lunes, 8 de abril de 2019

UN OVETENSE SINGULAR EN EL OLVIDO

El Otero

Un ovetense singular en el olvido

El reconocimiento que merece el sacerdote y naturalista Andrés Naves

08.04.2019
Todas las personas son singulares. Sin duda. Pero hay algunos que por su trayectoria, por su vida, merecen un reconocimiento especial. A lo largo de la historia de Oviedo, qué duda cabe, son muchos los ovetenses que merecen perdurar en la memoria colectiva de la ciudad. Que han dejado huella por su trayectoria profesional, política, social, religiosa o, simplemente, por su bonhomía. Algunos subsisten en el callejero como merecido reconocimiento común. Tal vez son citados en multitud de conferencias, escritos o estudios sobre la ciudad. Y, cómo no, también algunos se han quedado difuminados en esas sombras oscuras y espesas del tiempo. Pues ese es el caso que hoy quiero compartir con ustedes. Si les preguntara por Andrés Naves Álvarez ¿sabrían responder algo? Yo, confieso, no le conocía hasta que hace un tiempo tuve conocimiento de su vida. Andrés Naves Álvarez nació el 22 de julio de 1839 en Cortina (Oviedo). A los 18 años ingresó en el colegio de los Filipinos de Valladolid regentado por los agustinos calzados y en el que profesó sus votos el 17 de noviembre de 1858. Cinco años después se trasladó a Filipinas donde concluyó sus estudios de teología en el convento de San Pablo de Manila. Ese mismo año fue ordenado sacerdote. Su primer destino fue en la parroquia de Nalupa, en el distrito de Iloíllo, en la isla filipina de Panay. Sus hermanos, Camilo y José, también agustinos, fallecieron en Filipinas en 1875. Su hermano José alcanzó un auténtico dominio de la lengua indígena llegando a publicar una gramática hispano-ilocana que fue considerada un trabajo excelente. 
En 1900, Andrés regresa a España desembarcando en Barcelona desde donde viaja a Asturias. Pasó en Oviedo unos ocho meses. Posteriormente regresaría al menos otras dos veces, en verano, porque le agradaba la temperatura de la región. Durante estos periodos se alojaba en casa de unos familiares en la Piñera. Era frecuente verle caminr por el entorno recopilando plantas que archivaba en unos papeles amarillos. Su gran interés por la botánica se había despertado ya en Filipinas. Esa pasión por la flora filipina desembocó en la edición de la tercera edición de la obra Flora de Filipinas, del también agustino Fray Manuel Blanco. Esta tercera edición contaba con cuatro tomos en gran folio y con un total de más de mil quinientas páginas. Fue un gran coleccionista y, a lo largo de los años reunió importantes colecciones de plantas y minerales, perdidas durante la revolución bisaya, a finales del siglo XIX. Se da la circunstancia de que, en varias ocasiones, viajeros ingleses y franceses quisieron comprar, sin éxito, estas colecciones. 
A principios del siglo XX, Naves publicó diversos artículos de botánica en la revista gijonesa Ixuxú. 
Andrés Naves falleció en el convento de los agustinos de Valladolid el 25 de octubre de 1910. 
En fin, una existencia fructífera a pesar de las limitaciones que el asma que padecía le originaba. Una vida desconocida para muchos ovetenses y que bien merecería un reconocimiento por parte de su convecinos actuales en el callejero ovetense o, al menos, con una placa en su pueblo natal que deje constancia de este religioso y botánico ovetense. Espero que estas líneas contribuyan a rescatar del inmerecido olvido, aunque sea por unos minutos, una vida, sin duda, singular.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/04/08/ovetense-singular-olvido/2454044.html

lunes, 1 de abril de 2019

EL "HOSPICIO" DEL NARANCO

El Otero

El "hospicio" del Naranco

Carlos Fernández Llaneza 01.04.2019

Supe por LA NUEVA ESPAÑA que la residencia para mayores del Naranco reabrió sus puertas el pasado miércoles tras el desalojo de sus 152 residentes, en junio de 2013, debido al deterioro de las instalaciones. Supongo que muchos recordarán lo que era el espacio que ahora ocupa: el Colegio Provincial de Niños. Para los que vivíamos en el Vallobín y subíamos a jugar allí con cierta frecuencia, o como atajo para subir a las alturas de la Cuesta, era, sencillamente, "el hospicio", nombre heredado del antiguo hospicio, cuya construcción se inició en 1752 por orden del entonces regente de la Audiencia del Principado de Asturias, Isidoro Gil de Jaz, hoy hotel de la Reconquista. Eran otros tiempos y otras necesidades. Ahora, con una pirámide de población más compleja, se precisan más residencias para mayores y faltan niños. Pero la noticia me recordó aquel edificio cercano, rodeado de inmensas praderías y, una vez más, incentivó mi curiosidad por saber más sobre aquellas instalaciones. El Colegio Provincial de Niños, obra del arquitecto Manuel Bobes Ortiz, se inauguró el 1 de noviembre de 1961. El coste, de 316 millones de pesetas, corrió a cargo de la Diputación Provincial. Su gestión fue encomendada a los salesianos quienes, un año después, se harían cargo también de la Fundación Masaveu. Según informaba el periódico entonces "setenta y un niños viven ya en el establecimiento, otros setenta y tres, los restantes, llegarán uno de estos días". El vicepresidente de la Diputación, Carlos Sánchez Yepes, y el director de la antigua residencia, Fernando Valdés Hevia, se habían trasladado en la tarde del día anterior a una colonia de verano próxima a Candás para acompañar a los niños. Según la noticia, "a las cinco de la tarde la expedición arribaba al nuevo colegio en el Naranco. En la entrada les recibieron el presidente de la Diputación, don José López Muñiz; el diputado provincial don Antonio Morales Elvira; el director del centro, padre Monje, y los demás padres salesianos". Tal evento tenía que ser celebrado con regocijo, tal es así que "apenas los vehículos se acercaron al colegio, voltearon las campanas de la capilla en alegre saludo a los niños que estrenaban su nueva casa". Como no podía ser de otra manera, la primera visita fue a la capilla "donde rezaron la salve y recibieron la bendición de María Auxiliadora". Acto seguido, conocieron el resto de las instalaciones para continuar con una sesión de cine en el amplio salón de actos, en la que se repartieron castañas en recuerdo del milagro de su multiplicación, un 1 de noviembre, en una excursión con don Bosco. Desde entonces, en los centros regidos por los salesianos se reparten castañas en esa fecha "de las que se comen y no de las de pegar". Una de las novedades que sorprendió a los niños fue la posibilidad de tener cada noche una sesión de televisión. La cena, compartida con las autoridades, fue copresidida por uno de los niños, Ángel Llana, "un rapaz de Arriondas, moreno, despierto, vivo y que fue el primer colegial que hizo entrada en la casa". 
En un interesante blog de antiguos alumnos del centro encontramos un ilustrativo testimonio: "Llegamos no sé si en el 61 o el 62 al Colegio del Naranco. Cuando llegamos ya estaba allí un grupo de los mayores; veníamos todos del antiguo hospicio provincial que hoy es el hotel Reconquista de Oviedo. Posiblemente fuera en el otoño del 61, después de venir de la residencia veraniega que la Diputación tenía en Antromero, cerca de Candás, donde nos llevaban todos los años uno o dos meses a la playa. El colegio era nuevo a estrenar, nunca habíamos visto semejante lujo (éramos pobres de solemnidad; por no tener casi no teníamos ni la vida). Allí nos dieron de todo, cosas que nunca habíamos visto en la vida, ropa nueva, jabón, peines, pasta de dientes, toallas, pijamas... ¡Uf! Todo un lujo para nosotros que veníamos de dormir de a dos en jergones de paja de maíz; y allí eran Flex y cada uno con su mesita de noche". 
En el centro se impartían estudios de Formación Profesional en la rama de metal y contaba con un taller de ebanistería y carpintería. Antiguos alumnos aseguran que "era frecuente que desde el propio colegio se facilitase la inserción laboral de los alumnos". Uno de ellos narra su experiencia: "D. Ezequiel me llevó al despacho del alcalde y este me colocó en unos talleres que había en la Argañosa, allí cerca del colegio; eran unos talleres grandes de construcción de máquinas para cerámicas del ladrillo; se llamaban Industrias Fernández. Yo tenía 17 años y D. Ezequiel me dijo que podía estar un año o así trabajando y viviendo en el colegio y que ahorrara el dinero, pues luego tendría que enfrentarme solo al mundo". Los cambios sociales y demográficos condujeron al centro a una situación cada vez más compleja. El curso 86-87 fue el último gestionado por los salesianos. Quién sabe, tal vez, los ancianos que deambulan hoy por los pasillos de la flamante residencia escuchen los ecos de las voces de aquellos niños que encontraron en ese edificio su hogar. Es cuestión de escuchar...
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/04/01/hospicio-naranco/2450450.html

lunes, 25 de marzo de 2019

¿PARA QUÉ SIRVE LA POESÍA?

El Otero

¿Para qué sirve la poesía?

A favor del proyecto ovetense como capital mundial de la poesía

Carlos Fernández Llaneza 25.03.2019 

Puede parecer esta una pregunta un poco extraña, más en una sociedad que se somete con facilidad al pragmatismo materialista en el que poca cabida tienen los sentimientos. Pero no. Es una pregunta pertinente y oportuna. Porque la poesía es necesaria; no sé si tanto, según criterio de Gabriel Celaya, "como el pan de cada día / como el aire que exigimos trece veces por minuto" pero, a buen seguro, un mundo sin poesía estaría incompleto. Sería mucho más gris. Estamos envueltos en poesía. Sólo necesitamos abrir los ojos y observar con un mínimo de curiosidad y la encontraremos en mucho de lo que nos rodea. La poesía se escucha. Se siente. Se ve. Se respira. Se vive. Y cuando al corazón le sobran sentimientos, sale por la mano, como bien escribió Carmen Conde. Tal vez muchos buscamos en la poesía la calma que serene nuestras pesadumbres del alma. Que sosiegue un corazón revolucionado e inquieto pero, quizá sin darnos cuenta, acabamos necesitando que se quede para poder vivir. Para poder atrapar ese mundo que vive en una dimensión antagónica a la cotidianidad. Y, sin duda, su ausencia, en algunos días, nos dejaría en un gélido y angustioso vacío. 
Así que, el hecho de que Asturias -hermoso verso verde- sea Capital Mundial de la Poesía, en esa fantástica iniciativa del siempre inquieto y vital Graciano García, es una suerte para todos nosotros. Porque, como dijo el propio Graciano en un abarrotado Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA martes pasado, "la poesía ennoblece, dignifica y hace la vida una esperanza". Ojalá este nuevo proyecto contribuya a inyectar en esta bendita tierra asturiana una buena dosis de esperanza. A despertar una sociedad que aún, en muchas ocasiones, sestea plácidamente. Que coadyuve a iluminar rincones, personales y sociales, que se resisten a salir de una cómoda e indolente oscuridad. A ser un vigoroso aldabonazo en las conciencias más inconformistas que aún guardan, aletargados, rescoldos de rebeldía. Un propósito que ayude a comprometerse con la realidad o, por qué no, a abstraerse de ella. 
Así que la respuesta está ahí, quién sabe si soplando en el viento -con permiso de Dylan-, o susurrándonos ansiadas certidumbres; en cualquier caso, esperándonos. 
La poesía sirve para ser. Para sentirnos más humanos. Para alejarnos del monstruo en el que nos transformaríamos si dejáramos por el camino nuestra sensibilidad. Si enterráramos en una honda fosa nuestros sentimientos. Si abandonáramos el alma en la orilla de una lejana y solitaria carretera. 
Es posible que alguien dude de la utilidad de la poesía. Tal vez. Antonio Gamoneda dijo en una ocasión: "La poesía no proporciona ningún servicio práctico, incluso no proporciona nada que pueda modificar la realidad social, ni siquiera la individual. La poesía, esto sí, intensifica la conciencia. Y esta es quizá su única utilidad"; pues bien, ¡bendita utilidad! 
En fin, respondan ustedes lo que mejor les parezca. Yo me inclino por pensar que la poesía sirve para dar un poco más de sentido a las horas que fraguan la cotidianidad. Para barnizar nuestra humanidad. Para acentuar los visos del alma. Para curar las heridas que infieren los lastimosos silencios vacíos o, como aseguraba Borges: "la poesía sirve para el placer, para la emoción, para vivir".
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/03/25/sirve-poesia/2446679.html

lunes, 18 de marzo de 2019

EL INSOPORTABLE OLVIDO

El Otero

El insoportable olvido

El Naranco sufre un abandono lamentable ante la indiferencia de quienes deberían velar por su cuidado

Carlos Fernández Llaneza 18.03.2019 
Hace unos días la sección de hemeroteca de LA NUEVA ESPAÑA, auténtica ventana abierta al pasado de la ciudad, recuperaba una noticia del 7 de marzo de 1994: "La cima del Naranco será convertida en un amplio bosque didáctico". El titular, por sí solo, logró captar inmediatamente mi atención. Lo que leí a continuación me hizo reír; eso sí, por no llorar. Vean: "El servicio de Parques y Jardines ha diseñado un proyecto para repoblar la cima del Naranco, de manera que la parcela municipal quede convertida en un amplio bosque didáctico. El presupuesto previsto para la repoblación supera los 150 millones de pesetas (..) El proyecto se concibe como un bosque de características didácticas en el que se puedan observar las peculiaridades de los montes autóctonos". ¿Qué les parece? ¿Es o no es para tomarlo a risa? Estamos peligrosamente acostumbrados a leer, de vez en cuando, noticias de planes de mejora para el Naranco pero la realidad, tozuda, dicta que seguimos de mal en peor. ¿Donde quedó ese bosque didáctico? En el olvido más flagrante y bochornoso. Como tantas otras ideas y propuestas más o menos ingeniosas. ¿Realmente el Naranco importa a alguien? El Principado de Asturias compró hace años la finca del Pevidal a la familia Masaveu por tres millones y medio de euros y la están dejando, para su vergüenza y escarnio, "echarse a monte". En doce años la han limpiado una vez. El ayuntamiento anunció varios proyectos tan necesarios como ilusionantes pero la realidad es que sólo se llevó a cabo, además de la recuperación de la Jira, la limpieza de caminos por medio de un plan de empleo. Acertado pero insuficiente. Confiemos en que alguno de esos proyectos pendientes vean la luz más pronto que tarde. Mientras tanto lo que sí podríamos hacer es un aula didáctica para instruir sobre los efectos lacerantes de las canteras. O para comprobar como se talan plantaciones de eucaliptos que arrasan literalmente el monte sin que nadie obligue a los maderistas a corregir sus efectos destructivos. O para mostrar como se llevan a cabo limpiezas forestales por debajo de los tendidos eléctricos que asolan, quizá con más celo del necesario, todo a su paso. También sería útil para constatar como se siguen cerrando, con total impunidad, caminos públicos. Se podrían exponer en ese aula los numerosos elementos de valor cultural, histórico o etnográfico que languidecen, plácida y tristemente, ante la indiferencia de los responsables públicos que deberían velar por su cuidado. Por no hablar del Prerrománico y de sus accesos. Impotencia. Tristeza. Decepción. Frustración. Rabia. Incomprensión? podría continuar poniendo ejemplos de desidia y adjetivos para definir la sensación de muchos que no entendemos como Oviedo puede seguir viviendo de espaldas al Naranco. 
Pero bueno, para evitar quedar con el regusto amargo de la pena, voy a concluir con unas palabras de Leopoldo Alas escritas en el diario "El Sol" en junio de 1928. Ojalá sean un estimulo para no perder la esperanza y la necesaria ilusión: "Dichosa la ciudad que tiene una montaña al lado, porque desde ella puede contemplarse, ha dicho Juan Maragall. Es Oviedo una de esas ciudades dichosas porque, situada en la misma falda del Naranco, puede escalar su cumbre cuando quiera y contemplarse a su gusto. (...) El Naranco, esa montaña que para algunos es solo una nota de tristeza que contrasta con la verde alegría del resto del paisaje, visto de cerca es mucho más hermoso de lo que pueden figurase aquellos que solo lo han contemplado desde una calle asfaltada cerrando el horizonte. Hay en él rincones admirables que pagan bien el esfuerzo de haber llegado hasta ellos". 
No se cuida lo que no se ama y no se ama lo que no se conoce. Así que no duden en acercarse a él. Conozcan y disfruten de esos rincones. Les aseguro que no se sentirán decepcionados. 
Les espera.

https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/03/18/insoportable-olvido/2442958.html

lunes, 11 de marzo de 2019

YGLESIA DE ASILO

El Otero

Yglesia de asilo

El significado de una de las inscripciones en la fachada de la Catedral

11.03.2019






La Catedral de Oviedo es inabarcable. Es difícil dar unos pasos sin encontrar algún detalle que atraiga poderosamente la atención. Incluso sin cruzar sus puertas. Hace tiempo que me intriga una inscripción, grabada en caracteres romanos sobre uno de los pilares de la fachada: "Yglesia de asilo. Año de 1774". Para comenzar, ¿qué es exactamente el derecho de asilo que se le concedió a la catedral en 1774? Básicamente era una protección que se otorgaba a los que huían de la justicia o persecución. El privilegio de refugiarse en un lugar consagrado. Así, cualquier fugitivo que se acogiese a sagrado no podría ser sacado por la fuerza bajo ningún concepto. El derecho de asilo se basaba en la inviolabilidad inherente a las cosas sagradas. Fue reconocido por el código de Teodosio I (399) y más tarde por el de Justiniano I. El Papa San León I fue el primero en darle su sanción papal (460). Para el profesor de Teología Histórica de la Universidad de Navarra, Álvaro Fernández de Córdoba "se trata de una aplicación jurídica e institucional del principio cristiano de la justicia divina misericordiosa, sobre el de la justicia humana, muchas veces imperfecta. Y forma parte de la misión esencial de la Iglesia a favor de los más miserables de la tierra, los perseguidos y refugiados, que constituye hoy día un reto para los estados democráticos". 
Otra voz esencial en temas referentes a nuestra catedral, Agustín Hevia Ballina, también escribió sobre este asunto: "En el siglo XVIII, en España, se llegó al convencimiento de que la proliferación de lugares de asilo constituía una forma de burlarse de la Justicia evitando que se aplicara a muchos criminales el peso de la ley. Por ello, después de consultar el Supremo Consejo de Castilla, el rey Felipe V consiguió del Papa Clemente XIV un Breve de 12 de septiembre de 1772 que ordena a todos los prelados señalen una o a lo sumo dos iglesias, a las que se concediere la inmunidad, acogiéndose al aldabón, que en ellas se fijaría, para que se agarrara al delincuente y así pudiera gozar de inmunidad. El 14 de enero del año siguiente, el Breve Pontificio fue ratificado por una Real Cédula. Y, poco tiempo después, el obispo de la diócesis, D. Agustín González Pisador, aprobó que el privilegio quedara restringido a la Catedral". 
Aunque esta fórmula no se abolió como tal, ya no se contemplaba en el Código de Derecho Canónico de 1983, aprobado por el Papa Juan Pablo II, ni en los Acuerdos entre España y la Santa Sede de 1979. Así que por si acaso, si cometen alguna fechoría no sé si sería muy recomendable correr hacia la Catedral y acogerse a sagrado. Igual la cosa no acaba tan bien como creen? Por si acaso, mejor no pifiarla. 
Y bien, cuando se acerquen a la catedral fíjense en la fachada y busquen la inscripción que nos habla de un tiempo, tal vez no tan lejano, en que la Catedral era mucho más que una simple construcción. La Catedral era y, me atrevería a decir, sigue siendo el auténtico corazón de la ciudad y en ella laten, acompasados, los corazones de miles de ovetenses que no dejan de fascinarse ante su esbelta y elegante figura, perfil esencial de Oviedo.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/03/11/yglesia-asilo/2439311.html

lunes, 4 de marzo de 2019

A BAILAR LA GIRALDILLA

El Otero

A bailar la giraldilla

Una danza que causaba furor en el Oviedo de otra época

Carlos Fernández Llaneza 04.03.2019
Quiso el azar que me encontrara en poco más de una semana y en textos diferentes el término "giraldilla". Hace referencia a un tipo de baile popular y fue suficiente para encender de nuevo la mecha de la curiosidad. La semana pasada, cuando viajamos al Bombé de inicio del siglo XX, leíamos: "La gente al son del tamboril y de la gaita pónese a bailar giraldillas y a entonar cantares del país". En el libro de Ramón Prieto y José María López Dóriga, "Siluetas Ovetenses", consultado para el texto del Bombé, hay un capítulo dedicado a esta danza y su relación con Oviedo. Curiosidad saciada. Si gustan, lo comparto con ustedes. 
Aventuran los autores sobre el lejano origen de este baile remontándose "a los godos que, tras larga lucha en las montañas de Asturias, bailaron la giraldilla en señal de victoria ganada a los invasores". Largo lo fían. Viniendo ya a límites más cercanos afirman: "Tales investigaciones no debieron de preocupar gran cosa a los ovetenses cuando ninguno, que sepamos, se dedicó a practicarlas, siendo muchos, en cambio, los que con delirio se entregaron a los placeres de tan animado baile. Díganlo si no los que en las postrimerías de la vida, aun recuerdan con fruición aquellos buenos tiempos en que la giraldilla se bailaba a la caída de la tarde en el Campo de San Francisco por gentes de todas clases. Muy pocos habrán olvidado aquellas concurridas romerías de San Juan, San Pedrín de Ventanielles, el Monticu y otras en las que tras frugal merienda o por lo menos tras de unos dulces y un vaso de sangría hecha por mano inteligente, se lanzaban con todas las ilusiones de la juventud a bailar el dicho baile, con las modistillas y mozas de calle que por aquel entonces eran la envidia de más de cuatro damas encopetadas por su buen palmito (..) Tal era la afición que a la giraldilla había que, en los intermedios hechos por la música amenizadora de los paseos de Porlier, se bailaba con inusitado entusiasmo por numerosos pollos y pollas, que hoy son respetables papás, mamás jamonas y ciudadanos de algún viso". Conste que lo que aquí se dice y cómo se dice es responsabilidad única de los autores. Año 1889, por situarnos en el contexto histórico preciso. Por supuesto, también se lamentaban de que esto ya no es lo que mismo ¿Por qué, con frecuencia, parece que cualquier tiempo pasado fue mejor? Así pues, continuaban Prieto y Dóriga: "Actualmente la giraldilla se baila en algunos barrios como el Campo de los Patos, las Dueñas y otros, aprovechando las noches de los días festivos, si el tiempo no lo impide; pero, se ha maleado tanto, que ni los virusos -como llaman las artesanas a los señoritos- pueden tomar parte en ella, ni los mozos de otros barrios pueden permitirse este placer, porque su atrevimiento sería la causa para que el baile termine como el rosario de la Aurora, si es que antes por todos, menos por la policía, no dio al traste con el rato de esparcimiento, difundiendo el terror entre niñas sensibles y jóvenes prudentes, pues estos milagros y otros mayores hace el alcohol ayudado por los hierros de Albacete, en esta culta ciudad, modelo en otros tiempos de sensatez y cordura". 
En fin, haya paz ante todo, y si en el próximo verano asisten a alguna fiesta de "prau" por el concejo, anímense hombre, y bailen alguna giraldilla a la memoria de aquellos ovetenses danzarines. Pasado y presente al son de la danza y de alguna copla cantada. ¿Quieren una de la época?: "Si caigo o no caigo / niña a tus pies / y si me levanto / vuelvo a caer / Si me caso contigo / todo lo logré / Si me caso contigo / te busco en Porlier / te busco en Porlier". 
Que ustedes lo bailen y canten bien.
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/03/04/bailar-giraldilla/2435739.html

lunes, 25 de febrero de 2019

UN VIAJE AL PASEO DEL BOMBÉ


El Otero

Un viaje al paseo del Bombé

El encanto de uno de los lugares más conocidos del Campo San Francisco

25.02.2019

Piensen en media docena de lugares esenciales de Oviedo. Seguro que nuestro Campo San Francisco está en la lista. No sólo es el pulmón de la ciudad; en buena medida, es también su corazón. No pocas veces ha sido protagonista de estas líneas. Lo merece. En esta ocasión, el resorte que activó esta nueva mirada hacia él fue una publicación de T Oviedo en Facebook. En este caso, Carlos del Cano, uno de sus administradores que tan buenos materiales comparte, recogía un texto publicado en la revista "Asturias pintoresca" fechado el 22 de diciembre de 1889 y que rezaba: "Sr. Director de Asturias Pintoresca. Disfrutamos de un tiempo primaveral, y esto hace que el paseo del Bombé se vea todas las tardes frecuentado por lo más escogido de nuestra sociedad, pues como saben los lectores de Asturias Pintoresca, el Bombé en épocas de buen tiempo es el paseo señoril, así como la Herradura del Campo de San Francisco es el paseo predilecto de la gente artesana, que al son del tamboril y de la gaita pónese a bailar giraldillas y a entonar Cantares del país. Es de sentir que únicamente en domingos amenice aquellos lugares la tan conocida Banda Municipal, que es lo mejorcito que tenemos aquí, pues, aunque naciente, progresa con rapidez bajo la acertada dirección del señor Sánchez del Río. Firmado: El de Oviedo". 
El texto es acompañado por una foto perteneciente a los fondos del Museo del Pueblo de Asturias -al que agradezco su autorización para reproducirla aquí- en el que vemos a ocho personas sentadas en el paseo del Bombé. La fotografía está tomada por Arturo Truan a principios del siglo XX. 
Cada vez que veo una de estas fotos antiguas de Oviedo mi imaginación se desboca. Me gusta recrearme en los detalles. Intento adivinar cómo sería el entorno en esos días. Juego a imaginar a qué lugares iría. ¡Cómo me gustaría corretear por ese Oviedo que ya sólo existe en esas fotos antiguas que, como una mágica ventana, se abren hoy mostrándonos un instante congelado en el tiempo. De alguna manera me cuelo en la propia imagen. Como si por obra y gracia de un extraño sortilegio me pudiera desplazar a ese momento. Si pudieran plantarse en ese día concreto y en ese lugar preciso ¿qué les dirían a esos ovetenses que nos miran en una pose que parece tranquila y despreocupada? ¿Les gustaría saber quiénes son? ¿No les parece que sería una conversación altamente interesante intercambiar nuestro parecer de lo que fue Oviedo contrastado con lo que ellos imaginan que llegaría a ser? A buen seguro hay muchas cosas que les resultarían increíbles. Desde que H. G. Wells escribiera en 1895 su exitosa novela "La máquina del tiempo", muchos han sido los que han jugado con ese sueño de poder desplazarse en el tiempo como si éste fuera una dimensión maleable a nuestro antojo. Sí. Sin duda me gustaría compartir ese momento con esos ocho ovetenses. Gozar una, sin duda, animada conversación por ese paseo que, en palabras de una señora, mujer de militar que alardeaba de haber recorrido toda España, cuyo testimonio fue recogido por Ramón Prieto José Mª López Doriga en 1889 afirmaba: "En mi excursión por España he visto pocos paseos como éste que, sin temor a equivocarme, me atrevo a afirmar que los que no hayan visto lo que hay por esos mundos de Dios, mal pueden comprender que tienen un tesoro de gran valía en el hermoso Campo de San Francisco". 
Pues si ella lo dice no la vamos a contradecir, ¿no creen?
https://www.lne.es/noticias-suscriptor/suscriptor/oviedo-opinion/2019/02/25/viaje-paseo-bombe/2432145.html