miércoles, 16 de abril de 2014

¿DÓNDE ESTÁN HOY LAS CRUCES?

http://www.lne.es/oviedo/2014/04/16/hoy-cruces/1572265.html

El Otero

¿Dónde están hoy las cruces?

Una reflexión ante el sufrimiento de los más débiles

16.04.2014 
¿Dónde están hoy las cruces?
¿Dónde están hoy las cruces?
Se desperezan las calles, inquietas y curiosas, y se queman con gotas de cera como lágrimas emocionadas. Los ecos de las cornetas y los tambores suenan como llantos esperanzados en medio del silencio y los nazarenos, con sus corazones teñidos de morado y negro y henchidos de emoción contenida a lo largo de todo un año, sienten los nervios aflorar: es el momento.
Un año más, la Semana Santa está aquí. Tiempo esperado por muchos; para unos, días de ocio, de descanso, de viajes, de vivencias profundas, de reflexión; de revisión para otros. Cada quien la vivirá como quiera. Por las calles de Oviedo se mezclarán turistas, vecinos, curiosos, cofrades... a la busca de ese fenómeno entre lo cultural, tradicional, turístico o religioso. Qué duda cabe de que se pueden encarar estos días desde muy distintas perspectivas, todas respetables, pero sí es cierto que cientos de personas acompañarán a las cofradías de la ciudad por las calles y seguirán las imágenes que representan la pasión de Cristo. Bien. Pero ante esas imágenes, ante estos días, yo, al menos, no puedo evitar mirar un poco más allá y preguntarme: ¿quién lleva hoy en día esos pesados maderos? Aún demasiadas cruces en nuestro presente. Demasiados caminos hacia Gólgotas particulares.
Intentemos acercarnos hoy a esos sufrimientos, contemplarlos, sopesarlos, recibirlos, aun sin entenderlos. Y cuestionarnos individual o colectivamente: ¿qué hacemos para mitigar la cruz del hambre en la que van clavadas más de 870 millones de personas, la mayor de las crueldades? ¿Qué hacemos para ayudar a esos millones, demasiados, de conciudadanos que sienten cada día el gélido soplo del paro? ¿Qué hacemos ante los que no tienen trabajo, ni casa, ni futuro, ni patria, ni esperanza? Y es que en este mundo, aquí mismo, en Oviedo, hay demasiadas cruces que esperan que nosotros seamos los cirineos del siglo XXI y ayudemos a soportar el peso insufrible de la cruz de la pobreza de multitud de personas, que viven en la miseria -muchos niños, a los que les estamos robando su infancia- o que no conocen otra cosa que sufrimiento y explotación. De la cruz de muchos seres humanos que en este mundo, cada vez más pequeño, sufren la cruz de las guerras, muchas olvidadas y lejanas, generadas las más por intereses oscuros e ilegítimos, pero que siguen dejando a la muerte campar a sus anchas. De la cruz de la agresión a la vida, a la vida con mayúsculas, con todo lo que implica y supone, incluyendo la desequilibrada y miope relación con la naturaleza, a veces explotada en modo salvaje. De la cruz que soportan muchas mujeres por el mero hecho de serlo, que sufren su particular calvario explotadas, humilladas, que comparten con sus pequeños el terror de vivir un infierno dentro de la propia casa, porque su pareja-padre es un auténtico canalla que cree que su mujer puede ser un mueble de su propiedad y, ante semejante infamia, madre e hijo buscan un rincón escondido donde tragar en silencio su miedo en su propio hogar. De la cruz de muchas madres que hoy, aquí, saben lo que es ir para la cama con las tripas rugiendo porque lo poco que hay para poner cada noche en el plato es para sus hijos. De la cruz de la crisis económica, que ha golpeado a estados enteros y a millones de personas, especialmente a quienes no han tenido ninguna responsabilidad en ella, y parece robarnos horizontes de esperanza, mientras los verdaderos responsables, auténticos mercaderes del templo de hoy, siguen especulando con nuestra dignidad abriendo, más aún, la brecha entre ricos y pobres. Ésas son las cruces de hoy. Cruces cuya sombra se debe proyectar sobre un camino de justicia y solidaridad con los que sufren y un deseo de transformación radical de este mundo en el cual quienes han recibido más sirvan y no sean servidos, y en el que el respeto a la dignidad de las personas sea para todos, pero, especialmente, para los que la sociedad ha considerado menos dignos, los olvidados y excluidos.
Como la saeta popular, diría que ojalá alguien nos preste, más pronto que 

miércoles, 9 de abril de 2014

LOS ARCOS DE LOS PILARES

http://www.lne.es/oviedo/2014/04/09/arcos-pilares/1568906.html

El Otero

Los Arcos de los Pilares

La historia de la traída de agua a la ciudad

09.04.2014 
Los Arcos de los Pilares
Los Arcos de los Pilares
Obra de romanos". Así calificaba Jovellanos a nuestro acueducto de los Pilares cuando el 19 de septiembre de 1790 anotaba en su diario: "Paseo al campo y a los Pilares, bellísima obra de 1570, de arquitectos montañeses, pero digna de los romanos". El próximo 11 de enero se cumplirá un siglo del inicio del derribo de esta emblemática construcción ovetense. Un siglo de un inmenso error. Una vez más, Oviedo deja caer una parte relevante de su patrimonio para el que no corrieron buenos tiempos en el siglo XX. Una revolución, una Guerra Civil y un miope y especulativo desarrollo urbano dejaron por el camino un reguero de elementos arquitectónicos de indiscutible valor que hubieran dibujado una ciudad en el siglo XXI muy diferente. ¿Se imaginan que el proyecto del entonces arquitecto municipal, Miguel de la Guardia, que sugería que se hiciera una pasarela o paseo por encima del acueducto para llegar hasta San Pedro, se hubiera tenido en consideración? ¿Se imaginan una ancha avenida que fuera desde San Pedro, Cervantes arriba, hasta Marqués de Teverga, con el acueducto como eje central? Por imaginar...
Había llovido desde que, intentando solucionar sus problemas de abastecimiento de agua, se mantuvieran acaloradas discusiones entre los representantes del Rey, de la Iglesia y del municipio. Como solución, se decide acometer una obra importante: la traída de Fitoria, que capta agua del manantial del mismo nombre y del cercano de Boo. Para esta traída es necesaria toda una infraestructura a lo largo de todo el encañado, de la que destaca, sin duda, la construcción del acueducto de los Pilares: 41 magníficos arcos, con una longitud de 390 metros y una altura superior a los 10 metros. Corría el año de 1537, cuando la Ciudad (denominación del consejo formado por representantes del Rey, de la Iglesia y del municipio) toma la decisión de realizar esta importante obra. Para ello se buscan recursos de todas clases, entre ellos censos y sisas sobre el vino y la sidra. La obra se encarga en un inicio al maestro Juan de Cerecedo, pero por no ser eficiente y tras numerosos percances se encarga la terminación al fontanero mayor de Valladolid, Gonzalo de la Bárcena, con condición de "poner aguas en la Puerta Nueva". Muchísimos problemas técnicos y materiales y la suma de 15.500 ducados, que debía de ser una barbaridad, para que, por fin, en 1599 el agua llegara a Oviedo. ¡Toda una fiesta! Casi tres siglos estuvieron los Arcos de los Pilares quitándonos la sed. Integrándose en la ciudad. Siendo parte indiscutible del entramado y del decorado natural de la misma. Convirtiéndose por derecho propio en una de sus señas de identidad.
Pero nada es eterno. El 3 de octubre de 1903 varios concejales proponen el derribo del acueducto, expediente que se aprueba el 24 de noviembre de 1905, con los votos en contra de don Juan Fernández de la Llana y de don José López Planas, digámoslo en su honor. Comienza entonces una viva polémica en la ciudad en contra de la que se había ya calificado como "bárbara piqueta municipal" y cuyo lamentable fin es conocido. Complicado resumir en unas líneas tanta historia como tuvo nuestro acueducto de los Arcos de los Pilares, aunque si alguien tiene curiosidad por conocer algo más, mañana, jueves, a las ocho de la tarde, en el edificio del club de campo, dentro de la feliz iniciativa que emprende el Centro Asturiano de programar anualmente un ciclo de conferencias sobre Oviedo, tendré el gusto de iniciar este ciclo, precisamente, con un homenaje a los Pilares. Estaré encantado de contarles más.

viernes, 4 de abril de 2014

MANOS POR EL NARANCO

http://www.lne.es/oviedo/2014/04/02/manos-naranco/1565579.html


El Otero

Manos por el Naranco

La importancia de reivindicar el monte ovetense

02.04.2014 
Manos por el Naranco
Manos por el Naranco
Soy persona de escasas certezas inamovibles; las circunstancias mudan rápido y lo que ayer era de una manera hoy puede ser de otra, y hay que tener flexibilidad para adaptarse a los cambios continuos que exige la propia vida. Pero las que atesoro son férreas; entre ellas se encuentra desde hace muchos, muchos años una inmovible: la necesidad de recuperar y valorar en su justa medida el Naranco; darle el protagonismo que merece por derecho propio. La urgencia de trabajar en su regeneración y dejar a los futuros ovetenses un monte mucho mejor que el que veo cada mañana al levantar la persiana. Oviedo lleva demasiados años viviendo de espaldas al Naranco, cosa inmerecida e injusta, porque Oviedo no sería Oviedo sin él.
Valentín Andrés Álvarez, escritor moscón de la Generación del 27, escribió unas líneas que me parecen idóneas para definir esa esencia carbayona de nuestra "Cuesta": "Millares de siglos antes de existir Oviedo, el Naranco ya era ovetense... Cuando el hombre de Oviedo sintió viva y punzante su ansia de inmortalidad, se fue a la montaña, le dio una gran puñalada en un flanco y sacó de sus entrañas bloques de piedra; los bajó al poblado, y, con ellos, delicados artífices, llenos de fe, expresaron sus ansias inmortales en la filigrana magnífica de la Catedral. ¡Torre de la Catedral de Oviedo, mástil de la ciudad anclada a la orilla del Naranco! En ella, el espíritu de la ciudad encarnó en las entrañas de la sierra; en los nudos de sus filigranas de piedra está prendido lo inmortal con lo perecedero, lo eterno y lo vivo, la montaña y la ciudad. Es un trozo del Naranco, hecho ciudad para sentir la caricia de la vida, es un trozo de ciudad esculpido en pedazos del Naranco para calmar su ansia de inmortalidad".
En la mente de todos están los numerosos y graves problemas que cercan al Naranco. En muchas ocasiones he hablado sobre ello; pero, ahora, siento llegado el momento de pasar de las musas al teatro e intentar hacer algo para contribuir a que esa revalorización cuente con alguna mano más.
A un grupo de ovetenses que sentimos el Naranco como esencia vital nos pareció oportuno dar un pequeño paso adelante y crear un colectivo de reflexión, de debate, de generación de ideas y acciones, de reivindicación, que contribuya a mantener encendida, sumando junto con otros, la llama de la defensa del Naranco. En positivo. Nos une el amor por el monte y el profundo convencimiento de que un Naranco mucho mejor es posible. Sólo Oviedo y el Naranco.
Manos por el Naranco: ése es nuestro nombre. Y queremos que esas manos sean las de muchos ovetenses. Cuantos más, mejor.
Os invitamos a que os suméis al acto de nuestra presentación en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, hoy, miércoles, a las ocho de la tarde.
"Es increíble que la naturaleza pida a gritos ayuda, pero más increíble es que nadie la escuche". Esa frase es una buena motivación. Que nuestra aportación contribuya a la mejora de ese espacio tan esencial de la propia ciudad y a poner oídos atentos a los gritos de ayuda, que, con sólo la voluntad de escuchar, se oyen, altos y claros, cada día, en el monte.
Oviedo es el Naranco y el Naranco es Oviedo.

miércoles, 2 de abril de 2014

LAS DUEÑAS

http://www.lne.es/oviedo/2014/03/27/duenas/1562721.html?fb_action_ids=588431327914281&fb_action_types=og.recommends&fb_source=aggregation&fb_aggregation_id=288381481237582


Las Dueñas

La historia de la calle que hoy se conoce como Palacio Valdés

27.03.2014

Las Dueñas
Las Dueñas
Es lo que tiene andar todo el día revolviendo en el cajón de las historias de la ciudad; buscas una y, claro, al sacarla sale otro montón. Eso fue lo que me pasó cuando, buscando otras cosas, me encontré con la calle Las Dueñas, nombre que tenía la calle conocida hoy en día como Palacio Valdés. Muchos de los que tiempo ha éramos un poco más jóvenes que ahora conocíamos sobradamente la ferretería Las Dueñas, negocio fundado en 1927 por Saturnino Camarero y en actividad hasta 1982; pero eso, a un guaje de entonces, le decía e importaba más bien poco.
Posteriormente relacioné el nombre de la ferretería con el que había llevado la calle; supongo que mi padre, que trabajaba en aquella estupenda mueblería que era Casa Viena, ubicada en Melquíades Álvarez, me habría sacado de la ignorancia. Y luego, como comparto con Einstein eso que decía de que "no tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso", pues empecé a preguntarme cosas y cosas sobre Oviedo. Ese mismo cosquilleo fue el que me llevó a interrogarme sobre tantas cuestiones con relación a San Pedro y a convencerme de que igual merecía la pena intentar contestarlas en forma de libro, que ya era ser osado...
Pero la curiosidad es, sin duda, una fuerza motriz imparable. Carmen Ruiz-Tilve fue una de las personas providencialmente decisivas en ese empuje inicial. Otra persona a la que acudí fue a José Tolivar Faes. En mi casa era don José, nuestro médico de cabecera, con ese don de respeto, admiración y cariño. Recibí buenos consejos y orientación, y en su libro "Nombres y cosas de las calles de Oviedo", encontré no pocas respuestas. Y de ahí, entre otras fuentes, fue de donde saqué la respuesta completa a la calle Las Dueñas. Tolivar nos cuenta que: "En una escritura de trueque entre la Iglesia y la Ciudad, otorgada en 1534, se habla ya de la Fuente de las Dueñas (...) La fuente que, que ya vimos databa cuando menos del s. XVI, estaba en la plazoleta cuadrada que existe al final de la calle (...). Aunque la relación del nombre de esta fuente con la monjas o dueñas del monasterio de San Pelayo parece más que probable, hay también la posibilidad de que las dueñas de la fuente sean entes mitológicos, como mitológico era, sin duda, el nombre de Mariblanca que llevó la fuente que existió en la Escandalera. Aunque el nombre de las Dueñas había sido siempre el más usado para designar esta calle, resulta interesante señalar que en los padrones de 1681 y 1705 se alude a ella bajo el nombre de "Estanco de Arriba", con lo que viene a explicarse, al fin, que la calle Covadonga haya podido ser conocida siempre como "Estanco del Medio" cuando, aparte de éste, no conocíamos otro Estanco que el de Abajo (Caveda). El nombre de Dueñas es el que correspondía a las monjas del monasterio de San Pelayo, propietarias de los terrenos próximos a la fuente, monjas que tenían el título de dueñas o señoras, como se pone de relieve en los privilegios y donaciones otorgadas por los antiguos reyes Alfonsos y Fernandos a la Abadesa, y es que, así como en algunos conventos podían profesar indistintamente personas de familias nobles o de cualquier clase social, otros estaban reservados a familias ilustres o de conocida nobleza, siendo llamados éstos "Monasteria Dominarum", calificativo que tuvo el convento de San Pelayo durante muchos siglos y por eso sus monjas eran llamadas Dueñas o Señoras".
Gracias a José Tolivar y a otros que, como él, dedicaron mucho tiempo a investigar, podemos hoy, muchos otros, saciar nuestra curiosidad sobre un Oviedo, inabarcable, del que cuanto más sabes, más quieres saber. Así es.

miércoles, 19 de marzo de 2014

LO QUE IMPORTA

http://www.lne.es/oviedo/2014/03/19/importa/1558766.html

El Otero

Lo que importa

Noticias que retratan la variedad de la vida

19.03.2014 
Lo que importa
Lo que importa
Qué duda cabe de que una de las formas idóneas de seguir la actualidad es la prensa escrita. No tiene la inmediatez de la radio o de la televisión, cierto, pero atesora el encanto de mecer las noticias, bañadas en tinta, permitiendo repasar y reposar lo ocurrido con calma, con mayor análisis, con más sosiego. Por otra parte, un periódico es un fiel espejo -obvio- de lo que sucede en nuestro entorno. Tengo costumbre de hojear, de vez en cuando, periódicos que ocupan ya el fondo oscuro del cajón del olvido y resulta curioso; te das cuenta de lo poco originales que somos, el mundo tiende a repetirse con más frecuencia de la que sospechamos. Estos días pasados hice el ejercicio de analizar distintas noticias que publicaba LA NUEVA ESPAÑA, e intentar llegar a alguna conclusión; vamos, una chorrada de experimento, pero bueno... Lo primero es que a veces hay noticias que son de traca: "Superhéroes en busca y captura". Individuos disfrazados se dedicaron a robar, a diestro y siniestro, traicionando la esencia justiciera de Batman, Spiderman o El Zorro; ya no se puede fiar uno de nadie... Otro tipo que se entretenía en robar aparatos electrónicos fue detenido cuando los llevaba escondidos ¡en los calzoncillos! Supongo que entre los aparatos, nunca mejor dicho, con perdón, no habría un ordenador...
Por el Campo San Francisco teníamos el domingo un exhibicionista haciendo de las suyas, que si no fuera por lo lamentable de la noticia, que recuerda a tiempos pasados, sería para dar risa. Tenía razón aquel torero, fuera "Lagartijo", "Guerrita" o "El Gallo", que a los tres se les atribuye, cuando decía aquello de que "hay gente pa tó". Ya lo creo.
 
Hace unas semanas se publicó otra para nota: "Acuden a apagar un fuego en el Rosal al confundir la vía con otra del mismo nombre en Langreo". Imaginemos las caras en ambos escenarios. Unos buscando el humo, por eso de que por el mismo se sabe dónde está el fuego; los otros, rezando a todo el séquito celestial para que los bomberos llegaran de una vez... Qué cosas.
Pero también el pasado fin de semana nos asaltaban noticias con otro tono: "El paro creció en Oviedo, en 2013, un 5,5%, un 0,2% más que la media regional", y asimismo: "La renta familiar cae en picado en Oviedo". Curiosamente, el sábado, el ministro De Guindos decía en un acto en Oviedo: "La recuperación es más fuerte de lo que se está proyectando". Nada me alegraría más que creer que es cierto. Pero temo que la tan cacareada recuperación que se anuncia a bombo y platillo se ve, por desgracia, poco, muy poco. Según datos de SADEI, el paro registrado en Asturias en 2007 era de 51.229 personas; en 2013, 100.876. Febrero de 2014 cerró con 103.799 asturianos en el desempleo.
Por muchas noticias que leamos de un tinte u otro, creo que hay cosas que despuntan por encima de otras. Dejemos a un lado la salud y no creo que sea difícil llegar a la conclusión de que el gran esfuerzo que tiene que hacer este país es lograr que esa recuperación llegue cuanto antes a todos los hogares. Que la peste del paro se esfume. Que esos datos, malditos, se den la vuelta y recuperemos las ganas de vivir; por cierto, otro titular, éste esperanzado, con el que me quedo para terminar: "El teléfono de la Esperanza celebra en Oviedo el congreso Con ganas de vivir". En 2013 fueron atendidas 6.900 llamadas de las que el 75% estaban motivadas por problemas de ansiedad y depresión. ¿Tendrá algo que ver la inestabilidad laboral? Seguro que en buen número de ellas, sí.
Hilario Paz, su presidente, nos dejaba un mensaje de optimismo: "Hay que considerar la vida como un regalo y asumirla con valentía". Titulares de lo más variopinto, números, porcentajes; personas en último término. Historias concretas. Miedos. Dudas. Dolor. Futuro. Vida a fin de cuentas. Y eso es lo que realmente importa. Y esperanza... Todo cabe en apenas tres días de periódico.

jueves, 13 de marzo de 2014

¡VOLVED!

http://www.lne.es/oviedo/2014/03/13/volved/1555938.html

El Otero

¡Volved!

La generación de nuevos emigrantes y el futuro de Asturias

13.03.2014 
¡Volved!
¡Volved!
Qué difícil es encontrar esa primera línea con la que romper el inmenso silencio de la pantalla en blanco! Vacío incalculable que se exhibe como un gran interrogante; reto desafiante que se pavonea con las garras afiladas del vértigo y la duda. Hoy no preciso consultar ninguno de mis libros de historias ovetenses para tejer estas líneas porque la historia de hoy es historia viva; no figura, aún, en ningún libro añejo. Es una crónica en la que sus protagonistas están, apenas, escribiendo, nerviosos e inquietos, sus primeros párrafos. Páginas valientes que están trazando nuestros jóvenes que, día tras día, incrementan, de forma vertiginosa, las estadísticas, frías y tristes, de la emigración juvenil.
Mi abuela Josefa vio partir desde San Claudio a tres de sus hijos, adolescentes aún, hacia la aventura de las Américas en los años 30; me cuesta imaginar lo que pudo sentir en aquel momento. Como había visto también a sus hermanos años atrás. La Guerra Civil también condenó a muchos españoles, si querían sobrevivir, a dejar su patria en un largo y penoso exilio. En 1973, tres millones y medio de españoles, se encontraban entre América y Europa. Y ya en pleno siglo XXI, en el periodo que abarca de 2008 a 2012, según la investigadora del CSIC, Amparo González- Ferrer, autora del estudio "La nueva emigración española", publicado por la "Fundación Alternativas", cerca de 700.000 españoles habían salido del país, lo que contradice en buena medida los datos del INE que los rebaja sustancialmente.
Datos fríos, anónimos, insípidos en cualquier caso.
Pero cuando ves a tu hija hacer la maleta, meter las pertenencias que en ella puedan caber, y miras hacia la estantería donde queda el león, el osito, las fotos de su infancia de ayer mismo; sus cuentos tan vividos; cuando entras, días después, en su habitación, en un silencio huérfano, con la mesa vacía, en la que tantas noches hizo los deberes... ahí es cuando te das cuenta de lo que significan esos datos. Como ella, son un buen número de asturianos, de ovetenses, los que han tenido que coger sus sueños y meterlos también en esa maleta repleta a más no poder, y volar con ellos, por encima de las nubes y de los miedos, a un país en el que vas a partir de cero; en el que nada más que salgas de la terminal del aeropuerto tu pasado se esfumará de un plumazo; hay que empezar a vivir un nuevo presente, minuto a minuto, para ir construyendo, paso a paso, un nuevo futuro. El mismo que aquí se les niega. Jóvenes en los que la sociedad ha invertido muchos recursos. Chavales que han estudiado horas y horas para formarse como buenos profesionales y poder devolver a la sociedad ese esfuerzo e ir ganándose sus garbanzos; pero no, no puede ser. No hay sitio para ese ingenio. Otros lo aprovecharán. Y aquí nos quedamos viéndolos decir adiós tras una puerta de embarque, sabiendo que, en su bolsillo, no llevan la fecha de vuelta.
En el colegio de San Pedro de los Arcos, en 8º de EGB, allá por el Jurásico, éramos en cada uno de los tres octavos no menos de 45 alumnos. Cuando todo ese rebaño nos jubilemos (si se tercia y toca la flauta...) ¿a quién podremos contar algún cuento? ¿A qué nietos vamos a pasear? El mejor patrimonio de un país es su gente, sin duda. Si seguimos dejando que nuestro talento se vaya, que nuestra fuerza, esencial y vital, nos deje, estaremos dejando que nuestro propio futuro se vaya por el desagüe de la indiferencia y de la incompetencia.
Nos sobran los responsables que han propiciado con sus miopes, codiciosas y negligentes políticas de despilfarro y de recortes esta situación, y necesitamos a nuestros hijos porque son nuestro futuro y el futuro de esta envejecida Asturias. Me gustaría que mis nietos, si un día llegase a tenerlos, puedan tener la oportunidad de comer barquillos en el Campo San Francisco y no tristes y grasientos paquetes de "fish and chips". Quisiera poder besarlos y achucharlos en vivo y no por Skype. Vivir fuera puede enriquecer mucho, ¡claro que sí!, y está bien, pero que sea siempre una opción y no una obligación.
Así que, por favor, id. Aprended. Enriqueceos con otra forma de vivir y de ser. Empaparos de otras culturas. Formaos más y mejor. Aprended a ser ciudadanos del mundo. Contagiaos de lo mejor que veáis. Aprovechad vuestra juventud en crecer como profesionales y como personas. Disfrutad de esa experiencia. ¡Vivid!, pero, por favor... ¡volved!.

miércoles, 5 de marzo de 2014

MÁS SOBRE LA INDUSTRIA LOCAL

http://www.lne.es/oviedo/2014/03/05/industria-local/1552019.html

El Otero

Más sobre la industria local

De la Fábrica de Loza de San Claudio a la pirotecnia Gan

05.03.2014
Más sobre la industria local
Más sobre la industria local
Dado que la sombra de la industria ovetense, como la sombra del ciprés de la novela del gran Delibes, es alargada, creo oportuno agitar un poco el tintero en el que se nos habían quedado no pocos nombres, y rescatarlos de ese cuarto oscuro y silencioso de los recuerdos olvidados. La nómina de los que hemos ido desgranando se ha visto incrementada, sustancialmente, con datos que me han ido llegando de aquí y de allá, lo que me alegra notablemente porque confirma ese sentido y vocación de ventana abierta, de lugar de tertulia de estas líneas; veamos, pues, algunos más:
Empecemos por la actividad industrial extractiva, que haberla, la hubo, y si no que se lo pregunten al Naranco, con actividad minera al menos desde el siglo XVII, explotándose hierro y carbón o rocas industriales como la caliza y la dolomía. Olloniego, también tuvo sus explotaciones mineras de carbón y, en Tudela Veguín se fabrica cemento desde 1898, siendo considerada la primera fábrica de cemento de España.
Y cómo no recordar a la Loza de San Claudio, triste e injustificadamente perdida en junio de 2009, fundada en 1901 por Senén Ceñal sobre las instalaciones de una antigua industria cerámica, creando la que para entonces era una muy moderna fábrica de loza inglesa.
Por Vallobín teníamos a Mantova, también historia, donde fabricaban excelentes gabardinas, bañadores y otras prendas textiles, industria por excelencia del barrio, y que, confirmado por un amigo que tuvo la suerte de bañarse en ella, albergaba una piscina en su azotea.
En cuestiones de productos para la limpieza estábamos surtidos. En la calle de Almacenes Industriales, 22, teníamos la refinería de aceites de oliva y fábrica de jabones de la viuda de Matías Rodríguez, que elaboraba el Jabón Vetusta.
En la Tenderina Baja, Manuel Préstamo San Miguel elaboraba la Lejía Ovetense, como rezaba su eslogan: "Para calidad, la Ovetense y nada más". Ahí queda eso. Lejía Floro, con depósito en Trascorrales, lucía orgullosa en su publicidad la medalla de oro obtenida en la exposición de Milán en 1921. Y un tercero en liza era José Izquierdo con su "suprema lejía El Nido".
Y, claro está, la elaboración de bebidas varias no se iba a quedar atrás. Juan Serrano Álvarez, miembro de una familia de fabricantes de bebidas alcohólicas y de destilerías desde el siglo XIX, comienza en 1959 su negocio de bebidas. Entre sus marcas estaban Anís la Praviana, el refresco Boy, el brandy Conde Duque y la ginebra Mogador. Como copa y café van juntos, no podía faltar un tostadero de café, La Flor de Tibes, sito en General Elorza, tostadero que nada menos que llevaba el nombre del más famoso de La Habana, del mismo propietario. Producía en Oviedo, según ellos, 2.500 kilos de café tostado diarios allá por 1923.
Teníamos también la fábrica de Sifón Higiénico La Espumosa, gaseosa La Canela, y en la calle González Besada, 25, la fábrica de Anís el Aldeano, que se anunciaba como "Insustituible. Superior a todos"; si ellos lo decían...
Como lógico efecto a tanto anís -o no- en la calle de San José radicaba la "Gran fábrica de sommiers El Águila", que digo yo que se complementaría bien con la de colchones -de lana, claro- que había en la calle de Independencia.
En la calle Asturias estaba la fábrica de achicoria La Independiente, que se vanagloriaba de que "exportaba a todas partes".
De poner en el cielo festivo nocturno luz y color, y alegre estruendo a nuestras fiestas se encarga la pirotecnia Gan, fundada en 1920 en la Bolgachina por Manuel Álvarez y continuada durante años por su hijo Luis y en la actualidad por sus nietos Luis y Marcos Álvarez.
Siglos de hacer ciudad sirvieron para ver nacer industrias, crecer, expandirse... y morir. Así se escribe la historia. "La fisionomía de la ciudad no es una cosa estática que una vez establecida haya de considerarse inalterable", así comienza un interesante trabajo firmado en agosto de 1960 por Herminia Rodríguez Balbín y publicado en el boletín XLIII del RIDEA con el título "La industria en Oviedo". Y así es. En estos tiempos que el paro se ha convertido en un nuevo jinete apocalíptico, casi podríamos decir como el replicante de Blade Runner: "Yo he visto cosas que vosotros no creerías... Abrir fábricas en Oviedo, industrias grandes y pequeñas por doquier... Pero todos esos momentos se perderán, como lágrimas en la lluvia...".