martes, 23 de septiembre de 2014

FEIJOO, 250 AÑOS DESPUÉS.

El Otero

Feijoo, 250 años después

Reflexiones en el aniversario de la muerte del benedictino más revoltoso de su siglo

23.09.2014 
Feijoo, 250 años después
Feijoo, 250 años después
Oviedo, miércoles 26 de septiembre de 1764. Muere fray Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro. Había llegado a la ciudad en el año 1709 como maestro de estudiantes al colegio de San Vicente cuando contaba 33 años. A un Oviedo que por aquel entonces contaba con unas 7.000 almas y una pobre vida cultural.
Benito había nacido el 8 de octubre de 1676 en la aldea orensana de Casdemiro, primogénito de los diez hijos de don Antonio Feijoo Montenegro y doña María de Puga Sandoval y Noboa, ambos, según él mismo explica, "de familias honradísimas patricias de aquella provincia". En 1690, en contra del destino natural que le esperaba como primogénito, cosas del mayorazgo, ingresa en el monasterio benedictino de San Julián de Samos. Tras su periplo formativo por tierras castellanas y gallegas, llega a Oviedo, como quedó dicho, en cuya universidad alcanzó el grado de Licenciado en Teología y posteriormente el de Doctor. Desde 1710 hasta 1721 explicó la Cátedra de Santo Tomás en nuestra universidad. Desde esta fecha hasta que en 1724 se le nombró catedrático de Vísperas de Teología, enseñó Sagrada Escritura. Jubilado ya, en 1736, opositó a la cátedra de Prima de Teología que regentó hasta 1737. Dentro de la Orden obtuvo el grado de Maestro General y fue dos veces Abad de San Vicente. Aunque se le quiso nombrar Abad de Samos y de San Martín de Madrid, declinó ambos ofrecimientos optando por permanecer en Oviedo. Tampoco aceptó un obispado en América que le ofreció Felipe V en 1726. Fernando VI, en 1748, le nombró consejero del Consejo Real por la "general aprobación y aplauso que han merecido en la república literaria a propios y extraños, sus útiles y eruditas obras".
Secundino Magdalena definía a Feijoo desde estas página de LA NUEVA ESPAÑA allá por 1944 como "aquel gran benedictino que fue el hombre más inquieto y revoltoso de su siglo" y a su obra como "obra crítica por los cuatro costados, como nacida en este Oviedo, pueblo de tan agudo sentido crítico, que bien pudiera convertirse en un sanatorio o correccional de pedantes".
Y si Menéndez y Pelayo describía a Feijoo como "filósofo con libertad y fue de todas veras, como él mismo dice con frase felicísima, ciudadano libre de la república de las letras", para Gregorio Marañón era "ante todo, un gran maestro, de los que lo son para todos y para siempre. Y el serlo, no consiste en contar cosas nuevas a los que las ignoran, sino en encender la curiosidad de los que no saben y enseñar los modos de aprender todo lo que pasa a nuestro lado por la vida". Tampoco Gustavo Bueno, ovetense por propia voluntad como Feijoo, ha desaprovechado ocasión para realzar el nacimiento del sentido crítico y el extraordinario círculo cultural que se generó en torno a la celda del benedictino.
El Ayuntamiento de Oviedo, en 1954, instituyó la Cátedra Feijoo, que durante años con sus publicaciones y ciclos de conferencias sirvió para mantener viva la llama de sus enseñanzas. José Miguel Caso, catedrático de nuestra Universidad, continuó esa labor a través del Centro de Estudios del s. XVIII, que pasó a llamarse en 1987 Instituto Feijoo, posteriormente instituto universitario.
Y también en ese mismo año de 1954, el 28 de marzo, Oviedo rindió homenaje a Feijoo descubriendo la estatua que, esculpida por Gerardo Zaragoza, preside la plaza que lleva su nombre, desde donde mira a lo que antaño había sido el antiguo monasterio benedictino, hoy museo arqueológico; por cierto, confío en que no haya pasado a mejor vida la celda que había ocupado fray Benito tras la restauración. En la base de la escultura leemos: "La ciudad de Oviedo desde donde el Padre Feijoo derramó por el ámbito de España su inmortal 'Teatro Crítico' y sus 'Cartas Eruditas' dedica al gran polígrafo este monumento claro y perdurable como su genio y como su gloria".
Por supuesto, no soy ningún experto en la vida y la obra de Feijoo, como no soy experto en casi nada; bueno, en ser curioso sí, pero sí creo que la vida y obra de este singular personaje, que le llevaron a ser uno de los impulsores más importantes y decisivos de ese gran movimiento cultural que fue la Ilustración, y que reposa para la eternidad en la iglesia de Santa María Real de la Corte, bien merece una mirada de recuerdo agradecido. Espero que la ciudad, desde donde Feijoo abrió las ventanas al exterior en un país reacio a las nuevas ideas que venían de Europa, en este cercano 250 aniversario de su muerte, rinda un digno tributo a este gran, me atrevo a decir, ovetense del siglo XVIII. Ovetense, presumo, de convicción y devoción.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2014/09/23/feijoo-250-anos-despues/1646122.html

miércoles, 17 de septiembre de 2014

ESTALLA SEPTIEMBRE

Estalla septiembre

Las fiestas que preludian el otoño, del Día de Asturias a San Mateo

17.09.2014 
Estalla septiembre
Estalla septiembre
Se inclina el calendario en estos días, implacable, deslizándonos, sin prisa pero sin pausa, hacia ese fin de año que cada vez, qué cosas, tengo la sensación de que llega antes. Pero como preludio a ese otoño que las numerosas hojas vencidas anuncian muy próximo, nos queda un mes de septiembre festivo y jaranero por cada esquina de nuestra patria querida. Aquí en casa, los brillantes prolegómenos los escribió el Centro Asturiano con unas fiestas cada vez más participadas, con un variado programa para todos los públicos y que culminó con esa multitudinaria y estruendosa oración a la Santina en forma de pólvora, multiforme y multicolor, sobre la noche recién desparramada, suave y serenamente, entre las laderas del Naranco y la propia ciudad.
Oviedo también fue testigo en el arranque del mes de la entrega de las medallas de Asturias 2014 -una de oro y cinco de plata- a los galardonados de este año, acto con el que también se iniciaban los festejos del Día de Asturias con un pie en Covadonga, unida por un sutil lazo al Centro Asturiano de Oviedo durante estos días, y con otro en el municipio de Carreño, que este año acogió los actos conmemorativos del 8 de septiembre que organiza el Gobierno asturiano.
Y de nuevo en casa, Llampaxuga, Latores, Caces, Colloto y San Lázaro dieron continuidad al regocijo que va preparando el espíritu y el cuerpo para la gran cita festiva local: San Mateo, una semana en la que la ciudad se transforma y las calles se convierten en escenarios de encuentros y diversión.
Buen momento, por tanto, para iniciar el curso con nuevos bríos, con alguna intención renovada, para rescatar esos viejos propósitos incumplidos del fondo del cajón del olvido y de la pereza y, para el que lo padezca, vencer eso que llaman estrés postvacacional y que, si me permiten, diré que me cuesta entender, más que nada porque teniendo en cuenta que hay casi cinco millones de personas que no lo pueden sufrir y muchos de los que tienen un trabajo tampoco pueden tomarse unas vacaciones, me parece un pelín impropio, dicho sea con el mayor de los respetos.
Asturias está de fiesta. Oviedo está de fiesta. Y bien que nos vienen estos días para intentar dejar un poco de lado preocupaciones y sinsabores y disfrutar en armoniosa paz, cada quién como buenamente pueda, de ese encuentro con los otros en este espacio compartido y querido que es nuestra urbe carbayona.
Así pues, abrimos de nuevo esta ventana para escuchar los ecos de las verbenas, el jovial bullicio de la calle y a ese Oviedo cotidiano que siente, late y vive, día a día, en cada uno de nosotros.
Que salgamos de estos días de folixa tal como aconsejaba Aristóteles salir de la propia vida: ni sedientos ni bebidos.
Oviedo, ¡tambor y gaita!

















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miércoles, 18 de junio de 2014

SANCTA OVETENSIS

http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2014/06/18/sancta-ovetensis/1602170.html



El Otero

Sancta ovetensis

La catedral de Oviedo y su papel como testigo de la ciudad

18.06.2014
Sancta ovetensis
Sancta ovetensis
Hay puertas que al cruzarlas es como entrar en otro mundo. O en otro tiempo. Como si los parámetros cotidianos del tiempo y del espacio se distorsionaran tensados por fuerzas extrañas e indomables. Es lo que me ocurre cuando cruzo la de nuestro templo catedralicio. Su atmósfera, su silencio, su luz, su olor, su ser, su historia, su magnitud me sobrecogen. Y tal parece que percibiera el sentir de los miles de ovetenses que, a lo largo de los siglos, se llegaron hasta esta Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de San Salvador de Oviedo con sus penas, miedos y esperanzas, a descansar sus muchas fatigas en la "kathedra", silla que a todos debe acoger y abrazar. Y el de peregrinos que, llegados de remotos lugares, venían, movidos por la fuerza motriz imparable de su fe ancestral, a postrarse ante la figura del Salvador y a venerar las reliquias custodiadas en su Cámara Santa, Sancta Sanctorum ante el que no se hacían preguntas y, simplemente, se dejaban sobrepasar por lo ignoto e inabarcable de un misterio secular. Devoción y fe. Tradición y costumbre. Historia y leyenda se dan la mano a través de un tiempo que, hoy, quiere alejarse de días en que Oviedo era una ciudad sometida al gris de sombras levíticas.
Los tiempos mudan, siguen llegando peregrinos, claro que sí, que se mezclan con turistas, estudiosos del arte y de la historia, con curiosos... Pero estos centenarios muros siguen guardando, intacto, el frescor de lo misterioso. Entre los cientos de turistas que transitan sus oscuras soledades, vaga aún el espíritu de esos ovetenses de fe inocente e incondicional que se asomaban, inquietos y curiosos, a la Cámara Santa, henchida ahora de luz y claridad recuperada.
Los ovetenses de hoy tenemos la oportunidad de seguir admirando y sintiendo nuestra catedral y no dar la razón a Antonio Pérez y Pimentel, que en su obra "Recuerdo de Oviedo" de 1926, se lamentaba de que "apena el ánimo ver cuán pocos se dan cuenta de los tesoros artísticos, religiosos, históricos que la Santa Basílica encierra cuidadosamente guardados".
Disponer de una tarjeta que da acceso ilimitado a todas las zonas visitables con audioguía y participar en los eventos culturales que se lleven a cabo es factible por ocho euros anuales. Dejando al margen lo conveniente o no de pasar por caja para la visita, puede ser una buena oportunidad para acercarnos a esa parte intrínseca de nuestra propia historia, conocerla y experimentarla como algo esencialmente propio. Que generaciones futuras de ovetenses perpetúen la admiración hacia ese "poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne". Y que siglos venideros puedan entroncar, de alguna manera, con la inspiración de Fruela I que en un momento de su reinado (757-768) fundó una basílica bajo la advocación del Salvador en un lugar ya denominado Ovetao y que recoge el texto de una de las dos inscripciones fundacionales de la catedral erigida por Alfonso II, donde alude a la fundación precedente de su padre: "Quienquiera que contemples este templo, honrado por el culto de Dios, conoce que antes que éste, hubo aquí otro, dispuesto del mismo modo, que fundó el príncipe Froila suplicante al Señor Salvador".
Los ovetenses de hoy somos el fruto y el resultado de una narración que a lo largo de siglos se ha ido desarrollando en torno a esa torre "arrogante y atrevida" como la definiera Canella. Historia de pequeñas historias.
Y orgullo de esa memoria.














CONTAMOS CONTIGO

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El Otero

Contamos contigo

La participación popular en las decisiones sobre la ciudad

12.06.2014 

Contamos contigo
Contamos contigo
Contamos contigo: ése era el eslogan con el que a través de la televisión en blanco y negro de años ha se invitaba a los españolitos de entonces a mover el esqueleto y a beneficiarse de los múltiples frutos de la gimnasia; mira tú por dónde, parece que ese vetusto mensaje cobra actualidad en la política de nuestros días.
Sí, qué cosas, porque tal pareciera que ahora se están dando cuenta de que es importante contar con la opinión de los ciudadanos y dejarles algo más de espacio y protagonismo en esta bendita democracia nuestra que el de meter un sobre en una urna cada vez que somos llamados a ejercer ese derecho, un poco devaluado a juzgar por los últimos índices de participación y por el que tantos, a los que tanto debemos, lucharon durante tanto tiempo, frase un poco liosa y que parece evocar la dedicada por Churchill a los pilotos de la RAF tras la batalla de Inglaterra, pero que, con total sentido, me brota desde el más hondo respeto y agradecimiento.
Algunos partidos políticos quieren elegir a sus dirigentes no sólo ya con el voto de sus militantes, sino con el de cualquier ciudadano que así lo desee, en un ejercicio democrático que alabo. Y ya en lo nuestro, el alcalde de Oviedo tiene previsto iniciar "un novedoso proceso de participación popular para que todos los ovetenses, toda la ciudad, pueda tomar parte en la decisiones de las grandes obras", según nos informaba en días pasados LA NUEVA ESPAÑA. En esa información, el Alcalde manifestaba que "vivimos nuevos tiempos y nuevas formas de hacer política" y "hay decisiones que por su trascendencia se deben tomar con un protagonismo absoluto de la ciudadanía". Nada que objetar. Totalmente de acuerdo con lo dicho por nuestro regidor. Lo que me extraña es que me sorprenda; me explico: cuando cavilaba sobre estas líneas, me llamaba la atención el hecho de que en una democracia seria, adulta y consolidada -así debería de ser la nuestra- pueda resultar chocante o noticiable algo que, como antaño el valor en la mili, se debería de presuponer: el hecho de que se tenga en cuenta el sentir de los ciudadanos, que se pongan a disposición de éstos cauces participativos y se les brinde la posibilidad de participar más en el día a día, especialmente, en la política municipal, la más cercana y cotidiana.
Existen ya desde hace tiempo cauces como los consejos de distrito -parece que por fin arrancan- o los consejos municipales por los que, en mi parecer, nunca se apostó. La ciudad es la casa y cosa común, por tanto, necesita de la implicación y participación, en medida y cauces lógicos, obviamente, para que sea construida de forma óptima y más en días en los que las redes sociales son de acceso cotidiano y cada vez más generalizado.
Bienvenida por tanto esta conversión, después de años en los que la ciudad se construyó de acuerdo a una gestión personalista, y sólo espero que no sea obligada flor de un día, fruto de un ejercicio de pragmatismo forzado por las circunstancias, sino que estos nuevos aires vengan para quedarse, tanto en nuestra Casa Consistorial como en los partidos políticos.
Quizá sea buena forma de que los ciudadanos, que están hasta el gorro como está quedando patente, puedan ir, poco a poco, recuperando la confianza en la política, una de las dedicaciones más nobles que existen, y que no le de la risa floja a nadie, estoy absolutamente convencido de que así es.
"Todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia", decía el político estadounidense Alfred Smith. Y va a ser que tenía razón...

5 DE JUNIO ¿Y...?

El Otero

5 de junio ¿y...?

Lo que se puede hacer para conservar el planeta

05.06.2014 
5 de junio ¿y...?
5 de junio ¿y...?
Con cierta frecuencia los medios de comunicación nos informan de la celebración del día internacional de no sé qué; ciertamente, la mayoría, por desgracia, pasan sin pena ni gloria. Mañana, 5 de junio, le toca al Día Mundial del Medio Ambiente. Esta jornada es una de las herramientas principales de las Naciones Unidas para impulsar la sensibilización y acción por el medio ambiente en el mundo. En 1972 la ONU, en la conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente, estableció esta fecha con la intención de examinar la situación ambiental y suscitar una alerta mundial en este campo a la vez que pretende incrementar la actuación y acción política. Visto lo visto me preguntaría ¿alguien hace caso en algo a la ONU? Temo que no corren buenos tiempos, tampoco, para las cuestiones medioambientales y, lo que aún es peor, que en algún momento podamos cruzar una línea roja que traerá consecuencias que, a buen seguro, lamentaremos amargamente. Quizá nos consolemos pensando que no podemos hacer nada para frenar el calentamiento global y sus consecuencias; para qué preocuparnos, los datos alarmantes que cada vez con más frecuencia distintos observadores internacionales nos brindan, son cuestión de cuatro exagerados, ¿seguro? Aprovechemos esta efeméride para dedicar unos segundos a pensar si lo que está sucediendo en el planeta nos resbala como la nieve por el sendero o, por el contrario, sí que podemos aportar algo para construir ese necesario muro de la preocupación global en defensa de un planeta que no conoce fronteras. Hay una norma muy sencilla que nos puede ayudar en esta reflexión: las tres "erres"; a saber, reducir, reciclar y reutilizar. Reducir el consumo de agua, energía y materias primas. Reciclar el plástico, el vidrio, el papel... En Oviedo, hay que reconocerlo, tenemos un sistema de recogida de basuras que en este sentido facilita la tarea del reciclado y puede ser eficaz. Y por último, no tirar las cosas cuando todavía son útiles. Esa es nuestra responsabilidad.
Pero también los municipios pueden y deben hacer mucho en este sentido. La sensibilidad medioambiental debería empapar todas las políticas municipales. Oviedo se adhirió en 2004 a la declaración asturiana por la sostenibilidad, conocida como "Declaración de Llanes" o "Carta de Aalborg", un documento firmado en 1994 en la ciudad danesa de Aalborg por 80 autoridades locales europeas y representantes de organizaciones internacionales, que refleja el compromiso a participar y desarrollar las iniciativas locales del Programa 21 de modo que la ciudad se involucre en el proceso de desarrollo de programas a largo plazo para caminar hacia una ciudad más respetuosa con el medio ambiente.
Lo he dicho varias veces. En Oviedo tenemos un Consejo Municipal de Medio ambiente que no funciona y en el que se debería de revisar qué estamos haciendo y qué podemos hacer. Es el verdadero órgano consultor, cauce de participación y fuente de ideas para mejorar nuestra situación medioambiental. Hay muchos asuntos para debatir en este consejo: calidad del aire que respiramos, transporte, iluminación, saneamientos, mejoras de las tasas de reciclado, aplicación de energías renovables, incentivos a los ciudadanos que fomenten actuaciones de mejoras medioambientales, compras "verdes", canteras, arbolados, el Naranco, zonas singulares del municipio...
Pues ojalá este 5 de junio no quede en un mero día más marcado en un calendario repleto de olvidos y sirva, al menos, para concienciarnos de que nuestra aportación individual es imprescindible tanto por nuestras propias acciones, como por convertirnos en ciudadanos responsables que exijan a sus gobernantes, por la cuenta que nos trae, mayor implicación y compromiso en pro de un mundo más habitable; a fin de cuentas, no tenemos otro.

miércoles, 21 de mayo de 2014

UNA CIUDAD PARA VER Y CONTAR

El Otero

Una ciudad para ver y contar

Las sensaciones y vínculos que crea Oviedo en las personas

21.05.2014 
Una ciudad para ver y contar
Una ciudad para ver y contar
Oviedo. ¡Cuántas veces habremos oído y pronunciado este nombre! ¿Pero cuántas veces nos hemos parado a pensar qué representa para nosotros? Si ahora preguntara qué es o qué significa Oviedo seguro que obtendríamos muchas respuestas: la ciudad donde nací o vivo; una realidad social, geográfica, urbanística emplazada en el centro de Asturias; capital del Principado... Todas esas respuestas pueden ser válidas; ahora bien, para muchos, Oviedo quizá trascienda a todas esas respuestas. Quizá su definición sea mucho más compleja porque se entrelaza con los sentimientos, y ahí entramos en un terreno intangible. ¿Podríamos decir, por tanto, que Oviedo es, además de lo anterior, un sentimiento? Estoy absolutamente convencido de que sí. Me gusta sentir y recorrer la ciudad, porque cuanto más la siento y más la camino, más la descubro; esa especie de vínculo invisible que me une a ella se refuerza y ese sentimiento intangible del que hablaba antes se consolida, aunque también constato que cada vez es mucho más lo que queda por saber y conocer. Oviedo es inabarcable.
"Todo lo que sabemos lo sabemos entre todos", dijo un campesino andaluz a Juan de Mairena, seudónimo creado por Antonio Machado; acertada frase que comparto y que Juan Uría Riu, quien fuera cronista de Asturias y de Oviedo, solía citar con frecuencia. Y así es. La vasta historia de la ciudad, entre la que algunos hurgamos movidos por amor a ella y por esa fuerza motriz imparable que es la curiosidad, necesita de publicaciones, de libros -y no será porque la nómina de escritores, pintores, cronistas o historiadores sea corta-, o de ciclos de conferencias como las que Carmen Ruiz-Tilve recuperó felizmente en 2003 bajo el auspicio de la SOF, o como las que el Centro Asturiano de Oviedo inició el pasado año con el profesor Ángel de la Fuente y que mañana, honrado, concluiré, en esta su segunda edición, con un recorrido por imágenes de un Oviedo que quedó congelado en el tiempo, plasmado en una imagen que se abre a un tiempo pretérito que nos permite asomarnos a ese Oviedo que, aún no existiendo, ha dejado el poso de una identidad que no muta con el paso de los siglos. Lo que da a Oviedo su carácter no son sólo sus calles, sus edificios... quiero creer que late algo mucho más profundo, bien grabado en cada uno de nosotros, los carbayones que nos sentimos tales por el don del nacimiento o porque decidimos hacer nuestra esta ciudad.
Oviedo necesita de todos los que tengan algo que contar sobre ella, porque sólo así, tesela a tesela, iremos componiendo ese gran mosaico que es la historia, la grande y la pequeña, la del día a día, de nuestra ciudad.
Por cierto, la semana pasada, repasando la historia de El Águila Negra, un ejemplo de esto que comento, no cité un recomendable blog del que me ayudé para completar parte de los datos: elaguilanegra.blogspot.com; lo dicho, todo lo que sabemos, lo sabemos entre todos.
Y, seguro, queda aún mucho Oviedo por contar...

miércoles, 14 de mayo de 2014

EL ÁGUILA DE COLLOTO

http://suscriptor.lne.es/oviedo/2014/05/14/aguila-colloto/1584783.html

El Otero

El Águila de Colloto

La trayectoria de la mítica fábrica cervecera

14.05.2014 
El Águila de Colloto
El Águila de Colloto
No fueron estos últimos meses agradables para Colloto, pueblo que comparte vida y espacio entre Oviedo y Siero; y no lo fueron porque no es fácil ver cómo una de sus industrias más señeras, otra más en ese montón de pelos que van quedando en la gatera de las deslocalizaciones oportunistas, decía adiós a décadas de implantación collotense. Pero, por desgracia, no es ésta la primera vez que ocurre. En 1993 tuvieron que ver cómo otra fábrica emblemática bajaba la persiana para siempre: El Águila Negra. A ver qué asturiano no conoce la marca que nos enseñó a muchos qué era eso de la cerveza. En una tierra de sidra y, si acaso, de vino, la cerveza se hizo un hueco, y con notable éxito. A finales del XIX contaba Colloto con varios llagares, entre los que despuntaban Industrias Cima y Bodegas Asturianas, destacadas ambas en la elaboración de sidra achampanada. La pujanza de la primera -cabe recordar que José Cima obtuvo la cruz al Mérito del Trabajo- obligó a Bodegas Asturianas a buscar alternativas para no perder pie y fue así como decidieron, en ese interés diversificador, poner en marcha una fábrica de cerveza. Después de un viaje por Europa, principalmente Alemania y Chequia, en el que contactaron con diversos empresarios del sector para adquirir los conocimientos y recursos humanos suficientes, en 1898 comienzan las obras de adecuación de la antigua fábrica de sidra y el 29 de marzo de 1900 queda constituida la empresa El Águila Negra de Colloto, con un capital social de un millón de pesetas. El trabajo de los maestros cerveceros venidos de Alemania permitió un incremento paulatino de la producción y así, en la década de los treinta, El Águila Negra ya ocupaba un puesto de cierta relevancia en el conjunto de la industria asturiana. Las consecuencias de la Guerra Civil se hicieron notar en la producción, cómo no, aunque la fábrica collotense las capeó, en buena medida, con la venta de malta, la plantación y recolección de lúpulo y la creación de una fábrica de hielo industrial que le reportaría no pocos beneficios.
Las décadas de los cincuenta y los sesenta fueron los años de la consolidación en el mercado interior asturiano y de la salida al mercado nacional.
Después de la década de los setenta, años de fortalecimiento total tanto en Asturias como, sobre todo, en provincias limítrofes, en los ochenta se llega a la cifra récord de producción de 62.000 litros diarios, logrando que su arraigo económico, industrial y social fuera más que notable. Su marketing es novedoso y pocos acontecimientos sociales o deportivos no contaban con algún patrocinio de la marca. Para el recuerdo queda el avión que cada verano sobrevolaba las playas asturianas arrojando "palillos" con la figura del mismo bávaro rechoncho y risueño que también adornaba muchos de los carteles de los bares de la región; aún hoy sobreviven varios por ahí. Los camiones que circulaban por toda la ciudad -yo tuve uno de juguete con el logo de El Águila Negra- y las botellas de tantos tipos, tanto en ámbar como en verde, cuyo diseño vimos evolucionar con el tiempo.
Pero como casi siempre en esta Asturias nuestra, las alegrías industriales no duran mucho, y cuando mejor parecían ir las cosas empezaron los problemas y, así, en 1993 se acabó. Otra que dijo adiós.
Adiós a una industria que durante décadas generó cientos de empleos entre directos e indirectos, y que quizá, con otra gestión y alguna ayuda, podría haber seguido contribuyendo a la vida industrial de Asturias y de Colloto, y más ahora que la "chispa de la vida" perdió el gas. Y el último, como siempre, que apague la luz...

* Buena parte de los datos de este artículo han sido obtenidos de un muy recomendable blog: elaguilanegra.blogspot.com