viernes, 16 de julio de 2021

¿RONDA NORTE? NO, GRACIAS

EL OTERO CARLOS FERNÁNDEZ LLANEZA ¿Ronda Norte? No, gracias 05·07·21 No es la primera vez que escribo sobre la Ronda Norte y, de seguir con el inexplicable empecinamiento en la construcción de esta vía, sospecho que no será la última. Una ciudad que debate es una ciudad viva. Sin duda. Confrontar ideas es necesario y enriquecedor siempre y cuando se elimine de la discusión todo tipo de sectarismo, partidismo e intereses oscuros que desvirtúen los argumentos. Vivimos en una sociedad excesivamente polarizada, circunstancia que dificulta aún más una controversia serena. Los mensajes sin contrastar, las noticias falsas y la crítica fácil desde el anonimato que brindan las redes sociales tampoco ayudan. Con relación al debate sobre la Ronda Norte se esgrime como argumento, no menor, a favor de esta infraestructura que sería el bálsamo de Fierabrás que mejoraría la fluidez del tráfico en toda la zona oeste de la ciudad; pues bien, desde el respeto a los que defienden esa postura sostengo que la Ronda Norte es anacrónica, innecesaria e inasumible tanto económica como medioambientalmente. Intentaré argumentar por qué estoy en contra, al igual que muchos otros ovetenses. Hay alternativas más rápidas, económicas y menos agresivas. Conexión en San Claudio a la autovía A63 que discurre a escasos metros. Acceso a la glorieta de la Pixarra desde Las Campas que facilitaría la salida a la ronda exterior. Desdoblamiento de Nicolás Soria cuanto antes; asistimos a demoras intolerables en esta obra. Desdoblamiento de la salida de Praos de la Fuente a la glorieta de Luis Oliver. Pinchazo por detrás del Fundoma a la ASII. El tráfico del futuro no será el actual. Según el “Plan de movilidad multimodal en el área metropolitana de Asturias 2018-2030” encargado por el Principado de Asturias, el tráfico de vehículos particulares disminuirá en un 40%. Las licencias de nuevos conductores se están reduciendo drásticamente. En diez años han pasado de 800.000 a 200.000. Estudios monitorizados por el propio Ayuntamiento en mayo de 2018 revelan que más de la mitad del tráfico es interno y podría realizarse caminando en un tiempo máximo de 15 minutos. En este estudio destaca, asimismo, que los ciudadanos consideran prioritario la mejora del transporte público, la implantación de carriles bici y la minimización del ruido urbano. Por otra parte, difícilmente encaja una autovía de estas características con la “Estrategia de movilidad sostenible e inteligente” y el “Pacto Verde” de la UE. Buena parte de los problemas puntuales de tráfico de la zona oeste se generan por la afluencia de padres y alumnos en vehículos particulares a los numerosos centros educativos en ella ubicados y por el movimiento de trabajadores en la zona del polígono industrial de Ciudad Naranco; ¿sirve para algo la Ronda Norte en este caso? No se puede soplar y sorber al mismo tiempo. Es imposible. Por tanto, no podemos hablar de una gran iniciativa como es el “Anillo Verde” y, simultáneamente, permitir realizar un “Anillo de asfalto y hormigón”. Por pura coherencia. A la vez, queremos potenciar el Camino de Santiago, iniciativa loable y necesaria, con el lema “Oviedo, origen del Camino” y permitir destrozar parte del camino como así ocurriría con la mayoría de trazados propuestos; no olvidemos que este camino es Patrimonio de la Humanidad desde 2015. Asimismo, ambicionamos esa declaración y reconocimiento para la ciudad mientras pretenden una autovía a escasos metros del área de protección del prerrománico. ¿Qué opinará la UNESCO? La Ronda sería un auténtico hachazo al Naranco y a la zona oeste. Irreversible. Estamos intentando coser la herida de la ronda sur o de la entrada por Santullano y a la vez planeamos un nuevo tajo en una de las zonas de mayor potencial medioambiental, histórico, cultural y etnográfico de Oviedo. Estoy convencido de que se lamentaría esta obra, en un futuro no muy lejano, de la misma manera que nos arrepentimos del derribo de los Pilares, del Vasco, del chalet de Concha Heres y de tanto patrimonio que no se supo conservar. Debe potenciarse el transporte público. En la zona oeste circula el tren. Es necesario buscar fórmulas que incentiven su uso por encima del coche privado. Es conveniente promover el uso de la bicicleta y el tránsito peatonal. El coste económico, en un futuro de inevitables restricciones presupuestarias, no sería pequeño. Según estimaciones realistas se puede estar hablando de doscientos millones de euros y, ya se sabe, no hay obra en este país que no lleve sobrecostes añadidos. Tocamos a mil euros por ovetense en números redondos. La afectación a todos los vecinos por ruidos y humos sería más perjudicial que los supuestos beneficios en una zona, no lo olvidemos, con once centros educativos. ¿Qué opinan los vecinos de Praos de la Fuente, La Florida y los numerosos usuarios del Paseo de Valdeflora / Pista Finlandesa o el parque Purificación Tomás? Se argumenta, asimismo, que la opción del túnel no tendría impacto alguno en el Naranco. Bien. Asumamos que así fuera, resultado cuestionable. Pero, ¿por dónde accederían entonces los vecinos de Praos de la Fuente, Ciudad Naranco, Vallobín o la Florida a un túnel que se iniciaría en el entorno de Pando y saldría algo más allá de Las Campas? ¿Harán un acceso al túnel cada quinientos metros? Por último, Oviedo ya tiene una ronda exterior. Todavía se leía en este diario hace unos días, citando a fuentes del equipo de gobierno: “Somos la única ciudad del país que no tiene una ronda exterior completa”. Tenemos una ronda por la Bolgachina que une perfectamente la A63 con la A66 y a la que se podría acceder fácilmente desde la zona oeste. Supongo que Gijón, Santander o San Sebastián no se plantearán una ronda completa de la ciudad a no ser que tracen una autovía por encima del mar. En resumen, olviden obras faraónicas, innecesarias y agresivas y construyamos una ciudad más amable. Centremos los esfuerzos en conseguir la adhesión de Oviedo al “Acuerdo de Ciudad Verde”, un movimiento formado por ciudades europeas comprometidas con la conservación del medioambiente, con la mejora de la calidad del aire y del agua, conservar y mejorar la naturaleza y la biodiversidad, fomentar la economía circular y reducir el ruido en las ciudades. Ese sí sería un reto interesante. Por mi parte, recordando aquel eslogan famoso en toda Europa en los 70 contra la energía nuclear, afirmo: ¿Ronda Norte? No, gracias. https://www.lne.es/oviedo/opinion/2021/07/05/ronda-norte-gracias-54671685.html

lunes, 28 de junio de 2021

POR SAN PEDRO, FIESTA

EL OTERO CARLOS FERNÁNDEZ LLANEZA Por San Pedro, fiesta Las celebraciones que antaño señalaban el inicio del verano 28·06·21 Oí muchas veces de pequeño un dicho que procuraba cumplir por si acaso: “Hasta que San Juan bendiga las aguas, no te puedes bañar”. Tampoco es que tuviéramos muchas opciones para darnos un chapuzón. Pero San Juan, además de bendecir aguas, marcaba el inicio del calendario estival. La tradición de la hoguera llegó para mí años después incluyendo salto y danza prima. Los apuntes no siempre los pude arrojar al fuego purificador por mor de que más de un año me tocó pasearlos durante el verano; qué le vamos a hacer. San Juan iniciaba, pero San Pedro le seguía los pasos días después. Y ahí vamos. San Pedro es parroquia antigua; probablemente, tanto como la propia ciudad. Pero su condición de parroquia “extramuros” la hizo pasar discretamente por nuestra historia común. Cuando se hablaba de parroquias de Oviedo siempre se citaba a San Tirso, San Juan, San Isidoro y Santa María de la Corte, pero no se solía nombrar a San Pedro o a Santullano. Antes de la iglesia actual, obra del arquitecto Luis Bellido de 1910, autor también de San Juan, 1915, hubo otra iglesia pequeña, de aire rural, con humilde espadaña y pórtico familiar pero orgullosa en su otero. A su vez, construida sobre otra antigua capilla de la que nada sabemos pero que se remonta, con toda seguridad, a época románico visigótica. El acueducto de los Pilares cambió su nombre a San Pedro de los Pilares durante un tiempo y, posteriormente, al actual de San Pedro de los Arcos. Muchos siglos siendo testigo de cómo la ciudad se estiraba a sus pies y con vocación urbana y rural a la vez, abarcando desde el Cristo hasta Pumarín. Durante siglos seguro que siempre se festejó al pescador de Cafarnaún en el mismo campo de la iglesia, pero, también hubo años en los que la fiesta se deslizaba por las laderas del otero. Consta en los álbumes de fiestas que, al menos entre 1950 y 1960, había festejos en Vallobín, barrio con marcado carácter ferroviario entonces, y en la Argañosa que, años más tarde, una vez desmembrado su territorio de San Pedro, celebraría la fiesta de San Pablo. Sabemos por los programas de aquellos años 50 que el día 28 ya había verbena con iluminación entre el puente sobre la vía y la última parada del tranvía, en las inmediaciones del “Gran Bar” cuyo propietario era uno de los principales organizadores. El día del patrono, misa con tambor y gaita más procesión desde la iglesia hasta el puente de la Argañosa. No faltaba el imprescindible reparto del bollu y el vino ni el partido de fútbol entre San Pedro y San Juan, así como concursos de llave y rana en Casa Julio. En una bolera sita en la primera travesía de la Argañosa tenía lugar concurso de bolos y, curioso, en 1953 tuvo lugar una becerrada en la plaza de Buenavista, así como una Gymkana motorista entre el puente y el Cine Roxy. Obviamente, de aquellas fiestas de San Pedro, nada puedo contar pues ni estaba ni se me esperaba. Viví otras, tiempo después, en la década de los 80, cuando un grupo de jóvenes ayudamos a veteranos dirigentes de la antigua Sociedad de Festejos de Ntra. Sra. de los Ángeles de Vallobín a recuperar la fiesta de San Pedro, pero esa es otra historia. https://www.lne.es/oviedo/opinion/2021/06/28/san-pedro-fiesta-54393283.html

lunes, 21 de junio de 2021

SORPRESA EN LA CAPILLA DE LOS VIGILES

EL OTERO CARLOS FERNÁNDEZ LLANEZA Sorpresa en la capilla de los Vigiles La aparición de una noticia sobre el “Titanic” durante la restauración del templo 21·06·21 Pueden estar seguros de que en cualquier rincón de la Catedral que visiten encontrarán algún detalle que merecerá la pena. Tantos siglos de historia han dejado un poso indeleble. No está de más recordar que en este 2021 celebramos la efeméride del mil doscientos aniversario de la consagración de la Sancta Ovetensis, una herencia de piedra, arte, cultura, fe e historia que ha enriquecido –¡y de qué manera!– nuestra ciudad. Por tanto, no es extraño que en cualquier vericueto de nuestro templo podamos encontrar alguna sorpresa. Voy a narrarles una. Sitúense en la capilla de los Vigiles. Esta capilla se encuentra en el mismo sitio en el que estaba la de los santos Fabián y Sebastián. Para el que fuera deán de la Catedral, José Cuesta: “Corresponde al primer periodo del barroco, por tanto es la primera de ese estilo y puede clasificarse en el Herreriano. Es sencilla, esbelta, sin duda, la mejor de las de la Catedral”. Esta capilla fue fundada por Juan Vigil de Quiñones, asturiano, canónigo de la catedral con la dignidad de Arcediano de Ribadeo, luego obispo de Valladolid y más tarde de Segovia. En su testamento dejó treinta mil ducados para construir la capilla donde debía ser sepultado. Fue encargada en 1627 al arquitecto Juan Naveda, sobre un modelo basado en el Panteón de Roma, con óculo abierto. Dada la climatología ovetense, finalmente se cubrió con una linterna. La obra, iniciada en 1628, sufrió notables retrasos y el traslado de los restos de Vigil, fallecido en Segovia en 1617, no se produjo hasta el 20 de marzo de 1640, tras la conclusión de la obra, en marzo, por los maestros Juan del Manzano y Fernando de la Huerta. En octubre del pasado año concluyó un proceso de restauración que, en cierto modo, se había iniciado hace dos décadas, solucionando el grave problema de humedades. Al inicio de las obras, los arqueólogos hallaron un muro de piedra con mortero calcáreo y diversos suelos de época medieval. Aunque alterados por la presencia de tumbas, todo apunta a que pudiera tratarse de vestigios de un templo prerrománico del siglo IX; concretamente, la iglesia de Santa María del Rey Casto. Aurelio de Llano, a comienzos del siglo XX, excavando en el interior de la capilla, encontró el cierre del Panteón. En 1999, otro arqueólogo, César García de Castro, aventuró que ese templo se hallaba en ese emplazamiento como así se confirmó. Pero este hallazgo, que a nadie sorprendió especialmente, no es la sorpresa a la que me refiero. Al margen de la propia historia de la capilla, interesante sin duda, vamos con la pequeña curiosidad que les anunciaba al principio. Durante el proceso de restauración tuvo lugar un hallazgo que llamó, sin duda, la atención: unas páginas de periódico. Es de suponer que, en algún momento, como suele ser usual en la colocación de la primera piedra de una construcción en la que se introducen en una especie de cápsula del tiempo periódicos del día, en algún momento de 1912 se hiciera lo mismo en la capilla. Y en esas páginas de 1912, muy deterioradas lógicamente por el paso del tiempo, se encuentra información, nada más y nada menos, que del hundimiento del “RMS Titanic”, una de las noticias más relevantes de aquellos años, que conmocionó al mundo y sigue generando atención aún hoy en día. Páginas de periódico que permanecieron aletargadas durante casi un siglo a la espera de ver, sorpresivamente, de nuevo la luz. Ya ven, una gran historia por sí misma, engarzada dentro de la historia de nuestro templo principal que, no alberguen duda alguna, guarda aún, celoso, muchos secretos por revelar.

lunes, 14 de junio de 2021

PÁGINAS DE OVIEDO

EL OTERO CARLOS FERNÁNDEZ LLANEZA Páginas de Oviedo La intensa relación de la ciudad con la literatura 14·06·21 Oviedo cuenta entre sus muchas virtudes la de ser ciudad que mantiene una idílica relación con los libros. Cuna de grandes escritores. Protagonista misma en muchas obras literarias: la Vetusta de Clarín. Pilares para Pérez de Ayala. Palacio Valdés creó Lancia. Carbayo para Carmen Ruiz Tilve. Fue y es solar de muchas y buenas bibliotecas. Y sede de multitud de librerías; algunas, lamentablemente, ya sólo permanecen en el recuerdo: La Escolar, Collada Internacional, Santa Teresa, La Carpeta, Ojanguren... Canella cita la de Juan Martínez en la plazuela de Riego, “que sigue con interés el movimiento bibliográfico de España” según sus palabras; la de Francisco Galán, en la calle San Juan, El Crédito literario, en San Antonio, la de Damián Lavandera y las de Pumares y Rosell en la calle del Sol. Y, cómo no, por tanto, de grandes libreros que, con sus consejos y recomendaciones, casi sin darse cuenta, daban cumplimiento a la creencia del escritor francés Marcel Prévost: “El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar un alma”. Imposible no recordar en este momento a Conchita Quirós y a Alberto Polledo. Tantos son los libros que adoptan Oviedo como protagonista que, no en vano, merece adecuadamente el calificativo de la “bien novelada”. Así pues, hay una relación, grata, consolidada, un tanto pasional y firme que viene de antiguo entre escritores, libreros y lectores que, en muchos casos, cuenta con la propia ciudad como protagonista. Por tanto, me alegra especialmente ver que ese punto de encuentro en el que se ha convertido LibrOviedo, máxime tras el obligado parón del año pasado, vuelve a abrir sus páginas; por cierto, no sin un gran esfuerzo por parte de nuestros libreros. Un puñado de ellos, en 1993, considerando que “Oviedo estaba fuera del mapa de las ferias de los libros y que había que agitar a la ciudadanía y al Ayuntamiento”, dieron el paso necesario para que esta feria se convierta durante unos días en un auténtico foro en torno a los libros. Lo han conseguido. Con nota. Pese a crisis económicas, competencia digital, caída de lectores, pirateo o pandemias, el libro, resiste. Me alegro. Porque los libros no son asunto menor. El pasado viernes, en la inauguración, la presidenta de los libreros de Oviedo, Mar Prieto, citó una frase de Emilio Lledó; me pareció preciosa y viene muy a cuento con lo que hoy intento trasmitirles: “El libro es, sobre todo, un recipiente donde reposa el tiempo. Una prodigiosa trampa con la que la inteligencia y la sensibilidad humana vencieron esa condición efímera, fluyente, que llevaba la experiencia del vivir hacia la nada del olvido”. Para un servidor, escribidor que se asoma cada semana a esta ventana procurando brindarles un trocín de Oviedo, es un honor poder compartir un rato charlando con ustedes de este Oviedo que nos une y ocupa. Hoy, a las siete, si tienen a bien, nos vemos en LibrOviedo. Porque, al menos para mí, como bien dice Evaristo Arce en ese libro esencial que es “Oviedo y los ovetenses”, “el caso es hablar de Oviedo, escribir de Oviedo. Esa es la cuestión”. Y compartirlo con ustedes, créanme, un placer. Si es en directo, aún mejor. Citando de nuevo a Mar, “en LibrOviedo reposan sus futuras lecturas. Pasen, lean y disfruten”.

domingo, 6 de junio de 2021

CIUDAD Y MEDIO AMBIENTE

EL OTERO


Ciudad y medio ambiente


El cambio climático tendrá efectos mucho peores que la pandemia en opinión de muchos expertos. Es posible que la lucha contra sus consecuencias suponga uno de los mayores retos a los que se tenga que enfrentar la humanidad. Preocupante. En 1972, las Naciones Unidas, con motivo de la Conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente, estableció el 5 de junio como el “Día Mundial del Medio Ambiente” con el interés de examinar la situación ambiental y fomentar una alerta mundial en este campo a la vez que se pretendía incrementar la acción política. Solemos hacer poco caso a la mayoría de “Días Mundiales” pero, en esta ocasión, por la cuenta que nos trae, debería interesarnos. Dado que el espacio que nos ocupa es Oviedo, la pregunta que me hago y que, como siempre, comparto con ustedes, es: ¿qué podemos hacer desde la ciudad para mejorar nuestro entorno y contribuir a minimizar ese impacto de indeseables consecuencias? Pues seguro que si planteáramos una lluvia de ideas saldrían muchas. Anoto algunas: 

- Convocatoria el Consejo Municipal de Medio Ambiente, foro que, seguro, puede aportar mucho. 

- Fomento y potenciación del transporte público y que éste sea eficaz y eficiente. La reciente incorporación de un autobús de hidrógeno es el camino a seguir. 

- No nos olvidemos del tren. FEVE tienen tanto que mejorar como mucho podría aportar. 

- Electrificación de los vehículos municipales. Afortunadamente, cada vez son más. 

- Sustitución de las ineficientes luminarias de farolas decimonónicas con las que irresponsablemente se sembró la ciudad por otras mucho más adecuadas. 

- La recogida selectiva de basuras es un ejemplo y debería de incentivarse para incrementar el volumen de reciclaje doméstico. Asimismo, es loable la recogida de basura orgánica en cada portal. 

- Sacar el tráfico del centro de la ciudad también debe ser prioritario; hay que pensar y diseñar la ciudad del futuro dando preferencia al peatón sobre los coches. Por el bien de todos espero que acierten con la entrada de Santullano aunque ni entiendo ni comparto que un proyecto como “Bosque y Valle” acabase en la papelera. 

- Favorecer la colocación de paneles solares en viviendas e instalaciones municipales. 

- Ningún núcleo rural sin saneamiento. 

- Incremento de la plantación de arbolado en calles y parques donde lo permita el espacio disponible. 

- Creación del anillo verde como un auténtico perímetro natural que comunique la ciudad con su entorno verde. Ha de ser un proyecto ambicioso y con miras de futuro. 

- Las campañas educativas para el fomento del consumo responsable y sostenible también han de figurar en la agenda municipal. 

- Revisión de las calderas de calefacción central de comunidades; hay algunas todavía de carbón que deberían ser sustituidas. 

- Implantación de carriles específicos para potenciar el uso de la bicicleta. 

- Gestión de las grandes zonas verdes con especies autóctonas que contribuyan a mantener el ecosistema; por cierto, ¿es necesario en los grandes parques periurbanos segar toda la superficie del parque? En los prados allí existentes podemos encontrar más de cuarenta especies de plantas propias de estas comunidades herbáceas, todo un ecosistema que se debe mantener y conservar. 

- Por supuesto, un plan forestal para el Naranco con sustitución de los eucaliptos por especies autóctonas a valorar según exposición, el sustrato o la orientación. 

- Descartar definitivamente proyectos como la Ronda Norte: innecesaria, anacrónica e inasumible desde el punto de vista económico y medioambiental y que puede tener alternativas realizables y más económicas. Oviedo ya cuenta con una ronda exterior. 

Y, sobre todo, pensemos que todos somos responsables de mejorar nuestras conductas como ciudadanos y consumidores en nuestros hogares. Cada día. Cada hora. Sin esa responsabilidad nada se podrá hacer. No le demos la razón a Víctor Hugo a quien producía una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no la escucha.

https://www.lne.es/oviedo/opinion/2021/06/06/ciudad-medio-ambiente-52667212.html

lunes, 31 de mayo de 2021

CON EL MAZO DANDO Y A DIOS ROGANDO

EL OTERO

Con el mazo dando y a Dios rogando

El levantamiento ovetense en 1808 contra el Ejército de Napoleón


A todos nos han contado a lo largo de nuestra vida académica la historia de la guerra de la Independencia contra los franceses. Lo que, al menos a mí, no me contaron tanto, fue sobre los relevantes sucesos vividos en Oviedo. 

Hagamos un recuerdo sucinto. El ambiente hostil en Oviedo ante los franceses era creciente. El 3 de mayo, José María García del Busto expresa ante la Junta General del Principado de Asturias la exigencia de resistir ante el invasor. El 9 de mayo de 1808, desde el balcón de la Casa Correos, sita entonces en la plazuela de la Catedral, el funcionario, Álvaro Ramos, da lectura de las noticias que habían llegado en la diligencia de Madrid. El pueblo ovetense conocía los sangrientos sucesos vividos días atrás en la capital. La indignación es total. Esa mañana, el Regente de la Audiencia, siguiendo órdenes de Madrid, hace imprimir un amenazador Bando del General Murat que exigía acatamiento y obediencia a la autoridad francesa. Para promulgar el bando, salieron de la Audiencia, entonces en la calle Cimadevilla, con el comandante provincial de armas, pero al llegar al final de la calle y al dar el tambor la señal de atención, dos mujeres ovetenses toman protagonismo: María Josefa Francisca González y Suárez, más conocida como Marica Andallón, gritó: “¡Abajo el imprimido!”. A continuación, Joaquina González García Bobela, “Xuaca”, clamó: “¡Que no se publique!”. El grito es repetido por el canónigo Llano Ponte. El Conde de Peñalba y el médico Manuel Reconco proclaman: “¡A las armas!”. Froilán Méndez de Vigo rompió el parche del tambor. Nadie era ya capaz de calmar los ánimos. El procurador general, Gregorio Jove, pudo sustraer los Bandos y, junto con los amotinados, se dirigió hasta el Campo San Francisco, donde los rompieron y quemaron. 

En la tarde del 9 de mayo, la Junta General, reunida en la Sala Capitular de la Catedral, acuerda desobedecer las órdenes de Murat, lo que lleva a una explosión de júbilo del pueblo que aguardaba en el Claustro y en la Corrada del Obispo. Ante la seguridad de la más que posible represalia, se inicia el reclutamiento de cientos de hombres y el 24 de mayo se sitúan a las puertas de la Ciudad. Veintiuno de ellos sorprenden al cuerpo de guardia y toman la Casa de Regencia. La rebelión había sido un éxito. 

Recreación del levantamiento de 1808 contra la invasión francesa. | I. Collín

En la mañana del 25, la Junta General del Principado, constituida en Asamblea Popular Soberana, reunida en la Sala Capitular, declara solemnemente la guerra a Napoleón, siendo la primera provincia que proclamaba la guerra contra el invasor francés. Lo narrado hasta ahora es conocido por la mayoría de ovetenses. Pero hay otro episodio, quizá, menos conocido y que tiene que ver, nada menos, que con la reliquia más importante que atesora nuestra “Sancta Ovetensis”, el Santo Sudario y con este alzamiento. Sigamos la narración que nos ha llegado a través de un acta capitular: “3 de junio de 1808. Pide la Junta General del Principado rogativa pública con el Sto. Sudario. El día 29 de Mayo pasado los señores Conde de Agüera y D. Josef García Argüelles, Diputados de la Junta General del Principado, pidieron que en nombre de ella se hiciese rogativa pública el día treinta en que se celebra la festividad de San Fernando Rey de España, con nuestra Señora de Rey casto, la Cruz de la Victoria y el Santo Sudario, como la principal y más venerada reliquia de las muchas que tiene esta santa Iglesia, en atención a la urgentísima necesidad de tomar las armas en que se halla todo el Reino para conservar nuestra santa Religión, Ntro. Rey Fernando el Séptimo y la Patria de tantos males con que está amenazada por la invasión de los franceses; y se acordó que el cabildo sin consentimiento del Señor Obispo no podía condescender, como deseaba, en sacar el Santo Sudario por mandarlo así el estatuto. Luego dichos Sres. Diputados pasaron a ver al Sr. Obispo, quien les manifestó daba todas las facultades, y en seguida se acordó que el Sr. Maestro de Ceremonias dispusiese dicha rogativa, a que el citado día treinta concurrió el Sr. Obispo y llevó en toda la procesión el Santo Sudario, llenando de admiración a todo el pueblo y a la innumerable multitud que se presentó, inflamando sus corazones en defensa de causas tan justas y santas, a que también asistió un escuadrón de Carabineros Reales, que se hallaba en la ciudad y mucha parte del paisanaje, que ya se había armado. La procesión fue por San Vicente, Arco de la Noceda, Tras de la Cerca, Calle de la Picota, la de Jesús, Plaza y Calle de la Ferrería, observándose en todos estos religiosos actos y después de su regreso a la iglesia en medio de su innumerable gentío tanta modestia, ternura, devoción y confianza del favor y auxilio del Señor de los Ejércitos, que imploraba que no hay ejemplar igual, como tampoco se habla de haber salido por las calles tan preciosa Reliquia, que aun en el año de mil quinientos noventa y ocho sólo se certificó salir con motivo de una formidable peste por el claustro y bajo de las torres”. 

El 29 de mayo, el obispo Gregorio Hermida dicta una pastoral en la que pide a los párrocos que “presten todo el auxilio necesario a las tropas patrióticas”. 

Así que, como ven, los valerosos ovetenses, sí, con el mazo dando, pero, por si acaso, también a Dios rogando, que con Napoleón por el medio, cualquier ayuda, viniera de donde viniera, seguro que sería muy bien recibida.

https://www.lne.es/oviedo/opinion/2021/05/31/mazo-dando-dios-rogando-52429816.html

lunes, 24 de mayo de 2021

LA CAPILLA DE LA BALESQUIDA

EL OTERO


La capilla de Santa Susana

La Balesquida contó, desde 1630, con un templo auxiliar en la calle del Rosal




Abrir cada semana esta ventana a Oviedo me brinda la oportunidad de aprender siempre algo nuevo. Mucha curiosidad por saciar. Hace tiempo que albergo interés por conocer más de una capilla vinculada a la Cofradía de la Balesquida, desaparecida en 1947: la Capilla de Santa Susana. Dado lo propicio de la fecha, vamos a recuperar una historia vinculada a esta ancestral cofradía; la de una modesta capilla ovetense ubicada desde mediados del siglo XVIII en el centro de la actual calle del Rosal y posteriormente en lo que hoy es el número 1 de Pérez de la Sala en esquina con Santa Susana. 

Su construcción fue posible por la donación de un matrimonio estrechamente unido a la cofradía. Desde 1450 consta que la imagen de la Virgen de la Esperanza salía en procesión hasta Santa Ana de Vega o de Meixide. Así fue hasta 1787, año en el que el obispo Agustín González Pisador, atendiendo a las peticiones que le habían hecho llegar el Procurador General del Principado y el Regente de la Audiencia de Asturias, dictó una constitución prohibiendo las procesiones por descampados y por la que establecía que se realizasen alrededor de las iglesias. El domingo de Pentecostés se iniciaba la fiesta que seguía el lunes siendo el martes el día en que la imagen de Nuestra Señora de la O, tras un responso en San Tirso ante la tumba de Doña Velasquita, partía en procesión por Rosal, el Fresno, Monte Cerrau, hasta llegar a Santa Ana, donde era recibida “por el párroco de San Pedro del Otero revestido de capa pluvial y acompañado de cruces y ciriales; agregados a él el abanderado y otros representantes de la Cofradía”. En su entorno, “entre hermosas praderías y árboles frondosos que brindan el frescor de su sombra”, se celebraba la comida. El miércoles aún proseguía el festejo en el lugar de Piñole, en Pumarín, donde se rifaba una xata a fin de recaudar fondos para la cofradía. Cuando se dejó de ir a Santa “Anina” de Meixide, la procesión llegaba hasta la capilla de Santa Susana, erigida en terrenos de la cofradía bajo la advocación del Buen Suceso aunque, para los ovetenses, siempre fue la capilla de Santa Susana. 

Sobre la justificación de la construcción de esta capilla o “humilladero” nos habla, cómo no, Fermín Canella; por cierto, cita una “cruz de piedra”, probablemente algún crucero. Dice Canella: “Por el tiempo y malos caminos a veces no iba la Balesquida a Meixide en Pascua y dejaba en un altar portátil a la imagen al lado de una cruz de piedra situada en el acto de la calle del Rosal; pero como la Virgen iba con sus naguas, traje y alhajas, acudieron a la Cofradía los hermanos Pedro Escudero y su mujer Susana González suplicando se les permitiese levantar allí un humilladero de piedra y cal cubierto con teja y construir un altar con el hueco suficiente para una nueva donde colocar a Nuestra Señora de la Balesquida y decían: “que la obra se haría de su propia cuenta y en la puerta cerradura con dos llaves iguales, una que tendrían en su poder los otorgantes y otra el mayordomo o persona que comisionase la Cofradía; y un cepo con otras dos llaves diferentes que se habían de entregar en la misma forma que las de la capilla, solo que en ésta entraría el mayordomo cuando le acomodase”. 

Florencio Friera, en un ilustrativo artículo sobre esta capilla para la revista de la Balesquida de 2012 escribe: “Treinta años después de la fundación de la capilla por Pedro Escudero y Susana González, el Ayuntamiento decidió, en sesión de 16 de abril de 1660, abrir los dos tercios de la actual calle del Rosal, en cuya zona alta se encontraba la capilla de Santa Susana ‘en medio de sus dos aceras’, dice Canella. Esta ubicación debía ser un obstáculo, por lo que el Ayuntamiento deci-dió derribarla en 1858, año en el que se abrió la actual calle de Santa Susana, entre la Avenida de Galicia y la plaza de San Miguel. No obstante, el interés y gestiones de vecinos afectos a la antigua capilla contribuyeron a que la corporación municipal volviera a levantarla, aprovechando sus materiales, en la nueva calle; sin contar para nada con la Cofradía de la Balesquida, su verdadera propietaria, colocó en su fachada la siguiente inscripción: “Propiedad del Excmo. Ayuntamiento. Se renovó año de 1867”. La reedificada capilla de Santa Susana se encontraba a la entrada de la calle Pérez de la Sala, no lejos del chalé de Policarpo Herrero. La modesta capilla fue derruida en 1947 y el suntuoso palacio llevó el mismo fin treinta años después”. 

En fin, curiosidad saciada y compartida. Un trazo más de esa fecunda historia que los ovetenses hemos ido viviendo a través de los siglos.

https://www.lne.es/oviedo/opinion/2021/05/24/capilla-santa-susana-52183466.html