azotó a todas las administraciones y una sentencia en enero de 2014 de la sala tercera del Tribunal Supremo declarando nulo el acuerdo por el que se había aprobado en mayo de 2007 el Plan Territorial y contra la que no cabía recurso, acabó con las ilusiones de muchos. 
Hoy el proyecto duerme el sueño de los justos y el Naranco continúa esperando la hora en que, de verdad, las administraciones apuesten decididamente por un abordaje de mejora integral. 
Ojalá, más pronto que tarde, futuros gobiernos autonómicos y municipales rescaten del oscuro y polvoriento fondo del cajón del olvido el proyecto que bajo la presidencia de Areces se fraguó y que, aún hoy, es totalmente aprovechable. Tal vez, y como continuidad a esa acertada apuesta del entonces presidente, sería justo darle una nueva oportunidad. 
Oviedo bien lo merece.
https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=2150253306325381777#editor/target=post;postID=5087100005285383360

lunes, 14 de enero de 2019

Ríos, arroyos y regueros

El Otero

Ríos, arroyos y regueros

Los desconocidos cursos de agua del municipio ovetense

14.01.2019

Dice Fermín Canella en su obra "El libro de Oviedo" que no pasa ningún río por Oviedo. Cosa de la que, con el debido respeto a D. Fermín, ya nos habíamos dado cuenta. Y eso a pesar de las ocurrencias de algunos que, con más imaginación que realismo, citábamos hace unas semanas. Aunque don Fermín sí menciona que: "por los extremos del concejo pasan el Nora y el Nalón". Y hace referencia a varios riachuelos y arroyos que desembocan en el Nora como "los de La Corredoria, Villapérez, Quintana, Folgueres, Ladines, Brañes, Loriana y el el Pedreo (éste formado por las aguas del Naranco, San Pedro, Riello, Ules, Mazas, Olivares y Santa Marina, etc.); y se incorporan al Nalón los de Veguín, Nieves, Santianes, y Olloniego a la izquierda y los de Naves, Cortina y Bendones a la derecha por la cañada de Tudela. así como en Priorio el Gafo, con impetuosas subidas, que viene de San Esteban y Paderni y, poco antes, de Godos, el Sograndio". 
Sin duda Oviedo es inabarcable. Y aprender nuevas cosas es algo realmente atractivo y estimulante. Por ejemplo, en cuestión de arroyos y regueros, servidor, no creo que hubiera sido capaz de citar una quincena. Pero mira tú por donde -la realidad siempre sorprende- hay muchos más. Canella ya mencionaba varios, pero le quedaron muchos en el tintero. Una numerosa nómina de cauces, muchos de ellos canalizados en la actualidad que, sin duda, sirvieron a muchos ovetenses de siglos atrás para aprovechar las muchas ventajas y beneficios que ofrecía un cauce de agua en la proximidad del hogar cuando el agua corriente era un lujo impensable. Así que comparto con ustedes la nómina de regueros y arroyos que he ido descubriendo. Espero que se sorprendan tanto como yo y demos cumplimiento a ese dicho que reza: entre todos lo sabemos todo. O al menos, lo intentamos. Pues ¡agua va!: Reguero Aguañaz, Matarrumián, Ponte, Mueles, Maxuca, La Braña, Quintes, Molinón, Corrapiedra, Santolaya, Reculañu, La Presa, Macaño, Pontiga, La Vega, Limanes, El Regueru, Guanga, Barqueiru, Trigales, Pelegrín, Llano, Tejera, Pevidal, Coruxera, Molinero, Vaqueros, Barrosa, Villamar, Bosque, Friera, Guaralde, Alperi, Vielles, Pontiga, Villamil y Aramín. Y, seguramente, alguno más habrá. 
¿Qué les parece? ¿Cuántos les resultan familiares? 
¿Vivió alguno de ustedes en algún lugar del municipio por el que pasara algún riachuelo que no esté aquí detallado? ¿Algún arroyo en el que cazaban renacuajos, ranas y, quién sabe, tal vez cangrejos de río? ¿Algún regato en el jugaban a competir en reñidas y apasionadas carreras de barcos con unos simples palos? ¿Algún reguero en el que, como tenaces castores, construían presas con piedras, palos y barro para poder casi bañarse en los días de calor sofocante? 
Pues de ser así, no duden en añadir el nombre al final de la lista porque de esa manera, sí que, sin duda, entre todos lo sabremos todo.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/01/14/rios-arroyos-regueros/2410338.html

domingo, 6 de enero de 2019

NOSTALGIA, ILUSIÓN, ESPERANZA

Nostalgia, ilusión, esperanza

La noche mágica en la que todos nos volvemos un poco más niños

Carlos Fernández Llaneza 06.01.2019

Creo que a los de mi quinta nos suelen definir como "de mediana edad"; vamos, que no somos unos guajes, pero todavía vemos la vejez como algo lejano. Por eso no puedo coincidir aún con Benedetti en que "la infancia es un privilegio de la vejez". Pero sí estoy de acuerdo con la segunda parte de su frase: "No sé por qué la recuerdo actualmente con más claridad que nunca". Y más en estos días en los que una especie de redivivo espíritu revoltoso de ilusión y fantasía te remolina y sobrecoge. Porque, qué duda cabe, si hay una noche mágica en el calendario es la noche de Reyes. Creo que en ella, en mayor o menor medida, todos nos volvemos un poco más niños. Entreabrimos la puerta de la nostalgia y, si la cruzamos, vemos de nuevo la estrella que presidía el Pico el Paisano, donde establecía su campamento todo el séquito real. Nos vemos curioseando por las jugueterías ovetenses en busca del juguete que iba a encabezar la carta a Sus Majestades. Era visita obligada Navarro, Bazar Oviedo y la sección de juguetes que para esta fiesta abrían Al Pelayo, Simago, Botas, Lacazette o Giovi. ¿Y recuerdan las cabalgatas? Imágenes conservadas en blanco y negro, pero coloreadas por el mágico encanto de la ilusión desmedida, el nerviosismo y la grandeza de ese deslumbrante manto de ensoñación. Un manto que envuelve y preserva una inocencia fascinante y maravillosa. Que acoge, suavemente, al niño que fuimos y que, en algún lugar, dentro de nosotros, sigue viviendo, sigue esperando a que, como creía Graham Greene, abramos la puerta y dejemos entrar el futuro. Sea cuando sea. 
Lejos de mí emular a ese entrañable personaje de Manuel Vázquez, el abuelo Cebolleta, cayendo en nostalgias estériles y simplonas; al contrario. Tal vez la mirada retrospectiva a ese universo sugestivo, viajar a las bulliciosas y coloridas calles de la cabalgata de los recuerdos, sirva para fomentar una pequeña reflexión: ¿Qué queda de aquella atrayente ilusión? ¿Sobrevive en nosotros algo del niño inquieto y curioso que se dejaba sorprender y fascinar? ¿Nos hemos convertido en los adultos que soñábamos ser? 
Hay un niño sentado en el bordillo de la acera. Agitado y ansioso. Esperando ver la luz iridiscente de las carrozas reales enfilando la calle Uría. Sosteniendo en sus manos trémulas un puñado de multicolores serpentinas. Sus ojos, ávidos, recogen y reflejan el momento a la perfección. Y nos miran. Y le miro. ¡Soy yo! Y un escalofrío relampagueante me recorre. ¿Veo orgullo en esa mirada? ¿O tal vez, intuyo cierto desencanto y decepción? A mí no me puedo engañar. Si romper ese silencio impuesto por una distancia tan imposible como insalvable fuera factible, ¿qué le diría? ¿qué me diría? Sólo nos queda la mirada. Una mirada tan profunda como sincera. Penetrante y auténtica. De repente todo se torna en júbilo. Las voces y las miradas convergen en el mismo punto: el primer Rey Mago cruza por delante de nosotros. Cuando la carroza pasa, cuando amaina el ensordecedor griterío, el niño ha desaparecido. Sólo permanezco yo. Tan asombrado como excitado. Pero como si se tratase del mejor regalo percibo una honda y marcada convicción: aún hay esperanza. Todavía estamos a tiempo de, como anhelaba Joseph Heller, poder llegar a ser lo que quería ser de mayor: un niño.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/01/06/nostalgia-ilusion-esperanza/2406600.html