lunes, 24 de mayo de 2010

La Pista Finlandesa y/o el tren minero. (4 de noviembre de 2003)


LA PISTA FINLANDESA Y/O EL TREN MINERO

Muchos son los vecinos de nuestra parroquia que habitualmente van a practicar el sano ejercicio del paseo diario por la conocida como “Pista Finlandesa”. Un camino cercano, llano y con unas vistas espléndidas sobre la ciudad; pues bien, vamos a rescatar del baúl del olvido lo que fue el sendero por donde discurre ese paseo diario que a muchos nos encanta.

Sabido es que el Naranco fue al menos desde el s. XVII objeto de interés minero (y por desgracia para él, sigue siéndolo si nadie lo remedia...). En 1637 se expedían licencias para beneficiar dos minas de plata, plomo, cobre y otros minerales; la una en el término de la ciudad de Oviedo, en la partida que llaman la cuesta del Naranco, hacia el lugar de Fitoria; y la otra en término del lugar de Rocadas de Fitoria y jurisdicción de la villa y concejo de Villaviciosa, según cuentan magistralmente en su libro “Geología de Oviedo” los prof. Manuel G. Claverol y Miguel Torres. En 1784, proclamada la 1ª República se paralizan las fábricas del país vasco debido a la coyuntura revolucionaria, lo que potenció los altos hornos asturianos e incrementó el tonelaje de mineral extraído de las minas activas. Unos pocos años más tarde, continuamos leyendo en el citado libro, se alcanzaron altas cotas de producción siderúrgica y tuvo lugar la creación de la “Fábrica de Mieres, S.A.” (23-3-1879) dando un nuevo impulso a la actividad extractiva del Naranco. Para facilitar el transporte del mineral se construyó un ferrocarril desde Villapérez hasta San Pedro de los Arcos, cerca de la estación del Norte. Cuando a fines de 1878 llegó al Ayuntamiento la petición de permiso de obra del ferrocarril minero, fue recibida con recelo y preocupación; se temía que el trazado propuesto, paralelo a la traída de agua de Fitoria hacia los Pilares (visible aún hoy en la pista) pudiese dañar la conducción hídrica.

El ferrocarril minero, inaugurado el 1 de febrero de 1880, mostraba un trazado coincidente con la pista finlandesa y sobre su antigua caja paseamos hoy. Poseía una longitud de 7,5 Km con una anchura de 0,6m. Comenzaba en la actual cantera de Orgaleyu y terminaba en una plano inclinado (128m de largo y 70 de desnivel) hasta el cargadero de la actual estación de RENFE, prácticamente pegado a lo que hoy son las escaleras de subida al parque de San Pedro. Ya a principios de siglo se realizó un plano inclinado de 652 m que comunicaba el Km 2 de la vía férrea con las explotaciones del grupo Naranco mediante un ramal de acceso de 720m. Los vagones eran inicialmente tirados por mulas, pero más tarde éstas fueron sustituidas por máquinas de vapor.

La producción de mineral de hierro se mantuvo en las minas del Naranco hasta 1915, aunque las vías permanecieron varios años como testigos mudos de la antigua actividad minera.

Una de las anécdotas más curiosas con relación a este tren minero tiene lugar en Agosto de 1902, cuando se produce la visita a Asturias del joven rey Alfonso XIII. Durante los días que permaneció en la ciudad visitó la Universidad, la Cámara Santa, el Campo de San Francisco, el Regimiento Príncipe, la fábrica de la Vega y una excursión al Naranco para visitar los monumentos, empresa nada fácil en aquellos años dada la inexistencia de carretera alguna por la que poder transitar; la única manera de subir era a través de tortuosos caminos nada aconsejables para el Monarca y su séquito, por lo que se optó por una curiosa solución para el ascenso. El periódico “El Carbayón” nos lo cuenta con detalle:

“La comitiva siguió por diversas calles desde el Palacio del Conde de Toreno hasta el comienzo de la subida a San Pedro de los Arcos. Iba en primer término un carruaje con el alcalde D. José García Braga, varios particulares a los que seguían el de las reales personas, el del Sr. Gobernador y bastantes más con elementos de Palacio y otros particulares. La cuesta que da acceso a San Pedro de los Arcos la subieron todos a pie. Otro tramo del itinerario lo hizo el cortejo en un pequeño tren minero, construido años atrás por la Fábrica de Mieres que había sido engalanado sencillamente pero con bastante gusto con telas de los colores nacionales. Para las personas reales se puso un cochecito cubierto con un ligero toldo negro; para el acompañamiento, como no había otra cosa mejor, plataformas y sencillos vagones que por cierto, fueron aprovechados, porque hasta en la máquina se colocaron bastantes personas. Eran las diez y media de la mañana cuando el trenecillo completó el breve recorrido desde las inmediaciones de San Pedro de los Arcos hasta el lugar denominado La Cruz, donde se hizo la parada. Para llegar a la carretera hay que atravesar unos terrenos con gran pendiente, lo que resultaba en extremo trabajoso para los expedicionarios. Su Majestad resbalaba a menudo, como las demás personas reales y el acompañamiento. Por fin se venció el mal trecho y llegose a la carretera que por cierto, se encuentra en muy mal estado, para llegar pasadas las once a Sana María del Naranco”.

En fin, nuestra popular pista finlandesa también atesora su pequeña historia. Seguro que el próximo paseo lo disfrutaremos un poco más si cabe.


Publicado en La Nueva España el 4 de noviembre de 2003.

Una ciudad sin barreras arquitectónicas. (29 de noviembre de 2003)

UNA CIUDAD SIN BARRERAS ARQUITECTÓNICAS


Como suele pasar casi siempre, llegamos al momento en el que el año da sus últimas bocanadas casi sin enterarnos. Y como también suele pasar casi siempre, hay años dedicados a tal o cual cosa sin que también nos enteremos mucho; pues bien, el año 2003 es aún el Año Europeo del Discapacitado. No es moco de pavo. En Europa hay la nada despreciable cifra de 37 millones de personas que sufren algún tipo de discapacidad, número que pasará a 50 millones con la futura incorporación de nuevos miembros.

Es francamente difícil llegar a comprender las limitaciones con las que se ven obligadas a convivir este colectivo si no nos metemos muy dentro de su pellejo. Lo que para el común de la ciudadanía es tan sencillo como subir un bordillo de una acera, es algo que puede llegar a ser tortuoso y frustrante para una persona impedida. La Constitución Española (por cierto, feliz 25º cumple, y que cumplas muchas más…) reconoce la igualdad de todos los ciudadanos; proclama sus derechos a disfrutar sin marginación alguna de servicios, formación, etc. y exige a las administraciones la provisión de los medios precisos para que ello sea posible. A tal efecto, la accesibilidad debe de ser un reto para todas las administraciones que tengan competencias al respecto, entendiendo por accesibilidad, la posibilidad que tiene un individuo, con o sin problemas de movilidad o de percepción sensorial, de comprender un espacio, integrarse en él y comunicarse con sus contenidos. Como reza el Manual Europeo de Accesibilidad: “El entorno debe disponerse de modo que permita a todos desenvolverse igualmente y de la forma más independiente” .

Lo que es indiscutible es que para una persona que tenga una discapacidad, la existencia de barreras que impidan el desarrollo de sus libertades, supone una limitación en el ejercicio de sus derechos como ciudadano.

La construcción, ampliación y reforma de edificios de propiedad pública o privada, destinados a un uso que implique la concurrencia de público, así como la planificación y urbanización de las vías públicas, parques y jardines de iguales características, se efectuará de forma tal que resulten accesibles y utilizables a los minusválidos.

A tal fin, los Entes públicos habilitarán en sus presupuestos las consignaciones necesarias para la financiación de esas adaptaciones en los inmuebles que de ellos dependan. No lo digo yo. Lo dice la Ley 13/82 de 7 de Abril de integración social de los minusválidos.

Eso dicta la ley. Lo que dicta el sentido común y la mínima sensibilidad es que no debería haber ni una sola calle en nuestra ciudad por la que una persona incapacitada no pudiera transitar.

Con fecha 10 de Octubre, presentamos al equipo de gobierno municipal una moción en la que solicitábamos un estudio de los accesos a la zona hospitalaria, así como que se continuara con la política de acuerdos con organizaciones como ONCE, CERMI u otras para ir avanzando en la supresión de las barreras arquitectónicas. Lamentablemente, no hemos recibido contestación formal. Quiero pensar que lo están estudiando con detenimiento y cariño. ¿De qué nos sirve tener una ciudad “transformada”, como sistemáticamente se nos repite, si hay muchos ciudadanos que no son capaces por sus limitaciones de transitar con normalidad por ella?.

Pienso que los años dedicados monográficamente a algún asunto, para lo mínimo que deben de servir es para mover a reflexión. Y el Año Europeo del Discapacitado sería una excelente disculpa para que desde la concejalía de infraestructuras se diera un importante salto cualitativo y cuantitativo y se abordara un ambicioso plan de eliminación de barreras para que de una vez y por todas la ciudad de Oviedo sea una ciudad accesible para todas las personas. Ayuntamientos socialistas modélicos en este sentido hay muchos, pero para que no digan que barro para casa, recordaré a los señores del PP que tienen un ejemplo dentro de su propio partido. Me refiero al ayuntamiento de Toledo, que incluso ha creado una concejalía de accesibilidad.

En fin, estoy seguro que todas las agrupaciones de discapacitados estarían encantadas de reunirse con los responsables municipales para iniciar ese plan de eliminación de barreras; abórdese en fases o como se quiera, pero demos el primer paso, pensando precisamente en esos muchos que por las razones que fueren, no pueden dar ni un paso.


Publicado en La Nueva España el 29 de noviembre de 2003.

Una calle para De La Guardia. Una deuda. (27 de marzo de 2004)

El crecimiento urbano experimentado por la mayoría de ciudades es un proceso lógico y normal al que Oviedo no es ajeno. Este crecimiento lleva parejo, obviamente, el trazado de nuevas calles a las que lógicamente hay que poner nombre. Muchos han sido los nombres asignados a nuevas calles en los últimos años; la mayoría nombres de personajes que de una u otra manera se hicieron acreedores de tal honor. Pero es inevitable que se queden personajes en el olvido, personas que atesoran sobrados méritos para figurar en el callejero ovetense por derecho propio. Muchos ciudadanos que han ofrecido lo mejor de sí mismos en pro de una sociedad y de un Oviedo mejor. Y no serían pocos. El caso es -y no me pregunten por qué- que desde hace años echo de menos en el callejero el nombre del que fuera arquitecto municipal de Oviedo: D. Miguel de la Guardia Ceynos. Nacido den Ontaneda (Cantabria) en 1859, cursó estudios de arquitectura en Madrid mientras trabajaba como oficial de la clase del cuerpo de terceros del Cuerpo de Topógrafos. Terminó su carrera el 1 de septiembre de 1881. Tras presentarse al concurso convocado por el Ayuntamiento que presidía por aquel entonces don José Longoria Carvajal, le fue otorgada la plaza por Unanimidad. Tomó posesión como arquitecto municipal el 13 de septiembre de 1882, sustituyendo en el cargo al señor Patricio de Bolomburu. En su expediente personal consta un certificado médico que reza: "Era de buen temperamento e inmejorable complexión". D. Miguel de la Guardia falleció en Oviedo el 27 de septiembre de 1910, siendo sucedido en el cargo por D. Julio Galán.
Su gran actividad profesional durante más de treinta años, dejó una profunda impronta no sólo en la arquitectura ovetense sino en la asturiana, por sí solo o en unión de otros grandes arquitectos como Aguirre o Rivero, dando un nuevo carácter a la arquitectura del siglo XIX y muy en particular al nuevo barrio de Uría. En palabras de Mª Cruz Morales, "De la Guardia supo lograr para Oviedo una particularísima imagen arquitectónica que no encontramos en otras ciudades".
Su obra en Oviedo es ingente y sería demasiado prolijo enumerarla toda. Gran parte de ella lamentablemente no se conserva. Citaré algunos de los ejemplos más significativos realizados entre 1883 y 1905:
- Casa del Marqués de Tramañes, esquina Uría con Melquiades Álvarez.
- Casa de Fruela esquina Rosal.
- Casa del Deán Payarinos (actual Conservatorio de Música).
- Antiguo Hotel Covadonga y Banco Asturiano (hoy sede del BBVA en Mendizábal).
- Casa del Conde, en la plaza de la Escandalera esquina Uría.
- Reforma de la casa de los Llanes, en la plaza de la Catedral.
- Arreglo y reforma de la plaza San Miguel.
- Quiosco del Paseo del Bombé en el Campo san Francisco.
- Balaustre de escalera y pasamanos y farolas del Campo san Francisco.
- Reforma de la fachada este del Cuartel de santa Clara.
- Juzgado, Casa de Socorro y servicios municipales en Martínez Marina.
- Plaza de toros de Buenavista.
- Escuelas de la Luna.
- Casas de Fruela, 2, 6, 7, 8 y Rosal, 2.
- Edificio del "Pasaje".
- Casa del Marqués de san Juan de Nieva, en la plaza Alfonso II, 12.
- Casa de la calle Peso esquina Jesús.
- Edificio para laboratorio de análisis químicos en Campo los Patos.
- Edificio "Villa Magdalena".
- Casa "Camilo de Blas" en Argüelles, 7.
- Iglesia de las Salesas.
- Reedificación en 1890 de la capilla del Cristo de las Cadenas.
Y unos de los proyectos que más me hubiese gustado ver realizado, el de hacer un paseo por encima de los Pilares, desde san Pedro de los Arcos, hasta el entronque con Marqués de Teverga, ¿se lo imaginan? Por desgracia los Pilares sucumbieron en 1910 en medio de una gran polémica ante "Doña Piqueta" como diría mi querida amiga Carmen Ruiz Tilve, como tantos otros edificios, muchos de ellos del propio De la Guardia, de ese Oviedo "esencial".
Y así podría seguir hasta llenar varias páginas más. No cabe duda de que muchas de estas obras son emblemáticas para la ciudad. Si a eso sumamos sus trabajos en alineación de calles y la propia configuración urbana de lo que hoy es Oviedo, unido también a un muy extenso trabajo fuera del casco urbano en proyectos de puentes, escuelas, o traídas de aguas, veríamos con total nitidez que estamos ante una persona que ha dejado una honda huella en Oviedo, que, aunque tarde, debemos de reconocer públicamente. Y una idea más. Es tal el volumen de expedientes conservados sobre la obra de este arquitecto en el archivo municipal que sospecho que habría material de sobra para llevar alguna exposición en lugar y tiempo que el equipo de gobierno estimase oportuno, exposición que sin duda sería del gusto de muchos ciudadanos de Oviedo y ayudaría a vislumbrar cómo se fue gestando parte del Oviedo que ha llegado hasta hoy. Bien valdría la pena pensarlo un poco, ¿no?. En fin, ya lo dice el refrán: "Nunca es tarde si la dicha es buena".

Publicado en La Nueva España el 27 de marzo de 2004.

Nota: Actualmente una de las calles del Campo san Francisco lleva el nombre del arquitecto, otorgada siendo alcalde Antonio Masip. Obviamente, la intención de esta petición era el que se le diera una calle como merece el personaje.

Vivir para ver. (23 de abril de 2004)


VIVIR PARA VER…


Sabido es que uno de los pilares del éxito de unos conocidísimos grandes almacenes era su eslogan que rezaba: “Si no queda satisfecho, le devolvemos el dinero…”. Lástima que en política no se pueda aplicar algo semejante, porque de ser así, se podrían producir fenómenos muy curiosos. Por ejemplo: yo me apuntaría a la fila en la que estén los que le pidieran al Sr. Álvarez Cascos, dicho sea con el debido respeto, que nos devolviera la medalla de oro de la ciudad. Antes de que me llamen de todo, menos algo agradable, me explicaré. Al ex ministro se le concedió la medalla -aparte de que por cumplir con su obligación, lo que por cierto, nos llevaría a darla a muchísima gente que a diario se limita a cumplirla- por obras tan necesarias e importantes como el enlace de Rubín, la Ronda Norte y sus enlaces, las estaciones de Llamaquique y de la Corredoria, el Museo de la Historia Militar de Trubia, el Plan de Protección del Naranco, la reforma de la cubierta de la Catedral de Oviedo, o la reforma del entorno de San Julián de los Prados, según consta en el acta del pleno correspondiente.

Bien, pues de la mayor parte de estas obras, y a la vista está, si te he visto no me acuerdo y donde dije digo, digo Diego… y ahora, medalla arriba o abajo, el Alcalde se descolgó con un “pacto” en el que quiere que los grupos de la oposición se unan a él para pedir al actual gobierno del PSOE, precisamente gran parte de estas mismas obras. ¡Hay que jorobarse!. Pero bueno, ¿no era el gobierno del PP el que velaba por el futuro de Oviedo y de Asturias y el Sr. Cascos “el que ha hecho posible el vetusto sueño de Jovellanos de erradicar el secular aislamiento de nuestra región y, a su vez lograr que nuestra ciudad pueda combinar el progreso con el cuidado de su pasado?”. Vaya, vaya… entonces ahora toca pedir al Sr. Zapatero que haga en un santiamén lo que el gobierno del PP no hizo en ocho años y por lo que le hemos dado la medalla de oro de la ciudad a su ministro de Fomento. Vivir para ver.

Y por cierto, “Pacto” quiere decir según mi diccionario “acuerdo, convenio. Decidir entre dos o más personas una cosa en la que todos estén de acuerdo y que todos se prometen cumplir”. Creo que no hay que ser precisamente un lince para darse cuenta de que al menos el Grupo Municipal Socialista, no está en ningún pacto. Estamos todos de acuerdo en trabajar por Oviedo, por mucho que se empeñen en colgarnos la ya raída etiqueta del “Frente del NO”.

El Alcalde nos acusa de buscar excusas para salirnos del “pacto”. No se puede salir de donde nunca se entró.

Pero esto no obsta para que a la hora de trabajar por Oviedo hayamos estado y estemos siempre en nuestro lugar, pero manteniendo, obviamente, nuestras ideas y prioridades y sin comulgar con ninguna rueda de molino.

El amor por Oviedo no es algo que se pueda arrogar nadie, ni convertir en un parámetro mensurable; claro que no. Y nuestras prioridades empiezan por ejemplo, por conocer al detalle la situación financiera de nuestro Ayuntamiento, más que nada por empezar por eso de las cuentas claras y el chocolate espeso. Y claro que la economía tiene que ver. Todo está relacionado ¿o hay alguien tan ingenuo que piense lo contrario?. ¿Cómo vamos a hablar de proyectos para la ciudad en los que el ayuntamiento tendrá que comprometer financiación sin que nos conste fidedignamente la positiva capacidad inversora del mismo?.

No hemos sido nosotros los que hemos inventado la “economía de guerra”. Ni tampoco creo que estemos tergiversando el término. No hemos sido nosotros los que han propiciado políticas estatales que nos han dejado “jodidillos”, que vaya por Dios… No hemos sido los que hemos gastado cientos de millones a través del agujero negro de Gesuosa en Hípicos multimillonarios, campos de fútbol que cuestan el doble que en otras ciudades (por cierto, hacen una jaula de oro y se quieren cargar al pájaro, qué cosas…), ni hemos sido nosotros los que hemos gastado más cientos de millones en plazas de aparcamientos y dejamos 4400 sin vender, o hacemos Palacios de los niños (PVP: 2200 millones de ptas.) y se mantiene cerrado a cal y canto. Ni somos nosotros los que hacemos campos de tiro en el que lo único que se tiró fue el dinero, etc., etc.


En fin, que cada uno cuenta la feria como le va en ella, pero por lo que a mí respecta, como concejal de esta ciudad y como ciudadano, dado que opino que la medalla en cuestión es claramente inmerecida, pediría al Alcalde que vaya reservando otra, más que nada porque entonces igual se la tenemos que dar con el argumentario del PP en la mano, a la nueva ministra de Fomento.

Publicado en La Neva España el 23 de abril de 2004.

El saneamiento de la zona rural. (11 de mayo de 2004)

Recientemente pudimos leer en la prensa el anuncio por parte del alcalde de que “próximamente” el Ayuntamiento contrataría la construcción de la red secundaria de saneamiento de San Esteban de las Cruces por un importe de 1,8 millones de euros. Manifestaba el alcalde en estas declaraciones que “los vecinos de la zona rural merecen la misma consideración que los del centro” y que el saneamiento “forma parte de la concepción de Oviedo como ciudad ecológica y limpia, con un respeto profundo por el medio ambiente natural. Se trata de que Oviedo sea cada día más igualitaria y ecológica”.

Nada que objetar. Estoy en total acuerdo con el alcalde.

Bien. A estas declaraciones me gustaría unir unos datos más. En sesión plenaria de este Ayuntamiento de Oviedo, celebrada en Agosto de 2001, se aprobó la fase II de Saneamiento Rural, cuya finalidad era la de “dar la máxima cobertura a todos los núcleos, casas y lugares, aunque fueran alejados y costosos” de las localidades que se contemplan en dicha fase y que posteriormente, el 6 de Mayo de 2003, se aprueba en sesión plenaria una modificación del plan inicial, que tenía por objeto, según se manifestó en la Comisión de Economía de 21 de Abril de 2003, “acercar los colectores a las viviendas para que los vecinos puedan conectarse”.

Pues bien, a pesar de estas buenas intenciones, la realidad es que son numerosos los núcleos de población que a día de hoy carecen de un servicio como es el del saneamiento. Tal es el caso, por ejemplo, de un grupo de nueve vecinos de Llampaxuga que con fecha 12 de Noviembre de 2003 enviaron un escrito a través de registro reclamando fueran incluidos en la Fase II. Aún nadie les ha contestado. Es también el caso de un buen número de vecinos de núcleos rurales de Santa Marina de Piedramuelle, o de vecinos de la zona de Montecanales, Loriana, Santo Medero, Ayones o la Cuesta de Ayones por citar algunos ejemplos; y en algunos de estos casos por un mal planeamiento en la fase II.

Decía el alcalde en las declaraciones a las que hacía mención que el anuncio de esas obras probaba la “solvencia económica municipal” a la vez que nos acusaba de buscar excusas para “romper” el “Pacto por Oviedo”, de tergiversar el significado y alcance de la expresión “economía de guerra” ,etc, etc., a la vez que decía que planteaba una economía de guerra contra el despilfarro, contra los viajes, las maquetas (¿se referirá a las múltiples que aparecían día sí día también en la prensa en la última campaña electoral, como la del SPA, el circuito de karts, etc…?), las realidades virtuales, contra el gasto corriente (si no fuera un artículo en papel, se oirían carcajadas en este momento…) para concentrar el esfuerzo en la inversión y en obras necesarias como ésta, para completar el saneamiento rural. Repito: COMPLETAR el saneamiento rural.

Pues como por la boca muere el pez, si eso es así supongo que no tendrá inconveniente en aceptar un reto. Desde hace años, venimos reclamando desde el Grupo Municipal Socialista la ampliación de los planes de saneamiento para que se cumpliera precisamente eso: Completar el saneamiento y efectivamente, poder dar esa máxima cobertura anunciada a todos los núcleos, casas y lugares.

Estimado señor alcalde: Usted lo ha dicho. Los vecinos de la zona rural merecen la misma consideración que los del centro. Así pues, le reto a que amplíe este anuncio, y de instrucciones para que se aborde de forma inmediata una fase III y de una vez por todas, todos los vecinos de Oviedo, independientemente de donde residan, tengan acceso a la red de saneamiento.

Repito que estoy de acuerdo con usted en que Oviedo sea cada vez más igualitaria y ecológica, faltaría más, pero precisamente por eso, porque estoy totalmente de acuerdo, consideraría sus declaraciones un brindis al sol, si efectivamente no hace el esfuerzo necesario, para cumplir con sus obligaciones y llevar este servicio tan necesario a todos los vecinos de Oviedo. Espero no tener que cantar parafraseando aquella cancioncilla infantil: “sanea, sanea, culito de rana… si no saneas hoy sanearás mañana… o el año que viene… o para el otro, o….


Publicado en La Nueva España el 11 de mayo de 2004.





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Una de perros. (25 de junio de 2004)


UNA DE PERROS

No cabe duda de que la política municipal es atractiva. Es la política de mayor cercanía. La de los grandes proyectos y a la vez la de las pequeñas cosas. Una política asentada en cuatro firmes patas: la economía, el urbanismo, una ambiciosa política social, y el medio ambiente. Pero aparte de estas importantísimas cuatro patas, también le compete las pequeñas cosas cotidianas que hacen que la vida de la gente sea un poco más agradable. O desagradable cuando no cumple su cometido… Quiero referirme a un tema que aunque pueda parecer nimio, no deja de molestar y me atrevería a decir, a enfadar a muchos ciudadanos: los perros y la consecuencia de su presencia en las zonas verdes. Vaya por delante que no tengo nada en contra de los perros, al contrario. Cualquiera que haya tenido un perro es perfectamente consciente de la complicidad afectiva que se puede llegar a establecer entre una persona y un perro, complicidad que se ve intensificada en una sociedad cada día más individualista. Sin embargo no debemos caer en la tentación de obviar los problemas y las obligaciones que la tenencia de una animal conlleva y los conflictos que puede llegar a generar en las relaciones con el resto de ciudadanos; convivencia que sólo es posible cuando voluntariamente asumimos las limitaciones que una normativa municipal nos pueda imponer.

La tenencia de animales en las zonas verdes del municipio está regulada por la “Ordenanza de Uso de Parques y Jardines Públicos en el Municipio de Oviedo” que fue aprobada en Pleno de 7 de octubre de 1986 siendo Alcalde, por cierto, A. Masip. En su capítulo V Art. 8º dice entre otras cosas: “Los perros deberán ir conducidos por personas y provistos de correa, salvo en las zonas debidamente acotadas para ello. En el collar deberán ostentar la placa sanitaria canina y de censado del perro, circulando por las zonas de paseo de los parques evitando causar molestias a las personas, acercarse a los juegos infantiles, penetrar en las praderas de césped, en los macizos ajardinados, en los estanques o fuentes y que espanten a las palomas, pájaros u otras aves. Los propietarios estarán obligados a inscribirlos en la Jefatura de los Servicios Veterinarios Municipales y deberán ir provistos de la tarjeta sanitaria canina. (../..)

Como medida higiénica ineludible, las personas que conduzcan perros dentro de parques, jardines y plazas públicas, impedirán que éstos depositen deyecciones en los mismos y en general en cualquier lugar destinado a tránsito de peatones, y muy especialmente en juegos infantiles y zonas de niños.

Sus conductores cuidarán de que realicen las deposiciones fuera de los recintos o en lugares apropiados debidamente señalizados.

El propietario del perro será responsable de su comportamiento, de acuerdo con la normativa vigente, Art. 1905 del código civil.

Evidentemente, no hay más que dar una vuelta por cualquier lugar de la ciudad, especialmente zonas verdes o alcorques del arbolado urbano, para darse cuenta de que en lo concerniente a esta normativa queda mucho camino por andar. ¿Por qué?. Para esa pregunta no tengo respuesta.

Propongo al Alcalde, gran amante de los perros por otra parte, que tome medidas para paliar este problema. Quizá no haya que llegar a la idea que tuvo en su momento su correligionario madrileño Gallardón, de poco menos que incorporar a la policía municipal un equipo del C.S.I. pero sin duda hay otras medidas que se podrían estimar.

En primer lugar la difusión pública de esta normativa, apelando a través de un bando o manera que se estime más oportuna, al sentido común y cívico de los propietarios de perros para que no se llamen a andanas si un día se le sanciona convenientemente porque su perro deja sus “opiniones” al aire libre. En segundo lugar, se podrían llevar a cabo cursos de concienciación ciudadana con reuniones al aire libre en parques y plazas, experiencia realizada con éxito en otras ciudades.

En tercer lugar, la instalación de los equipos denominados “Sanecan”, o similares que son pequeños contenedores donde se dispensa una bolsa con la que recoger y depositar las heces posteriormente en el mismo. En Madrid sólo en el año 2000 se repartieron veintisiete millones de bolsas.

Y si esto no funciona, pues como diría el castizo: “castañazo que te crió”. A veces, por desgracia, sólo funcionamos con la amenaza de la sanción; a nadie extraña que te multen por hablar por un móvil conduciendo, por circular sin cinturón, por aparcar indebidamente, o por no pagar la viñeta, pero el que multaran a alguien por una cuestión canina, sería noticia.


En una ciudad de población similar a la de Oviedo como es Vitoria, se recogen una media semanal de 11.000 Kg. de excrementos. ¿Se imaginan que montón de…?. Eso aparte de un gasto importante para los servicios municipales es una auténtica guarrada y no se me ocurre mejor calificativo.

En fin Sr. Alcalde. La ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia, dice un viejo dicho. Y dentro de ese concepto que Ud. tiene de Oviedo como ciudad ecológica y limpia creo que tienen mal cabida estos miles de kilos de mierda, con perdón…

Decía Franz Kafka que “Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro”. Espero no tener que acabar preguntando a los perros que tenemos que hacer en Oviedo, para poder caminar por una acera o un parque sin tener que patinar en una hermosa y oronda deposición canina, porque francamente, hay que ver lo que cabrea…


Publicado en La Nueva España el 25 de junio de 2004.

Lágrimas en la Lluvia. (18 de julio de 2004)

LÁGRIMAS EN LA LLUVIA


“Todos estos momentos se perderán en el tiempo

como lágrimas en lluvia”


El Naranco es un patrimonio de Oviedo, pero también lo es de Asturias. El Naranco está en el medio de una Asturias central que se va integrando y conurbando. Desde sus cimas se ven muchos cientos de kilómetros cuadrados de la Asturias central, pero el monte es visto a su vez desde lugares muy distantes. Su posición junto a Oviedo le da una centralidad misma de la ciudad. Los concejos limítrofes van creciendo en población y en construcciones y este hecho, que se puede valorar de formas bien distintas, le va confiriendo un valor superior al muy alto que tuvo siempre. Al Naranco lo vemos en la historia y en el presente: en la historia de Oviedo, pero en el presente de Asturias. Por desgracia, el concepto de reserva se va imponiendo: reserva de aire, reserva de oxígeno, reserva de árboles, reserva de senderos, reserva de cursos de agua, reserva de cierto silencio, reserva de paisajes. Eso es el Naranco y eso deberá ser cada día más, en un concejo que está forestalmente devastado y que se encuentra en medio de otros igualmente devastados. Tenemos que erradicar los eucaliptales de la fachada meridional y sustituirlos por especies autóctonas. Tenemos que preservar las extensas manchas boscosas de la vertiente septentrional, que muy pronto pueden verse amenazadas, y los hermosísimos y delicados bosques de ribera que crecen a lo largo de los regueros, y con ellos, la menuda y vulnerable fauna que los habita. Tenemos que recuperar y despejar decenas de kilómetros de caminos que cruzan la sierra en todas las direcciones. Tenemos que rescatar y preservar el Naranco como espacio de silencio. Hay que eliminar los numerosos basureros piratas, grandes y pequeños, que han proliferado por todas partes. Es preciso, asimismo, una recuperación de espacios degradados por las actividades mineras extractivas.

En definitiva, tenemos que poner a disposición de los ovetenses y de los asturianos, áreas de esparcimiento y ocio -lo que fue la Cuesta durante décadas- con el añadido del componente cultural: divulgación de nuestro patrimonio etnográfico, recorridos por los lavaderos, pozos de nieve, bocaminas, etc... y cultural del prerrománico integrando los monumentos, Patrimonio de la Humanidad, en un entorno rural protegido.

Es la hora de dejar de hablar del Naranco y comenzar a actuar. El Gobierno del Principado y el Ayuntamiento de Oviedo tenemos la obligación de devolver al Naranco la dignidad que merece y desarrollar todo el potencial que posee. Que Oviedo ha vivido en las últimas décadas de espaldas al Naranco es un hecho evidente. No hemos sido capaces de frenar el paulatino deterioro del monte y su situación de abandono. Actividades extractivas, crecimiento urbanístico, ausencia de política forestal, incendios, cierre de caminos públicos, ausencia de tramos peatonales en la Cuesta... todo ello acorrala cada día más este espacio natural con el que, sin lugar a dudas, estamos en deuda.

Los socialistas, tanto desde la responsabilidad de Gobierno del Principado, como desde la oposición en el Ayuntamiento de Oviedo, somos plenamente conscientes de la urgente necesidad de acometer un plan que devuelva al Naranco la dignidad que merece. Un plan integral de recuperación y puesta al servicio de los ovetenses y asturianos de este espacio totémico para nosotros. Un proyecto en el que debemos implicarnos todas las administraciones públicas: Ayuntamiento, Principado y Gobierno de la nación y darle suficiente prioridad para superar sectarismos y banderías políticas. Abierto también a la sociedad civil, a las aportaciones de todos aquellos colectivos y ciudadanos que han alzado su voz en defensa del monte. Es preciso reconocer aquí una deuda con colectivos como Amigos del Naranco, Fuente de los Pastores, ANA, por su labor discreta pero incansable de defensa del Naranco y de los naranquinos. También con personas como el investigador López del Vallado sin cuya labor de horas y horas de entrevistas hubiera sido imposible la recuperación de la historia y tradiciones del Naranco. Y sobre todo a los hombres y mujeres del Naranco, que en todos estos años han luchado por mantener su entorno en las mejores condiciones con muy pocos apoyos.

Tenemos el deber moral de actuar en el Naranco y hacerlo ahora, para que no dejemos a nuestros hijos un entorno degradado sino un símbolo de nuestras raíces y nuestra capacidad para mantenerlas. No podemos consentir que todo lo que significa el Naranco para Oviedo y para Asturias se pierda como las lágrimas en la lluvia del replicante de Blade Runner.


Escrito en colaboración con Carlos Madera, director general de Cultura.

Publicado en La Nueva España el 18 de julio de 2004.