viernes, 10 de octubre de 2014

ALGO NO VA BIEN.

El Otero

Algo no va bien

Las demoledoras conclusiones del último informe de Cáritas

08.10.2014 
Algo no va bien
Algo no va bien
Hay ocasiones en que las noticias se agolpan como esas montoneras sanfermineras en las que los mozos se atoran en la entrada de la plaza y no hay quien salga a la arena; pues bien, eso me pasa últimamente, muchos titulares en los que centrar la atención. Pero hay algunos que se cuelan por las rendijas de la información pidiendo un protagonismo inexcusable y, aunque normalmente desde esta ventana el paisaje de fondo es casi siempre Oviedo, hay noticias que duelen; además, Oviedo no es ajeno ni extraño a lo que sucede en derredor.
La noticia que chirría por méritos propios y que se me colgó como un aroma ineludible tiene que ver con los datos que arroja el último informe de Cáritas. No voy a repetirlos todos porque están aún frescos en el eco de la actualidad, pero son demoledores: un 32% más de beneficiarios que el año anterior, más de 2.500.000 personas. La menor ayuda pública de los últimos años, un 25% del total. Afortunadamente, la solidaridad no mengua y así se incrementaron tanto aportaciones privadas (75%) como el voluntariado.
Conclusiones como que los pobres son cada vez más pobres, que hay 740.000 hogares sin ingresos, o que la fractura que vive España, una sociedad cada vez más pobre donde la brecha de desigualdad se amplía, deberían mover a una serena reflexión colectiva, empezando por los responsables políticos, pero sin excluirnos nadie. Y sin caer en la tentación de utilizar los datos o a los pobres como si fueran arrojadizos argumentos políticos para uso en campaña. ¡No! Son personas con rostro concreto, con nombre y apellidos concretos y una situación urgente. No es novedad en estas líneas poner negro sobre blanco la importancia de la inversión (nunca gasto) en educación, sanidad y protección social como pilares básicos en la construcción de una sociedad más equilibrada, igualitaria y solidaria; junto con un auténtico reforzamiento ético de la sociedad, es el único camino al futuro. Bien está que los datos macroeconómicos apunten en verde, pero mientras no lleguen a la calle, chocolate del loro.
Algo no va bien en nuestro país. Nos creímos un país de primera división en el que atábamos los perros con longanizas, pero la realidad, tozuda y cruel, nos dice que no, que muchos conciudadanos nuestros siguen sumidos en una oscura y fría sima.
Y ahí está Cáritas, -¡chapó por su trabajo!- para dar un justo aldabonazo a nuestras conciencias y recordarnos que los años pasan, pero que sigue siendo urgente nuestra atención y ayuda a quienes se van quedando por las orillas de la vida.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2014/10/08/algo-no-va-bien/1653214.html

miércoles, 1 de octubre de 2014

135 AÑOS SIN EL CARBAYÓN

El Otero

135 años sin el carbayón

El aniversario de la tala de un árbol emblemático

01.10.2014 
135 años sin el carbayón
135 años sin el carbayón
Imaginemos por un momento que dispusiéramos de la fantástica máquina del tiempo ideada por H. G. Wells y, con ella, pudiéramos retroceder al Oviedo de hace 135 años, exactamente al 1 de octubre de 1879. Quedan 24 horas para que nuestro tótem y gentilicio sea historia. ¿Qué haríamos? Supongo que, de inicio, lo miraríamos con asombro, ¡qué magnífico ejemplar con sus treinta metros de altura! Cinco siglos de raíces hendidas en la propia historia ovetense. Quizá compartiéramos la esperanza de Fermín Canella: "el Carbayón no caerá tan fácilmente: es el árbol secular y sagrado de la ciudad, testigo de todos los acontecimientos de nuestra historia, que, a más vivir con la savia de esta madre tierra, parece que vive con la savia de recuerdos antiguos y de nuestro cariño. Allí está, al extremo del Campo, tocando el pueblo de quien es patrono". ¿Secundaríamos a los concejales contrarios a la tala? ¿Alzaríamos nuestra voz? O, tal vez, lamentaríamos la decisión sin más, sin comprometernos, sin implicarnos, como a lo largo de tanto devenir ciudadano hemos hecho, viendo caer no sólo árboles, sino edificios y patrimonio grabado en la mente de todos. Ese siniestro personaje de Doña Piqueta, al que nuestra querida Carmen bautizó, lleva muchos años haciendo de las suyas y los ovetenses, prestos a protestar, sí, no siempre hemos alzado lo suficiente nuestras voces como un grito común para conservar lo que ha sido y es tan esencialmente nuestro.
Como seres de otro tiempo nada podríamos hacer; a lo sumo, pensar en qué actitud adoptar ante otros futuros "Carbayones" cuando necesiten nuestra ayuda. Mirar, por ejemplo, hacia el Naranco y reflexionar sobre la importancia de conservar nuestros elementos naturales y patrimoniales que, poseedores de la fuerza suficiente, se convierten en emblemas colectivos.
Si hubiéramos podido traernos un ejemplar de "El Carbayón" que se empezó a editar precisamente un 5 de octubre de 1879, habríamos leído, no sin pena: "Aquí estuvo el Carbayón, seiscientos años con vida y cayó sin compasión bajo el hacha fratricida de nuestra corporación. Este pasquín respetad, si sois buenos ovetenses, y en su memoria llorad todos los aquí presentes por el que honró a la ciudad".
Pues eso.

http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2014/10/01/135-anos-carbayon/1649868.html

martes, 23 de septiembre de 2014

FEIJOO, 250 AÑOS DESPUÉS.

El Otero

Feijoo, 250 años después

Reflexiones en el aniversario de la muerte del benedictino más revoltoso de su siglo

23.09.2014 
Feijoo, 250 años después
Feijoo, 250 años después
Oviedo, miércoles 26 de septiembre de 1764. Muere fray Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro. Había llegado a la ciudad en el año 1709 como maestro de estudiantes al colegio de San Vicente cuando contaba 33 años. A un Oviedo que por aquel entonces contaba con unas 7.000 almas y una pobre vida cultural.
Benito había nacido el 8 de octubre de 1676 en la aldea orensana de Casdemiro, primogénito de los diez hijos de don Antonio Feijoo Montenegro y doña María de Puga Sandoval y Noboa, ambos, según él mismo explica, "de familias honradísimas patricias de aquella provincia". En 1690, en contra del destino natural que le esperaba como primogénito, cosas del mayorazgo, ingresa en el monasterio benedictino de San Julián de Samos. Tras su periplo formativo por tierras castellanas y gallegas, llega a Oviedo, como quedó dicho, en cuya universidad alcanzó el grado de Licenciado en Teología y posteriormente el de Doctor. Desde 1710 hasta 1721 explicó la Cátedra de Santo Tomás en nuestra universidad. Desde esta fecha hasta que en 1724 se le nombró catedrático de Vísperas de Teología, enseñó Sagrada Escritura. Jubilado ya, en 1736, opositó a la cátedra de Prima de Teología que regentó hasta 1737. Dentro de la Orden obtuvo el grado de Maestro General y fue dos veces Abad de San Vicente. Aunque se le quiso nombrar Abad de Samos y de San Martín de Madrid, declinó ambos ofrecimientos optando por permanecer en Oviedo. Tampoco aceptó un obispado en América que le ofreció Felipe V en 1726. Fernando VI, en 1748, le nombró consejero del Consejo Real por la "general aprobación y aplauso que han merecido en la república literaria a propios y extraños, sus útiles y eruditas obras".
Secundino Magdalena definía a Feijoo desde estas página de LA NUEVA ESPAÑA allá por 1944 como "aquel gran benedictino que fue el hombre más inquieto y revoltoso de su siglo" y a su obra como "obra crítica por los cuatro costados, como nacida en este Oviedo, pueblo de tan agudo sentido crítico, que bien pudiera convertirse en un sanatorio o correccional de pedantes".
Y si Menéndez y Pelayo describía a Feijoo como "filósofo con libertad y fue de todas veras, como él mismo dice con frase felicísima, ciudadano libre de la república de las letras", para Gregorio Marañón era "ante todo, un gran maestro, de los que lo son para todos y para siempre. Y el serlo, no consiste en contar cosas nuevas a los que las ignoran, sino en encender la curiosidad de los que no saben y enseñar los modos de aprender todo lo que pasa a nuestro lado por la vida". Tampoco Gustavo Bueno, ovetense por propia voluntad como Feijoo, ha desaprovechado ocasión para realzar el nacimiento del sentido crítico y el extraordinario círculo cultural que se generó en torno a la celda del benedictino.
El Ayuntamiento de Oviedo, en 1954, instituyó la Cátedra Feijoo, que durante años con sus publicaciones y ciclos de conferencias sirvió para mantener viva la llama de sus enseñanzas. José Miguel Caso, catedrático de nuestra Universidad, continuó esa labor a través del Centro de Estudios del s. XVIII, que pasó a llamarse en 1987 Instituto Feijoo, posteriormente instituto universitario.
Y también en ese mismo año de 1954, el 28 de marzo, Oviedo rindió homenaje a Feijoo descubriendo la estatua que, esculpida por Gerardo Zaragoza, preside la plaza que lleva su nombre, desde donde mira a lo que antaño había sido el antiguo monasterio benedictino, hoy museo arqueológico; por cierto, confío en que no haya pasado a mejor vida la celda que había ocupado fray Benito tras la restauración. En la base de la escultura leemos: "La ciudad de Oviedo desde donde el Padre Feijoo derramó por el ámbito de España su inmortal 'Teatro Crítico' y sus 'Cartas Eruditas' dedica al gran polígrafo este monumento claro y perdurable como su genio y como su gloria".
Por supuesto, no soy ningún experto en la vida y la obra de Feijoo, como no soy experto en casi nada; bueno, en ser curioso sí, pero sí creo que la vida y obra de este singular personaje, que le llevaron a ser uno de los impulsores más importantes y decisivos de ese gran movimiento cultural que fue la Ilustración, y que reposa para la eternidad en la iglesia de Santa María Real de la Corte, bien merece una mirada de recuerdo agradecido. Espero que la ciudad, desde donde Feijoo abrió las ventanas al exterior en un país reacio a las nuevas ideas que venían de Europa, en este cercano 250 aniversario de su muerte, rinda un digno tributo a este gran, me atrevo a decir, ovetense del siglo XVIII. Ovetense, presumo, de convicción y devoción.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2014/09/23/feijoo-250-anos-despues/1646122.html

miércoles, 17 de septiembre de 2014

ESTALLA SEPTIEMBRE

Estalla septiembre

Las fiestas que preludian el otoño, del Día de Asturias a San Mateo

17.09.2014 
Estalla septiembre
Estalla septiembre
Se inclina el calendario en estos días, implacable, deslizándonos, sin prisa pero sin pausa, hacia ese fin de año que cada vez, qué cosas, tengo la sensación de que llega antes. Pero como preludio a ese otoño que las numerosas hojas vencidas anuncian muy próximo, nos queda un mes de septiembre festivo y jaranero por cada esquina de nuestra patria querida. Aquí en casa, los brillantes prolegómenos los escribió el Centro Asturiano con unas fiestas cada vez más participadas, con un variado programa para todos los públicos y que culminó con esa multitudinaria y estruendosa oración a la Santina en forma de pólvora, multiforme y multicolor, sobre la noche recién desparramada, suave y serenamente, entre las laderas del Naranco y la propia ciudad.
Oviedo también fue testigo en el arranque del mes de la entrega de las medallas de Asturias 2014 -una de oro y cinco de plata- a los galardonados de este año, acto con el que también se iniciaban los festejos del Día de Asturias con un pie en Covadonga, unida por un sutil lazo al Centro Asturiano de Oviedo durante estos días, y con otro en el municipio de Carreño, que este año acogió los actos conmemorativos del 8 de septiembre que organiza el Gobierno asturiano.
Y de nuevo en casa, Llampaxuga, Latores, Caces, Colloto y San Lázaro dieron continuidad al regocijo que va preparando el espíritu y el cuerpo para la gran cita festiva local: San Mateo, una semana en la que la ciudad se transforma y las calles se convierten en escenarios de encuentros y diversión.
Buen momento, por tanto, para iniciar el curso con nuevos bríos, con alguna intención renovada, para rescatar esos viejos propósitos incumplidos del fondo del cajón del olvido y de la pereza y, para el que lo padezca, vencer eso que llaman estrés postvacacional y que, si me permiten, diré que me cuesta entender, más que nada porque teniendo en cuenta que hay casi cinco millones de personas que no lo pueden sufrir y muchos de los que tienen un trabajo tampoco pueden tomarse unas vacaciones, me parece un pelín impropio, dicho sea con el mayor de los respetos.
Asturias está de fiesta. Oviedo está de fiesta. Y bien que nos vienen estos días para intentar dejar un poco de lado preocupaciones y sinsabores y disfrutar en armoniosa paz, cada quién como buenamente pueda, de ese encuentro con los otros en este espacio compartido y querido que es nuestra urbe carbayona.
Así pues, abrimos de nuevo esta ventana para escuchar los ecos de las verbenas, el jovial bullicio de la calle y a ese Oviedo cotidiano que siente, late y vive, día a día, en cada uno de nosotros.
Que salgamos de estos días de folixa tal como aconsejaba Aristóteles salir de la propia vida: ni sedientos ni bebidos.
Oviedo, ¡tambor y gaita!

















http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2014/09/17/estalla-septiembre/1643338.html

miércoles, 18 de junio de 2014

SANCTA OVETENSIS

http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2014/06/18/sancta-ovetensis/1602170.html



El Otero

Sancta ovetensis

La catedral de Oviedo y su papel como testigo de la ciudad

18.06.2014
Sancta ovetensis
Sancta ovetensis
Hay puertas que al cruzarlas es como entrar en otro mundo. O en otro tiempo. Como si los parámetros cotidianos del tiempo y del espacio se distorsionaran tensados por fuerzas extrañas e indomables. Es lo que me ocurre cuando cruzo la de nuestro templo catedralicio. Su atmósfera, su silencio, su luz, su olor, su ser, su historia, su magnitud me sobrecogen. Y tal parece que percibiera el sentir de los miles de ovetenses que, a lo largo de los siglos, se llegaron hasta esta Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de San Salvador de Oviedo con sus penas, miedos y esperanzas, a descansar sus muchas fatigas en la "kathedra", silla que a todos debe acoger y abrazar. Y el de peregrinos que, llegados de remotos lugares, venían, movidos por la fuerza motriz imparable de su fe ancestral, a postrarse ante la figura del Salvador y a venerar las reliquias custodiadas en su Cámara Santa, Sancta Sanctorum ante el que no se hacían preguntas y, simplemente, se dejaban sobrepasar por lo ignoto e inabarcable de un misterio secular. Devoción y fe. Tradición y costumbre. Historia y leyenda se dan la mano a través de un tiempo que, hoy, quiere alejarse de días en que Oviedo era una ciudad sometida al gris de sombras levíticas.
Los tiempos mudan, siguen llegando peregrinos, claro que sí, que se mezclan con turistas, estudiosos del arte y de la historia, con curiosos... Pero estos centenarios muros siguen guardando, intacto, el frescor de lo misterioso. Entre los cientos de turistas que transitan sus oscuras soledades, vaga aún el espíritu de esos ovetenses de fe inocente e incondicional que se asomaban, inquietos y curiosos, a la Cámara Santa, henchida ahora de luz y claridad recuperada.
Los ovetenses de hoy tenemos la oportunidad de seguir admirando y sintiendo nuestra catedral y no dar la razón a Antonio Pérez y Pimentel, que en su obra "Recuerdo de Oviedo" de 1926, se lamentaba de que "apena el ánimo ver cuán pocos se dan cuenta de los tesoros artísticos, religiosos, históricos que la Santa Basílica encierra cuidadosamente guardados".
Disponer de una tarjeta que da acceso ilimitado a todas las zonas visitables con audioguía y participar en los eventos culturales que se lleven a cabo es factible por ocho euros anuales. Dejando al margen lo conveniente o no de pasar por caja para la visita, puede ser una buena oportunidad para acercarnos a esa parte intrínseca de nuestra propia historia, conocerla y experimentarla como algo esencialmente propio. Que generaciones futuras de ovetenses perpetúen la admiración hacia ese "poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne". Y que siglos venideros puedan entroncar, de alguna manera, con la inspiración de Fruela I que en un momento de su reinado (757-768) fundó una basílica bajo la advocación del Salvador en un lugar ya denominado Ovetao y que recoge el texto de una de las dos inscripciones fundacionales de la catedral erigida por Alfonso II, donde alude a la fundación precedente de su padre: "Quienquiera que contemples este templo, honrado por el culto de Dios, conoce que antes que éste, hubo aquí otro, dispuesto del mismo modo, que fundó el príncipe Froila suplicante al Señor Salvador".
Los ovetenses de hoy somos el fruto y el resultado de una narración que a lo largo de siglos se ha ido desarrollando en torno a esa torre "arrogante y atrevida" como la definiera Canella. Historia de pequeñas historias.
Y orgullo de esa memoria.














CONTAMOS CONTIGO

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El Otero

Contamos contigo

La participación popular en las decisiones sobre la ciudad

12.06.2014 

Contamos contigo
Contamos contigo
Contamos contigo: ése era el eslogan con el que a través de la televisión en blanco y negro de años ha se invitaba a los españolitos de entonces a mover el esqueleto y a beneficiarse de los múltiples frutos de la gimnasia; mira tú por dónde, parece que ese vetusto mensaje cobra actualidad en la política de nuestros días.
Sí, qué cosas, porque tal pareciera que ahora se están dando cuenta de que es importante contar con la opinión de los ciudadanos y dejarles algo más de espacio y protagonismo en esta bendita democracia nuestra que el de meter un sobre en una urna cada vez que somos llamados a ejercer ese derecho, un poco devaluado a juzgar por los últimos índices de participación y por el que tantos, a los que tanto debemos, lucharon durante tanto tiempo, frase un poco liosa y que parece evocar la dedicada por Churchill a los pilotos de la RAF tras la batalla de Inglaterra, pero que, con total sentido, me brota desde el más hondo respeto y agradecimiento.
Algunos partidos políticos quieren elegir a sus dirigentes no sólo ya con el voto de sus militantes, sino con el de cualquier ciudadano que así lo desee, en un ejercicio democrático que alabo. Y ya en lo nuestro, el alcalde de Oviedo tiene previsto iniciar "un novedoso proceso de participación popular para que todos los ovetenses, toda la ciudad, pueda tomar parte en la decisiones de las grandes obras", según nos informaba en días pasados LA NUEVA ESPAÑA. En esa información, el Alcalde manifestaba que "vivimos nuevos tiempos y nuevas formas de hacer política" y "hay decisiones que por su trascendencia se deben tomar con un protagonismo absoluto de la ciudadanía". Nada que objetar. Totalmente de acuerdo con lo dicho por nuestro regidor. Lo que me extraña es que me sorprenda; me explico: cuando cavilaba sobre estas líneas, me llamaba la atención el hecho de que en una democracia seria, adulta y consolidada -así debería de ser la nuestra- pueda resultar chocante o noticiable algo que, como antaño el valor en la mili, se debería de presuponer: el hecho de que se tenga en cuenta el sentir de los ciudadanos, que se pongan a disposición de éstos cauces participativos y se les brinde la posibilidad de participar más en el día a día, especialmente, en la política municipal, la más cercana y cotidiana.
Existen ya desde hace tiempo cauces como los consejos de distrito -parece que por fin arrancan- o los consejos municipales por los que, en mi parecer, nunca se apostó. La ciudad es la casa y cosa común, por tanto, necesita de la implicación y participación, en medida y cauces lógicos, obviamente, para que sea construida de forma óptima y más en días en los que las redes sociales son de acceso cotidiano y cada vez más generalizado.
Bienvenida por tanto esta conversión, después de años en los que la ciudad se construyó de acuerdo a una gestión personalista, y sólo espero que no sea obligada flor de un día, fruto de un ejercicio de pragmatismo forzado por las circunstancias, sino que estos nuevos aires vengan para quedarse, tanto en nuestra Casa Consistorial como en los partidos políticos.
Quizá sea buena forma de que los ciudadanos, que están hasta el gorro como está quedando patente, puedan ir, poco a poco, recuperando la confianza en la política, una de las dedicaciones más nobles que existen, y que no le de la risa floja a nadie, estoy absolutamente convencido de que así es.
"Todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia", decía el político estadounidense Alfred Smith. Y va a ser que tenía razón...

5 DE JUNIO ¿Y...?

El Otero

5 de junio ¿y...?

Lo que se puede hacer para conservar el planeta

05.06.2014 
5 de junio ¿y...?
5 de junio ¿y...?
Con cierta frecuencia los medios de comunicación nos informan de la celebración del día internacional de no sé qué; ciertamente, la mayoría, por desgracia, pasan sin pena ni gloria. Mañana, 5 de junio, le toca al Día Mundial del Medio Ambiente. Esta jornada es una de las herramientas principales de las Naciones Unidas para impulsar la sensibilización y acción por el medio ambiente en el mundo. En 1972 la ONU, en la conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente, estableció esta fecha con la intención de examinar la situación ambiental y suscitar una alerta mundial en este campo a la vez que pretende incrementar la actuación y acción política. Visto lo visto me preguntaría ¿alguien hace caso en algo a la ONU? Temo que no corren buenos tiempos, tampoco, para las cuestiones medioambientales y, lo que aún es peor, que en algún momento podamos cruzar una línea roja que traerá consecuencias que, a buen seguro, lamentaremos amargamente. Quizá nos consolemos pensando que no podemos hacer nada para frenar el calentamiento global y sus consecuencias; para qué preocuparnos, los datos alarmantes que cada vez con más frecuencia distintos observadores internacionales nos brindan, son cuestión de cuatro exagerados, ¿seguro? Aprovechemos esta efeméride para dedicar unos segundos a pensar si lo que está sucediendo en el planeta nos resbala como la nieve por el sendero o, por el contrario, sí que podemos aportar algo para construir ese necesario muro de la preocupación global en defensa de un planeta que no conoce fronteras. Hay una norma muy sencilla que nos puede ayudar en esta reflexión: las tres "erres"; a saber, reducir, reciclar y reutilizar. Reducir el consumo de agua, energía y materias primas. Reciclar el plástico, el vidrio, el papel... En Oviedo, hay que reconocerlo, tenemos un sistema de recogida de basuras que en este sentido facilita la tarea del reciclado y puede ser eficaz. Y por último, no tirar las cosas cuando todavía son útiles. Esa es nuestra responsabilidad.
Pero también los municipios pueden y deben hacer mucho en este sentido. La sensibilidad medioambiental debería empapar todas las políticas municipales. Oviedo se adhirió en 2004 a la declaración asturiana por la sostenibilidad, conocida como "Declaración de Llanes" o "Carta de Aalborg", un documento firmado en 1994 en la ciudad danesa de Aalborg por 80 autoridades locales europeas y representantes de organizaciones internacionales, que refleja el compromiso a participar y desarrollar las iniciativas locales del Programa 21 de modo que la ciudad se involucre en el proceso de desarrollo de programas a largo plazo para caminar hacia una ciudad más respetuosa con el medio ambiente.
Lo he dicho varias veces. En Oviedo tenemos un Consejo Municipal de Medio ambiente que no funciona y en el que se debería de revisar qué estamos haciendo y qué podemos hacer. Es el verdadero órgano consultor, cauce de participación y fuente de ideas para mejorar nuestra situación medioambiental. Hay muchos asuntos para debatir en este consejo: calidad del aire que respiramos, transporte, iluminación, saneamientos, mejoras de las tasas de reciclado, aplicación de energías renovables, incentivos a los ciudadanos que fomenten actuaciones de mejoras medioambientales, compras "verdes", canteras, arbolados, el Naranco, zonas singulares del municipio...
Pues ojalá este 5 de junio no quede en un mero día más marcado en un calendario repleto de olvidos y sirva, al menos, para concienciarnos de que nuestra aportación individual es imprescindible tanto por nuestras propias acciones, como por convertirnos en ciudadanos responsables que exijan a sus gobernantes, por la cuenta que nos trae, mayor implicación y compromiso en pro de un mundo más habitable; a fin de cuentas, no tenemos otro.